Por Antonio Rojas Gómez
Pablo Otaíza nos entrega esta novela breve después de su magnífico libro El verdugo, en que nos narró las peripecias del encapuchado del Estadio Nacional, que fue denunciando a sus antiguos compañeros del gobierno de Salvador Allende, para que fueran torturados y eliminados por la dictadura que ensombreció al país después de 1973.
Ahora, aborda un tema absolutamente distinto. Pero lo hace con la misma calidad de su novela anterior, lo que lo sitúa entre los mejores narradores de la literatura chilena de este momento.
El buen novelista es aquel capaz de contar cualquier historia, ojalá diversas unas de otras, y en todas es capaz de escudriñar la interioridad de los personajes que participan en ellas, descubrir los motivos ocultos que los llevan a actuar de determinada forma, y percibir su razón de ser, de estar vivos y saber por qué lo están. De llegar a entender, en lo posible, lo que los demás esperan de ellos en su trayectoria por el planeta que nos alberga.
Este ruso blanco de Otaíza es futbolista. Para él, la vida se reduce, podríamos decir, a un partido de fútbol. En su país natal, desde niño ha soñado con emigrar para ficharse en un equipo de los grandes de Europa. Pero lo más que consigue es jugar en la segunda división del fútbol ruso.
Y allí llega la tentación. Le ofrecen que viaje a Chile. Donde, sin salir del aeropuerto, alguien lo va a contactar para entregarle un paquete que debe llevar a España.
Pero en el aeropuerto chileno la policía lo descubre con un cargamento de cocaína y va a parar a la cárcel, sin saber la razón, porque no entiende el idioma.
Ahí es cuando comienza la segunda parte de su historia, o mejor dicho su verdadera historia. Lo único que los reos pueden hacer en prisión para escabullir el tiempo que les parece detenido eternamente, es jugar al fútbol. Nada más apropiado para el ruso blanco, que sabe más y es más diestro que los nacionales. Así que lo eligen para la selección de la cárcel y se abren para él las puertas del cielo.
Se gana una segunda oportunidad, lo que resulta tan difícil para muchas personas. Digamos que para él tampoco es fácil, y que la forma en que Pablo Otaíza cuenta esos episodios, es brillante, entretenida y convincente.
Otro excelente libro de un joven escritor, que ya es más que una promesa.
Pablo Otaíza: Ruso blanco
Trayecto Editorial, Santiago, Chile, 57 pp.







Leí con atención el comentario especializada de mi profesor y guía de tesis en el.Magister en Literatura, en la UPLA.…