<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Entrevistas archivos - Letras de Chile</title>
	<atom:link href="https://letrasdechile.cl/category/entrevistas/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://letrasdechile.cl/category/entrevistas/</link>
	<description>Literatura  Chilena</description>
	<lastBuildDate>Mon, 15 Jun 2026 18:01:31 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=7.0</generator>

<image>
	<url>https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2022/01/cropped-logoconsombra-32x32.png</url>
	<title>Entrevistas archivos - Letras de Chile</title>
	<link>https://letrasdechile.cl/category/entrevistas/</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>Entrevista sobre «Tiempos oscuros»</title>
		<link>https://letrasdechile.cl/2026/06/15/entrevista-sobre-tiempos-oscuros/</link>
					<comments>https://letrasdechile.cl/2026/06/15/entrevista-sobre-tiempos-oscuros/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Mauricio Galaz]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 15 Jun 2026 17:30:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://letrasdechile.cl/?p=18443</guid>

					<description><![CDATA[<p>La revista digital Descentrados, con la que la Corporación Letras de Chile colabora, acaba de crear una serie de podcast denominada Registro Crítico. En el capítulo dos, Cecilia Aravena Zúñiga, entrevista a Eduardo Contreras Villablanca, sobre su último libro de micro cuentos: “Tiempos oscuros”, publicado en el año 2025. El podcast se puede ver aquí:</p>
<p>La entrada <a href="https://letrasdechile.cl/2026/06/15/entrevista-sobre-tiempos-oscuros/">Entrevista sobre «Tiempos oscuros»</a> se publicó primero en <a href="https://letrasdechile.cl">Letras de Chile</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">La revista digital Descentrados, con la que la Corporación Letras de Chile colabora, acaba de crear una serie de podcast denominada Registro Crítico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el capítulo dos, Cecilia Aravena Zúñiga, entrevista a Eduardo Contreras Villablanca, sobre su último libro de micro cuentos: “Tiempos oscuros”, publicado en el año 2025.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El podcast se puede ver aquí:</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe title="Registro Crítico - Segundo capítulo:  Entrevista al escritor chileno Eduardo Contreras Villablanca" width="1080" height="608" src="https://www.youtube.com/embed/HoPHUgrlUk0?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>
<p>La entrada <a href="https://letrasdechile.cl/2026/06/15/entrevista-sobre-tiempos-oscuros/">Entrevista sobre «Tiempos oscuros»</a> se publicó primero en <a href="https://letrasdechile.cl">Letras de Chile</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://letrasdechile.cl/2026/06/15/entrevista-sobre-tiempos-oscuros/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>OBRAS ARTÍSTICAS QUE DESCOLOCAN</title>
		<link>https://letrasdechile.cl/2026/05/07/obras-artisticas-que-descolocan/</link>
					<comments>https://letrasdechile.cl/2026/05/07/obras-artisticas-que-descolocan/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Mauricio Galaz]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 07 May 2026 21:51:42 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://letrasdechile.cl/?p=18223</guid>

					<description><![CDATA[<p>El escritor Rolando Revagliatti (Buenos Aires, 1945) ha publicado en soporte papel un volumen que reúne su dramaturgia, dos con cuentos, relatos y microficciones y diecinueve poemarios. Todos sus libros cuentan con ediciones-e disponibles en http://www.revagliatti.com. En esta condición se hallan los seis tomos de su libro “Documentales. Entrevistas a escritores argentinos”, conformado por 159 [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://letrasdechile.cl/2026/05/07/obras-artisticas-que-descolocan/">OBRAS ARTÍSTICAS QUE DESCOLOCAN</a> se publicó primero en <a href="https://letrasdechile.cl">Letras de Chile</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">El escritor Rolando Revagliatti (Buenos Aires, 1945) ha publicado en soporte papel un volumen que reúne su dramaturgia, dos con cuentos, relatos y microficciones y diecinueve poemarios. Todos sus libros cuentan con ediciones-e disponibles en <a href="https://www.revagliatti.com/" target="_blank" rel="noreferrer noopener sponsored nofollow">http://www.revagliatti.com</a>. En esta condición se hallan los seis tomos de su libro <em>“Documentales. Entrevistas a escritores argentinos”</em>, conformado por 159 entrevistas por él realizadas. Ha sido incluido en unas ochenta antologías de poesía, narrativa y dramaturgia de la Argentina, Brasil, Perú, México, Chile, Panamá, Estados Unidos, República Dominicana, Venezuela, España, Alemania, Austria, Italia y la India. Más de 1700 videos en los que ha grabado poemas y otros textos literarios de muy diversos autores se hallan en <a href="https://www.youtube.com/user/rolandorevagliatti/videos" target="_blank" rel="noreferrer noopener sponsored nofollow">https://www.youtube.com/user/rolandorevagliatti/videos</a> y en <a href="https://www.arcoiris.tv/fonte/Rolando%20Revagliatti/" target="_blank" rel="noreferrer noopener sponsored nofollow">https://www.arcoiris.tv/fonte/Rolando%20Revagliatti/</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Los invitamos a leer este Compilado propuesto y organizado por el escritor argentino Rolando Revagliatti, en que trece escritores argentinos responden a una misma pregunta:</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><em>¿Las obras artísticas de qué autores, por vos valorados, dirías que han logrado ‘descolocarte’? ¿Desarrollarías para nosotros tus consideraciones?</em></strong></p>



<div class="wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-8f761849 wp-block-columns-is-layout-flex">
<div class="wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow" style="flex-basis:33.33%">
<figure class="wp-block-image size-full is-style-default"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="500" height="500" src="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2026/05/alejandro-bovino-maciel.jpg" alt="Alejandro Bovino Maciel" class="wp-image-18224" srcset="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2026/05/alejandro-bovino-maciel.jpg 500w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2026/05/alejandro-bovino-maciel-300x300.jpg 300w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2026/05/alejandro-bovino-maciel-150x150.jpg 150w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2026/05/alejandro-bovino-maciel-440x440.jpg 440w" sizes="(max-width: 500px) 100vw, 500px" /><figcaption class="wp-element-caption">Alejandro Bovino Maciel</figcaption></figure>
</div>



<div class="wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow" style="flex-basis:66.66%">
<div style="height:20px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>1: ALEJANDRO BOVINO MACIEL</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Toda la obra de J. L. Borges me despertó del ensueño provinciano al leerla, siendo muy joven. Desde <em>“Ficciones”</em> los ensayos de Borges me ofrecieron la literatura como goce íntimo. Por entonces yo era creyente católico, pero Borges me incitó a leer teología (no las aburridísimas encíclicas de Juan Pablo II, un fanático y farsante piadoso para mi criterio… muy fotogénico, pero con el pensamiento político mezquino de una lombriz) y ahí hallé debates interesantísimos de la patrística: Anselmo, Agustín -que es un Plotino bautizado-, Ambrosio, Crisóstomo… luego los escolásticos y así me fasciné con la filosofía. Admiro especialmente a Hume, Schopenhauer, Berkeley, Kant, Derrida… al decir admiro admito que me aportaron pensamiento, que me obligaron a pensar y eso, para mí, no tiene precio. Quizás por eso me retenga tanto Borges: no se limita a trasferir sentimientos, sino pensamientos complejos. Y siempre tiene razón.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el ámbito de la música prefiero la ópera, boleros, folclore y tangos. La música Beatles y sus derivados británicos, <em>yankees</em> o autóctonos (rock nacional) nunca me atrajeron especialmente. En realidad, todo lo vanguardista me parece chato. No entro a museos de arte contemporáneo: si quiero ver manchas, miro la pared de mi patio que tiene varias. Admiro la pintura anticuada, figurativa, que me diga algo. Quedé deslumbrado en Italia con los renacentistas en <em>Uffizi</em>, pero en especial con Caravaggio en las iglesias de Roma. Estoy realizando una especie de estudio del gótico y el barroco, recorriendo catedrales y museos. Creo que aún hay mucho por descubrir en esos retablos del 1200, 1300. En los vitrales del 1200, como los que conserva la catedral de León, por ejemplo. Pero Caravaggio es un caso especial. Es tan inquietante como el Perseo de Cellini (lo mejor del Renacimiento, según mi criterio) porque de esas obras, el Perseo y los Caravaggios de San Mateo, emana algo que solamente puedo definir como “perfección”. Uno siente que está ante una obra (una forma de la materia) que por medio de la belleza comunica un más allá, un sitio donde la perfección de la materia es posible. Y eso que Caravaggio no tiene imágenes dulces, ni tampoco el Perseo: es la contundencia de un asesinato. Esas obras monumentales son las trampas que nos tiende el arte para que nuestra perplejidad halle una explicación entre miles. ¿Qué es la belleza, a fin de cuentas? Tratar de definirla es como explicar qué es el color rojo a un ciego de nacimiento.</p>
</div>
</div>



<div class="wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-8f761849 wp-block-columns-is-layout-flex">
<div class="wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow" style="flex-basis:33.33%">
<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="500" height="500" src="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2026/05/alfredo-lemon.jpg" alt="Alfredo Lemon" class="wp-image-18225" srcset="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2026/05/alfredo-lemon.jpg 500w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2026/05/alfredo-lemon-300x300.jpg 300w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2026/05/alfredo-lemon-150x150.jpg 150w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2026/05/alfredo-lemon-440x440.jpg 440w" sizes="(max-width: 500px) 100vw, 500px" /><figcaption class="wp-element-caption">Alfredo Lemon</figcaption></figure>
</div>



<div class="wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow" style="flex-basis:66.66%">
<div style="height:20px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>2: ALFREDO LEMON</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Ante todo debo precisar que considero que una obra de arte ha logrado “descolocarme” cuando me ha trasmitido una emoción, sentimiento, sensación tal, que me ha conmovido fuertemente, choqueado; y que, de algún modo, cambió mi percepción de la realidad o de la forma en que me encontraba parado frente a la creación o el hecho estético. Lo que se resume en verdadero impacto en el ánimo o el espíritu.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Comienzo con los escritores. Liminarmente confieso que cuando leí por primera vez la obra poética de Jorge Luis Borges, cuando tenía 22 años (luego de recibirme de abogado y habiendo leído principalmente libros de derecho), llegó a mis manos “Límites”, ese magnífico poema suyo que me alucinó, y que en cierta manera me despertó o me hizo dar cuenta de la finitud del ser de las cosas; porque allí se exponen verdades de las que no siempre se toma conciencia o se tienen en cuenta. De nuestra biblioteca, habrá un libro que no leeremos de nuevo, de tantas puertas que nos rodean, habrá una que no volveremos a abrir, vamos a un sitio y no sabemos de quién irremediablemente nos hemos despedido… Por primera vez sentí existencialmente esa infinita melancolía que es la historia finita de cada uno. En ese poema se me expuso abiertamente la mortalidad indetenible que somos junto a lo demás circundante, las limitaciones de toda índole que sobrellevamos y la pulsión vital de un constante afán por trascenderlas.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">La obra poética de Enrique Molina: la conocí en una antología titulada “Hotel pájaro”, allá por 1983. Me fascinó leer su surrealismo, me pasó sin saber qué era ni la importancia de tal movimiento, totalmente desconocido por mí en ese entonces. Me acercó y me encantó el manejo magistral de imágenes que explotaban entre las páginas y ello fue todo un descubrimiento… <em>“Tu cuerpo y el lazo de seda rústica que conduce a las plantaciones de la costa/ al sudor de tu cabellera quemada por las nubes/ a los instantes inolvidables/ de una belleza salvaje que exige el desorden”</em>. Como bien se ha dicho, se perfila en esta poética, la presencia de la mujer como una tentación profana que nunca se alcanza, una fosforescencia infinita. Si para el psicoanálisis el deseo es su constante desplazamiento, el seguimiento infructuoso de algo seductor siempre más allá, ese movimiento significa para Molina un eterno tránsito, el viaje, los secretos del delirio y la deriva. Tuve la oportunidad de conocerlo personalmente en una Feria del Libro en 1990. Me invitó a su departamento de la calle Humboldt y le hice un reportaje para el suplemento cultural del diario “La Voz del Interior”. Lo titulé: “La vigilia del deseo en la palabra o los grandes días de un poeta” (16/9/1990).</p>



<p class="wp-block-paragraph">La obra poética de Alberto Girri. También por aquellos años de aprendizaje autodidacta, lo primero suyo que leí fue “Playa sola”, en una edición de 1946. Y luego y sucesivamente, las distintas obras que fueron apareciendo y reuniéndose en Editorial Corregidor en seis tomos, incluso hasta después de su muerte en 1991. En su labor encontré un ascetismo esencial, elucubración sintáctica, contradicción de sentencias, eso que Esteban Moore, siguiendo a Borges, llama deliberadamente “la misteriosa poesía de lo áspero”. Cito: <em>“Una premisa constante, la duda, indagando en la realidad, buscándola fuera de contexto, la materia a expensas del lenguaje…”</em>.  </p>



<p class="wp-block-paragraph">La novela <em>“Rayuela”</em> de Julio Cortázar. Y también, más puntualmente, un texto suyo llamado “La continuidad de los parques”, que leí en el taller literario de la Sociedad Argentina de Escritores, que coordinaba Marta Cisneros. La novela fue parte del llamado boom latinoamericano y su experimentación lúdica me atrapó de inmediato. Reconozco que al haberla abordado varias veces a lo largo del tiempo, nunca supe a ciencia cierta de qué tratan finalmente esos recortes, fragmentos, rompecabezas; pero lo que sí supe es que con <em>“Rayuela”</em> uno percibe un producto elaborado y que nada ha sido dejado o librado al azar. La narración y la invitación al juego, nos hace participar y eso es maravilloso y genial. En lo que atañe al breve cuento fantástico que mencioné en segundo término, sentí al leerlo, un ir entrando en esa atmósfera donde quien está frente a la página se va adentrando en lo que lee. Allí Cortázar también de modo magistral, fusiona la ficción -que va narrando renglón tras renglón- y la mismísima realidad de quien justamente lee en ese momento, y se convertirá al término del relato, en el personaje principal de la trama y de esas escenas.  </p>



<p class="wp-block-paragraph">La novela <em>“El túnel”</em> de Ernesto Sabato. Cuando lo visité en su casa de Santos Lugares en 1987, lo primero que le dije fue: <em>“¿Por qué es tan trágica la vida, maestro?”</em> A lo que sintéticamente respondió: <em>“Porque hay que morirse”</em>. Recuerdo que así comenzó el diálogo, que también luego se plasmó en un artículo que escribí: “El escritor y los fantasmas del túnel”. Todavía conservo una esquela de agradecimiento, fechada en agosto de 1993, junto al envío de un librito pequeño de su autoría: <em>“Querido y remoto muchacho” (Editorial Losada, de 1990). “A la vida le basta el espacio de una grieta para renacer.”</em> Leída hoy, esa frase resulta más que potente y ojalá también fuese profética…</p>



<p class="wp-block-paragraph">Vamos ahora por obras y autores no escritores:&nbsp;<br>“El beso”, la escultura de August Rodin, junto a otras que pude ver en su casa museo de la Rue de Varenne en el año 1985. Fue tal la impresión que me causó, que salí al jardín y, en medio de unos gatos que merodeaban, me puse a llorar. Sentí la belleza plasmada en piedra, modelada por un hombre con su mano y su cincel, con su martillo, durante horas y horas para ofrecerla luego para siempre y para la admiración de los demás.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fue ese mismo año, en Amsterdam, al estar frente a una de las que dicen serían de las últimas pinturas de Vincent Van Gogh,&nbsp;“Campo de trigo con cuervos”, mientras recorría la muestra tuve que sentarme literalmente, porque me estalló el pecho, sí, como que tuve que respirar profundo y recuperarme de la emoción fortísima que experimenté. Pensé y me remonté a cómo habrían sido esos momentos tormentosos en el ánimo del pintor tan cerca de su trágico final. Y al ver esos colores amarillos, celeste, y los pajarracos negros graznando y levantando vuelo, tan vívidos desde el cuadro y queriéndonos significar la proximidad de una gran amenaza sombría.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Quinta Sinfonía de Gustav Mahler conectada con la película de Luchino Visconti “Muerte en Venecia” de 1971, adaptación de la novela corta de Thomas Mann. Tal vez un alegato agónico, homenaje y sufrimiento que produce la fugacidad de lo bello, el paso del tiempo y la vida. Tensión y paisajes hermosos de la ciudad italiana de los canales, donde cada día su ser tiende a hundirse en el agua que la rodea desde hace tanto… Y porque ciertamente el sentimiento intuye que aquél que ha contemplado la pureza sublime, está condenado a enamorarse, padecerla o morir…</p>



<p class="wp-block-paragraph">Concluyendo, refiero una obra de teatro que vi recientemente en el “Teatro Real” de la ciudad de Córdoba: “Habitación Macbeth”, donde su creador, autor, actor, director, Pompeyo Audivert, en un unipersonal muy activo, interpreta la vertiginosa espiral de ambición, crimen y locura del noble escocés, explorando la identidad como un fenómeno sobrenatural y asediado por fuerzas terribles del consciente y el inconsciente. Impecable y proteico trabajo, excelente puesta en escena. Muy movilizante.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y last but not least, quisiera mencionar “El gol a los ingleses” de Diego Armando Maradona. Por todo lo que significó para toda la Argentina. Talento, astucia, belleza, destreza, viveza criolla, trampa deportiva, revancha. Un gran momento que la memoria futbolística (y no) recordará como historia. Sin duda y desde otra perspectiva, una verdadera obra artística que creo que, a más de uno, nos descolocó.</p>
</div>
</div>



<div class="wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-8f761849 wp-block-columns-is-layout-flex">
<div class="wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow" style="flex-basis:33.33%">
<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="500" height="500" src="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2026/05/alfredo-rescia.jpg" alt="Alfredo Rescia" class="wp-image-18226" srcset="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2026/05/alfredo-rescia.jpg 500w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2026/05/alfredo-rescia-300x300.jpg 300w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2026/05/alfredo-rescia-150x150.jpg 150w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2026/05/alfredo-rescia-440x440.jpg 440w" sizes="(max-width: 500px) 100vw, 500px" /><figcaption class="wp-element-caption">Alfredo Rescia</figcaption></figure>
</div>



