SIMPOSIO
ABRAHAM JESÚS BRITO: EL ÚLTIMO POETA POPULAR DEL SIGLO XIX

INAUGURACIÓN DEL LABORATORIO DE POESÍA POPULAR
“DIEGO MUÑOZ ESPINOZA”

El miércoles 21 de octubre de 2026 se realizó este simposio en homenaje a dos creadores chilenos que compartieron el amor a la poesía popular: Abraham Jesús Brito y Diego Muñoz Espinoza. Sus organizadores fueron Karen Plath Müller Turina e Yvaín Eltit Pérez. Si bien se realizaría originalmente en la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, debido a la contingencia climática la Facultad decidió trasladar la actividad a vía remota.

Participaron Karen Plath Müller Turina, presidenta del Consejo Sociedad de Folclor Chileno; Josefina Muñoz Valenzuela, integrante del directorio de Letras de Chile e hija de Diego Muñoz Espinoza; Marisol Facuse Muñoz, académica Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Chile; Naín Nómez, poeta, crítico literario y académico; Manuel Sánchez, payador, poeta popular, músico y destacado guitarronero; Yvaín Eltit Pérez, licenciado en Literaturas Hispánicas de la Universidad de Chile, académico y moderador del Simposio.

Iremos dando a conocer las diversas intervenciones de quienes conformaron el panel.

KAREN PLATH MÜLLER TURINA: ¿QUIÉN FUE ABRAHAM JESÚS BRITO?

Buenos tardes. Estimadas y estimados, decano de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, don Gabriel Hernández Paulsen.

Un agradecimiento muy especial a la familia de Diego Muñoz Espinoza, sus hijos Diego y Josefina. Al panel que nos acompaña: Josefina Muñoz Valenzuela, licenciada en Literatura de la Universidad de Chile, editora e hija de Diego Muñoz Espinoza; a Naín Nómez, poeta, crítico literario y académico; a Marisol Facuse Muñoz, académica Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Chile (FACSO), y Manuel Sánchez, payador, poeta popular, profesor y guitarronero; a Yvaín Eltit Pérez, folclorólogo, poeta, compositor y académico, moderador de esta jornada y director del Laboratorio Diego Muñoz Espinoza; a Arturo Vergara Valladares, estudiante de quinto año de derecho de esta universidad y coordinador del Laboratorio Diego Muñoz Espinoza.

Esta actividad inaugura el Laboratorio Diego Muñoz Espinoza (1903-1990), cuya labor es homenajear su memoria y legado, tanto como escritor y periodista, así como por la puesta en valor de la poesía popular en el contexto académico.

Hoy realizamos el Simposio «Abraham Jesús Brito: el último poeta popular del siglo XIX», honrando la memoria de este notable creador, miembro de la Asociación Folklórica Chilena, hoy Sociedad de Folclor Chileno. A la vez, este es el II Foro de Poesía Popular Chilena realizado en la Universidad de Chile.

Mi nombre es Karen Plath Müller Turina, investigadora de arte y folclor, particularmente en los temas de animitas y juegos tradicionales; presidenta del consejo de la Sociedad de Folclor Chileno.

Abraham Jesús Brito Arias, poeta popular, payador y cantor. Nació en 1874 en marzo o abril (no tenemos certeza) Carrizal Alto, Freirina, provincia de Huasco, Región de Atacama. Hijo de Felipe Brito, minero y poeta popular, oriundo del valle del Aconcagua, y de Catalina Arias.

Por motivos laborales su familia se trasladó al extinto pueblo minero Placilla de Caracoles (o Mineral de Caracoles), un importante pueblo minero y centro de extracción de plata ubicado en el Desierto de Atacama, en la Región de Antofagasta, Chile.

El joven Abraham Jesús se inició en esas interminables faenas de plata, siendo mano de obra y cantando sus décimas. De allí que ese imaginario del “roto pampino” fue el semillero para que lo llamaran “el gran poeta popular nortino”.

Contrajo matrimonio con Rosa Amelia Araya en La Serena, Región de Coquimbo, el 29 de octubre de 1900. Trabajó en algunas funciones como guardia de policía y se radicó en Santiago apenas contrajo nupcias.

