Por Eduardo Contreras Villablanca / Letras de Chile
Julio Henríquez Munita, nacido en Viña del Mar en 1969, es un narrador chileno, cuya obra ha explorado desde finales de los años 90 un universo narrativo que fusiona lo real con elementos oníricos y metafísicos. Su carrera literaria comienza con el libro de cuentos La primera piedra (1999), seguido de las novelas Campanadas de luz (2004) y Antes del leteo (2012), y más recientemente Laberintos del presente (2023), junto con múltiples colaboraciones en antologías de relatos. A lo largo de estas publicaciones ha recibido diversos reconocimientos, como el primer lugar en el VII Concurso de Relato «Alberto Fernández Ballesteros» (2019), el tercer lugar en el Concurso Nacional de Cuentos «Teresa Hamel» (2016) y la inclusión de uno de sus microrrelatos entre los mejores dentro de la antología Santiago en 100 palabras (2022). Además de su labor como autor, Henríquez Munita dirige talleres de escritura creativa y participa activamente en el circuito literario chileno a través de la Corporación Cultural Letras de Chile.
En su última obra, Cazafantasmas y otros relatos, Julio Henríquez Munita despliega un conjunto de narraciones que dialogan entre sí a través de temas persistentes: la pérdida, la culpa, la incomunicación, el proceso de creación literaria, la memoria afectiva y la irrupción de lo fantástico en la vida cotidiana. Los relatos se sitúan, en su mayoría, en un presente reconocible —marcado por la pandemia, el estallido social de 2019, la migración o la precariedad laboral—, pero ese realismo inicial se ve progresivamente fisurado por elementos inquietantes, oníricos o abiertamente sobrenaturales, que no buscan el efecto espectacular, sino profundizar en los conflictos íntimos de los personajes.
Uno de los núcleos más reiterados del libro es la dificultad de encuentro entre las personas, incluso —o sobre todo— cuando existe amor. En cuentos como La casona, esa distancia se vuelve material: una casa desmesurada que, en lugar de albergar, separa y extravía a la pareja hasta convertir el hogar en un territorio hostil. En otros textos, la separación adopta formas más sutiles, pero igual de devastadoras, como en Reencuentro, donde el duelo, el encierro pandémico y una atmósfera espectral transforman un viaje de descanso en una experiencia de extrañamiento radical.
El pasado aparece como una presencia activa, muchas veces encarnada en figuras que regresan para exigir una revisión moral. El cuento que da título al volumen, Cazafantasmas, trabaja con notable delicadeza la culpa asociada a la traición y al bullying escolar, proponiendo un reencuentro que tensiona el perdón y la memoria. Algo similar ocurre en relatos como Señal o Buddy, donde los vínculos amorosos no resueltos persisten, en el caso de Señal, incluso más allá de la muerte, filtrándose en la vida de los protagonistas a través de objetos, paisajes o conversaciones improbables.
Otro eje relevante es la fragilidad de las identidades contemporáneas, cruzadas por la migración, la inestabilidad económica y la crisis de sentido. Una historia… como otras expone con crudeza la vulnerabilidad de los inmigrantes latinoamericanos en Estados Unidos, mientras Día laboral retrata la alienación del desempleo oculto tras una rutina simulada. En ambos casos, Henríquez Munita evita el panfleto y opta por una narración contenida, donde el drama emerge de lo cotidiano.
Y un tema recurrente es el de la carrera literaria, la creación, y sus conocidas dificultades. Esta temática la vemos presente en los relatos Autoficción, Buddy, y Relato por encargo, textos que además tienen en común a España, como parte del entorno de las historias.
Formalmente, el libro destaca por su prosa clara y precisa, que administra con eficacia la información y dosifica los elementos fantásticos sin explicarlos del todo, dejando al lector en un estado de inquietud sostenida. Relatos como Rastros en la red o Autoficción juegan con estructuras circulares y con la porosidad entre realidad y ficción, reforzando la idea de que la verdad emocional importa más que la verosimilitud literal.
En conjunto, Cazafantasmas y otros relatos confirma a Julio Henríquez Munita como un narrador atento a las fisuras de la experiencia contemporánea, capaz de convertir el duelo, la soledad, la culpa, y el propio proceso de creación, en materia literaria de alto vuelo. Un libro cohesionado por sus inquietudes temáticas, que invita a leer cada historia como una variación de una misma pregunta de fondo: ¿cómo seguir viviendo cuando lo perdido —personas, países, inspiración, certezas— se niega a desaparecer?







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