<div class="wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow" style="flex-basis:66.66%">
<div style="height:20px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>3: ALFREDO RESCIA</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En sus líneas más contundentes dice Umberto Saba en el poema “La cabra’: <em>“Aquel balido igual era fraterno a mi dolor… tiene una sola voz y no varía”</em>. Descubriendo a través del dolor común un aspecto nuevo de hermandad con los seres. Una diversa vertiente a la ya revelada por San Francisco de Asís en su “Cántico a las criaturas”, tras percibir que teniendo ellas y nosotros el mismo padre, somos todos hermanos, “hermano sol, hermana luna” y, naturalmente la tierra que pisamos, dañada, y en riesgo como nunca.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tan válidos mensajes, llevan a celebrar estas voces que tan merecidamente han quebrado el silencio. Y al placer de su poesía, por añadidura mueven al afecto y a la responsabilidad; sacudiendo las solapas de nuestra conciencia, particularmente cuando los pertenecientes a la misma especie se enfrentan hasta con útiles nucleares.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Quién, alguna vez, no ha vivido situaciones límites? Por ello, “La piedad”, de Giuseppe Ungaretti -autor que dejara páginas escritas entre trincheras- en su clamor a Dios, al modo de un Job contemporáneo, es un espejo que a tantos refleja. Su grito es nuestro grito. Valgan algunos versos: <em>“Me has arrojado de la vida”; “Ya ni siquiera te ríes de nosotros”; “La esperanza de una gran sombra ¿solo es esta nuestra suerte?”</em>. Dejándonos desde su acento interpelativo, ante lo que entiende como indiferencia, abandono y ausencia de socorro, el ruego de un hombre que abre su corazón a Dios desde las más recónditas lágrimas. Por lo tanto, no sería extraño que este monumental poema, genere la búsqueda de vitales respuestas a los interrogantes de la existencia. Es decir, un sentido a las dentelladas de la vida y a nuestros abismos.<br>Señalo, por marcar un sentido de pertenencia y un aire de familia, las grandiosas milongas de Osiris Rodríguez Castillos. Su encomiable “Grillo nochero”. Las estrofas de Humberto Costantini en “Vaya un punteo florido”. <em>“Para las seis cuerdas”</em> de Jorge Luis Borges. Y muchos otros autores de vuelo alto y alas grandes cuyo decir paisano se prenden en el alma como abrojo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Letras de milongas, cielitos, huellas, vidalitas… tan afines a formas tradicionales de pueblos hermanos, en aspiraciones y herencia común, que al leerlas o escucharlas, suelen tornarse inolvidables, motivando que uno se sienta entre propios. Tal vez, porque el mensaje, si bien, no exclusivo de esta poética, sí frecuente y copioso en lo que concierne a nuestras raíces. Y de suyo con el sueño de la patria grande. Sueño contra el que se levantan muros de continuo, a pesar de que nuestros corazones estén a un paso.<br>No a pocos se les quebraría la voz al leer de Ernesto Cardenal “Oración por Marilyn Monroe” &#8211; <em>“sola como un astronauta frente a la noche espacial”</em>-. Y no pocos arderían de indignación, no únicamente por la suerte de Marilyn, sino por una sociedad de consumo que consume gente. Las mentiras del celuloide. La propaganda. El pregón de valores que no se abrazan. Por ello, cada vez que leo a Cardenal, celebro y agradezco su elocuente mirada sobre la realidad. Esta realidad, que no es sino un Paraíso que se ha hecho ajeno.</p>
</div>
</div>



<div class="wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-8f761849 wp-block-columns-is-layout-flex">
<div class="wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow" style="flex-basis:33.33%">
<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="500" height="500" src="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2026/05/anibal-benitez.jpg" alt="Aníbal Benítez" class="wp-image-18227" srcset="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2026/05/anibal-benitez.jpg 500w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2026/05/anibal-benitez-300x300.jpg 300w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2026/05/anibal-benitez-150x150.jpg 150w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2026/05/anibal-benitez-440x440.jpg 440w" sizes="(max-width: 500px) 100vw, 500px" /><figcaption class="wp-element-caption">Aníbal Benítez</figcaption></figure>
</div>



<div class="wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow" style="flex-basis:66.66%">
<div style="height:20px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>4: ANÍBAL BENÍTEZ</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Para mí, el arte no es una construcción de certezas, sino una demolición necesaria. Cuando pienso en obras que han logrado “descolocarme”, siento un sismo silencioso que reubica los cimientos de lo que creí ser.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un eje de este desplazamiento es Andrei Tarkovsky. Su cine me enseñó que el tiempo no es una línea que avanza, sino un material denso que se puede esculpir. En “El espejo” o “Stalker”, no narra; él deja que la imagen respire hasta que el espectador se vuelve parte de la atmósfera. Me fascina su capacidad para convertir un detalle ínfimo -el goteo del agua sobre una superficie oxidada- en una interrogación metafísica. Con él comprendí que lo sagrado no está en lo pomposo, sino en la sencillez de lo profundo, en esa capacidad de sostener la mirada donde otros la retiran.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la pintura, esa misma contundencia me atraviesa al observar la obra de Ernesto de la Cárcova. Su cuadro “Sin pan y sin trabajo” es una herida abierta, pero lo potente no es solo la denuncia social, sino la maestría con la que captura la luz de la desesperanza y la dignidad contenida en una mirada. En él encuentro a esa mujer que, en medio del vacío, sostiene una verdad que la palabra apenas alcanza a rozar. Sus pinceladas son huellas de una historia que todavía nos habita.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En lo sonoro, Luis Alberto Spinetta ha sido mi faro. El “Flaco” me atravesó por su negativa rotunda al lugar común. Su música es una arquitectura de la luz, una búsqueda metafísica donde la palabra se vuelve cuerpo y la armonía se transforma en un estado de conciencia. En discos como “Artaud” o “Kamikaze”, Spinetta nos obliga a abandonar la comodidad de lo previsible para abrazar una belleza que, por momentos, duele. Es el poeta que, desde la guitarra, logró poblar las ranuras de los pensamientos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En nuestras letras, regreso a la verticalidad de Roberto Juarroz, a la orfandad de Alejandra Pizarnik, a Héctor Viel Temperley. En <em>“Hospital Británico”</em> o <em>“Crawl”</em>, Viel hace de su propio cuerpo febril y herido el escenario de una revelación mística. Él me enseñó que la poesía es un nado tenaz contra la muerte y que la carne -incluso en su fragmentación o en su declive- puede ser un altar. Él me enseñó a cruzar <em>el fuego del mundo</em>. Vi que el poema puede ser un bisturí, un sacramento crudo o ese refugio minúsculo donde se le puede besar los labios a la muerte.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Descolocarse es aceptar que somos una esquirla de la diáspora, seres ungidos para errar buscando un pulmón que respire una verdad distinta. Valoro a los artistas que no me ofrecen consuelo, sino que me lanzan a la intemperie de mi propia conciencia, obligándome a nacer de nuevo en cada obra. Sabemos que al final, el arte que perdura es aquel que nos deja con un rostro nuevo frente al espejo, uno que apenas empezamos a reconocer.</p>
</div>
</div>



<div class="wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-8f761849 wp-block-columns-is-layout-flex">
<div class="wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow" style="flex-basis:33.33%">
<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="500" height="500" src="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2026/05/diego-e-suarez.jpg" alt="Diego E. Suárez" class="wp-image-18228" srcset="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2026/05/diego-e-suarez.jpg 500w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2026/05/diego-e-suarez-300x300.jpg 300w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2026/05/diego-e-suarez-150x150.jpg 150w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2026/05/diego-e-suarez-440x440.jpg 440w" sizes="(max-width: 500px) 100vw, 500px" /><figcaption class="wp-element-caption">Diego E. Suárez</figcaption></figure>
</div>



<div class="wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow" style="flex-basis:66.66%">
<div style="height:20px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>5: DIEGO E. SUÁREZ</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Los primeros recuerdos que tengo de algo que me haya conmovido estéticamente son las canciones para niños de María Elena Walsh, las grabaciones de Les Luthiers que escuchaba por radio y las tiras de Mafalda publicadas por Ediciones De la Flor: el <em>nonsense</em> y el ingenio humorístico crítico como formas poéticas sublimes. El primer libro que leí no por imposición pedagógica sino por placer –o curiosidad, más bien– fue <em>“El exorcista”</em>, de William Blatty, porque creía que al no animarme a ver la película sería menos aterrador leer un libro sin imágenes. Error. Fueron noches de verano acurrucado bajo tres frazadas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El año que viví en Corrientes (con intenciones universitarias que murieron en el intento) accedí por primera vez, llevado por un amigo del alma, Juan García, a un teatro <em>alla italiana,</em> el Teatro Vera, con su retórica del espacio, sus escalinatas, sus columnas, su foyer y sus conciertos gratuitos de la sinfónica. Afuera, compartíamos los lentos atardeceres de la costanera asombrados por la poesía de Girondo, Gelman y Benedetti –a la que llegamos Eliseo Subiela y su película “El lado oscuro del corazón” mediante– y en la terraza de su casa, la magia del “Artaud” de Spinetta, de las “Canciones urgentes” de Silvio Rodríguez, del jazz en todas sus variantes. Eran grietas en el tiempo y en el espacio que me permitían conectar, por motivos que van más allá de mi entendimiento, con sensaciones de intensa libertad creativa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además, haber habitado por varios años, en Posadas, La Fundación La Palma, creada por el librero uruguayo Ricardo Raymondo, me permitió hacer un viaje maravilloso entre libros de artes plásticas, fotografía, música, literatura y cine, junto a personas que sugerían derivas alucinantes a diversas expresiones cuya complejidad hacía más intensa la vida y que me permitieron leer lo que circula en el presente anhelando extrañeza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde entonces, guiado por la intuición y el deseo, fueron innumerables los hallazgos. En mi caso, la avidez tiene como triste efecto colateral una amnesia bochornosa (recuerdo un chiste viejo que decía <em>“la marihuana trae problemas de memoria y otras cosas que no recuerdo”</em>; me parece aplicable a la adicción cultural… Por supuesto, también viene al caso eso de que <em>“el que mucho abarca, poco aprieta”</em>). Así que me limito a comentar lo que recientemente me “descolocó”. Un disco y cuatro películas. “Seven Psalms”, de Paul Simon. Comienza con unos sonidos expansivos de… ¿campanas?… ¿cuencos? Ese enigma crea la atmósfera y a partir de ahí todo es sublime. Simon, tratando de hacer sonar “The sacred harp/That David played to make his songs of praise”, porque “God turns music into bliss.” Películas: Dos de Joachim Trier: “Valor sentimental” y “La peor persona del mundo”. Su poética del espacio sentimental me cautivó. Y dos que, para mí, dialogan entre sí y se potencian: “The Fall” de Tarsem Singh y “Sayat Nova” de Sergei Parajanov. Ambas, puro lirismo visual más allá del tiempo.</p>
</div>
</div>



<div class="wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-8f761849 wp-block-columns-is-layout-flex">
<div class="wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow" style="flex-basis:33.33%">
<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="500" height="500" src="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2026/05/eduardo-carlos-robino.jpg" alt="Eduardo Carlos Robino" class="wp-image-18229" srcset="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2026/05/eduardo-carlos-robino.jpg 500w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2026/05/eduardo-carlos-robino-300x300.jpg 300w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2026/05/eduardo-carlos-robino-150x150.jpg 150w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2026/05/eduardo-carlos-robino-440x440.jpg 440w" sizes="(max-width: 500px) 100vw, 500px" /><figcaption class="wp-element-caption">Eduardo Carlos Robino</figcaption></figure>
</div>



<div class="wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow" style="flex-basis:66.66%">
<div style="height:20px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>6: EDUARDO CARLOS ROBINO</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Si tengo que elegir un pintor del siglo XX que me fascina, elijo sin dudar a Matisse. Dentro de los argentinos, a Juan Doffo. Sin embargo, no son sus obras las que me inquietan o me impactan; por el contrario, encuentro en ellas las posibilidades del diálogo, de la contemplación y de cierta serenidad entusiasta, si es posible esa última mezcla de impresiones.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las obras de Modigliani me impactan muchísimo. Recuerdo una muestra en el Museo de Bellas Artes de la ciudad de Buenos Aires. Me estuve unos veinte minutos mirando su obra, entre retratos y desnudos. Tuve que salir de la sala porque comenzó a faltarme el aire; tuve, incluso, que salir del Museo. Llevaba conmigo un libro de Ian Mc Ewan, <em>“Expiación”</em>, que había comprado para regalarle a un amigo, quien con suma amabilidad me dijo que lo acababa de leer en inglés, y me sugirió que se lo regalase a alguien más, que pudiera disfrutarlo como él lo había disfrutado. En la salida, en la escalera que lleva a las puertas del Museo, encuentro a Griselda García, poeta y gestora cultural a quien quiero y admiro. La saludé a media voz, y le dije apenas, <em>“Tomá, Gris, es para vos”</em>. Y me fui. Recién pude respirar bien a las tres cuadras. A Griselda no la veía hacia casi cinco años, y encontrarse a alguien en Buenos Aires, pasa más por la conjunción de los astros que por la casualidad. Luego, le escribí contándole esta situación, un verdadero síndrome de Stendhal, que nunca, hasta ese momento, había creído que pudiera existir.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay, además, una obra que conjuga con un espacio de oscuridad en mí, seguramente, que me estremece, me inquieta, y me produce temor y fascinación. Siento que habla de aquello que se mantiene encerrado dentro de uno, reprimido con grilletes; y no lo relaciono con la violencia física, sino con el pensamiento aciago, apocalíptico, desesperanzado, con esa parte de uno mismo ligada al caos y al desasimiento de lo humano. Se trata de “Estudio del retrato del Papa Inocencio X de Velázquez”, pintada por Francis Bacon. Una pintura en tonos violetas, con una figura humana sentada, encerrada en un espacio que remite a un cuadrilátero o a unas de esas sogas de protección que rodean las estatuas en algunos museos. Sogas de un amarillo intenso. La figura humana se disgrega, parece que se estuviera desintegrando. Se nota en los dientes de la figura enojo, dolor y furia, inmovilizada por una fuerza que parece que lo hiciera caer, que lo mantiene sujetado, que lo va aniquilando. Es una pintura terrible y fascinante. Y toca en mí algo de lo que no puedo simbolizar, que no puedo aún llevar a la palabra. No sé si algún día llegaré a poder hacerlo.</p>
</div>
</div>



<div class="wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-8f761849 wp-block-columns-is-layout-flex">
<div class="wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow" style="flex-basis:33.33%">
<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="500" height="500" src="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2026/05/emiliano-campos-medina.jpg" alt="Emiliano Campos Medina" class="wp-image-18230" srcset="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2026/05/emiliano-campos-medina.jpg 500w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2026/05/emiliano-campos-medina-300x300.jpg 300w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2026/05/emiliano-campos-medina-150x150.jpg 150w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2026/05/emiliano-campos-medina-440x440.jpg 440w" sizes="(max-width: 500px) 100vw, 500px" /><figcaption class="wp-element-caption">Emiliano Campos Medina</figcaption></figure>
</div>



<div class="wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow" style="flex-basis:66.66%">
<div style="height:20px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>7: EMILIANO CAMPOS MEDINA</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En cuestiones de arte apreciamos especialmente la cualidad que una obra puede tener, de descolocarnos. Quizás de eso se trate, como bien apunta la pregunta de este compilado, la virtud esencial de una verdadera obra. Podría enumerar algunos casos, en literatura y poesía. Sin embargo, por su impacto vivencial, me gustaría remontarme a un artista cuyas obras pude contemplar por primera vez, de modo directo, en un viaje realizado allá por 2002: El Greco. El objetivo específico de aquel, mi primer viaje a Madrid (por esa época me encontraba viviendo en Barcelona), era ir al Museo del Prado, y concretamente, estudiar las pinturas de Velázquez y Goya, dos pintores que ya por entonces estaban entre mis preferidos. Del artista cretense apenas había visto algunas reproducciones en los libros de historia del arte, y no me generaba una expectativa particular. Sin embargo, cuando ingresé a la sala del Museo del Prado en el que se hallaban sus pinturas, fue como si los colores y las pinceladas de los cuadros desgarraran mis ojos. Se trató de una conmoción real, física, alejada de la mera contemplación estética. Yo tendría algo así como veintidós o veintitrés años y puedo asegurar que fue una de las impresiones más corporales que sentí. Como si, de pronto, me cayera encima un aguacero.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Greco fue una absoluta revelación. Esas perspectivas rotas, las anatomías fracturadas, los rostros comprimidos, todo como apresado por una fuerza gravitatoria ascendente. En una época me gustaba decir que El Greco inventó los efectos especiales del cine, sus cuadros son claramente dinámicos, pero animados por una fuerza sobrenatural. La vista panorámica de Toledo, con sus nubarrones expresionistas y desgarros metafísicos, podría ser el antecedente de una escena de cine catástrofe. Claro que el fenómeno es acá del orden místico, y no climático. Si pudiera pintar cuadros o escribir poemas que lograran emular algo de ese abismamiento, pensé luego de pasar por esa sala, podría darme por satisfecho.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aquel viaje fue de apenas un día. No tenía presupuesto más que para eso. Llegué a Madrid a las 21 horas, creo que era un miércoles, y me volví a Barcelona el jueves a las 18. Aquella noche la pasé recorriendo la ciudad hasta la madrugada, dormí un rato en una parada de autobús y a la mañana siguiente fui el primer visitante en entrar al museo. Completamente solo. La conmoción de las pinturas del Greco fue tal, que, al año siguiente, en un viaje mejor planificado y con más tiempo, decidí pasar cuatro días en Toledo, ciudad que está atravesada por la biografía del pintor, ya que luego de fracasar en su intento de transformarse en pintor de la corte real, se “autoexilió” en esa ex capital del reino, por entonces caída en el olvido.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En Toledo pude visitar las obras que no se encuentran en el Museo del Prado, entre ellas, el famoso cuadro “El entierro del Conde de Orgaz”, y también cruzar el puente de San Martín, sobre el río Tajo, donde Rilke vio caer una estrella fugaz y sintió que su ser se desintegraba en la marea cósmica de esa ciudad mística. Por ese camino subí hasta la colina desde la que Doménikos Theotokópoulos pintó su famosa vista. No tengo dudas en afirmar que El Greco es más moderno que muchos de los pintores de las vanguardias del siglo XX; sin él no hubieran existido Cézanne, Picasso o el expresionismo alemán.</p>
</div>
</div>



<div class="wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-8f761849 wp-block-columns-is-layout-flex">
<div class="wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow" style="flex-basis:33.33%">
<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="500" height="500" src="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2026/05/fabian-vique.jpg" alt="Fabián Vique" class="wp-image-18231" srcset="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2026/05/fabian-vique.jpg 500w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2026/05/fabian-vique-300x300.jpg 300w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2026/05/fabian-vique-150x150.jpg 150w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2026/05/fabian-vique-440x440.jpg 440w" sizes="(max-width: 500px) 100vw, 500px" /><figcaption class="wp-element-caption">Fabián Vique</figcaption></figure>
</div>