En sintonía con las demandas sociales y el creciente movimiento obrero entró rápidamente en el circuito de su época con voces como: Daniel Meneses, Juan Bautista Peralta, José Hipólito Casas Cordero, Juan Rafael Allende Astorga (El Pequén).

En paralelo a su compromiso creativo, subsistió como ayudante de tipografía (arte y técnica de organizar letras y caracteres gráficos para hacer que el lenguaje escrito sea legible y visualmente atractivo).

Se abocó a causas sociales, políticas y contingentes, contando los pesares y alegrías del pueblo con las diferentes realidades regionales. Reflejo de ello son versos como: “La ingratitud”, “El clamor de un roto izquierdista para don Juan Antonio Ríos”, “El sabio Einstein baja al fondo del mar”, “El doble crimen de la calle Huérfanos”, “¡Viva la Pascua!”, “Rusos ábrense paso hacia Rostov, a 5 kilómetros de la ciudad”, “Antojos de una cabra”, “Cien mil bajas nazis en los seis días de ofensiva soviética”, entre otras.

Fiel a sus ideales de izquierda, se sumó a los esfuerzos por llevar a la presidencia a Pedro Aguirre Cerda (1879-1941), profesor de castellano y filosofía, y abogado. Coordinó y editó “La lira del Frente Popular”, pliego suelto de poesía en décimas de 38×28 cm, textos a tres y cuatro columnas, Imprenta La Unión, en 1939.

Fue amigo personal de Pablo Neruda (1904-1973), poeta y Premio Nobel de Literatura (1971), y de Diego Muñoz Espinoza (1903-1990), escritor y periodista. Compartieron el sentimiento por las luchas de la gente, la belleza del país y soñaron un porvenir mejor.

Abraham Jesús se incorporó a la Alianza de Intelectuales de Chile, donde conoció a mi padre, Oreste Plath, (1907-1996), folclorólogo y escritor, con quien inició una amistad entrañable.

Se le invitó como miembro de la Asociación Folklórica Chilena, hoy Sociedad de Folclor Chileno. Integró el grupo de Música y coreografía populares, entabló fraternos vínculos con Emilia Garnham (1890-1974), primera investigadora de la cueca chilena; Sady Zañartu Bustos (1893-1983), escritor y Premio Nacional de Literatura (1974) y Carlos Lavín Acevedo (1883-1962), musicólogo y compositor.

Abraham Jesús Brito Arias falleció producto de una hemorragia cerebral, en su modesta residencia de calle Aconcagua (Santiago), el 29 de marzo de 1945, a los 70 años. Su féretro llegó al Cementerio General de Recoleta, de la misma ciudad. Por investigaciones recientes de Yvaín Eltit, hemos podido comprobar que, al no ser reclamados sus restos, fueron arrojados a una fosa común.

Con el propósito de retomar el legado de la poesía popular, inauguramos hoy el Laboratorio Diego Muñoz Espinoza, instancia dependiente de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile y la Sociedad de Folclor Chileno, a través de la Cátedra de Cueca chilena.

Las tres iniciativas para 2027 son:

  1. La edición de una nueva Lira popular de tiraje anual que comenzará a partir de agosto del próximo año, con motivo del natalicio n°120 de Oreste Plath y otras problemáticas sociales. Se seleccionarán autores del pasado y presente.
  2. La producción de investigaciones en torno a la tradición oral, la literatura de cordel y las décimas, con cultores, personas especializadas y archivos locales, desde Arica a Magallanes. También, la integración latinoamericana con algunas universidades a través de la Comisión Internacional Permanente de Folclor (CIPF).
  3. La vinculación del rap y la paya, a través de las I Jornadas Escolares Inés Valenzuela Arancibia, con la finalidad de analizar y reflexionar desde lo curricular el aporte de ambas disciplinas al aula. Instancia coordinada por Yvaín Eltit, y Teorema (seudónimo de Mateo Elicura Cervera Machuca), freestalero (freestyler), artista o rapero especializado en la improvisación musical. Es vocalista de la banda «Sur Furia, Alma Freestalera». Nació en Cañete el 1 de marzo de 1999 (27 años).

