Por Josefina Muñoz Valenzuela / Letras de Chile

Isabella Hammad (Londres, 1992) es una escritora británico-palestina que en este libro reflexiona sobre uno de los temas siempre candentes de la humanidad: el extraño (es decir, ese otro que no soy yo) y cómo lo relatamos, sea quien sea, persona, idea… La historia nos enseña que la probabilidad más alta en estas situaciones es que se resuelva con la eliminación de aquello que catalogamos de extraño. Nos enseña también que los puntos de inflexión -aquellos que implican cambios cruciales- no serán jamás para siempre ni los mismos para todas las personas, en tanto son interpretables y parte de visiones de mundo. Coexisten y generan espacios de discusión hasta que alguno de los argumentos puede cobrar tanta fuerza como para llegar a generar una guerra, que es lo que hemos visto claramente en los siglos XX y XXI.

Este breve pero macizo texto se origina en una conferencia de su autora en la Universidad de Columbia el año 2023, dentro del ciclo anual en memoria de Edward W. Said (1935-2003), gran inspirador y ‘relator’ de estos y otros temas similares, lo que nos hace entender mejor el porqué de relatos tan diversos sobre un mismo acontecimiento. La gran interrogante siempre será cómo contamos y desde dónde, desde el poder o de la derrota, en las palabras de los vencidos o de los vencedores.

El tema abordado está siempre presente y candente en la historia de la humanidad. El poema de B. Brecht “Primero se llevaron a los judíos, pero como yo no era judío, no me importó. Luego se llevaron a los obreros pero…”. La capacidad de identificación con otros, incluso sin compartir exactamente las mismas ideas, realidades o conflictos, es lo único que nos permite reconocer al otro (y que nos reconozcan a la vez) en tanto roles intercambiables.

Reconocemos a nuestros homólogos a pesar de ser otros, pero incluso miles de años después, con frecuencia reaccionamos ante su presencia como posibles peligros. Y es un sentimiento recíproco en la mayoría de los casos.

Como sabemos, EE. UU. respalda abiertamente a Israel y tiene un relato para ello, pero el mundo árabe no reacciona como un bloque en apoyo a la situación en Palestina, sino de acuerdo con sus particulares relaciones con el imperio. Podemos concluir que los relatos no son nunca neutrales, sino interpretaciones sujetas a puntos de vista particulares, que recogen nuestras visiones/valores/interpretaciones y construyen el mundo desde esas ideas y preconcepciones.

Deshumanizar a otros es un requisito básico inicial para convertirlos en auténticos enemigos, frente a otros que serían amigos. Este libro enfatiza la necesidad de revisar las propias ideas frente a este y otros conflictos, especialmente porque se enfrentan dos fuerzas que no son comparables en poder real, como Israel y Palestina, además de sus posiciones claramente antagónicas. La necesidad de “reconocer al extraño” es una situación frecuente a lo largo de la historia, ya que desde ahí se han generado la mayor parte de las guerras. No es fácil entender y conocer esas particulares circunstancias históricas, políticas, religiosas, con las cuales podemos sentirnos identificados o ser completamente disidentes; de allí la necesidad de entender que siempre somos potenciales otros, extraños, desconocidos, enemigos, para quienes ya calificamos como tales, lo que hace aún más urgente tener esta capacidad de reconocer a otros como legítimos otros, al igual que esperaríamos esa misma mirada hacia nosotros de aquellos otros que, en definitiva, somos también nos-otros.

Una cita del libro de Hammad es muy interesante para entender la situación de Palestina desde el relato de otros: “La creciente normalización de las relaciones entre Israel y los países árabes es un síntoma de la forma en que Palestina ha sido abandonada en la región. El problema palestino, tratado con frecuencia en el contexto del antisemitismo, ha desgarrado el debate político en el Reino Unido, y aunque un creciente número de personas del establishment demócrata estadounidense expresa abiertamente su apoyo a, y su solidaridad con la causa palestina y condena el régimen israelí, hablar en favor de los derechos palestinos se castiga en el más alto nivel”. (p. 29).

Hammad cita también un texto de E. Said de 1984, del ensayo “Permiso para matar”: “Los hechos no hablan en absoluto por sí mismos, sino que necesitan un relato socialmente aceptable que los absorba, apoye y transmita. Dicho relato ha de tener un principio y un final: en el caso palestino, una patria que repare el exilio de 1948. (…) La aceptación de un relato que implique una patria ha encontrado una vigorosa resistencia tanto en el ámbito imaginativo e ideológico como en el político”. (p. 34-35)

Son dos citas iluminadoras, que contribuyen a pensar que no hay verdades que se impongan por sí mismas, algo que se observa al mirar los decursos de la historia a través de los siglos. Son los relatos de algo, cómo contamos la historia, lo que llevará a los grupos humanos a otorgarle su apoyo, más allá de criterios ideológicos, éticos, políticos. Si la contamos mal, parte de la sociedad quedará excluida, negada, desvirtuada, a pesar de merecer el apoyo de sus pares temporales o no, en tanto reconocer temas de justicia e injusticia.

Así, reconocer al extraño no se da solo, requiere un relato adecuado, creíble, válido, independiente de su correlato con lo que podríamos llamar la ‘situación real’. Finalmente, el poder de las palabras, que según su orden, pueden contribuir a esa imperiosa necesidad de reconocer a nuestros particulares otros o decidir que son nuestros enemigos.

Entender también que cualquier relato humano sobre la propia vida, la historia, el mundo en que le tocó vivir, merece ser escuchado y no desestimado solo porque no coincide con el propio. Esa es una parte importante de la construcción de una humanidad en la cual todos caben y todos tienen roles interconectados.

Isabella Hammad: Reconocer al extraño. Sobre Palestina y el relato
Ed. Anagrama, 2025, 84 pp.

Reconocer al extraño
Reconocer al extraño