<div class="wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow" style="flex-basis:66.66%">
<div style="height:20px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>8: FABIÁN VIQUE</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Casi todo sucede en la adolescencia. Casi todo se olvida. Con estas dos afirmaciones me excuso antes de responder. Seguramente las obras artísticas que más me descolocaron ocurrieron en un tiempo con el que ya no tengo puentes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En aquellos años el arte me descolocaba tanto que fue el barrio en el que traté de permanecer siempre. Ahora tengo ecos de esas sensaciones, momentos con cierta analogía que sucedieron un poco después de aquel big bang. Anoto literatura brevísima: “Le regret d’Héraclite”, un micropoema de Borges, donde concentra un recorrido de la obsesión de toda su literatura: el tiempo. El gran tema, unido a otros dos: el ideal, el mundo ideal, y el amor absoluto. Bueno, todo está ahí: lo inalcanzable, lo perfecto, la melancolía. Otro texto de literatura brevísima, el célebre micropoema de Pizarnik: <em>“explicar con palabras de este mundo”</em> … La angustia, lo indecible, el lenguaje.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por aquellos tiempos estaba leyendo también a Roberto Arlt y en Arlt me resonaban climas, miradas y el lugar de todos los lugares: “la zona de la angustia”. Más adelante tuve la inmerecida suerte de conocer personalmente al genio de la literatura del final del XX y principios del XXI: Eugenio Mandrini. Por elegir una de sus maravillas: “Tango del lobo”. Ahí está todo: lo melancólico de la existencia, el lugar del poeta en el mundo, la tradición y sus posibles reinvenciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Saliendo de la literatura, diría que lo que me descolocó desde que tengo uso de sinrazón fueron son y serán Los Beatles. Diría “Because”, esa canción coral, cuya traducción “Porque” es una de las pocas que suena más rústica en nuestra lengua. Casualmente “Because” aparece como cortina en el programa de radio de Alejandro Dolina, “La venganza será terrible”, y diría que esa obra del artista de la ciudad de Caseros también me descolocó desde el primer día. Dolina y sus coequipers improvisan y logran desde hace cuarenta años sacarme risas y reflexiones en las madrugadas argentinas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y el cine, claro. De adolescente iba a ver ciclos a salas como la Hebraica o el Empire. Por mencionar solo una, diría “Manhattan” de Woody Allen, el amor y sus contradicciones y contraindicaciones en blanco y negro me llevaron a soñar con música de jazz, humor y gestos de solidaridad entre “perdedores hermosos”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En teatro podría citar la versión de <em>“Cae la noche tropical”</em> de Manuel Puig, en la que Leonor Manso e Ingrid Pelicori hacen magia desde una silla y te meten en un universo puignanamente maravilloso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No tuve la formación o la suerte para manyar bien otras artes: arquitectura, escultura, pintura, fotografía, pero, un poco como un personaje de Roberto Fontanarrosa, diría que el arte está en todas partes si se lo mira con mirada de artista. Ese regalo es la verdadera felicidad del arte, lo tenemos todos desde que venimos a este mundo, el asunto está en no abandonarlo nunca, ir con él hasta el segundo final.</p>
</div>
</div>



<div class="wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-8f761849 wp-block-columns-is-layout-flex">
<div class="wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow" style="flex-basis:33.33%">
<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="500" height="500" src="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2026/05/ignacio-villanueva.jpg" alt="Ignacio Villanueva" class="wp-image-18232" srcset="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2026/05/ignacio-villanueva.jpg 500w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2026/05/ignacio-villanueva-300x300.jpg 300w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2026/05/ignacio-villanueva-150x150.jpg 150w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2026/05/ignacio-villanueva-440x440.jpg 440w" sizes="(max-width: 500px) 100vw, 500px" /><figcaption class="wp-element-caption">Ignacio Villanueva</figcaption></figure>
</div>



<div class="wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow" style="flex-basis:66.66%">
<div style="height:20px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>9: IGNACIO VILLANUEVA</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Podría decir que mi relación con el mundo de la literatura comenzó en el nivel secundario. Allí donde se leía poco, apareció una docente y abrió una puerta para gozar de aire fresco. Me acerqué a una obra de Borges. No hubo otra posibilidad, a pesar de los intentos vanos de un futuro económicamente seguro, yo quería dedicarme a leer y nada más.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El libro era <em>“Ficciones”</em>. No podía creer lo que estaba leyendo. Cada clase volvía con nuevas preguntas. Me había atrapado (lo sigue haciendo) el cuento “El milagro secreto”. El tiempo detenido, la reflexión profunda, el eje histórico y los porqués de un fusilamiento infinito hacia Jaromir Hladik. Muchos años después arrastré a la familia por las calles de Praga para encontrar la avenida, la casa y los detalles tan nítidos en el que me había encasillado Borges. Pero eran ficciones. Tan típico en nuestro maestro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, en el nivel superior me perdí en los círculos concéntricos de la <em>“Divina comedia”</em>. Qué bueno hubiese sido ir del brazo de esos tres personajes, Dante, Beatriz y Virgilio, escuchándolos reflexionar en un mundo de simbolismo absoluto. Esa estructura de comedia, posteriormente denominada divina, me permitió descubrir en forma definitiva la maestría de Alighieri. No hace falta aclarar que sigo encontrando en los intersticios de esta obra, verdades absolutas que se repiten en la actualidad, como calesitas que traen figuras nuevas en cada vuelta, pero con la misma música de siempre.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si tuviera que llevar ese asombro de lo estético, es decir el manejo del tiempo en un patio de Praga durante la segunda guerra y el descenso espiralado e interminable hacia un mundo que muestra lo que fueron y lo que somos, indudablemente lo podría relacionar con “Guernica” de Pablo Picasso. Obra que sacude y alerta sobre las desgracias humanas. Así frente a ella, en el Museo Reina Sofía, en dos oportunidades, volví a perder el habla. Porque el silencio amerita escuchar las voces de los dolientes que están ahí y acá, mirándonos como protagonistas de una crueldad que no tiene fin. Ese gran óleo como vitral armado en partes, inundado de grises y lágrimas en la paleta de Pablo, como Jaromir Hladik frente a un pelotón de fusilamiento esperando una bala que Borges demora en la sombra del patio; como un Dante que muestra los castigos para quienes no fueron lo que soñaron sus padres, son una tríada invencible en la formación de mi sustrato como enamorado del arte de la imagen y la palabra.</p>
</div>
</div>



<div class="wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-8f761849 wp-block-columns-is-layout-flex">
<div class="wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow" style="flex-basis:33.33%">
<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="500" height="500" src="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2026/05/javier-alejandro-robledo.jpg" alt="Javier Alejandro Robledo" class="wp-image-18233" srcset="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2026/05/javier-alejandro-robledo.jpg 500w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2026/05/javier-alejandro-robledo-300x300.jpg 300w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2026/05/javier-alejandro-robledo-150x150.jpg 150w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2026/05/javier-alejandro-robledo-440x440.jpg 440w" sizes="(max-width: 500px) 100vw, 500px" /><figcaption class="wp-element-caption">Javier Alejandro Robledo</figcaption></figure>
</div>



<div class="wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow" style="flex-basis:66.66%">
<div style="height:20px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>10: JAVIER ALEJANDRO ROBLEDO</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Las Pirámides de Egipto, anónimas. Se alzan monumentales sobre el desierto de arena, su diseño resulta paradójicamente moderno, simples formas piramidales enormes rompiendo la monótona arena que se pierde en el Horizonte ancestral.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los cuatro Evangelios, cuatro relatos de ese judío: Jesús que revolucionó la humanidad en una espiritualidad que, a pesar de las instituciones, ha resistido 2026 años a encorsetarse dentro de ellas, pues en su mismo mensaje está tal rebeldía y superación por una espiritualidad real.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“En la masmédula”</em>: Oliverio Girondo en este libro lleva el lenguaje poético al límite y más allá de él, me descolocó ni bien lo leí, su sonoridad ineludible, su apertura al juego serio de la palabra. Estableciéndose como un poeta icónico argentino, de una estética vanguardista, que comienza en la performance anterior con su libro “Espantapájaros”, llevando Girondo la gran figura de “El Catedrático” en una carroza fúnebre, con su libro, por la ciudad de Buenos Aires. Así fue ese enorme <em>cóctel de personalidades</em> Oliverio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Bhagavad-gītā, anónimo. Una obra religiosa, espiritual, poética y casi narrativa, con un mensaje profundo sobre el Ser infinito y el ser terrenal dialogando ante la batalla, entre el matar y morir, entre vida y muerte. La divinidad Krishna enseña con maestría inusual al discípulo Arjuna, el guerrero que desfallece, para luego trascender los aparentes opuestos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“El hombre de la cámara”, de Dziga Vertov. Película pionera del cine, primer artista que toma la máquina industrial del cinematógrafo como herramienta artística y experimenta con ella, de formas que aún hoy siguen siendo de enorme potencia poética y estética, rompiendo reglas de aquel momento en una obra insoslayable del cine.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Dadá. Hugo Ball, Tristán Tzara, Kurt Schwitters, Marcel Duchamp, Man Ray, Francis Picabia, Hannah Hoch, Max Ernst y otros. Conformaron uno de los movimientos artísticos más interesantes en mi parecer. Combinando ancestrales artes con nuevas y revolucionarias formas en poesía, artes visuales, cine, música, artes escénicas que hoy, luego de cien años, siguen siendo vanguardistas, tal es su potencia expresiva.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los Beatles. Lo hicieron todo. Revolucionaron la música, la poesía de sus letras, sus shows y discos en muy diversas estéticas combinadas con maestría, sus películas, sus mensajes. Ellos mismos como personas y personajes (hace poco tuve la suerte de ver en vivo a McCartney en el estadio de River Plate).<br>“El jardín de las delicias”, de El Bosco. Pintura que anticipó el surrealismo, pintó el inconsciente mucho antes de Freud, un artista descomunal, poderoso e inescrupuloso, adelantado a su época.</p>
</div>
</div>



<div class="wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-8f761849 wp-block-columns-is-layout-flex">
<div class="wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow" style="flex-basis:33.33%">
<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="500" height="500" src="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2026/05/jorge-fondebrider.jpg" alt="Jorge Fondebrider" class="wp-image-18234" srcset="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2026/05/jorge-fondebrider.jpg 500w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2026/05/jorge-fondebrider-300x300.jpg 300w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2026/05/jorge-fondebrider-150x150.jpg 150w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2026/05/jorge-fondebrider-440x440.jpg 440w" sizes="(max-width: 500px) 100vw, 500px" /><figcaption class="wp-element-caption">Jorge Fondebrider</figcaption></figure>
</div>



<div class="wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow" style="flex-basis:66.66%">
<div style="height:20px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>11: JORGE FONDEBRIDER</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">“Descolocar” puede aludir a dos acepciones distintas: <em>“Quitar o separar a alguien o algo del lugar que ocupa”</em> y también <em>“Desconcertar, confundir”</em>. Tanto la primera como la segunda acepción del término plantean que quien se descoloca sale de su zona de comodidad. Lo que nos llevaría a pensar en la necesidad o la molestia de estar incómodo. Y, se me ocurre, a nadie le gusta sentirse incómodo, salvo que busque ahí algo que le permita ubicarse en otro lugar. Un ejemplo: si uno se acostumbra a escribir poesía usando endecasílabos y combinándolos con versos de siete y cuatro sílabas, que es una medida del todo regular, pasar, por ejemplo, a los octosílabos constituye, en cierta forma, una incomodidad. Está en cada cual aceptar o rechazar esa posibilidad. Una nos permite movernos en un territorio más o menos conocido y seguro; la otra, nos obliga a explorar otras posibilidades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero a veces las cosas no son así de conscientes. En el caso de la música, que es la forma artística que me importa tanto o más que la literatura, escucho jazz, todo el jazz: desde la música primitiva de principios del siglo XX a los distintos estilos que fueron atravesando las épocas: swing, bebop, cool, hardbop, free, etc. En cada época encontré músicos diferentes que me obligaron a escuchar con otros oídos. Por caso, al igual que con la música clásica, uno aprende a escuchar free para llegar a apreciarlo. Hoy, por ejemplo, sé que Ornette Coleman, uno de los principales creadores del estilo, es central para entender el desarrollo del jazz posterior. Pero hace cincuenta años no podía escucharlo. Lo mismo me pasó con el John Coltrane de los últimos años y con muchos otros músicos que tuve que “aprender”. En otros casos, y pienso en Thelonious Monk, su particularidad, que me atrajo de inmediato, me llevó a leer de otra manera y, espero, también a escribir de otra manera.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con la pintura me sucedió otro tanto. Todo en mí me lleva a pintores figurativos y a aquellos que, de algún modo, cuentan una historia, como, por ejemplo, Andrew Wyeth, pero la primera vez que vi un cuadro de Mark Rothko (una superficie monocroma con mínimas variaciones), inexplicablemente me sentí atraído por esa mancha de color. Y antes eso mismo me había pasado con las estructuras geométricas del holandés Piet Mondrian. En el ámbito de la literatura, donde, si cabe ponerlo así, prima la búsqueda del sentido, me resulta más difícil establecer este tipo de atracción. Tal vez Dylan Thomas, con cuya búsqueda estética no tengo nada que ver, siempre me descolocó un poco y tuve que aprender a leerlo, primero en arduas traducciones castellanas y después en inglés. Para concluir, siempre me pregunto qué es lo que nos atrae de lo que no entendemos. Creo haber aprendido que esa atracción va a depender de una especie de fe, algo irracional que nos va a llevar a la frecuentación y que, de tanto concentrarnos en el objeto, un día nos va a dar algún tipo de información de la que al principio carecíamos. Lo importante, creo, es no quedar paralizados.</p>
</div>
</div>



<div class="wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-8f761849 wp-block-columns-is-layout-flex">
<div class="wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow" style="flex-basis:33.33%">
<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="500" height="500" src="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2026/05/marcelo-sutti.jpg" alt="Marcelo Sutti" class="wp-image-18235" srcset="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2026/05/marcelo-sutti.jpg 500w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2026/05/marcelo-sutti-300x300.jpg 300w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2026/05/marcelo-sutti-150x150.jpg 150w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2026/05/marcelo-sutti-440x440.jpg 440w" sizes="(max-width: 500px) 100vw, 500px" /><figcaption class="wp-element-caption">Marcelo Sutti</figcaption></figure>
</div>



<div class="wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow" style="flex-basis:66.66%">
<div style="height:20px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>12: MARCELO SUTTI</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Arraigado a nuestro norte, respondo la propuesta enaltecido por la convocatoria y agradecido por permitirme expresar mis preferencias inmediatas. Desde mis pies, la tierra y el placer ordenan comenzar por mis raíces.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hablar de Dino Saluzzi, el bandoneonista y compositor argentino, es ya sentir las vibraciones de un tren. Ese tren que atraviesa Campo Santo, lugar de siembra y cosecha de cañas de azúcar. En mi imaginación, los fuelles que van uniendo los vagones fueron, quizás inconscientemente, destinos de bandoneón. Si bien su padre, Cayetano, fue el antecesor indudable de sus vocaciones, y digo sus, pues los tres hermanos siguieron esos pasos de polvaredas carperas y encuentros de domingos. Dino Saluzzi enfrentó al mundo desde la soledad de un pueblo, siempre llevando a cuestas la etérea realidad de sus orígenes y así, su música sabe fusionar jazz, tango, música académica y nuestro folclore.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pude conectar con sus mensajes poéticos-musicales, sintiendo el amanecer y el ocaso de nuestros valles, quebradas y ese canto particular que baja desde la Puna. Debo confesar que no puedo abstraerme y describir sólo mis sentimientos a través de una de sus melodías: son tantas sensaciones que trascienden mis posibilidades de elección. Como se sabe, el bandoneón es un instrumento síntesis de los órganos de iglesia, así fue concebido en Alemania. Vaya uno a saber qué magia hizo que desembarque en mi provincia de Salta y que aquí encuentre el aire necesario para convertir las notas musicales en la música que recorre nuestro planeta descolocando sensibilidades. Abrazo a Dino y familia agradeciéndoles las emociones que supieron transmitirme.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hablando de literatura reconozco un caso similar. Mi admiración y goce por la palabra, vuelo, tierra pura, conocimiento, delicada alma del pueblo, trovador… Poeta: Manuel J. Castilla. Fui espectador del último recital que diera en Salta. Yo, un joven curioso y emocionado, ya no pude volver al camino de la indiferencia poética. Fue un golpe bajo a lo más alto del sentimiento humano. Trastabillar leyendo <em>“Me dejo estar sobre la tierra porque soy el gozante”</em> …, sus sonetos, su médula del Chaco y de Bolivia, sus letras de los valles y quebradas, sus óleos del paisaje hecho palabras, su bendición del vino.<br>Tengo la suerte de haber heredado la amistad de sus hijos y con ellos, la poesía heredada por ellos y que, como una cascada, transmiten y se derrama entre nosotros sus amigos, con la humildad de su padre y también su incandescencia. Siento el orgullo de no tener que irme lejos para responder la consigna del compilado, aquí muy cerca vibra Manuel y canta Dino, partes de una geografía que seguirá marcando rumbos y ofreciéndonos vibraciones de luz para quienes agradecemos ver pasar el tiempo más por dentro que por fuera, conscientes de saber que las emociones salvan tu propia vida y que tal vez ocurra que algún náufrago se aferre a la madera de la poesía y la música para llegar al continente de la felicidad, la que no tiene precio ni se vende: un regalo del alma.</p>
</div>
</div>



<div class="wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-8f761849 wp-block-columns-is-layout-flex">
<div class="wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow" style="flex-basis:33.33%">
<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="500" height="500" src="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2026/05/santiago-rebasa.jpg" alt="Santiago Rebasa" class="wp-image-18236" srcset="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2026/05/santiago-rebasa.jpg 500w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2026/05/santiago-rebasa-300x300.jpg 300w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2026/05/santiago-rebasa-150x150.jpg 150w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2026/05/santiago-rebasa-440x440.jpg 440w" sizes="(max-width: 500px) 100vw, 500px" /><figcaption class="wp-element-caption">Santiago Rebasa</figcaption></figure>
</div>