Terminaré con una cita del libro “El Santiago que se fue. Apuntes de la memoria” (2013), Oreste Plath p. 304: “Diego también fue biógrafo del poeta popular nortino Abraham Jesús Brito (1874-1945), titulado Brito poeta popular nortino, cantor de la patria, del pueblo, de la democracia, en 1946 y que además está citado en su Antología de 5 poetas populares, en los que figuran también Raimundo Navarro Flores, Ismael Sánchez, Pedro González y Lázaro Salgado, de 1971”.

JOSEFINA MUÑOZ VALENZUELA: ABRAHAM JESÚS BRITO, POETA POPULAR NORTINO.

Diego Muñoz Espinoza sitúa el origen de la poesía popular chilena en la época de la conquista, “en boca de soldados aventureros, algunos de los cuales debieron ser, sin duda, miembros activos de la juglaría española”. “En la segunda mitad del siglo pasado (XIX) aparece ya la décima en manos del pueblo y, particularmente, de Bernardino Guajardo, uno de nuestros más grandes poetas populares” (p. 6 Antología de Ed. Quimantú).

Junto a su esposa, Inés Valenzuela, organizaron el PRIMER CONGRESO NACIONAL DE POETAS Y CANTORES POPULARES DE CHILE, auspiciado por la Universidad de Chile y que tuvo como sede la Casa Central de la misma. Se realizó entre el 15 al 18 de abril de 1954 y, como señalara Raúl Silva Castro, destacado ensayista y estudioso de la literatura chilena, era indudable que la poesía popular estaba muy viva.

Diego Muñoz y Raúl Silva Castro estaban hermanados por este vínculo profundo con una forma de creación que se remontaba a épocas medievales, conocidas por los españoles que llegaron a ‘descubrir’ este continente. Sin embargo, cada vez que se juntaban reanudaban sus interminables discusiones: Silva Castro hablaba de poesía vulgar y mi padre de poesía popular, tema sobre el cual nunca llegaron a acuerdo.

Sin duda, estas liras populares eran también una importante fuente de información de sucesos recientes, una forma de periódico en que aparecían variadas quejas por los trabajos, la economía, la carencia de solidaridad, los problemas de la vida cotidiana, el abandono y la desigualdad. Noticias políticas y picarescas versificadas eran frecuentes; denostaciones contra políticos y personajes que tenían figuración publica por razones diversas; descubrimientos científicos, alabanzas, versos a lo divino y a lo humano, grandes temas que convocaban al país, como el trabajo de los obreros del carbón y, ya en los años 50, voces por la nacionalización del cobre.

Este interés fue central para Diego Muñoz e Inés Valenzuela durante varias décadas y los comprometió a ambos de manera muy profunda y generosa. Sin duda, fue una verdadera ‘causa’ que llevaron adelante superando todos los obstáculos, con un grupo que percibían no solo como grandes creadores, sino también como pares y amigos.

Tuve la suerte de conocer personalmente a Águeda Zamorano, obrera del calzado, gran creadora y luchadora excepcional, participó en el Primer Congreso Nacional de Poetas y Cantores Populares y dio su discurso inaugural en décimas; Ismael Sánchez, zapatero, sabio como pocos que he conocido; Lázaro Salgado y su compañera Ema Bello, cantora, incansables ambos, siempre felices como la extraordinaria pareja que fueron, recorriendo Santiago y donde por décadas uno de sus escenarios más permanente fue nuestra conocida Vega Central, espacio donde compartían su talento como verdaderos juglares del siglo XX.

El canto a lo divino y a lo humano da cuenta del mundo y de sus habitantes en estas dos dimensiones importantes de la sociedad humana. Algunos nombres de poetas destacadas del siglo XIX fueron Rosa Araneda, Pepa Aravena, Rosa Guajardo… Los y las poetas populares percibían que su arte era otra forma de transmitir información sobre el país y el mundo, sus anhelos, sus necesidades, las injusticias, las ideas y creencias. Recorrían el país cantando y contando los sucesos actuales en un periodo que abarcó de manera destacada y con presencia viva desde la segunda mitad del siglo 19 y la primera del siglo 20, y comprobamos su presencia hoy en quienes continúan enriqueciendo esta tradición arraigada.

