[Speech-less] Act de Luis Correa-Díaz
Por Andrés Melis Jiménez
Universidad de Valparaíso
“…el planeta no será nunca,
aquí o lejos, un nicho ecológico final”
Hace algunos meses llegó a mis manos un delirante y aparentemente melancólico libro de poesía: Peligro de extinción / Endangered Species [Speechless] Act de Luis Correa-Díaz, en una edición bilingüe de RIL Editores, 2025. Se trata, como nos tiene acostumbrados el autor, de un poemario que desafía el lenguaje[1]. Un fast checking del libro nos permite descubrir que se incorporan nuevamente emojis, anglicismos, voces en cursiva, magistrales ilustraciones (del artista Gustavo Denault), códigos QRs, y una portada que llama particularmente la atención por la imagen de una especie “por extinguirse”: el gordito pez Chaunax, recortado y [re]construido, tentando en lo gráfico, tal vez, la premonición de una inminente desaparición que se niega a suceder. En el poema homónimo lcd nos advierte: la oceánica ciencia ha llegado al fondo marino a enlistar a este pez [de aletas-patas] como “nueva especie en extinción” (pág. 79). En cierto modo, estos poemas parecen venir de un paleontólogo poético.
Forzándolo a ser un concepto, el libro podría definirse como un actuario de especies donde distintas gramáticas, diversos sistemas de signos animales, se atraviesan y comunican. Tal vez, un bestiario emocional en el que un hablante lírico –polisémico y delirante- abre conexiones imposibles que nos sumergen o interpelan con la otredad de especies reales e imaginarias. Aquí el hipopez [pececillo que habita en el hipotálamo humano], por ejemplo, chapotea en la oxitocina y en el acuario de nuestros más profundos deseos; y el nocturno Alcaraván, ave de dos mundos, canta y presagia “designios estelares”, el mismísimo y primitivo “arte de vivir”. ¿Qué refleja, finalmente, esta galería de criaturas venidas y por venir o nunca existentes? ¿Qué sabemos de las especies que han desaparecido y de aquellas que van a desaparecer? Luis Correa Díaz, en cierto modo, conduce la voz animal apartada y apela a nuestra sensibilidad [transgrediendo, por cierto, los límites de nuestras re-presentaciones lingüísticas]: “Soy un pingüino de papúa / que me le metí / por lo ojos a este lcd / cuando anduvo / por acá en la madre / Antártica y nos predicó / y le oímos decir que la era / de la ebullición venía (…) y ahí ando pero también / en su corazón / y por él hablo a las naciones” (Del poema “Pingüinos de Papúa”, pág. 15).
Sería injusto, por cierto, pensar que los ojos de este lcd solo detentan transparentar un lenguaje de especies amenazadas, como si se tratara de una traducción desafectada de lo propio humano. En su urdimbre, comienzan a avizorar patrones, los lugares comunes del exterminio, y cierta autoconciencia crítica que nos urge a restablecer la conexión con lo vivo en el jerarquizado reino animal. En “Taruca”, por ejemplo, una voz consciente e impersonal [enunciativa, si se prefiere] sentencia que los 600 ejemplares que quedan de este cérvido, también llamado huemul del norte, permanecen ocultos en lo alto del río Loa, Chile, por puro instinto de supervivencia, furtivos del hombre. En “Rino de Java”, especie que habita en la selva de Ujung Kulon, reducida a 50 ejemplares, se vive una lucha silenciosa por sostener una parte de la memoria terrestre: “tiernos en su feroz silencio, los últimos y 50 millones de años habrán desaparecido” (pág. 123).
A modo de punctum, me gustaría destacar de esta voz poética la emergencia -acaso la urgencia- de la ternura como impronta y condición del saber: la profunda necesidad de [re]significar nuestra experiencia e imaginación alienadas en el avanzado y reinante programa tecno-capitalista dentro de un giro poético-emocional. A la manera de David Harvey en Espacios del capital (2007), podríamos suponer que este tono evocativo, a la vez que provocative, el de la ternura, es el que nos permite insistir en un futuro posible, en una cierta esperanza radical. Pienso, por ejemplo, en la ternura del abejorro que zumba en la oreja de lcd, retrotrayéndonos miles de años fantasmales en la propia materialidad del polen [en su devenir, el auge y la caída de grandes imperios), o en los millones de peluches pandas rojos que acompañando niños y niñas susurran el deseo contenido por su referente u origen vivo. O en la ballena franca que recuerda nuestro crossroad existencial: “no fuimos sostenibles” (pág. 43). Incluso, pienso en los minerales de nuestra conciencia y que inenarrables emergen desde el fondo de la tierra, los oídos de lcd graban y hablan y nos interpelan: “Reparo en que hasta la flora / y la fauna de nuestros sueños / inquietos también se extinguen / según pasan los siglos por doquier (“Carbunclo”, pág. 39).
Converge, así, en este collage trans-especies, como nos advierte Sherry Kate en el prefacio, un contacto de mutuo reconocimiento en convivencia y solidaridad (pág. 9), y pienso que en el ejercicio de la otredad hablada y hablante, rebrota el valor de poner en exhibición nuestra miopía antropomorfológica, como si todo lo que tuviera que vivir debiera parecerse a nosotros, a nuestra imagen y semejanza. Devolver, por ejemplo, el sonido a los mares donde los unicornios marinos surca(ba)n el tiempo es un deber no solo de poeta. En clave esperanzadora, este libro nos recuerda lo inquebrantable de la interdependencia, la cooperación que nos debe esperanzar desde un profundo amor por lo que vive: [co] [inter] [de] pendemos de lo diverso, a la espera de un juicio que solo acabe en continuidad, surco y amor:
…y que se sepa que yo no odiaba
[a] la humanidad, como en la canción
de Charlie García (…)
solo quisiera decirle a los niños
lo que ya saben ellos mejor que nadie,
que nacieron, no lo olviden al crecer,
en la feliz aurora de la desextinción,
la biología poética de la resurrección,
no se asusten con los miedos-pánicos
de los grandes, el planeta no será nunca,
aquí o lejos, un nicho ecológico final (pág. 129)
Nota:
[1] Entre otras obras suyas se cuentan: Despachos (2026), La región antártica famosa (2026), Un QR de amor en el jardín del agua cósmica (2026), Emocionario porteño (2026), Diálogo de la lengua: el arte del prompting (2026), Up from Georgia-lcd (2025), Justice League of America: los 7 originales (2025), La Valparadisea (2025), Trilogía pro tempore (2025), New Hope Rd (2024), Ercilla en Concepción (2024), Un poema rápido en vez de un himno (con Jeremy Paden, 2024), El Escudo de Chile (2023-2022), Valparaíso, puerto principal (2024 y 2022), Ingeniería solar (2022), Crónicas-in memoriam-s & ofrendas (2022), Americana-lcd (2021), metaverse (2021), Haikus nada más (2021), Los Haikus de Gus (2021 y 2020), Maestranza de San Eugenio… (2020), Diario de un poeta recién divorciado (2020 y 2005), … del amor hermoso (2019), impresos en 3D (2018), clickable poem@s (2016), Cosmological Me (2017 y 2010), Mester de soltería (2008 y 2006), Bajo la pequeña música de su pie (2022 y 1990).







Interesante interpretación de una poética muy original y profunda.