<div class="wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow" style="flex-basis:66.66%">
<div style="height:20px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>13: SANTIAGO REBASA</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La temprana observación de la fotografía de Robert Mapplethorpe (1946-1989) produjo un primer impacto estético, conjugado con la sorpresa, que iba a poder detectar más tarde, por la belleza que lograba extraer de las flores tanto como de los cuerpos de mujeres y de hombres. Dejó una impronta desde ya en mi interés fotográfico y literario respecto de las flores (de belleza animal y humana) como de los cuerpos (florecidos en la belleza). La belleza del cuerpo de la mujer me era espontáneamente cercana, pero Mapplethorpe agregó al catálogo de la belleza el cuerpo masculino, de una manera que solo el arte puede lograr, con el soborno de la belleza que los elementos técnicos hacen despertar en las superficies de la luz o de la piel, de los músculos, un erotismo simple, de la admiración del cuerpo como superficie divina. Gran impacto. Sigo fotografiando flores, sobre todo, que suelen ser un poco más accesibles.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No puedo dejar de lado, se me viene a la mente desde que me puse a pensar en una obra de arte que pudiera descolocar, el impacto que produjo en mí la lectura de <em>“Ficciones”</em>, de Borges (1899-1986). La belleza, sin embargo, perdurable, de <em>“En busca del tiempo perdido”</em>, que todavía disfruto, la encuentro más en continuidad con la de una obra de observador minucioso, con un parentesco con la bitácora de exploración que es la gran obra de Freud (1856-1939). Proust (1871-1922), además de un maestro de los párrafos, en los que nos puede llevar a distintas partes y tiempos sin dejarnos del todo perdidos, es un maestro de la observación del alma humana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, lo que me descolocó de <em>“Ficciones”</em>, de sus cuentos, es la forma atractiva y novedosa de pensar la invención, la invención por la vía de la palabra, ¿primero fue el verbo?, Borges juega en el barro de la creación. Y en <em>“Ficciones”</em>, un poco también en “El Aleph”, y en otros lugares, lo hace con un grado de perfección y concentración prodigioso. La condensación y despliegue mayores los encuentro en el primer cuento, “Tlön, Uqbar, Orbis Tertius”, donde no es tan fácil seguir la evolución de los planos de realidad y realidad literaria, y donde la operación mayor sucede cuando, al final, se entrelazan como en una banda de Moebius, y ya no pueden separarse, la realidad de Tlön, aparentemente literaria y solo literaria, introduce sus objetos en la realidad “nuestra”, con su peso descomunal y sobrenatural. Del mismo modo puede pensarse cómo la literatura modifica la historia (en “Tema del traidor y del héroe”) o cómo la ficción del sueño corrige la muerte (en “El sur”). Un autor que pone la creación literaria en el lugar de la magia, tan propio, a mi entender, de la poesía en su capacidad de invención y conmoción del alma.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En cuanto al cine, Peter Greenaway ha logrado descolocarme en todas las películas que vi de su autoría. Creo que la causa principal de ese efecto puede ubicarse, tal vez, en esta diferenciación que él mismo hace, sobre el cine como séptimo arte, al que define como no siendo la filmación de una historia que, dice, es lo que hace la mayoría. En este último arte he disfrutado a W. Allen, W. Wenders, A. Kurosawa y tantos otros, pero acuerdo con Peter Greenaway que él hace otra cosa, que podemos ver más fácilmente en “Una zeta y dos ceros” (Z00), o en “Drowning by numbers”, o en “La tempestad” … ¿Se trata de una forma de poesía, de una producción con movimiento, sonido y luz, cinematografía, que escapa a la reseña típica, a la sinopsis, a los géneros?</p>
</div>
</div>
<p>La entrada <a href="https://letrasdechile.cl/2026/05/07/obras-artisticas-que-descolocan/">OBRAS ARTÍSTICAS QUE DESCOLOCAN</a> se publicó primero en <a href="https://letrasdechile.cl">Letras de Chile</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://letrasdechile.cl/2026/05/07/obras-artisticas-que-descolocan/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>2</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>ACERCA DEL LIBRO “UN FIN PARA UN PRINCIPIO”, DE DIEGO MUÑOZ VALENZUELA COMENTARIO/ENTREVISTA</title>
		<link>https://letrasdechile.cl/2025/09/08/acerca-del-libro-un-fin-para-un-principio-de-diego-munoz-valenzuela-comentario-entrevista/</link>
					<comments>https://letrasdechile.cl/2025/09/08/acerca-del-libro-un-fin-para-un-principio-de-diego-munoz-valenzuela-comentario-entrevista/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Mauricio Galaz]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 08 Sep 2025 17:40:17 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Comentarios de Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://letrasdechile.cl/?p=17106</guid>

					<description><![CDATA[<p>Por Miguel Vera Superbi Comentar la nueva obra de un creador prolífico, que cuenta a la fecha con dieciséis libros de cuentos y microcuentos, nueve novelas y presencia en numerosas antologías, -todo esto en Chile y en unos diez países-, es un ejercicio complejo, si no se quiere caer en lugares comunes. Cuando la mayor [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://letrasdechile.cl/2025/09/08/acerca-del-libro-un-fin-para-un-principio-de-diego-munoz-valenzuela-comentario-entrevista/">ACERCA DEL LIBRO “UN FIN PARA UN PRINCIPIO”, DE DIEGO MUÑOZ VALENZUELA COMENTARIO/ENTREVISTA</a> se publicó primero en <a href="https://letrasdechile.cl">Letras de Chile</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph"><strong><em>Por Miguel Vera Superbi</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Comentar la nueva obra de un creador prolífico, que cuenta a la fecha con dieciséis libros de cuentos y microcuentos, nueve novelas y presencia en numerosas antologías, -todo esto en Chile y en unos diez países-, es un ejercicio complejo, si no se quiere caer en lugares comunes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando la mayor parte de las escritoras y escritores buscan encontrar su propio estilo literario, su forma natural de expresión textual, Diego parece ir contra la corriente. Habiendo escrito tanto y en los diversos formatos mencionados, en la última etapa -dos o tres libros hacia atrás, tal como “Universos imposibles, ciencia y minificción” y “Un fin para un principio”-, se advierte una creatividad sin un molde, sin ‘sello de autor’.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En esta su última publicación, juega con un narrador fantasma que observa y comenta los acontecimientos de un “Parque”, un mundo habitado por perros, gatos y pájaros, que poco a poco (con ayuda de Inteligencias Artificiales), van logrando convivir de una forma fluida y cooperativa, alejada de la cadena trófica normal. Los humanos apenas figuran, pero están presentes como añoranza de un pasado diferente, cuando el mundo era más complejo y para los animales de ciudad representaban un asidero ante la falta del hábitat propio de su naturaleza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este narrador es un aporte muy interesante, porque se aleja de la presencia omnisciente, que lo sabe todo. Aquí, el fantasma mira y opina, pero no puede intervenir ni tampoco, ir más allá como observador puntual.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Bueno, como ahondar en lo esencial en esta obra es una tarea difícil (¿es novela, novela corta, cuento largo, micro cuento largo, es género fantástico o ciencia ficción?), mejor es entrevistar al autor acerca de este trabajo y algunos aspectos de su creación, en general:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>1 </strong>¿Por qué perros, gatos y pájaros y no solo ‘humanos’?, es decir, ¿qué gana tu narración, tu historia con esta fabulación?</p>



<p class="wp-block-paragraph">La historia partió así en mi imaginación, con humanos y animales y pájaros. Quizás porque viví varios años en un lugar parecido al Parque donde transcurre la novela. Allí habitábamos juntos todos esos seres, compartiendo espacios de manera cercana y armoniosa. He ido percibiendo cambios en el tiempo en la relación entre humanos y mascotas, que han ido siendo humanizados más allá de su voluntad. Y en algunos casos advierto que han adquirido nuestros vicios y virtudes. También han generado beneficios para los humanos, no solo compañía, sino voluntad para seguir viviendo, energía vital, una forma de cariño. Observé que muchos vecinos no contaban más que con la compañía de sus mascotas y que ellas los sacaban a pasear, no al revés. Durante el encierro de la pandemia comencé a elucubrar historias extrañas pensando en lo que podía depararnos el futuro y la tecnología que se desarrolla sin freno. Ahí juegan su rol las lecturas de libros como “Ciudad” de Clifford Simak o “Sirio” y “El hacedor de estrellas” (de Olaf Stapledon), inspiraciones soberbias y contundentes. Imaginé que las mascotas podrían evolucionar hacia la inteligencia manteniendo sus cualidades y características. Lo mismo para las aves y animales con los que convivimos en la ciudad. Entonces surge una sociedad diferente, donde todos ellos participan. De hecho, al comienzo los humanos son residuales y desaparecen, aunque los perros los añoran e idolatran, fieles a su esencia canina. Luego regresarán y volverán a desaparecer. Es una especie de utopía distópica, compuesta de varias eras, donde existe la colaboración entre especies (y después con seres alienígenas e inteligencias artificiales).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>2</strong> ¿De cuántas formas se puede leer este nuevo libro tuyo? De otra manera, ¿qué categoría de lectores podrán encontrarlo un libro interesante?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Yo creo firmemente que cualquier libro puede ser leído de infinitas maneras, una para cada lector. Cada vez que alguien lee el libro, este es “recreado” por el lector, interpretado desde sus experiencias y conocimientos, filtrado estéticamente, completado en sus silencios y elipsis. No creo en que haya una interpretación única o correcta. Este es un punto con el cual he predicado incansable con los profesores de lenguaje, sugiriendo o que lean textos en clases, conversen con los estudiantes, alienten y escuchen sus opiniones, libres de pautas y reglas de control. Nada supera la maravilla de leer en completa libertad, ajenos a los propósitos y las obligaciones, y en especial a las mediciones de cualquier clase.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En cuanto a especular sobre quién pudiera encontrarlo interesante, me pones en una encrucijada. Voy por una enumeración desordenada, caótica más bien, encabezada por las palabras “aquellos que:”. <strong>Sufren</strong> con las noticias sobre el estado del mundo (guerras, hambre, competencia, desigualdad, abuso…). <strong>Sueñan</strong> con un mundo muy diferente y distante en cuanto al tipo de relaciones que establecemos con los “otros” (congéneres, animales, aves, extraterrestres, máquinas). <strong>Gozan</strong> con imaginar otras formas de vivir en sociedad y establecer relaciones de colaboración. <strong>Discurren</strong> formas en que la tecnología podría afectar nuestro hábitat y forma de existencia. <strong>Disfrutan</strong> pensando en cómo podrían ser las cosas en otros tiempos y lugares sin restringirse a los modelos conocidos. Niños, quizás, adultos-niños, locos, soñadores.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>3</strong> ¿Qué papel juega la brevedad en esta obra? Al leerla, se aprecia que podría continuar con el desarrollo mismo o bien, agregando elementos y tener más páginas, pero no lo haces.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Yo partí en la literatura con el asombro y el respeto por la brevedad, lo que me inculcaron Cortázar, Borges, Kafka y otras lecturas extraordinarias que en su momento me estremecieron de forma definitiva, moldeándome sin vuelta. Aunque lo que más me interesa es la concisión, no la brevedad entendida como la menor o mínima cantidad de palabras; es decir, la densidad de significado, la intensidad expresiva, la concentración del universo narrativo en un punto ínfimo (“el Aleph” quizás). Estos principios de la brevedad y la concisión me llevaron a explorar muy tempranamente, a mediados de los 70, los formatos del microcuento o minificción, muy apropiados para la época de dictadura, donde había que ser maestro en la sugerencia más que en el decir directo. De hecho, en mis novelas procuro respetar estos principios de brevedad y concisión, así como escoger las palabras precisas y preocuparse de la belleza del lenguaje y la estética integral de la obra escrita.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Dicho lo anterior, creo que esta novela puede ser vista como un gran microcuento, denso en significado, sugerente y elíptico, inaprensible como su propio narrador fantasma. De alguna forma puede concebirse como una serie de microrrelatos unidos por una amalgama existencial y filosófica que se asienta en las complejidades de la vida en sociedad, en la posibilidad de una convivencia armoniosa entre seres fundamentalmente diferentes. ¿Qué gracia tiene la armonía entre iguales o equivalentes?</p>



<p class="wp-block-paragraph">De otra parte, creo que en nuestra sociedad actual ya no existe el tiempo para leer una obra demasiado extensa. Siguiendo a Italo Calvino en sus “Seis Propuestas para el Nuevo Milenio”, la minificción contiene lo esencial de la narrativa del siglo XXI: rapidez, agilidad, fluidez y elipsis. Esta característica de rapidez no implica que la lectura o el consumo sea acelerada; al revés, es lenta. Lo ágil exige una pausa reflexiva, un examen atento, una elaboración propia asimilable a la contemplación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El lector de “Un fin para un principio”, uno atento, activo y juguetón, deberá ir llenando los múltiples espacios vacíos que habitan el texto, para llenarlos de significados atingentes a sus necesidades y visiones.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>4</strong> ¿Hay alguna influencia especial en esta obra? Autores, noticias, eventos, algo personal, etc.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay muchas influencias; yo diría que es el resultado de cientos o miles de influencias, algunas pocas conscientes, otras inconscientes, la mayoría. Es lo que somos, una especie de collage de ideas. Antes mencioné a Olaf Stapledon y Clifford Simak. Bradbury está en el ambiente, en la atmósfera poética; Kafka en los momentos opresivos y angustiosos. Heinlein y Asimov en la combinación de lo político, lo social y lo filosófico. Úrsula Le Guin en la exploración de las relaciones con razas alienígenas. Calvino con sus desafíos acerca de la brevedad en este siglo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>5</strong> Esta novela Un fin para un principio, ¿qué desafíos narrativos te planteó? Pensando en lo diferente que es con relación a (todos) los libros anteriores.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al ser una historia tan distinta a otras anteriores, requería -en primer lugar- un narrador especial y diferente: que permitiera cercanía y presencia, pero también inmaterialidad y distancia. Fue el primer desafío: crear este espectro inobservable, enigmático al punto de que el mismo no sabe quién fue antes o quién es en el presente móvil. Está al borde de la inexistencia, es invisible, pero puede deambular y ver aquello que le interesa y hacer ese extraño rol de cronista desvinculado de la contingencia, del tiempo y de las emociones. De alguna manera eso lo torna objetivo y creíble.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Otro desafío fue contener las ansias de narrar y contarlo todo. Era preciso dar líneas globales, bosquejos, tendencias para que el lector complete lo que falta y rellene los silencios. Lo que manda es la sugerencia o la elipsis; el lector debe intuir, proyectar y completar. En ese sentido es diametralmente lejano a la narrativa decimonónica y sus derivaciones, aún dominantes en nuestro mundo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los personajes debieron ser muy bien definidos (mucho más de lo que la obra muestra), de modo que pudieran actuar y decidir por su cuenta. Eso por sobre una trama totalmente estructurada y concebida desde el inicio; no podía ser algo rígido, sino plástico y moldeable. Actué por intuición con la ayuda de todos los personajes; al arte es eso, combinación de lo lógico con lo emocional. El imperio de la lógica impide que se exprese nuestro inconsciente que suele ser bastante más sabio y perceptivo que nosotros (el yo consciente). Y de otra parte, creo que atravesamos un momento crítico de la historia humana; creo que la novela trata de eso y de nuestras posibilidades de lograr cruzar al otro lado. Es decir, cambiar profundamente para seguir existiendo. Si no hay transformación, no habrá sobrevivencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>6</strong> ¿Cómo juegas con la utopía o distopía en tus trabajos en general y este en particular; hay una postura específica de optimismo, pesimismo o neutralidad tal como el fantasma que relata, o quizás exagerar la tesis y llegar a una hiperrealidad?</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la novela está todo: neutralidad, positivismo, desesperanza; vamos de un polo al otro. Es utopía, contrautopía, distopía al mismo tiempo. No tengo un plan preconcebido, una idea que quiera transmitir, una conclusión invisible. Lo que trato de transmitir es el dilema que enfrentamos. Si logramos comprenderlo, nos salvaremos y cruzaremos al otro lado, como nos muestra esa maravilla de novela que es “El hacedor de estrellas” de Stapledon, donde confluyen ciencia, religión, filosofía, cosmofísica, biología, marxismo, todo. Más allá de las contradicciones que a veces no son tales; nuestra estrechez mental las hipertrofia.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>7</strong> ¿Qué buscas provocarle al lector en este libro?, es decir, ¿qué esperas que sienta al terminar de leerlo?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Inquietud enorme, preguntas sin respuesta, búsqueda, sueño, acción. Más lecturas, conversaciones, quizás escritura. Es decir, lograr un estremecimiento potente, un sacudón.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>8</strong> ¿Sientes que tienes un estilo narrativo propio luego de publicar una buena cantidad de libros de novela, zagas y cuentos a la fecha? o ¿estás buscándolo?, o ¿no te interesa para nada el concepto?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Creo que voy variando mi estilo, mis temas, mi forma de escribir. La escritura es una búsqueda permanente, sin fin posible.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>9</strong> ¿Cómo circunscribes tu obra en el contexto de la narrativa actual? ¿Hay un nexo intencional con otras literaturas del mundo, o escribes sin mirar por la ventana?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Siempre estoy preocupado por leer y conocer la literatura de otros países y la de otros tiempos, es un acto de curiosidad infinito que jamás podrá ser satisfecho. Sin embargo, mi búsqueda personal es propia, interna, autónoma.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>10</strong> ¿Crees que la ciencia ficción puede ser una forma de alivio, una manera de procesar lo simbólico en tiempos tecnológicos?</p>



<p class="wp-block-paragraph">La ciencia ficción siempre ha sido la forma de contestar una pregunta misteriosa sobre el futuro, pero también sobre el presente y el pasado. Igual que toda la literatura, que trata sobre el ser humano y sus preguntas de siempre. No soluciona ni contesta nada, solo genera inquietudes y nuevas preguntas. De eso se trata la mejor literatura.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego Muñoz Valenzuela. <em>Un fin para un principio. </em><br>Santiago: Zuramérica Ediciones &amp; Publicaciones S.A. 2025. 145 pág.</strong></p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="765" height="1024" src="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/07/portada_un-fin-para-un-principio-765x1024.jpg" alt="Un fin para un principio" class="wp-image-16882" srcset="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/07/portada_un-fin-para-un-principio-765x1024.jpg 765w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/07/portada_un-fin-para-un-principio-224x300.jpg 224w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/07/portada_un-fin-para-un-principio-768x1028.jpg 768w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/07/portada_un-fin-para-un-principio.jpg 956w" sizes="(max-width: 765px) 100vw, 765px" /><figcaption class="wp-element-caption">Un fin para un principio</figcaption></figure>
<p>La entrada <a href="https://letrasdechile.cl/2025/09/08/acerca-del-libro-un-fin-para-un-principio-de-diego-munoz-valenzuela-comentario-entrevista/">ACERCA DEL LIBRO “UN FIN PARA UN PRINCIPIO”, DE DIEGO MUÑOZ VALENZUELA COMENTARIO/ENTREVISTA</a> se publicó primero en <a href="https://letrasdechile.cl">Letras de Chile</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://letrasdechile.cl/2025/09/08/acerca-del-libro-un-fin-para-un-principio-de-diego-munoz-valenzuela-comentario-entrevista/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>ENTREVISTA A ANÍBAL RICCI</title>
		<link>https://letrasdechile.cl/2025/04/17/entrevista-a-anibal-ricci/</link>
					<comments>https://letrasdechile.cl/2025/04/17/entrevista-a-anibal-ricci/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Mauricio Galaz]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 17 Apr 2025 14:23:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://letrasdechile.cl/?p=16269</guid>