En su arte expresan una rica cultura oral tanto campesina como citadina, en hojas colgadas en cordeles, pliegos, folletos, cancioneros, pequeños cuadernos, que llevaban la palabra escrita a todos los rincones del país. Temas de la poesía popular son los acontecimientos históricos sucedidos en épocas diversas, tanto de Chile como del mundo: la guerra del Pacífico, el gobierno del presidente Balmaceda y su derrocamiento, la guerra civil española, la carestía, las elecciones y promesas incumplidas, temas sobre los cuales se informaban por diversas vías, como la transmisión oral, la lectura de periódicos y otros documentos escritos, para luego versificarlos y darlos a conocer a su público.

El conocimiento de este arte excepcional se ha conservado gracias a tres importantes colecciones: la Lira Popular, parte del Archivo de Literatura Oral y Tradiciones Populares de la Biblioteca Nacional, conservada por el estudioso alemán Rodolfo Lenz; la segunda, recopilada por el historiador Alamiro de Ávila Martel; y la tercera, en el Archivo Central Andrés Bello de la Universidad de Chile, reunida por Raúl Amunátegui. Estas colecciones se consideran un tesoro documental de alto valor literario e historiográfico y en 2013 fueron declaradas Memoria del Mundo por la UNESCO.

Para conocer algo más de la amistad entre Abraham Jesús Brito (1874-1945), y Diego Muñoz, el primer encuentro fue en 1937, en casa de Pablo Neruda, cuando le abrió la puerta a un visitante que describe así:

“Era un extraño visitante. Sombrero y ropas raídas, el abrigo muy largo; en una mano, un bastón; en la otra una bolsa de papel grueso con manillas de cuerda. Tras unos grandes anteojos, una mirada inteligente, chispeante y afable. Con toda naturalidad le preguntó si vivía ahí el poeta Pablo Neruda, y al responderle que sí, le contestó “Hágame el favor de decirle que su colega, Abraham Jesús Brito, poeta popular nortino, viene a saludarlo”. Desde ese momento comenzó una estrecha amistad entre Brito, Neruda y Diego Muñoz.

En palabras de este último: “Fue un gran poeta popular. Una gloria de la poesía popular chilena. (…) Amó a su patria con vehemencia. Amó al pueblo, a todos los pueblos de la Tierra. Amó la vida. Ayudó a comprenderla, a dignificarla y a embellecerla. No fue ni feliz ni desdichado, sino lo uno y lo otro: el tránsito de la desdicha hacia la felicidad humana. (…) Pero algo más. Mucho más. Un sustancioso y ardiente testimonio de su tiempo. Un poeta popular”.

Agradecemos la creación de esta cátedra que llevará el nombre de nuestro padre y esperamos que ella y las anunciadas I Jornadas Escolares Inés Valenzuela Arancibia, tengan larga vida y contribuyan a dar a conocer, despertar y mantener en la vida pública y en nuestra cultura el interés por una poesía de larga existencia en nuestro planeta, que requiere, al igual que sus cultores, tener un espacio propio público y social; y qué mejor que sea conocido por quienes se forman en las escuelas y liceos del país. Desde esos espacios educativos surge la gran mayoría de nuestros artistas de todas las expresiones, escritores y escritoras, científicos, educadores de todas las especialidades y, sin duda, desde ese mismo espacio nacerán nuevos poetas populares.

Para finalizar, un fragmento de un poema de Pablo Neruda dedicado a Brito, y otro de Brito, de corte humorístico.

PARA ABRAHAM JESÚS BRITO, POETA POPULAR (de Pablo Neruda)

Jesús Brito es su nombre, Jesús Parrón o Pueblo,
y fue haciéndose agua por los ojos,
y por las manos se fue haciendo raíces,
hasta que lo plantaron de nuevo donde estuvo
antes de ser, antes de que brotara
del territorio, entre las piedras pobres.

LA FARRA CAMPESINA (de Abraham Jesús Brito)

Por la torcaza un chincol
cayó a las manos de un pillo
perdiendo los calzoncillos
que los hurtó un picaflor.
El boche fue sin control
que corrieron a una tagua
perdiendo hasta las enaguas
conjunto con los calzones:
murieron veinte gorriones
y un pájaro niño de agua.