Por Antonio Rojas Gómez

Claudia Readi Silva, novela
Editorial Forja, 190 páginas

Esta novela negra, terriblemente oscura, plantea hasta qué punto la criminalidad puede llegar a ser de una maldad espeluznante. La autora nos introduce en el mudo de la policía, que lucha por detener el crimen, pero está muy lejos de conseguir su objetivo. El primer personaje que se nos presenta es Marcela Ruiz, subinspectora de la PDI. Está, con su equipo, investigando el asesinato de un joven no mayor de veinte años, a las puertas de un restaurante. Y allí llega, en su automóvil, el padre de la víctima, del que sabremos el nombre, Hernán Rojas, y andando el relato, nos enteraremos también de que pertenece al mundo del hampa. El lector se entera, asimismo, de una serie de antecedentes del crimen del muchacho, de insólita crueldad.

La crueldad campea en las páginas de esta novela. Y también el interés de los policías por resolver los intríngulis que les plantean los malvados. Pero no les va bien. Tan mal les va, que la justicia les quita los casos y se los entrega al OS9 de Carabineros. Pero la trama de la historia no tiene que ver con la rivalidad entre ambas policías, porque al final lo poco que logran lo consiguen poniendo un poco cada una. Y sobre todo, lo que aporta un personaje importante en la trama, la doctora Fabiana Sandoval, asesora de la PDI, que pasa poco tiempo en Chile, porque su experticia es requerida por países del viejo mundo.

En este libro no se trata, como en muchos otros, de resolver quién cometió un crimen. Aquí los crímenes se cuentan por docenas y van desde el salvaje de la primera página, al robo de un bebé, a una señora que ha enviudado dos veces, para lo que ha puesto lo suyo, y a varios más. Entre ellos los de algunos policías. Pero no son solamente los bandidos quienes los planifican y ejecutan. Porque a medio andar se nos plantea una inquietud de la madre de la doctora Sandoval, que la autora maneja con pericia sin dejarnos saber de qué se trata, hasta llegar a las páginas finales. Y entonces nos damos cuenta de que no son los hampones los únicos que contratan sicarios, ni los únicos que tienen sus vidas sumidas en la penumbra.

En el mercado criminal todos somos clientes. El mundo se ha vuelto de una negrura impresionante y no queda espacio para la luz. La vida que nos muestra Claudia Readi en su novela es demencial. Pero sucede que las informaciones de que nos dan cuenta las noticias diarias no son tan diferentes. La autora, entonces, ha conseguido plantear una visión ajustada a lo que vivimos en nuestro día a día, con un libro bien escrito y mejor diseñado que da para meditar, y para más de una lectura.

Mercado Criminal
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