					<description><![CDATA[<p>Por Nicolás Poblete PardoEscritor, periodista y académico “Las actuales políticas en materia de cultura tienden a formar escritores amateurs,que escriben de acuerdo al establishment literario”. Esta entrevista es sobre los temas que aborda su narrativa y las formas que esta adopta en títulos como Pensamiento delirante, Miedo, Voces en mi cabeza y Vivir atormentado de [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://letrasdechile.cl/2025/04/17/entrevista-a-anibal-ricci/">ENTREVISTA A ANÍBAL RICCI</a> se publicó primero en <a href="https://letrasdechile.cl">Letras de Chile</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<div class="wp-block-group is-layout-constrained wp-block-group-is-layout-constrained">
<div class="wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-8f761849 wp-block-columns-is-layout-flex">
<div class="wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow" style="flex-basis:25%"></div>



<div class="wp-block-column is-vertically-aligned-center is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow" style="flex-basis:50%">
<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph"><strong><em>Por Nicolás Poblete Pardo<br>Escritor, periodista y académico</em></strong></p>
</div>



<div class="wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow" style="flex-basis:25%">
<figure class="wp-block-image size-thumbnail is-style-rounded"><img loading="lazy" decoding="async" width="150" height="150" src="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/04/Nicolas-Poblete-150x150.jpg" alt="" class="wp-image-16270" srcset="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/04/Nicolas-Poblete-150x150.jpg 150w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/04/Nicolas-Poblete-300x300.jpg 300w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/04/Nicolas-Poblete-768x768.jpg 768w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/04/Nicolas-Poblete-440x440.jpg 440w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/04/Nicolas-Poblete.jpg 1024w" sizes="(max-width: 150px) 100vw, 150px" /></figure>
</div>
</div>
</div>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph"><sup>“Las actuales políticas en materia de cultura tienden a formar escritores amateurs,<br>que escriben de acuerdo al establishment literario”.</sup></p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta entrevista es sobre los temas que aborda su narrativa y las formas que esta adopta en títulos como <em>Pensamiento delirante, Miedo, Voces en mi cabeza y Vivir atormentado de sentido.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Pensamiento delirante exhibe la angustia del cuerpo dislocado, que bordea el abismo de la racionalidad. Aquí vemos la amenaza de deshumanizarnos en un contexto social que se repudia por su feroz tratamiento de la salud mental, un asunto de dinero, un negocio rentable. En este laboratorio biopolítico salud y dinero son equivalentes. Algo semejante ocurre en <em>Miedo</em>, cuyo protagonista se halla extraviado principalmente por las drogas. Una de ellas toma la forma de la liberación de endorfinas en un gimnasio, también costoso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Juan Mihovilovich, en su interpretación de <em>Voces en mi cabeza</em> hace eco de la idea de Erich Fromm, quien en <em>Sociedad sana</em> postula que el hecho de que millones de personas compartan las mismas patologías mentales que pasan por “normales” no hace que esta sociedad sea sana. Juan escribe: “Las voces en la cabeza de Daniel son una suerte de estilete continuo que hiere la conciencia de una sociedad acomodaticia y enferma. No es exclusivamente él quien padece de esquizofrenia: es la sociedad, agrietada desde su estructuración poderosa y dominante en un juego de posiciones antojadizas y ‘pensadas’ para que todo funcione de tal modo que lo esencial se mimetice en las ansias del tener y consumir…”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La dificultad para mantenerse en un ambiente híper capitalizado es altísima. Lo vemos en <em>Voces en mi cabeza</em> y también en <em>Vivir atormentado de sentido.</em> Consumo y consumismo resultan en sinónimos que se intercambian para hablar de la cultura, y también de las vitrinas con medicamentos. Se consume el cuerpo que se puede adquirir; se consuma el crimen de la destrucción propia en beneficio de un sistema que dispone de los cuerpos como inversiones de largo plazo. No importa cómo, el cuerpo debe permanecer activo en su producción para perpetuar la alienación y el usufructo interminable que protagonizan las fauces detrás del mercado.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Vivir atormentado de sentido</em> indaga más allá de las representaciones destacadas antes, pues puede leerse como un manifiesto en torno a la escritura, al proceso de escritura. Aquí hay un estudio metatextual que se plantea el autor, quien dedica reflexiones sobre el acto de escribir y sus aristas; orígenes, motivaciones, repercusiones que se manifiestan en el ánimo. “La escritura le ha dado propósito a mi vida y cada libro ha sido una expiación de pecados”. En otro momento expresa que “la escritura será su tabla de salvación”. Un arma de doble filo, eso es la escritura, porque actúa como bálsamo durante el proceso y como precarización en su postproducción.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><em>Mucho hay que decir del pobre escenario en el que deben actuar las artes en nuestro país. En «Vivir atormentado de sentido», describes el frustrante proceso de postulaciones a fondos concursables de creación literaria. De ellos depende el trabajo del artista en el momento actual. Estamos en el momento en que la plaza Italia es la plaza Dignidad, ya se habla de «el merluzo haciendo campaña» y de la posibilidad de cambiar la constitución de Pinochet. Sin embargo, estas alegrías son prontamente desprovistas de esperanza futura: «En televisión aparece el Presidente pidiendo disculpas». Con varias publicaciones a tu haber y una trayectoria que te ha permitido observar distintas épocas y administraciones, ¿cómo evalúas la situación de los artistas hoy?</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">R. Creo que la literatura chilena ha tenido un espacio de expansión en temas juveniles y encontró ese nicho en editoriales independientes que las publicitan con portadas llamativas. Hay algunas excepciones, pero en general son derivadas hacia lo fantástico y es difícil encontrar espesor narrativo en esos textos. En las ferias de libros se observa que las editoriales que más venden son aquellas con harta ilustración como cómics y publicaciones infantiles.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los libros de autor, algunos de vasta trayectoria, se venden poco, a pesar de las numerosas exposiciones que se despliegan anualmente. Las librerías no constituyen un buen canal de distribución y me atrevería a decir que hay más editoriales que librerías en este país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las editoriales independientes optaron por vender en las ferias, donde los propios autores conversan de sus libros, pero el estallido social y luego la pandemia deprimieron ese mercado. Puede ser que la gente lea menos o lea principalmente lo que se publica en redes sociales que me consta, habiendo hurgado bastante, no es literatura de calidad y existe mucha poesía dudosa con profusas imágenes y música de fondo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con el antropólogo Cristian Cottet hicimos trabajo de campo, durante el estallido acudimos a diario a la Plaza Italia, entrevistamos a los de la primera línea y de verdad no existía coordinación salvo un odio parido hacia los pacos, una furia que no descubrimos su origen y supongo tendrá que ver con los abusos de empresas, de políticos, del mal funcionamiento de la justicia. Tampoco descubrimos de dónde venía el financiamiento y creo pasará mucho tiempo antes de saber sobre los orígenes de la quema del Metro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que sí es obvio, luego de la pandemia y los retiros de las AFP, es que las inyecciones de liquidez producto de los IFE (ingreso familiar de emergencia) produjeron una inflación considerable y el poder adquisitivo de los chilenos ya no fue suficiente para otros gastos que no fueran alimentación. La economía quedó rezagada desde entonces y el empleo todavía no retorna a los niveles previos al estallido social, menos hay dinero para cultura o para comprar libros. Las ventas de las ferias se deprimieron de forma radical y los ingresos de los escritores ahora dependen principalmente de los fondos concursables.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Convengamos que el monto de esos fondos es una miseria para un autor, cuatro millones de pesos suponen un aporte mensual de trescientas lucas, lo que implica que ese escritor debe obtener financiamiento por otras vías, tener un trabajo formal paralelo que lo aleja de su oficio y no le permite bucear en la realidad cotidiana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las actuales políticas en materia de cultura tienden a formar escritores amateurs, que escriben de acuerdo al <em>establishment</em> literario. El resultado son escritores a tiempo parcial y nula diversidad temática. No hay cabida a visiones feroces, cáusticas, se pretende que la literatura sea de entretención y para reforzar fórmulas añejas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Obtener financiamiento de estos fondos es algo complicado. Primero hay que salvar la valla administrativa, luego la fundamentación del rechazo o del porcentaje insuficiente es para no creer. El autor se da cuenta de que no leyeron su libro, ni siquiera dos capítulos y en la justificación hay un despliegue de prejuicios. El examinador tras leer un capítulo expresa una opinión tajante que se basa poco en la calidad de la obra, sino en cuestiones anexas que son un compendio de las redes sociales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tengo una opinión crítica del actual gobierno. Esas mismas opiniones sin profundidad habituales de internet, se ven replicados todos los días en las palabras del gobernante. No hay sustento racional ni tampoco una ideología detrás. Observas a un sujeto al mando del país que se da volteretas todas las semanas, cambia de opinión según la red X, su visión de mundo corresponde al de un rockstar que “dice” leer muchos libros, pero que en la práctica hay pocas o ninguna idea detrás, puros lugares comunes, estupidez ramplona que no llegó a ninguna parte. Gobierna para las próximas 24 horas, no hay planificación siquiera de corto plazo y desde el ministerio de las culturas y de la mujer están preocupados del lesbianismo de Gabriela Mistral.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><em>En Pensamiento delirante vemos el trasfondo de los estados mentales en la representación social que destaca un sinnúmero de denuncias, particularmente el rol tóxico del mercado, que pone a disposición sustancias adictivas que son transversales para los cuerpos. Vemos, por ejemplo, que el protagonista ha agotado sus recursos en una costosa clínica privada. ¿Es posible la dignidad disociada del mercado? ¿Qué alternativas vislumbras para una sociedad verdaderamente inclusiva?</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">R. No sólo en “Pensamiento delirante” está presente la locura, ese describir el mundo desde un prisma distorsionado, en “Vivir atormentado de sentido” incluso se aborda el amor desde esta otra vereda. Es la realidad que me tocó vivir como alguien que sufre de un trastorno psiquiátrico. Existe la herencia genética que explica estos cuadros, pero cómo explicas el aumento exponencial de los problemas mentales en el Chile actual. El entorno tendrá mucho que ver y quizás esta sociedad individualista sea parte del problema. Pero culpar al sistema capitalista resulta una simplificación, más bien me enfocaría en la “propaganda”, ya sea publicitaria o política, el intento de manipular las mentes de los habitantes no es exclusivo del capitalismo. En los países socialistas de origen autoritario, esa propaganda es un veneno mortal para la salud mental. Peor que la publicidad subliminal será la vigilancia por parte de un Estado, lo que conduce a paranoia social y se amplifica en mentes frágiles.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estudié ingeniería comercial y conozco perfectamente el rol del marketing. Todos esos mecanismos concertados para influir en los consumidores. Debo dejar en claro que mi cabeza funciona de forma distorsionada y la publicidad hace estragos en mis pensamientos. Genera múltiples adicciones a muchos productos que están conectadas a emociones que se detonan para contrarrestar la paranoia. El miedo a permanecer en una esquina cualquiera sólo puede ser amortiguado con una Coca-Cola en la mano. Una cerveza o varias pueden catalizar esa sensación de inseguridad y Escudo o Heineken surgen subliminalmente desde mi subconsciente. Siempre ando con el mismo polerón para pasar desapercibido, son tantos los estímulos en la calle que prefiero estar alcoholizado e incluso drogado para no experimentar agorafobia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Percibo mejor que nadie el virus de esta sociedad consumista y creo que la publicidad mueve al sistema capitalista, pero entiendo a su vez que desestabiliza los centros de recompensa, apartándolos de las emociones genuinas y conectando con una necesidad enfermiza de bienes materiales. Es tan abrumadora la sensación, que prefiero no poseer nada, una cama y un computador bastan, no ambiciono nada, porque la lista sería infinita.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Apenas puedo escapar de las sustancias ilícitas, esas que me borran al experimentar placer sin límites. Luego viene la pérdida de ese estado y el sufrimiento, pero la droga está al alcance, con veinte mil puedes intoxicarte y matar neuronas. Una vez al mes pulverizo el miedo y la angustia de sentirme desamparado, es tan fuerte el shock químico que pierdo la salud un par de días, pero junto con sentirme como el demonio, las voces en mi cabeza me dan respiro por algunas semanas. En casi todas mis novelas está presente la droga, cuando se inicia un cuadro depresivo uno sabe que luego viene la psicosis y la cocaína te jala a la superficie y aleja el miedo de que caigas en lo peor del episodio mental. Por un lado, rescata de pensamientos suicidas y por otro, aleja esas malditas voces que te destruyen desde el inconsciente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Soy hijo de un empleado público, mi padre trabajó primero en la CORVI que posteriormente se transformaría en SERVIU. Fue inspector de obras casi toda su vida y con la asunción de Allende vio cómo los funcionarios de la corporación pasaron desde cuatrocientos hasta llegar a la friolera de diez mil. En qué se notaba su impronta de empleado público, en que tenía ciertas libertades y siempre destinó dos horas para almorzar en casa. Un puesto de trabajo asegurado y tal como sus jefes lo asignaban a distintas obras, a cambio debía cumplir con la burocracia estatal. Daba lo mismo que existieran mejores maneras, de hecho, importaba sólo la suya.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el trabajo obedecía a los jefes y en casa sus órdenes eran acatadas sin derecho a protesta, aun cuando a veces fueran irracionales. Durante la dictadura participó de los mismos trabajos y nunca se metió en política. Los almuerzos en casa seguían teniendo la misma duración y nunca nos enteramos de la represión y las delaciones. Jamás se habló del Golpe en la mesa y menos de asesinatos o desaparecidos. En el colegio uno se enteraba de la realidad del país, pero casi toda la enseñanza básica estuve enfermo porque este empleado público desde los tiempos de Allende no creía en la penicilina, ni en las vacunas, mucho menos en una cirugía de amígdalas. Todo cambió con los militares, ese trabajo seguro ya no era tan seguro y dependía de opiniones de los partidarios del régimen. Mi padre se cruzó en el camino de algún funcionario y le hicieron un sumario interno. Lo despidieron y estuvo muchos años cesante hasta que logró revertir el sumario y lo recontrataron en la misma institución con el mismo puesto, siempre dentro de la dictadura.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La mentalidad de un empleado público es jerárquica y muy servil a las jefaturas. “El que nada hace, nada teme”, parece una frase inscrita en bronce. Hay que respetar las formas, aunque el trabajo no produzca algo tangible. “El trabajo no sirve para nada”, fue la mentalidad que nos inculcó a los hijos. Y la capacidad de hablar mal de todos, siempre a sus espaldas, incluso de la familia, pero las paredes altas dejaron colar esas palabras mal paridas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La experiencia de tener una familia y estar absolutamente a la intemperie. Los maltratos físicos y psicológicos desembocaron en enfermedad mental. Repetí un año por enfermedad, por la obtusa postura de una salud basada en métodos de curandero. En la universidad tuve un segundo episodio psicótico, peor al anterior y años después otro por cuatro años, momento en que diagnosticaron esquizofrenia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Antes que ningún acceso o derecho a la salud mental está la familia. No es una cuestión de recursos, es el resultado de mentes poco educadas incapaces de comprender que sin la penicilina la expectativa de vida sería mucho menor a la alcanzada en estos tiempos. Antes de la salud pública o privada debe existir el mínimo consenso en los avances de la ciencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aborrezco la mentalidad conformista del empleado público, uno le podría echar la culpa al sistema de gobierno, pero da lo mismo que sea capitalista o socialista. Durante la dictadura, el SERVIU volvió a su dotación anterior de funcionarios. Es la forma de ver el mundo donde las personas no producen bienes para la sociedad, sino que realizan trámites para el resto, a nosotros los hijos nos produjo un daño terminal. Podrá existir gente en el aparato estatal, pero la homogeneidad burocrática atenta con la salud mental de los funcionarios, si no cómo se explica que las licencias médicas sean más numerosas y de mayor extensión en los organismos públicos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ya en democracia no pude seguir trabajando en un empleo formal y la escritura fue mi tabla de salvación. Cuando sufrí el cuarto brote de esquizofrenia fui internado en la Clínica del Carmen, una antigua organización sin fines de lucro perteneciente a la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, donde mi psiquiatra (director en El Peral) ordenó un mes de confinamiento. Leyó mi primer libro y prescribió sesiones de electroshocks. Los precios de esa institución eran razonables y yo estaba inscrito en una Isapre que cubrió el cien por ciento de la estadía.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mi cuadro mental era grave. Escuchaba voces cada treinta segundos, voces que me inducían al suicidio, pero además en las noches tenía alucinaciones con espectros sin rostro que me inmovilizaban e invadían todo el cuerpo. La cotidianidad era un cúmulo de estímulos que hacían imposible desempeñar labores junto a otras personas. Tomaba medicamentos para soportar mejor la realidad, pero fueron los electroshocks los que aplanaron mi mente y borraron de un plumazo esos pensamientos inquietantes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Declararon mi invalidez laboral por esquizofrenia y la pensión fue muy inferior a los ingresos del sector privado. Muy inferiores y de paso tuve que desafiliarme de la Isapre y en Fonasa tengo acceso al Auge, pero no cubre el cien por ciento y no alcanzo a cubrir el copago, a pesar de que el monto de la pensión es mayor que el promedio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Requiero estar confinado cada cierto tiempo, pero ya no puedo y mi padre jamás me pagará una internación, ni siquiera la diferencia del copago, porque al final el principal culpable fueron las más de cincuenta amigdalitis, la mayoría sin antibióticos, provocaron fiebres muy altas, sufrí alucinaciones mucho antes de que las voces se instalaran en mi cerebro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No tener acceso a buenos psiquiatras es el problema de la tenerlos monopolizados en la salud privada, es un problema que no haya suficientes especialistas, un problema que no pueda estar en una institución pública porque la lista de espera hace imposible la internación, con familiares despóticos estás desprotegido, durmiendo en un sillón porque un enfermo mental no tiene derechos cuando el episodio psicótico explota, quedas expuesto a la violencia de la familia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Existe la creencia de que los adictos lo son por falta de afecto de sus padres y creo que es una explicación bastante certera. El problema es que cuando sufres de una enfermedad mental, la familia te excluye y no le interesan tus problemas. Eres un cacho y te tratan pésimo, entonces esa falta de efecto se ve agudizada y el acceso a las drogas es la única tabla de salvación para huir de ese desamparo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo material, el acceso a prestaciones de salud mental, es deseable porque cuando caes en un episodio crítico pierdes tus mecanismos de defensa. Pero más que lo material, si la familia quiere hacer la vista gorda y maltratarte cuando estás con alucinaciones, simplemente estás en un entorno desprotegido. La crueldad, cuando hablan pestes de ti como si no estuvieras, es un verdadero infierno, tener un padre que no cree en los antibióticos ni en los fármacos que dan los psiquiatras, una pesadilla que nadie merece. A este señor no le importa que estés mal, sólo quiere que dejes los medicamentos.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><em>La prostitución, el aborto, el sexo, las drogas, la pornografía, la inmigración: todos estos dramas son comentados con una aguda y angustiante percepción que desvela aspectos tanto claros como implacables, aquellas verdades que el sujeto medio desdeña con hipocresía o que es incapaz de enfrentar. En todas tus novelas se cruzan estas realidades. ¿Cuál es la postura de la voz narrativa al internarse en estos focos en los que conviven dolor, criminalidad y dinero?</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">R. El tener un trastorno mental puede ser invalidante, pero en caso de que puedas interactuar con otras personas, la situación igual es compleja. Puedes pasar desapercibido entre la gente, sostener una conversación ya sea porque tuviste acceso a educación o porque tu intelecto permite camuflar los estados alterados de consciencia. El problema del cuadro mental es que el paciente no tiene certeza de estar bien, siempre está el miedo a recaer o empeorar la situación. Eso cada cierto tiempo conduce a depresiones feroces, estados incontrolables. Y esa falta de control exacerba el miedo y se está más expuesto a consumir sustancias ilícitas para intentar aplacar ese miedo por un lado y por otro para suprimir los síntomas de un cuadro mental agudo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tu capacidad para empatizar con otras personas está alterada. Puedes sentir afecto por otra persona, pero será más sensorial que una emoción profunda. Por eso buscas las drogas, a las prostitutas y la pornografía como forma de encontrar “amor sucedáneo”, donde el placer es la única forma de relacionarte, de sentir que estás con esa otra persona. En mi familia, los padres no cultivaron afectos hacia sus hijos, no sé si eso fue primero, pero la verdad, no existen lazos afectivos hacia ellos de mi parte. Nunca supe lo que eran y quizás eso generó el trastorno mental. Mis emociones funcionan a niveles primarios y con las drogas y el sexo se disparan y brindan una sensación de estar vivo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Habito en los límites de la sociedad, un lugar que muchos no conocen porque no lo necesitan. Y esos ambientes traen aparejados violencia, delincuencia y peligro. Desde que vas a una población a comprar cocaína te arriesgas a que te asalten, te roben o que salgas herido o detenido por la policía. Lo entiendas o no, muchos inmigrantes encuentran sustento a través del tráfico de drogas o la prostitución. Un mundo que funciona con dinero en efectivo y transacciones en las esquinas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En mis novelas, la voz narrativa no cuestiona estos lugares subterráneos. Simplemente lo describe de forma descarnada y el peligro es un ingrediente más, pero también hay espacio para una buena conversación, alcoholizarse y drogarse en compañía. Así como en el ámbito diurno hay buenas y malas personas, en la noche no todos los gatos son negros. Son otros códigos y por otro lado, la droga desinhibe y las cuestiones morales tienen otra graduación. Es un mundo sumergido donde no puedes respirar a tus anchas, sino que debes tener dinero para acceder a esa atmósfera. Sin dinero eres un paria, pero con dinero puedes relacionarte con estas personas. Me gusta cuando una prostituta me invita a su casa o departamento, es la máxima señal de confianza, algo así como que eres una persona normal.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><em>El cine es un tópico recurrente en tu narrativa y funciona como tabla de comparación, así como de salvación. En tus novelas encontramos innumerables referencias a este arte y resulta evidente una selección que conforma un punto de vista crítico. Más allá del poder de denuncia que cada película contiene, háblanos del modo en que seleccionas las referencias a la hora de organizar tus escritos.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">R. Desde la época del colegio me atrajo la oscuridad de las fiestas. Iba de un bar a otro y por lo general sin compañía. Entrar a un cine de los antiguos era maravilloso, sobre todo si era función de trasnoche y no había otra persona en la sala. Cuando estaba entre los amigos también me observaba desde arriba, algo así como que estaba y no estaba presente. Jamás vi besarse a mis padres y su relación era distante entre ellos y con sus hijos. A través de las películas aprendí sobre las chicas, a besar, a buscar esos silencios cómplices. La realidad del cine siempre fue atrayente, hasta el lugar más miserable tiene lo suyo. Observo con esos ojos la realidad, si no fuera por el cine no hubiera aprendido a relacionarme con otros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No sólo iba a ver películas de James Bond. Conversaba con los proyeccionistas y acudía a ciclos de cine francés, italiano y sobre todo alemán. El cine sueco y el polaco fue lo que más me impresionó. Acostumbrado al cine arte seguí la filmografía de excelsos directores. Los guionistas y los compositores se repetían entre películas. Recuerdo el año y la persona que me acompañó a ver un filme de David Lynch. Pero en general iba solo y al final leía los folletos del cine Normandie. No sólo el cine, la música también fue importante durante mi adolescencia. Las letras, los conciertos, las discotecas, todo era ecualizado por mi cerebro. Un buen vino, una película y esa mujer tienen muchas texturas y eso depende de la realidad paralela, el cine es ese universo. Una sensación de algo conocido para sentirte seguro. Incluso en las peores psicosis, en esas alucinaciones extremas, una sala de cine viene a ser como una iglesia para el creyente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando escribo las referencias son instantáneas, es algo visceral, de inmediato surge la escena para dar estructura a un cuento o un capítulo. Creo que las conexiones están alojadas en mi inconsciente, se podría decir que mi sintaxis narrativa muchas veces es parecida al montaje cinematográfico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para mi mente evasiva, no siempre racional, el arte expresa muchas veces lo que siento. No hay traducción a palabras, a pesar de que soy escritor y encuentro la palabra precisa para describir atmósferas y la psicología de los personajes. La esquizofrenia hizo imposible seguir trabajando y el arte fue la única salida para explicar lo interno. Antes aplacaba el descontrol con actividad física, hasta que destrocé mi espalda y escribir se convirtió en algo que podía realizar incluso estando deprimido, paranoico, escuchando voces. Escribir es un ejercicio solitario donde sólo me acompañan los libros, la música y las películas que conjugan todo lo anterior.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><em>La lectura de tu narrativa no resulta fácil o entretenida en un sentido banal, partiendo por la angustia y el dolor psíquico que retratas en tus novelas, comúnmente pronunciadas de modo directo por una primera persona. Esta técnica interpela al lector, lo desestabiliza, lo intimida. Las crisis son compartidas en la experiencia de lectura y la voz narrativa documenta los estados alterados investidos de una percepción aguda. Esto es vívido, por ejemplo en el caso del insomnio, aquel infierno real («espera a no dormir tres días y no quedará una gota de emoción en tus venas»), y la línea de vida parece muy precaria, dependiente del exorcismo creativo: «Escribir es conversar con ese alguien esperando conmoverlo. En algún lugar del mundo llegará el mensaje a otra persona que estará conmigo», leemos en Vivir atormentado de sentido. ¿Qué inspiraciones y estímulos quieres compartir con tus lectores?</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">R. La primera incursión en narrativa fue a través de la novela “Fear”, publicada en 2007. La escribí en terminales de buses, allá por el año 2000, mientras era perseguido por sujetos sin rostro huyendo por ciudades y pueblos mexicanos. La psicosis arreciaba y me ausenté de mi puesto de trabajo en Chile para esconderme en provincias y cruzar la cordillera, en un viaje por muchos países latinoamericanos. No era capaz de una lectura lógica de la realidad, de hecho, sólo percibía enemigos alrededor, aunque la familia y los gerentes no sospechaban de mi cordura. Los moteles eran lugares de refugio, pero después me albergué en hostales para estar fuera de radar. Lo hacía registrándome con nombres falsos y caminaba todo el día para estar seguro de que nadie me reconociera. Dormí en buses durante los trayectos por Uruguay y Brasil. Me acosaban a toda hora, compré un pasaje de avión a Ciudad de México y me interné por pueblos olvidados. Hablaba con alguien y de inmediato los veía conversar sospechosamente con otros. No soy católico, pero en las iglesias cesaban las voces despiadadas. Incluso las salas de cine empezaron a asustarme porque existía una única salida. La oscuridad no era suficiente, compré un cuaderno y registré las características de mis celadores. Estaba tan asustado que no era capaz de escribir sino en primera persona. Terminé esa novela en el diván del psiquiatra, que le daba algún sentido a lo sucedido, todos los lugares donde intenté esconderme, incluida una favela e incluso Chiapas. Presentía que estaba en peligro, pero era incapaz de discriminar entre los lugares.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa voz narrativa estaba muy cerca del autor, casi no había distancia, la angustia de lo narrado era genuina y terminé el manuscrito sumergido entre voces que seguían mis pasos y me conminaban a acabar con mi vida. Ese dique entre escritor y narrador era delimitado por esa memoria fotográfica que imponía el miedo. Recordaba todo, cada día, cada pueblo, cada nombre de boliche. Hablaba con contadas personas, también sus nombres quedaron registrados en la novela. Mi cerebro no sólo eran mis emociones, sino también una especie de cámara que filmaba todo a cada instante, las aves se dispersaban cuando abandonaba un hotel, estaba tan asustado que no prestaba atención al clima. Sólo premunido de una mochila y una muda de ropa, aparte de un personal estéreo que adquirí en Montevideo. Todo el día escuchaba voces descalificatorias y ponía la música a todo volumen con la esperanza que se fueran. Las letras de las canciones eran una bitácora de cosas por hacer, experiencias de terceros que hacía mías.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No era una técnica narrativa, sino un desahogo o grito de auxilio de alguien que lucha por su vida. Por eso el miedo se transforma en terror y las voces interiores son tan oscuras, no hay escapatoria posible y por eso la angustia de mi literatura. Es simplemente pánico traducido en palabras. Y obvio que este narrador próximo al autor, relata la historia de primera fuente y en un claro estado alterado de consciencia. Una voz narrativa desquiciada, sólo después de un año el psiquiatra desnuda mi psicosis y diagnostica esquizofrenia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante esa huida permanente dormía bastante poco, durante el último año disminuyeron las horas de sueño porque despertaba bruscamente en un estado de alerta. La falta de sueño agudiza la paranoia y engaña al cerebro que ya no distingue realidad de ficción. Todo conduce a planes descabellados para huir del miedo y encontrar un lugar apartado donde desaparecer. El insomnio es un infierno real, yo no sabía de la efectividad de los fármacos, aparte que mis padres nunca acudieron a psicólogos durante las crisis porque no creían en los médicos. El ser humano se adapta a las malas condiciones, es parte del instinto de supervivencia, pero en mi caso estaban tan alterados los sentidos, que adaptarse creaba espacios subhumanos y la verdad no me daba cuenta. Un año de psicoanálisis y recién acepté que lo vivido había sido producto de alucinaciones. Lo mejor de todo fue descubrir el Dormonid, un tipo de benzodiazepina que rescató mi capacidad de dormir. Seguí un año con voces paralelas, pero aprendí a no prestarles atención. Eran dos realidades hasta que llegado un minuto las voces me dejaron tranquilo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En ese primer libro incluía las voces a la narración, demoré años en convertir el manuscrito en algo comprensible. Pero en los próximos tres libros busqué refugio en la tercera persona con personajes siempre surgidos de la realidad cotidiana. Una joven ingeniera seducía con su cuerpo de infarto y escalaba puestos en la universidad y el mundo empresarial. Primero fui su jefe y un brote esquizofrénico provocó una internación hospitalaria. Volví de la licencia médica y ahora esa practicante era la amante del director de la empresa. Intentó hacer un infierno del trabajo y escribí un libro en venganza. Más tarde leería algo de filosofía y me incorporaría a una corriente espiritual. Las antiguas voces encontraron nuevas explicaciones y canalizaron el miedo a caer nuevamente en otro brote esquizofrénico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Creo que lo vivido en años de psicosis no se olvida jamás y he seguido escribiendo tanto en buenos o malos momentos. La escritura fue mi tabla de salvación, ese exorcismo creativo que me transformó en mi propio psiquiatra. Comencé mis escritos con esa primera persona desnuda y le añadí profundidad con el tiempo. Uno está bien solo cuando arrecian las voces, gastas tus energías para que el resto de los mortales no se dé cuenta. Escribo de lo que ocurre alrededor buscando que mis palabras ayuden o me acerquen a otro ser humano. No tengo que preocuparme del qué dirán y no emito juicios morales acerca de ninguna persona. Todos sienten de diferente forma y tendrán sus razones. En los márgenes de la sociedad habita gente que te acepta, aunque sea por dinero.</p>



