POEMAS DE ELBA ABELLO VUELVEN A LA LUZ
Por Pilar González Langlois
La reedición del libro “Violines de invierno” (2026) de la poeta curicana Elba Abello, devuelve a la circulación una obra significativa que cruza sentimiento poético, creación y la expresión vívida de quien, a través de la poesía, intentó nombrar lo indecible y lo abominable de una época marcada por la censura y el dolor en Chile.
El volumen, reeditado en su tercera edición por Editorial La otra costilla, fue publicado originalmente en 1985 de forma artesanal, en plena dictadura. El poemario surge en un contexto en que la escritura poética se convertía también en un acto de resistencia y valentía. Esta obra poética, permite revisar un momento crucial de un trágico episodio de la historia chilena y, al mismo tiempo, reconocer el valor de un trabajo que renueva el recorrido creativo de la autora.
Dentro de la producción de Abello, este libro ocupa un lugar clave. Continúa a obras anteriores como “Azul silencio” y anticipa la consolidación de su poética en títulos donde la figura femenina adquiere mayor centralidad, entre ellos “Crisálida”, “Brujer”, “Mujeres, ojos color del viento” y “Rojo hibisco”. Desde esta perspectiva, el volumen marca una etapa inicial antes de la madurez plena de su obra.
El libro se vincula a los inicios literarios de Abello en el recordado taller dirigido por Orlando González en Curicó, espacio del que también surgieron voces como Américo Reyes e Isabel Gómez. En ese entorno creativo se gestó una escritura marcada por la intensidad emocional y por una mirada crítica hacia el contexto histórico que atravesaba el país, desde la perspectiva de una joven profesora, poeta y mujer que encontró en la palabra un espacio de libertad de expresión, aun bajo los riesgos de la época.
En “Violines de invierno” se percibe una atmósfera de melancolía y tensión que dialoga con el imaginario del invierno: un paisaje de nubes grises y resonancias melódicas que envuelven los poemas en una profunda dimensión introspectiva. El libro, entonces, se abre como un cuaderno de memoria donde la autora articula una voz visceral y testimonial, capaz de transformar la experiencia íntima en una reflexión sobre el tiempo vivido.
Uno de los rasgos más notorios del poemario es su tono testimonial. El hablante lírico se enfrenta a emociones dolorosas que remiten a los episodios vividos en Chile durante la dictadura militar. La poesía se convierte así en un espacio de vigilia donde la memoria personal se entrelaza con la memoria colectiva, revelando una dimensión social y política que atraviesa los textos.
“…las niñas
tuvimos que alargar las faldas
y hacernos viejas de improviso.
Para los muchachos la orden fue
pelo corto a lo milico.
Toque de queda a las ocho…”
En definitiva, “Violines de invierno”, puede leerse como una elegía de época: un registro sensible del horror y la incertidumbre, pero también un espacio donde la palabra poética logra, por momentos, iluminar las sombras. Su reedición permite reconocer la fuerza de una escritura que, desde la fragilidad y la resistencia, mantiene viva una voz poética que da cuenta del episodio histórico más doloroso de este país.







La creatividad extraordinaria, refresca esta historia tan contada, que tu transformaste, mezclando tiempos antiguos o bíblicos con este nuestro tiempo.…