SOBRE UN HIJO DE PERRA Y OTROS CUENTOS Y SUEÑO EN GUADALAJARA Y OTROS CUENTOS DE JOSÉ BAROJA
Por Inés González
Hay libros que parecen dialogar entre sí, incluso cuando no fueron escritos con esa intención explícita. En la obra de José Baroja esa conversación interna es evidente: sus cuentos comparten obsesiones, paisajes humanos, gestos de compasión y brutalidad. Leer hoy Un hijo de perra y otros cuentos junto a Sueño en Guadalajara y otros cuentos permite ver no solo a un autor insistente en ciertos temas, sino también a un escritor que ha ido ensanchando su propia voz.
En Un hijo de perra, publicado en 2017 y disponible en repositorios como la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, la crudeza es un punto de partida. Los relatos allí son incisivos, breves, a veces feroces, empeñados en exponer las grietas morales de personajes que viven en los márgenes o en los huecos de un orden social que los asfixia. Baroja escribe sin adornos: no hay complacencia, no hay sentimentalismo, y la violencia no es excusa para un espectáculo truculento, sino un espejo. Por eso duele. Por eso sorprende.
Pero cuando uno pasa a Sueño en Guadalajara, editado por Terra Ignota en 2023 y reseñado en medios mexicanos, aparece otra cosa: la misma dureza, sí, pero acompañada de una mirada que busca comprender en vez de sentenciar. La ciudad —Guadalajara— deja de ser solo escenario y se vuelve personaje; es un cuerpo herido, un territorio que se habita con miedo y con cariño, con rabia y con deseo. En entrevistas recientes y en las críticas que circularon tras su publicación, Baroja mencionaba que la ciudad mexicana fue también un espacio de reinvención personal. Ese matiz se nota: en estos cuentos, incluso cuando un personaje está aplastado por la burocracia, la pobreza o la desigualdad, hay una luz mínima que insiste en quedarse.
La continuidad entre ambos libros es clara. Baroja retrata a los que trabajan en la economía informal, a los que sobreviven con sueldos que no alcanzan, a quienes cargan sobre los hombros la violencia de un sistema que no los protege. Y sin embargo, en Sueño en Guadalajara esa realidad no se muestra como sentencia inamovible. Allí aparece la imaginación como resistencia, como arma secreta: el narrador sueña otra ciudad, otra forma de vivirla, incluso aunque admita que ese sueño solo existe dentro del cuento. Esa tensión entre lo real y lo imaginado da al libro una profundidad distinta a la del volumen de 2017.
Mientras Un hijo de perra golpea desde la contundencia, Sueño en Guadalajara conmueve desde la intimidad y la vulnerabilidad. No es un libro más “suave”, sino un libro más amplio. La voz narrativa reflexiona sobre sí misma, sobre el acto de contar y sobre la ciudad que observa. En los cuentos de 2017, la voz es más cortante; en los de 2023, es más consciente de su responsabilidad ética, más abierta a mostrar contradicciones. Hay ironía, pero también ternura. Hay denuncia, sí, pero también compasión.
Incluso en el manejo de lo fantástico se nota la evolución. Baroja suele moverse entre lo real y lo extraño con naturalidad, pero en Sueño en Guadalajara lo insólito no entra como ruptura brusca: se filtra como un resplandor leve que descoloca lo cotidiano. En cambio, en Un hijo de perra el extrañamiento suele servir para revelar la brutalidad moral del entorno, como si la rareza fuera una máscara para lo que el lector prefiere no ver de frente.
Al final, leer ambos libros en diálogo ayuda a entender la trayectoria del autor. En Un hijo de perra hay un escritor joven —pero firme— construyendo una identidad literaria desde la denuncia y la incomodidad. En Sueño en Guadalajara hay un escritor maduro, que sin renunciar a esa indignación original, se permite complejizarla, matizarla, expandirla hacia zonas más íntimas. Entre un libro y otro no se pierde la furia; se afina.
El resultado es una obra que, leída en conjunto, construye un retrato de la ciudad latinoamericana contemporánea: desigual, herida, absurda, pero todavía capaz de producir gestos de humanidad que sobreviven pese al caos. Baroja no propone soluciones ni ofrece consuelos fáciles. Pero muestra, con precisión y honestidad, que la literatura puede ser un espacio donde la ciudad se piensa, se duele y se rehace. Incluso si esa reconstrucción ocurre solo en el sueño de un narrador, ya es algo. Ya salva algo.
Si algo dejan ambos libros es la sensación de que reconocer la fragilidad ajena —y la propia— es un acto político. Y que escribir sobre quienes resisten desde abajo es una forma de devolverles dignidad. Que ese gesto, cuando se hace con seriedad, alcanza más lejos que cualquier denuncia explícita. Eso es lo que Baroja ha conseguido: una literatura que enfrenta el mundo sin cerrar la puerta a la posibilidad de que algo, aunque sea mínimo, pueda cambiar.
Autor: José Baroja
Obra (2023). Sueño en Guadalajara y otros cuentos.
Barcelona: TerraIgnota Ediciones, 2023
Breve semblanza de José Baroja
José Baroja es un escritor chileno radicado en México, autor de libros de cuentos, novelas breves y ensayos. Su obra se caracteriza por la mezcla de realismo social, humor negro y elementos de lo extraño, así como por un interés profundo en las vidas de quienes quedan fuera del centro: trabajadores precarizados, habitantes de los márgenes urbanos, personajes atrapados entre violencia estructural y deseos mínimos de dignidad. Ha sido publicado en Chile, México, España y en diversas plataformas digitales, entre ellas la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.







Es un muy buen libro. Me sorprende lo natural que se lee como mexicana.
Saludos desde Guadalajara.
En una época en que las derechas se muestran tal cual son, estos libros nos llaman a recuperar «Humanidad». Excelentes para los tiempos que corren.
Realmente dan ganas de leer ambos libros. El primero lo encontré en la Biblioteca Digital y el segundo ya lo tengo localizado en Busca libre. Muchas gracias por la reseña.
Ya leí «Un hijo de perra», voy por «Sueño en Guadalajara». 💕