<p class="wp-block-paragraph">He sentido el menosprecio de mi familia, mi padre creo que sobrepasó todos los límites. Cuando busco refugio en las crisis, ellos abren mis cartas, me dejan viviendo en un sillón del balcón, les importa un bledo mi dolor de espalda, a cada momento amenazan con echarte de la casa. Esa crueldad la entiendo dentro de la miseria, donde el dinero guía los destinos, pero que tu familia te vea como un desecho es doloroso, que un gobernante como Trump quiera deportar a todo el mundo, aprovechándose de la indefensión, me recuerda mucho a mi padre y su colección de bienes raíces.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mencionas que en mis libros observas una percepción aguda de la realidad. Respondo que padecer de un trastorno mental no te convierte en un imbécil, simplemente eres un paria de la sociedad y la familia te trata como a Gregorio Samsa. Un ser al que le abren las cartas y silencian cuando su opinión no es la misma del resto. Me interesan las cuestiones tipo Banco Central, al fin y al cabo cuando escasean los recursos, al igual que cuando abundan, la gente muestra su verdadero rostro. Observar la realidad desde el sótano brinda una perspectiva diferente. Mis emociones hacia la gente y la familia no serán muy afectuosas, la verdad es que nunca me han ayudado a salir de escenarios inconfortables. He pagado mis internaciones, los remedios y las piezas que he arrendado. Estar enamorado supongo que era una construcción a partir de la experiencia cinematográfica, pero observo la realidad cuando todos creen que estoy muerto, sin prejuicios, es la mayor empatía hacia el entorno, puedo comprender a la gente desde la precariedad y eso implica una percepción aguda de la realidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El mundo es muy violento, todos creen tener derecho a hacer mierda al desprotegido. Los profesores de universidad son violentos, la familia es violenta, los jefes serán violentos si no haces lo que piden. No importa que la conducta sea moral o no, si una persona está en posición de abusar a otra, lo hará.</p>
<p>La entrada <a href="https://letrasdechile.cl/2025/04/17/entrevista-a-anibal-ricci/">ENTREVISTA A ANÍBAL RICCI</a> se publicó primero en <a href="https://letrasdechile.cl">Letras de Chile</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://letrasdechile.cl/2025/04/17/entrevista-a-anibal-ricci/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Darwin Bedoya entrevista a Lauro Zavala</title>
		<link>https://letrasdechile.cl/2023/03/21/darwin-bedoya-entrevista-a-lauro-zavala/</link>
					<comments>https://letrasdechile.cl/2023/03/21/darwin-bedoya-entrevista-a-lauro-zavala/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Mauricio Galaz]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 21 Mar 2023 15:14:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://letrasdechile.cl/?p=12018</guid>

					<description><![CDATA[<p>Letras de Chile agradece al escritor Darwin Bedoya el envío de su muy interesante entrevista a Lauro Zavala, académico, doctor en literatura, en que se refiere al microcuento, la minificción y Augusto Monterroso. Cien años de Augusto Monterrosoo las huellas de un dinosaurio perpetuo Entrevista con Lauro ZavalaUniversidad Autónoma Metropolitana de México – Xochimilco Augusto [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://letrasdechile.cl/2023/03/21/darwin-bedoya-entrevista-a-lauro-zavala/">Darwin Bedoya entrevista a Lauro Zavala</a> se publicó primero en <a href="https://letrasdechile.cl">Letras de Chile</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Letras de Chile agradece al escritor Darwin Bedoya el envío de su muy interesante entrevista a Lauro Zavala, académico, doctor en literatura, en que se refiere al microcuento, la minificción y Augusto Monterroso.</p>



<h2 class="has-text-align-center wp-block-heading">Cien años de Augusto Monterroso<br>o las huellas de un dinosaurio perpetuo</h2>



<p class="has-text-align-center wp-block-paragraph">Entrevista con Lauro Zavala<br>Universidad Autónoma Metropolitana de México – Xochimilco</p>



<p class="wp-block-paragraph">Augusto Monterroso fue fabulista, cuentista, narrador, ensayista, poeta y maestro. La narrativa de Tito Monterroso (Tegucigalpa, 21 de diciembre de 1921- Ciudad de México, 7 de febrero de 2003), está en <em>Obras completas (y otros cuentos)</em> (1959), <em>La o veja negra y demás fábulas</em> (1969), <em>Lo demás es silencio</em> (1978), <em>Movimiento perpetuo</em> (1972), <em>Viaje al centro de la fábula</em> (1981), <em>La letra e. Fragmentos de un diario</em> (1987), <em>Los buscadores de oro</em> (1993). Pero toda ella está representada por el «El dinosaurio».</p>



