Por Marino Muñoz Agüero

Publicado en la columna Lecturas desde la pampa y el viento, diario La Prensa Austral de Punta Arenas. 30 de agosto de 2026.

El pasado jueves 27 de agosto supimos, alguien envió un mensaje –así se saben estas cosas– siempre hay alguien que avisa, el miércoles había muerto el escritor Aníbal Ricci Anduaga a los 58 años de edad. Nos quedan sus libros ahí en uno de los casilleros de nuestra biblioteca y ello equivale a decir que Aníbal permanecerá en esa repisa, porque él y sus libros eran una sólida unión, amaba escribir y su alma se desgranaba en cada frase.

Con Aníbal cultivamos una amistad telefónica, no tuve el gusto de conocerlo personalmente y disfrutar ese café tantas veces planeado y prometido. Nos conocimos en tiempo de pandemia, conversamos por primera vez cuando me hizo llegar uno de sus mejores textos (a nuestro entender) la novela Voces en mi cabeza, que reseñamos en el Diario La Prensa Austral de Punta Arenas en dos entregas, 4 y 11 de abril de 2021. La dedicatoria del libro está fechada el 7 de septiembre de 2020. Lo llamé para agradecer el gesto y la hazaña pues, alguien que, en plena pandemia sale de su casa haciéndole gambetas a un virus para enviarte un libro a estos confines, es –aparte de un héroe urbano– un muy buen tipo.

Nuestra última conversación fue a mediados de junio pasado, charlamos como siempre lo hacíamos, con los afectos de por medio, con un repaso a las vidas actuales, los sueños, los proyectos y los recuerdos de tiempos pasados (El pasado nunca termina de ocurrir es el título de uno de sus libros). En una oportunidad le comenté que ese título me parecía fuera de serie; no transcurrió más de una semana cuando el libro llegó por estos lados con una dedicataria estampada el 7 de junio de 2021. La generosidad era una de sus virtudes.

Aníbal fue un escritor a tiempo completo, acostumbraba a enviar sus reflexiones, ensayos y relatos por WhatsApp con una regularidad promedio de tres veces por semana, trabajos que después volcaba al libro. Poseía una prosa elegante, bien hilada, fluida, de lectura abordable. Su narración en primera persona era íntima, pero conectada al entorno cercano y a la realidad social que envolvía a ese “yo” narrador. Como en otras ocasiones hacemos esta salvedad, pues no estamos en condiciones de afirmar que sus escritos sean autobiográficos. Tratar de inferir estos elementos a partir de la ficción, quedaría solo en el plano especulativo, en ningún caso en el de la certeza absoluta.

En ficción publicó libros de novela y cuento explorando en los conflictos personales, la angustia, la desesperanza, la rebeldía frente a un entorno que ahoga. En sus textos de recopilación de ensayos, da cuenta de su faceta de crítico de cine, materia en cual cursó estudios especializados, gran parte de dichos ensayos fueron publicados previamente en diversos medios nacionales. La mayoría de sus libros son de buena factura editorial, pensamos que en ello hubo una preocupación personal de Aníbal: excelente diagramación, elegantes portadas e incluso dos de sus textos fueron armados con la técnica tradicional de encuadernación, libros “cosidos”, como se les denominaba.

Para usar una frase en boga, Aníbal Ricci nunca se traicionó, fue un escritor honesto, valiente, lo fue también como persona, no tuvo recovecos y eso lo hizo querible y admirable.

Ese café que nunca nos tomamos ya quedó en el pasado, pero bien sabemos que “El pasado nunca termina de ocurrir”.

Obras de Aníbal Ricci
Novela: Fear (2007), Tan lejos. Tan cerca (2011), El rincón más lejano (2013), Siempre me roban el reloj (2014), El martirio de los días y las noches (2015), El pasado nunca termina de ocurrir (2016), Voces en mi cabeza (2020), Miedo (2021), Pensamiento delirante (2023), Vivir atormentado de sentido (2024), Amor delirante (2025).
Cuento: Sin besos en la boca (2008), Justos y pecadores (2018), Pensamiento Replicante (2025).
Ensayo: Meditaciones de los jueves (2013), Reflexiones de la imagen (2014), Hablemos de cine (2023).

Marino Muñoz Agüero
Marino Muñoz Agüero

Marino Andrés Muñoz Agüero vive en Punta Arenas, ingeniero comercial, columnista de periódicos locales como La prensa austral y El Magallanes y participa en programas radiales, siempre en el ámbito literario, historia y crónica urbana. También participa en medios radiales y televisión, siempre en los mismos temas.