Anticipo del ENCUENTRO DE CIENCIA FICCIÓN, sábado 8 de noviembre a las 11 am.
(Dos relatos distópicos de Ignacio Fritz, Almandino Editores, Perú 2025)
Por Bartolomé Leal
Cito una frase de la pensadora Hannah Arendt: «Nadie ha prestado a la escasamente respetada literatura de CF la atención que merece, como vehículo de los sentimientos y deseos de la masa… Entre ellos el deseo de escapar de la condición humana» (1958). Esto último lo veía como el deseo de viajar por el universo y salir de la miseria moral, la onda en su época. De todos modos, ese planteamiento no solo reivindica nuestro género, sino que además proporciona una hebra para una reflexión crítica sobre obras que se están produciendo actualmente.
Los especialistas del mal es un bello libro publicado en Perú por Ignacio Fritz. En formato de cómic, aunque sin imágenes, ofrece un par de relatos de CF que en realidad son uno, escindido en dos partes. Pero tal escisión es como la de un cuerpo: ambas partes tienen su lectura propia y no se complementan, no se suceden, no son prefacio ni posfacio el uno del otro. Es parte de la onda shock tan cara a este autor de ya larga trayectoria. Su original obra lo sitúa como uno de los cultores más osados en el ámbito de la CF y la literatura fantástica chilena.
El primer relato del libro, La matanza de los inocentes es una lectura futurista de la expansión del cristianismo. Una pedagoga narra la mayor parte señalando hitos en su faena. El estilo es entrecortado, cinematográfico, que envuelve a un lector en busca de cerrar algún círculo, cegado por la prosa elegante y culta de Fritz. El relato se inicia el año 2754 y termina en 1973. Avanza en reversa indicando el año y unos extraños números entre paréntesis, que contabilizan a los alumnos en el aula de la verbosa pedagoga. Hay una nave espacial en el relato de Fritz, la Torre del Orgasmo, que termina por elevarse con el fin del lapso temporal (que está al inicio).
Una cita: “¿Por qué sacrificar a los inocentes, sus hijos?” Pues qué va, el cambio, el trueque es dar en ofrenda a esos angelitos y obtener las facultades del cambiaformas para transformarse en Pinoshit y así plagiar al tirano…”. Aquel siniestro figurante, adalid del mal, reaparece en el relato siguiente y proporciona continuidad al libro.
El segundo relato, Los especialistas del mal, que da título al volumen, es un extenso diálogo entre dos personajes, antagónicos y cómplices a la vez, acerca de la figura de ese enigmático dictador a quien se apoda Pinoshit. Dichos agresivos dialogantes son recurrentes en la narrativa de Fritz. Llevan en esta narración no precisamente un diálogo sino más bien monólogos paralelos, a ratos cerrados, sin espacio para réplicas. No por nada, como reza el título, son “especialistas del mal”. Lo dice uno de los personajes: “Te hablo de la poesía del dolor porque nosotros somos expertos en infligir dolor. Castigamos en nombre de la patria…”.
Hay mucho de ensayo político sobre la UP, el golpe de estado, la dictadura, la represión, la tortura. Efectivamente bastante sobre lo último. Es una apuesta narrativa. ¿Una expiación personal o solo un recurso novelístico? Como sea, el texto exuda una gran fuerza iconoclasta, ya que no hay un despliegue de denuncias, de rescate de memorias, de condenas ex post. Los diálogos entre estos personajes de nombres enigmáticos (coronel Corvo Dalton O’Leary y Enrique Luther Mena), son intercambios chocantes, agresivos, los lectores quedan a menudo fuera de juego ante la visión del mundo de quienes se declaran responsables de tantos sufrimientos y que se permiten, incluso, mofarse cruelmente de su líder, el mentado Pinoshit.
Es la de Ignacio Fritz una peculiar manera de mostrar que somos masa anónima, que el individuo no cuenta, que la vuelta al pasado y la predicción del futuro carecen de sentido. Nada de halagos ni complicidades, nada edificante ni didáctico, ni siquiera malabares de sintaxis gramatical o informática. Un continuo golpear a las visiones estereotipadas mantiene al lector en ascuas.
La lectura deja muchas preguntas y dudas, quizás cada cual podrá resolver algunas según la propia lógica de cada lector. Aun cuando queda la posibilidad de preguntarle al autor qué quiso decir. Lancemos estas preguntas:
Pregunta: Hugh Walpole, un autor inglés que incursionó en el policial, haría esta pregunta sacada de su “Carta a un joven escritor moderno”: ¿Cómo definirías el tema de tu libro? Más aún, ¿cómo explicarías tu oficio teniendo este libro como muestra?
Fritz: El tema, de una, de este libro, es el “futuro”. Siempre y cuando el “futuro” esté moldeado por lo que hoy se conoce como la Inteligencia Artificial (IA), las Redes Sociales (RR. SS) y todo lo que conspira (¡qué palabra!) para que la caterva lo sea sin que nos demos cuenta, véase el iPhone y esos trebejos. Todo un ideal de vida como de “spot publicitario”, donde decir lo que se piensa con halo crítico equivale a ser la “rara avis” de la vacada, el “tonto grave” y el “denso” de la comunidad.
Pregunta: Tu literatura, y en este libro parece confirmarse, suena intransablemente hermética, no parece pretender llegar al lector medio sino ir solo a los iniciados (con tanta referencia al cine de culto o críptico); o bien a nadie, a unos cuantos náufragos que recogen botellas del mar. ¿Lo ves así?
Fritz: El lector medio creo que no existe en la actualidad, al menos en Chile. Hay mucha pantalla, brillantina y farándula y peloteo futbolero y politiquería. Pan y circo para todos. Parece que hubiese eso de juegos de gladiadores en el Coliseo… Aunque sí, en los 80 estaba ese programa yanqui Gladiadores Americanos, que daban en Canal 7.
Pregunta: ¿No has pensado en abandonar la literatura rara? Si es que aceptas este epíteto de rara. ¿Ceñirte a los cánones de los géneros? Sea el noir, la CF, el horror… En otras palabras, ¿no te gusta hacer concesiones a la lectura hedónica, placentera, amena, que ofrecen los géneros tradicionales?
Fritz: Escribo para mí, el resto son solo invitados. Creo que mis defectos escriturales son mi virtud. Si hago un FODA a la inversa, lo que son mis Defectos y Amenazas, son mi potencial y gracia. Los escritores jóvenes actuales quieren vender como pan caliente, tanto para el circo como para el lector medio que yo creo que no existe. Serán amados y entrevistados, mientras que uno solo será comidillo de haters. Creo que ya es una gracia escribir a sabiendas de que todo conspiraba a que no lo hiciera. Me conformo con eso.







[…] libro de Guillermo Bustamante Zamudio, Oficios de Noé, se publica en 2005. Todos los textos que hay allí se…