<p class="wp-block-paragraph">La fama singular de este texto narrativo radica en su ambigüedad, brevedad y originalidad. Ese valor se desprende de las múltiples lecturas que se pueden obtener y el contexto en el que fue escrito: la posmodernidad. El terrible lagarto antediluviano aparece en pleno siglo XX para borrar una línea entre magia, realidad, ficción y sueño. Incluyendo el título: estamos frente a nueve palabras ordenadas con una simetría consistente que comunica muchas cosas. A propósito de este texto se han escrito interpretaciones, análisis y otras formas textuales para tratar de comprenderlo por parte de David Lagmanovich, José Luis Martínez y Lauro Zavala<strong><sup>1</sup></strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La estudiosa de la minificción Laura Pollastri hizo un análisis anotando las siguientes ideas: «Pensémoslo desde su magnitud de oración: cada palabra ocupa un lugar inalienable en la serie; en el centro exacto el sustantivo que, repetido en el titulo marca un eje desde el que se ordenan los demás elementos. La oración se abre y se cierra especularmente: adverbio más verbo: verbo más adverbio; la sustantividad encerrada en su valva de espacio marcando un movimiento centrípeto. Los tiempos verbales se relacionan con corrección impecable: un perfectivo en la prótasis (subordinada), aspecto puntual, un imperfectivo en la apódosis (principal), aspecto durativo. Vale decir, una acción terminada en el tiempo despertó, una acción que se continúa en el pasado, estaba. Toda esta matemática economía se dispersa con los signos que emite el texto en otro nivel de su asimilación. Por ejemplo, la puntualidad que marca la desinencia del primer verbo —pretérito indefinido del indicativo—, se desdice en su significado: «despertar» es un proceso que dura en el tiempo, es un verbo que implica el pasaje de un estado, el sueño, a otro, la vigilia. Las desinencias señalan a una tercera persona, ¿la misma? Sabemos que el sujeto de la principal es «el dinosaurio», ¿cuál es el de la subordinada? El «cuando» con que se abre la primera frase, además de subrayar la subordinación, deberían indicar un tiempo preciso en el pasado, pero ¿en qué zona de su inasible extensión? El «allí» con que se cierra la segunda señala un lugar específico en el espacio, pero ¿dónde? Por último, la inminencia semafórica del «todavía» detrás del cual asoma el sujeto de la enunciación indicando que hay algo fuera de lugar, pero ¿qué? A la fuerza centrípeta del enunciado se le opone otra de igual magnitud y valor, pero con sentido contrario: la fuerza centrífuga de la enunciación»<strong><sup>2</sup></strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>D. Bedoya. ¿Qué se podría decir de la obra y, especialmente del texto más difundido y conocido de Monterroso, «El dinosaurio», al celebrarse cien años del nacimiento del autor?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>L. Zavala</strong>. Creo que durante más de treinta años los numerosos lectores de este breve texto han puesto en práctica diversas formas de utilizar, analizar, homenajear y parodiar este texto. Se ha convertido en un laboratorio donde se ponen en juego las posibles formas de lectura que podemos realizar de un texto cualquiera. «El dinosaurio» ha sido una especie de Rorschach donde cada lector encuentra un motivo para poner en práctica sus propias formas de leer el universo textual. Y creo que este efecto es consecuencia precisamente de la diversidad y el interés literario que tiene el resto de la obra de Monterroso. Se ha leído este texto como si todo Monterroso (y de paso, toda la literatura) se pudiera encontrar en una nuez literaria.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>D. Bedoya. Existe un libro clásico e inevitable a la hora de hablar de Monterroso: Variaciones sobre «El dinosaurio» preparado por usted. En este libro, Umberto Senegal señala que «El dinosaurio» tiene la posibilidad de ser leído indistintamente como minicuento (convencional y cerrado) o como microrrelato (moderno o posmoderno con más de una interpretación posible). ¿Dónde ubicar este texto que, con el humor que le caracterizaba, el mismo autor decía que se trataba de una novela?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>L. Zavala</strong>. Creo que cada lector, en cada lectura, establece la perspectiva desde la cual decide apropiarse del texto. La brevedad de «El dinosaurio» permite utilizarlo como inicio o como final de un texto literario. Y esta misma brevedad permite utilizarlo como panóptico desde el cual observar las posibilidades de la relectura.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>D. Bedoya. La fábula esópica, una de las formas literarias más antiguas que existen, ha sido convertida y reescrita en la literatura contemporánea por autores del siglo XX. Monterroso debe ser uno de los más preclaros en esa línea, si revisamos por ejemplo <em>La oveja negra y demás fábulas</em>, ¿se podría decir que tienen vigencia las fábulas de Monterroso en la narrativa breve de hoy?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>L. Zavala</strong>. Creo que las anti-fábulas de Monterroso, que se resisten a proponer ninguna moraleja, provocan una polisemia consonante con la literatura escéptica que se escribe hoy. Este es el sentido de la reescritura irónica de los géneros clásicos, lo que les devuelve su relevancia original.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>D. Bedoya. Si hablamos de las fábulas de Monterroso, estamos refiriéndonos a la intención retórica y sus rasgos adscritos a la posmodernidad. Y precisamente en esa posmodernidad aparece el microrrelato como género y, también, el escepticismo del que departía Francisca Noguerol como primer asunto vertebral en sus esbozos sobre los rasgos posmodernos en los microrrelatos. ¿Son microrrelatos los textos breves de Monterroso?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>L. Zavala</strong>. La respuesta a esta pregunta depende de la preceptiva utilizada. Si consideramos como microrrelato todo texto literario breve de carácter narrativo, los textos de <em>La Oveja negra</em> son microrrelatos. Pero la mayor parte de las entradas breves en <em>La letra e</em>, los textos breves de <em>Movimiento perpetuo,</em> una porción considerable de <em>Lo demás es silencio,</em> las conversaciones del <em>Viaje al centro de la fábula</em> y los fragmentarios retratos literarios de <em>La palabra mágica</em> y Pájaros de Hispanoamérica son ensayísticos, y muchos de estos textos son aforísticos. La mayor parte de su escritura, entonces, pertenece al campo de la minificción, no del microrrelato.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>D. Bedoya. ¿Se podría afirmar entonces que el carácter fragmentario de la obra monterrosiana, además de su diversidad de géneros literarios abarcados (fábulas, autobiografías ficticias, cuentos, microrrelatos, ensayos, etc.) suponen una comprensión cómoda y fluida para el lector contemporáneo?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>L. Zavala</strong>. Sí. Creo que en los textos de Monterroso se prefiguran las formas de escritura de carácter carnavalesco, paradójico y lúdico que encontramos en la escritura actual.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>D. Bedoya. ¿Cree que esta diversidad de géneros revisitados por Monterroso de deben leer como unidad?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>L. Zavala</strong>. Además de practicar los géneros literarios tradicionales de una forma poco convencional (novela, cuento, fábula y memorias), también utilizó géneros considerados como ajenos a la literatura para darles un lugar como formas de creación literaria (entrevista, diario, retrato hablado y ensayo académico). Lo que tienen en común todos estos textos en Monterroso es una tendencia a la concisión.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>D. Bedoya. Si bien la obra narrativa de Augusto Monterroso posee referencias que incluyen familiarmente a los clásicos griegos y, principalmente, latinos, a los escritores del Siglo de Oro español y a una vasta constelación de autores modernos y contemporáneos. ¿Esto implicaría una razón justificada de su vigencia y frescura en la narrativa breve de hoy?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>L. Zavala</strong>. Sí. La familiaridad con los clásicos (adquirida en las bibliotecas y en su trabajo como editor) no sólo es evidente en su escritura, que dialoga con estos autores (como Gracián o Cervantes), sino en los temas que ocupan sus ensayos literarios (como Dante o Shakespeare).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>D. Bedoya. «El dinosaurio» está incluido en una larga lista de antologías sobre el microrrelato. Es usado como ejemplo para hablar de microrrelatos en talleres de escritura creativa del género. Es de cita necesaria en coloquios o debates sobre minificción, es de lectura obligatoria para comprender microrrelatos. Entonces cabe preguntarse ¿cuál es el aporte de este texto al microrrelato actual?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>L. Zavala</strong>. Creo que se trata de un caso difícilmente repetible, pues la atención recibida por «El dinosaurio» coincide con el surgimiento del interés por la minificción como género literario. «El dinosaurio» fue publicado en 1959, pero fue objeto del primer comentario analítico (con la extensión de más de una página) hasta 1985, en el trabajo de Will Corral publicado por la Universidad Veracruzana. Es decir, casi treinta años después de la publicación original. El año siguiente (1986) se presentó la primera tesis doctoral sobre el microrrelato, precisamente dedicada al estudio de Arreola, Torri y Monterroso, elaborada por Dolores Koch en Nueva York. Durante la siguiente década empezó el interés más sistemático por la minificción, con la publicación de volúmenes colectivos (como el coordinado por Juan Armando Epple en 1996), la realización de encuentros internacionales de investigadores (como el de México en 1998) y la creación de la primera revista especializada en estudios sobre cuento y minificción (<em>El Cuento en Red,</em> creada en el año 2000)<sup><strong>3</strong></sup>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Yo creo que «El dinosaurio» ha sido tomado como referente para mostrar las posibilidades de la imaginación crítica y la imaginación creativa en la lectura de la literatura breve. <em>Ensayos y poemas</em> de Julio Torri ya había sido publicado en 1917. Y el <em>Bestiario</em> de Arreola se publicó en 1958. Pero es ahora, 50 o 100 años después, cuando se publican estudios con la extensión de un libro sobre estos textos literarios. Por ejemplo, la <em>Anatomía de</em> La feria, de Ignacio Ortiz Monasterio, publicado por la UNAM, apareció en el año 2018, cuando esta novela formada por minificciones fue publicada en 1963. Y también el estudio <em>Borges y la conformación de la</em> Antología de la literatura fantástica, de Daniel Zavala Medina, apareció en el año 2012, cuando esta antología de textos breves fue publicada por primera vez en 1940<strong><sup>4</sup></strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">«El dinosaurio» es un referente común para los lectores de minificción. La literatura crítica y creativa sobre «El dinosaurio» tiene un carácter sintomático. Es un indicador lúdico del interés que existe por la literatura breve. Y precisamente este interés de los lectores y la crítica por la minificción está generando por primera vez un cuerpo teórico y analítico sobre un género literario producido (tanto el género como los estudios) casi exclusivamente en lengua española, a diferencia de lo que ha ocurrido en los últimos 300 años en la historia de la literatura universal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En estos 25 años se han publicado más de 50 volúmenes individuales y colectivos de teoría y análisis de la minificción, todos ellos en español. En cambio, sólo existe un par de estudios sobre la literatura breve publicados en inglés<strong><sup>5</sup></strong>. La minificción es parte medular del patrimonio literario más importante producido en lengua española. Después de todo, la minificción es resultado de una forma de lectura y no sólo una forma de escritura.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Borges, Cortázar, Arreola, Torri, Galeano y muchos otros escritores en lengua española son ahora los referentes necesarios en la conformación de una teoría de la minificción. Y es ahí donde encontramos el trabajo de Monterroso, que es simultáneamente hondureño, guatemalteco y mexicano, es decir, un escritor más regional y universal que nacional.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>D. Bedoya. La matriz de la poética de Monterroso se solaza en el ingenio, la agudeza, el humor negro, la concisión, la intertextualidad, su estilo disruptivo, irreverente, bien logrados estéticamente como rasgos propios de una narrativa sólida, ¿qué rol jugarían estas vertientes en la narrativa breve de hoy, especialmente en los nuevos creadores de microrrelatos? ¿Se podría hablar de un legado monterrosiano?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>L. Zavala</strong>. Ya Borges señalaba que cada autor elige a sus predecesores. Pero es evidente que estos rasgos literarios tienden a formar parte de la naturaleza misma de la minificción (y no sólo del microrrelato). La mayor parte de la escritura breve de Monterroso es minificcional (en lugar de ser microrrelatística), pues sólo las fábulas tienen un carácter narrativo. Se ha adoptado a Monterroso como referente común de la literatura breve, más que a Torri, Arreola, Britto, Shua o cualquier otro autor de minificciones, debido a su diversidad de registros genológicos, el alcance de sus intereses literarios y el tono general de su escritura. Y sí, es evidente la existencia de una herencia monterrosiana, que trasciende la lengua española.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>D. Bedoya. En todo ejercicio textual breve es posible escuchar el silencio. El silencio funciona como la ruptura de un límite. Dicen que el silencio en la narrativa se comporta como un juego de huellas en la orientación del texto. La obra de Monterroso es el lugar donde el silencio y la escritura crean un diálogo de desmontajes, se suceden los acontecimientos discursivos en su plenitud. Hace poco el estudioso de minificción David Hidalgo Gonzáles (Perú, 1982), publicó un libro no muy divulgado, pero inmensamente sugestivo: <em>Maestros del silencio</em> (2021), en el capítulo denominado <em>La oveja negra y otros dinosaurios,</em> hace referencia al silencio como asunto vital en el ejercicio literario monterrosiano, ¿cómo se debe tomar el silencio en el actual microrrelato a la luz de lo que representó para Monterroso?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>L. Zavala</strong>. Por supuesto, el silencio forma parte sustancial de la minificción, debido a la naturaleza poética de la literatura breve. También Paqui Noguerol ha estudiado la importancia del silencio en la minificción, como se puede encontrar en las Memorias del Congreso Internacional de Minificción realizado en Bogotá en 2010<strong><sup>6</sup></strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esto lleva a pensar en la necesidad de crear mecanismos que permitan que las publicaciones críticas circulen libremente entre todos los países de la región latinoamericana. La pandemia, con todos sus horrores, también trajo un empleo más amplio de los recursos digitales. Esperemos que en algún momento este trabajo peruano, así como las memorias de los congresos de minificción —y en general toda la producción crítica y creativa de la región— circule libremente, al menos en formato digital, y que estos materiales sean traducidos a otras lenguas.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>D. Bedoya. Algunos escritores de microrrelato, al igual que estudiosos de este género, han mencionado que, a pesar de los blogs, talleres, concursos, congresos, revistas, etc., el microrrelato aún continúa siendo un género al que no se le da el espacio que se merece. En ese sentido, ¿se podría decir que todavía hay monterrosos o dinosaurios que no han sido valorados o conocidos en su real dimensión? ¿Cuál sería el motivo de fondo y qué se podría hacer frente a esta imposibilidad de un género que, ciertamente, de a poco, se está haciendo inmenso en su brevedad? ¿Cree Ud. que hace falta una consistente red de revistas especializadas, espacios exclusivos del género para conseguir un cambio considerable en la percepción que tienen de la narrativa breve los críticos literarios, los editores y los lectores?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>L. Zavala</strong>. El proceso de canonización de cualquier género literario en el medio académico es particularmente lento y requiere de varios cambios de perspectiva generacional. La misma brevedad despierta toda clase de sospechas. Todavía no se considera como obligatorio que los programas de estudios literarios incluyan seminarios dedicados a la minificción con la misma atención que los dedicados a la novela, el cuento o la poesía. Sin embargo, siempre se han estudiado formas de minificción específicas, como el haiku, los sonetos, los aforismos, los bestiarios o el poema en prosa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La minificción siempre ha formado parte de la tradición literaria. Lo que ha ocurrido en los últimos 25 años es una explosión que corresponde al ritmo de la cultura digital, como lo han señalado sociólogos como Roberto Igarza, comunicólogos como Carlos Scolari y filólogas como Belén Gache. Es un nuevo <em>boom latinoamericano,</em> sólo que ahora no tiene un carácter mediático y editorial, como el de la década de 1960, sino un carácter estrictamente literario7. Y al mismo tiempo, la presencia de la minificción ya se registra en la prensa diaria, en las redes sociales y en la misma actividad académica.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>D. Bedoya. En el entorno lector, en el espacio escriturario y, especialmente, ahora que se habla de nuevos conceptos narratológicos transmediales, concepciones de hiperbrevedad, estudios de nanofilología, dispersión de hipermedios, estudios de hiperficción, ¿cuál cree que será el futuro de la obra de Monterroso, y, particularmente de «El dinosaurio»?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>L. Zavala</strong>. Probablemente seguirá acompañando el paulatino proceso de canonización de la minificción como género literario. La obra de Monterroso y «El dinosaurio» en particular han sido objeto de una atención sintomática, incluso en otras lenguas, como en el reciente trabajo de Giovanna Minardi, publicado en Italia, <em>Augusto Monterroso e la minifinzione ispanoamericana</em><strong><sup>8</sup></strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero también es probable que ya se haya cumplido el ciclo inicial de deslumbramiento por la minificción literaria, y ahora se inicia el estudio de la brevedad en los medios digitales y audiovisuales, en la música de concierto y en la comunicación gráfica<strong><sup>9</sup></strong>. Hablar sobre el futuro siempre es más una proyección de nuestros deseos que una prospectiva certera.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>D. Bedoya. Monterroso fue un tenaz crítico del mundo intelectual de su época, ese mundo al que siempre terminaba ridiculizando a través de fábulas como «Monólogo del mal», «El cerdo de la piara de Epicuro», «Los cuervos bien criados», «El zorro es más sabio» o con personajes como el profesor Frombona y Feijjo o el maestro Marcel Bataillon, entre otros, en ese espacio visionario, crítico, ¿qué función cumple el escritor de hoy? ¿Cómo puede el microrrelato actual iluminar la condición humana del siglo XXI?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>L. Zavala</strong>. Estas posibilidades siempre están presentes en todos los géneros literarios, sean breves o no. La minificción, al no estar restringida a la dimension narrativa del microrrelato, tiene un alcance que difícilmente tiene cualquier otro género literario, precisamente porque los condensa a todos, al mismo tiempo que los hibridiza y los parodia, y dialoga de manera incisiva con la experiencia de la vida cotidiana.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>D. Bedoya. En algunos sectores de Latinoamérica y en Europa, específicamente en España, el microrrelato se cultiva de manera seria. Se publican libros, se celebran congresos, se editan revistas y se realizan antologías; signos, sin duda, que muestran cómo va ocupando espacios el microrrelato. Cabe preguntarnos por ello, ¿cuáles son las líneas o poéticas del microrrelato contemporáneo (tendencias, temas, estilos)? ¿Cree que exista alguna relación con la obra de Monterroso?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>L. Zavala</strong>. Las tendencias temáticas y estilísticas de un género literario (como la minificción) requieren la existencia de una mirada panorámica, como la que propone Franco Moretti, el creador de la Geografía Literaria construida a partir de cartografías de la producción textual<strong><sup>10</sup></strong>. Este es uno de los campos que está por ser desarrollado en los estudios sobre minificción y otros géneros producidos en español.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La pregunta por el lugar de Monterroso en esta historia llevaría a la hipótesis de considerar los diversos registros de su obra como un programa textual que está siendo desarrollado en la literatura contemporánea.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>D. Bedoya. En el otro lado, y también gracias a las redes sociales, se da una proliferación de textos que no son microrrelatos. Ocurre a menudo que ciertos autores que «ingresan a la práctica del microrrelato» escriban chistes pésimos o aforismos insípidos o simples frases que no llegan a oración, tal vez suene duro, pero así es como pretenden engañar a los lectores haciendo pasar sus textos por microrrelatos; en ese contexto, ¿qué representaría la obra de Monterroso para el lector actual? ¿Cómo se debería leer al autor de «El dinosaurio»? ¿Monterroso debería ser un referente en el lector y en el microrrelato contemporáneo?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>L. Zavala</strong>. En literatura siempre es riesgoso adoptar una preceptiva única, un autor central o una estética universal. Pero también existe el riesgo de que se trivialice la brevedad. A esto se refiere Violeta Rojo cuando afirma que «la minificción ya no es lo que era», precisamente por la ubicuidad de las redes sociales, donde cualquier cosa puede circular sin ninguna restricción cualitativa<strong><sup>11</sup></strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entre la Escila de la preceptiva única y la Caribdis de la trivialización textual, la obra de Monterroso podría ser un referente confiable, precisamente por su naturaleza lúdica y en permanente estado de autoironía.</p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">Lago Titikaka, Perú / Coyoacán, Ciudad de México<br>Sábado 29 de enero de 2022</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Lauro Zavala</strong> (México, 1954)</p>



