Por Eddie Morales Piña

El autor de este texto, José Pablo Domínguez Celis, al final de la narratividad, dice “lo que leyeron corresponde a una novela histórica”. Nos parece interesante que el propio locutor de lo narrativo califique su obra como un relato histórico. Lo argumenta en las páginas postreras, pero el receptor se dará cuenta que, efectivamente, lo que está leyendo es un despliegue novelesco que transita por estos derroteros. Se trata de una narración sustentada en los documentos históricos que se refieren a la Villa Rica. En consecuencia, cabe realizar una breve distinción entre la novela histórica y otra forma discursiva posmoderna que se denomina nueva novela histórica.

La primera -la novela histórica- tiene una extensa prosapia en la historia de la literatura universal. De hecho, fue prolífica en el siglo XIX y en los años recientes ha adquirido una nueva reactualización. En la literatura chilena la figura de Alberto Blest Gana es como el epítome de esta forma narrativa. Sin duda que la novela histórica desenvuelve episodios históricos sobre la base de una documentación previa, que narra sucesos lejanos en el tiempo o cercanos al locutor. Una novela como Ben Hur de Lewis Wallace nos remonta a episodios lejanos, mientras que Blest Gana recrea en Martín Rivas acontecimientos no tan remotos respecto a la vida societal de un provinciano en Santiago de Chile, el protagonista que le da nombre a esta novela de personaje. Por el contrario, la nueva novela histórica es un formato narrativo que aparece en la literatura hispanoamericana y chilena contemporánea en la década de los noventa del siglo pasado como una manera de recusar la historia. Es decir, es una mirada que se distancia del discurso oficial y le da la voz a los que le ha sido negada. Por ejemplo, Maldita yo entre las mujeres de Mercedes Valdivieso o Ay, mama Inés de Jorge Guzmán.

La obra de José Pablo Domínguez (Santiago, 1991), tal como él lo asevera, es una novela histórica que se sostiene sobre la base de la discursividad histórica de un modo fidedigno, a pesar de pequeñas adiciones narrativas que van en provecho de la ficcionalización. Esos elementos añadidos son lo que le dan al relato la categoría de ficción narrativa, es decir, un relato que tiene como sostén o fundamento histórico un hecho factible en el desarrollo de la historia nacional, pero que el autor necesariamente debió darle un soporte argumentativo novelesco para no convertir el texto en una mera trasposición donde la imaginación estaría ausente. Las páginas finales del relato escritas por Domínguez Celis -ya no el narrador- nos revela estas adiciones que transforman el discurso histórico en un relato ficticio. Lo que el receptor lee no es historia, es una temática de orden histórica que ha sido ficcionalizada por el creador del texto. Hace algún tiempo leí que escribir novelas históricas era fácil; sin embargo, el quid del asunto está de qué manera el autor puede transformar acontecimientos de orden históricos registrados por el discurso oficial y ponerlos en acto en la narratividad. Es decir, ficcionalizarlos.

Esta novela de José Pablo Domínguez Celis no tiene mayores complicaciones. desde el punto de vista de su formato escriturario Se trata de una narración típica con su presentación, nudo y desenlace. La voz autorial del relato es la de un narrador omnisciente que conoce y maneja a quienes son los protagonistas y demás actores, los espacios y los devenires entre los hispanos conquistadores, los mapuche y aquellos ancestrales que están en el bando de los habitantes de Villa Rica -que de rica no tenía nada-. El relato se organiza cronológicamente, lo que está señalado en los títulos de los capítulos que son como los cronotopos de los sucesos, que dan cuenta del asedio y las distintas escaramuzas de Villa Rica bajo el mandato del corregidor Rodrigo de Bastidas. Villa Rica está condenada a resistir ante el embate de los indígenas que la rodean y atacan el poblado a las orillas del lago Mallolafquén. La novela se plantea, entonces, como una gesta donde la resistencia de los villarriqueños los convierte en una suerte del sitio de Numancia. La novela se lee rápidamente porque el narrador desenvuelve los acontecimientos de manera ágil, sin mayores complejidades discursivas. En síntesis, una novela que gustará a los que leen novelas históricas. En este caso de un lugar que se transformó en el tiempo en la ciudad de Villarrica.

José Pablo Domínguez Celis: El sitio de Villa Rica. Una resistencia imposible. Santiago: Zuramérica Ediciones & Publicaciones S.A. 2026. 128 pág.

El sitio de Villa Rica. Una resistencia imposible
El sitio de Villa Rica. Una resistencia imposible