<p class="wp-block-paragraph">Doctor en literatura por El Colegio de México e investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana desde 1984. Es profesor del posgrado en letras de la UNAM y del posgrado en cine de la Universidad de Nueva York. Ha sido, además, traductor, reseñista y dictaminador de publicaciones académicas. Entre sus más recientes publicaciones se encuentran <em>Hacia una museología de la vida cotidiana</em> (2012), <em>La seducción luminosa</em> (2010), <em>Instrucciones para eliminar a un profesor</em> (2008) y <em>Cómo estudiar el cuento</em> (2010, 2013). Además, es coautor de 36 libros publicados en Estados Unidos, Inglaterra, Francia y otros países, y sus trabajos han sido citados en más de 200 libros y revistas de investigación. Es especialista en estudios sobre minificción sobre este tema ha publicado Relatos vertiginosos (Antología de cuentos mínimos, Alfaguara, 2000), El dinosaurio anotado (Edición crítica de «El dinosaurio» de Augusto Monterroso) (comp.), Alfaguara / UAMX, 2002.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Darwin Bedoya</strong> (Perú, 1974)</p>



<p class="wp-block-paragraph">Docente de literatura y editor. Publicó algunos libros de poesía, antologías de poesía y narrativa. También varios artículos, reseñas y ensayos en periódicos, revistas, blogs y páginas web. Obtuvo el Primer Premio Nacional Horacio en el género de cuento por su libro de microrrelatos <em>Bosque de luciérnagas</em> (2011), Primer Premio Copé Internacional de Oro por el poemario <em>El libro de las sombras</em> (2012), Premio Nacional Horacio en el género de poesía por su libro <em>El lugar donde orina un animal</em> (2015). Recientemente ha publicado <em>Canciones de cuna</em> (microrrelatos, 2016), <em>Nada fue tuyo</em> (cuentos reunidos, 2017), <em>Hotel Saqras</em> (micronovela, 2018), <em>Ánimas</em> (microrrelatos, 2018), <em>Quijoterías</em> (antología de microrrelatos sobre El Quijote, 2018), <em>Hormiguero</em> (antología del microrrelato hispánico contemporáneo, 2018), <em>Cabellera de Medusa</em> (microensayos sobre la escritura del microrrelato, 2019), <em>Reinos</em> (microrrelatos, 2020), <em>Parva nocta</em> (microrrelatos, 2021), <em>Sirenayoc</em> (microrrelatos, 2021). Administra el blog: <a href="http://darwinbedoya.blogspot.com" target="_blank" rel="noreferrer noopener">http://darwinbedoya.blogspot.com</a>.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="766" src="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2023/03/lauro-zavala-congreso-de-minificcion-lima-1024x766.jpg" alt="" class="wp-image-12019" srcset="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2023/03/lauro-zavala-congreso-de-minificcion-lima-1024x766.jpg 1024w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2023/03/lauro-zavala-congreso-de-minificcion-lima-300x224.jpg 300w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2023/03/lauro-zavala-congreso-de-minificcion-lima-768x575.jpg 768w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2023/03/lauro-zavala-congreso-de-minificcion-lima.jpg 1080w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><sup>1</sup></strong> David Lagmanovich: «Regreso al dinosaurio» en <em>Microrrelatos</em>. Cuadernos de Norte y Sur, Tucumán, Argentina. 1997, 48-52. Incluido en Variaciones sobre El dinosaurio. Edición de Lauro Zavala. Lima, Micrópolis, 2018, 221- 225 / José Luis Martínez Morales. «Viaje al centro de un dinosaurio» en <em>Brevísimas lecturas</em>. Xalapa, Universidad Veracruzana, 2000, 147-160. Incluido en <em>Variaciones sobre</em> El dinosaurio. Edición de Lauro Zavala. Lima, Micrópolis, 2018, 288-313.<br><strong><sup>2</sup></strong> Laura Pollastri: «Una casi inexistente latitud: <em>El dinosaurio</em> de Augusto Monterroso» en <em>Revista de Lengua y Literatura</em>, Facultad de Humanidades, Universidad Nacional del Comahue, Argentina, núm. 6, noviembre de 1989, 64-70. Reproducido en el volumen de Lauro Zavala (ed.): <em>Variaciones sobre</em> El dinosaurio. Lima, Micrópolis, 2018, 226-238 (227-229).<br><strong><sup>3</sup></strong> Augusto Monterroso: «El dinosaurio» en <em>Obras completas (y otros cuentos)</em>. México, UNAM, 1959. / Willfrido Corral: «Inversión y dilatación de expectativas». Fragmento del capítulo «Recorrido generativo por la lectura del texto desplazado» en <em>Lector, sociedad y género en Monterroso.</em> Xalapa, Universidad Veracruzana, 1985, 88-90. / Dolores M. Koch: «El microrrelato en México: Julio Torri, Juan José Arreola y Augusto Monterroso». Ph.D., City University of New York, 1986, 232 p. Tesis completa disponible en la revista digital <em>El Cuento en Red,</em> núm. 24, Otoño 2011 (www.cuentoenred.xoc.uam.mx). / <em>Revista Interamericana de Bibliografía,</em> Vol. XLVI, No. 1-4, 1996: <em>Brevísima relación sobre el cuento brevísimo,</em> 395 p. Revista dirigida por Carlos Paldao. Número coordinado por Juan Armando Epple con colaboraciones de él mismo y de David Lagmanovich, Violeta Rojo, Francisca Noguerol, Lauro Zavala, Graciela Tomassini, Stella Maris Colombo, Enrique Yepes, Julio Miranda, Andrea Bell, Laura Pollastri y Rondha Dahl Buchanan.<br><strong><sup>4</sup></strong> Julio Torri: <em>Ensayos y poemas</em> (1917). Libro incluido en <em>Obras completas.</em> México, Fondo de Cultura Económica, 2011, 97-129. / Juan José Arreola: <em>Bestiario. Punta de plata.</em> Edición facsimilar de la versión original (1958) ilustrada por Héctor Xavier. Incluye el postfacio «Amanuense de Arreola» por José Emilio Pacheco. México Joaquín Mortiz, 2018, 99 p. / Ignacio Ortiz Monasterio: Anatomía de La feria. México, Universidad Nacional Autónoma de México, 2018, 83 p. / Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares, Silvina Ocampo: <em>Antología de la literatura fantástica</em> (1940). Edición del 60 aniversario. Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1999, 407 p. / Daniel Zavala Medina: <em>Borges y la conformación de la</em> Antología de la literatura fantástica. México, Miguel Ángel Porrúa &#8211; Universidad Autónoma de San Luis Potosí, 2012, 375 p.<br><strong><sup>5</sup></strong> Este será uno de los temas de discusión durante el XII Congreso internacional de Minificción, en Lima, Perú, 2022.<br><strong><sup>6</sup></strong> Francisca Noguerol: «Espectrografías: minificción y silencio» en <em>La minificción en el siglo XXI: Aproximaciones teóricas.</em> Bogotá, Universidad Nacional de Colombia. Edición a cargo de Henry González Martínez, 2014, 60-85.<br><strong><sup>7</sup></strong> Roberto Igarza: «Microcontenidos» en <em>Burbujas de ocio. Nuevas formas de consumo cultural.</em> Buenos Aires, Ediciones de la Crujía, 2009, 161-190. / Carlos A. Scolari: <em>Cultura Snack. Lo bueno, si breve…</em> Buenos Aires, La Marca Editorial, 2020, 197 p. / Belén Gache: <em>Escrituras nómades. Del libro perdido al hipertexto.</em> Gijón, Ediciones Trea, 2006, 256 p. / Lauro Zavala: «Algunas hipótesis sobre el boom de la minificción en Hispanoamérica» en <em>Entre el ojo y la letra. El microrrelato hispanoamericano actual.</em> Washington, Academia Norteamericana de la Lengua Española. Volumen coordinado por Carlos Paldao y Laura Pollastri, 2014, 215 -227.<br><strong><sup>8</sup></strong> Giovanna Minardi: <em>Augusto Monterroso e la minifinzione ispanoamericana.</em> Messina, Andrea Lipolis Editore, 2007, 112 p.<br><strong><sup>9</sup></strong> Vincent Cotro (ed.): <em>Musique et formes breves.</em> New York, Peter Lang, 2018, 349 p. / Matt Madden: <em>99 Ways to Tell a Story. Exercises in Style.</em> New York, Penguin Books, 2005. / Walter Benjamin: <em>Denkbilder. Epifanías en viajes.</em> Buenos Aires, El Cuenco de Plata, 172 p.<br><strong><sup>10</sup></strong> Franco Moretti: <em>Graphs. Maps. Trees. Abstract Models for Literary History.</em> London, Verso, 2005, 119 p. / Franco Moretti: <em>Atlas de la novela europea,</em> 1800-1900. México, Siglo XXI Editores, 1999, 209 p.<br><strong><sup>11</sup></strong> Violeta Rojo: «Atrapados en la red: la banalización de la escritura mínima» en <em>Liberándose de la tiranía de los géneros y otros ensayos sobre minificción.</em> Lima, Micrópolis, 2015, 117- 136.</p>
<p>La entrada <a href="https://letrasdechile.cl/2023/03/21/darwin-bedoya-entrevista-a-lauro-zavala/">Darwin Bedoya entrevista a Lauro Zavala</a> se publicó primero en <a href="https://letrasdechile.cl">Letras de Chile</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://letrasdechile.cl/2023/03/21/darwin-bedoya-entrevista-a-lauro-zavala/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>«Semana de la Novela Negra: Puerto Negro», organizada por la Universidad Andrés Bello (UNAB)</title>
		<link>https://letrasdechile.cl/2022/10/09/semana-de-la-novela-negra-puerto-negro-organizada-por-la-universidad-andres-bello-unab/</link>
					<comments>https://letrasdechile.cl/2022/10/09/semana-de-la-novela-negra-puerto-negro-organizada-por-la-universidad-andres-bello-unab/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Mauricio Galaz]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 09 Oct 2022 13:43:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Concursos]]></category>
		<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Género Negro]]></category>
		<category><![CDATA[Noticias]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://letrasdechile.cl/?p=11413</guid>

					<description><![CDATA[<p>La ceremonia de inauguración de la actividad –que se realizará del 20 al 22 de octubre próximo en la Sede Viña del Mar y será transmitida vía streaming– contará con la participación del reconocido escritor cubano Leonardo Padura, autor de las novelas policiacas del detective Mario Conde. Más de 30 reconocidos escritores y escritoras de [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://letrasdechile.cl/2022/10/09/semana-de-la-novela-negra-puerto-negro-organizada-por-la-universidad-andres-bello-unab/">«Semana de la Novela Negra: Puerto Negro», organizada por la Universidad Andrés Bello (UNAB)</a> se publicó primero en <a href="https://letrasdechile.cl">Letras de Chile</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">La ceremonia de inauguración de la actividad –que se realizará del 20 al 22 de octubre próximo en la Sede Viña del Mar y será transmitida vía streaming– contará con la participación del reconocido escritor cubano Leonardo Padura, autor de las novelas policiacas del detective Mario Conde. Más de 30 reconocidos escritores y escritoras de Chile y A. Latina se reunirán en la primera versión de la <strong>«Semana de la Novela Negra: Puerto Negro», organizada por la Universidad Andrés Bello (UNAB)</strong>, encuentro cultural que busca difundir el trabajo realizado en torno al género policial y promover la lectura y la escritura.</p>



<h3 class="has-text-align-center wp-block-heading">Puerto Negro | Ramón Díaz Eterovic y la novela negra: “En 40 años este género ha pasado de ser marginal a ser una referencia en la narrativa chilena».</h3>



<figure class="wp-block-image alignleft size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2022/10/Ramon-Diaz-Eterovic-fotografo-Raul-Goycolea..jpg" alt="" class="wp-image-11414" width="400" height="300" srcset="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2022/10/Ramon-Diaz-Eterovic-fotografo-Raul-Goycolea..jpg 500w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2022/10/Ramon-Diaz-Eterovic-fotografo-Raul-Goycolea.-300x225.jpg 300w" sizes="(max-width: 400px) 100vw, 400px" /><figcaption>Ramón Díaz Eterovic <em>© Fotografía de Raúl Goycolea</em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El reconocido escritor chileno, jurado del concurso Puerto Negro y uno de los principales expositores de la Semana de la Novela Negra en UNAB, repasa los hitos que lo llevaron a dedicarse a la literatura y cómo la novela policial terminó siendo parte central de su vida a través de la creación del detective Heredia. Asimismo, destaca la relevancia del concurso, organizado por UNAB, ya que es el «primero de novela que se hace en Chile».</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">En más de 40 años de trayectoria, el destacado escritor chileno Ramón Díaz Eterovic ha sido reconocido con más de 30 premios literarios y sus libros han sido traducidos a más 10 idiomas, lo que lo ha convertido en el principal autor del género policía en nuestro país, dando vida al detective Heredia, personaje en torno al cual construyó más de una decena de novelas, llegando incluso a tener una serie televisiva.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Considerando todo lo anterior, Díaz Eterovic forma parte del jurado del primer concurso de novela negra «Puerto Negro», organizado por la Universidad Andrés Bello (UNAB), y será uno de los expositores principales de » Puerto Negro, Semana de la Novela Negra», encuentro cultural que reunirá a más de 30 escritores nacionales e internacionales. El evento se realizará entre el próximo 20 y 22 de octubre en UNAB Sede Viña del Mar y también será transmitido vía streaming.</p>



<p class="wp-block-paragraph">«El concurso es muy importante porque es el primero de novela que se hace en Chile»¸ resalta Díaz Eterovic, destacando que, si bien previamente había organizado Santiago Negro, este es el primer que se enfoca en novelas y que está abierto para toda Hispanoamérica. La convocatoria cerró con la recepción de 156 novelas provenientes de 17 países.</p>



<p class="wp-block-paragraph">«Me parece clave porque es novedoso para Chile, y el premio, además del dinero, implica la publicación en dos editoriales, y eso siempre va a ser lo más importante para un escritor», asegura.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ramón Díaz Eterovic llega a este encuentro tras su nominación al Premio Nacional de Literatura, la cual fue promovida por la editorial LOM y reconocidos autores nacionales, a los cuales se sumaron apoyo de otras instituciones, como los profesores de la carrera de Licenciatura en Letras de la UNAB, de lo cual, el autor se manifiesta «muy agradecido».</p>



<p class="wp-block-paragraph">«Yo creo que esto fue importante como reconocimiento para la narrativa policial. Cuando empecé a publicar por el año 85 había tres o cinco autores que hacían policial, ahora, si uno se da el trabajo, encuentra fácilmente 50 autores que van en la misma línea. En 40 años este género ha pasado de ser marginal a ser una referencia importante en la narrativa chilena».</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y agrega que «este género ha sido un gran aporte en la captura de lectores, profesores de colegio me cuentan que a los niños les cuesta leer, pero que de pronto leyendo historias de Heredia los chicos se sienten atraídos por la lectura. Comienzan con una novela y se leen dos o tres historias más».</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>EL DETECTIVE HEREDIA</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">A través de esta entrevista, Ramón Díaz Eterovic repasa los hitos que lo llevaron a dedicarse a la literatura y cómo la novela policial terminó siendo parte central de su vida a través de la creación del detective Heredia, personaje que la acompañado por más de 40 años.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿Cuál fue el momento en su vida en que decide que se va a dedicar a la literatura?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Bueno yo creo que esto pasó cuando estaba en la universidad, gané algunos concursos y de alguna manera tenía una sensación de que escribir era algo significativo para mí y para mi vida. Ahora esa decisión no fue un obstáculo para desarrollar una carrera profesional en lo que estudié en la universidad, ya que fueron dos cosas compatibles y paralelas.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿Cómo logró compatibilizar su vida profesional con su obra?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Yo soy administrador público, y logré compatibilizar ambas cosas siendo disciplinado, teniendo por lo menos un par de horas al día para la escritura en las mañanas y en las tardes.<br>Escribir el tipo de novelas que yo hago implica investigar bibliografía, leer prensa y libros, buscar información de cosas que uno necesita para desarrollar alguna idea o algún contenido dentro de la historia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Antes cuando trabajaba me dejaba un par de horas al día generalmente en la noche y las dedicaba a escribir. Una novela no se puede escribir en una semana, necesitas tiempo para desarrollar un proyecto largo, lo que generalmente a mí me toma de 7 a 8 meses.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>A propósito de lo que cuenta, ¿cuál es su método para escribir?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay una etapa donde se escribe la idea inicial, pero luego de eso hay muchas revisiones, se agregan cosas y sacan otras. Uno hace, o yo por lo menos hago, cuatro o cinco versiones de cada novela, entonces la verdad es que la novela, que se pueden leer en uno o dos días, llevan detrás muchos meses de trabajo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando tengo la idea general la voy desarrollando y viendo por dónde puede pasar la historia, me hago una suerte de mapa, pero lo interesante y lo mágico es que casi siempre estas planificaciones van quedando de lado porque la misma novela te lleva muchas veces a situaciones que no estaban consideradas en un comienzo. Muchas veces personajes que no eran importantes pasan a serlo y viceversa, entonces hay una dinámica interesante y que encuentro muy atractiva, que es el proceso cuando uno está escribiendo y va surgiendo la novela.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿Entonces sus novelas no tienen un final claro cuando las comienza a escribir?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Bueno, tengo de alguna manera un punto al que quiero llegar, pero muchas veces llego a otro lado, porque como te decía las novelas tienen una dinámica propia, pero sí hay cosas más o menos básicas a las cuales quieres llegar y finalmente lo haces, y sirven para redondear el tema la historia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Eso es parte del atractivo de escribir, que no es como sumar dos más dos y que te de cuatro, puedes terminar de otra manera.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Respecto a la investigación previa que realiza, ¿cuánto de lo que investiga llega efectivamente a la novela? ¿Cuál es la importancia de ese proceso?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay distintos tipos de cosas, a veces puede ser algo tan simple como el auto que va a usar el asesino, en otros casos son más de fondo, por ejemplo, cómo se puede cometer una estafa. Yo leo, investigo, me documento… a veces no ocupo nada y otras veces puedo tener mucha investigación para una frase.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En ocasiones es investigación de campo, yo trabajo mucho con la ciudad como personaje, a veces tengo que caminarla para comprobar algunos datos, ver que efectivamente existan las cosas que voy a mencionar; a veces es necesario averiguar algo sobre la historia de una casa, una calle.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tal vez es una manera de tener más antecedentes sobre lo que uno está tratando de escribir, porque uno no puede escribir solo a través de la experiencia, en mi caso que llevo como 20 novelas tendría que vivir varias vidas y no tengo tampoco el oficio de mi personaje, en este caso Heredia.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿Cómo llega a hacerse Heredia una parte tan transversal de sus obras? ¿Por qué se transforma en el hilo central de su narrativa?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Eso pasó yo creo en la cuarta novela, cuando sentí que una parte importante de mi proyecto narrativo tenía que estar vinculado a la novela criminal o policial, y protagonizada por este personaje. De alguna manera yo creo que encontré en él o, a través de él, un punto de vista para mirar la sociedad chilena.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este punto de vista me resultó cómodo, atractivo y tiene mucho que ver también con mi mirada de la sociedad y sentí que era un personaje que podía dar para otras historias. Ahí me preocupé de construirle un pasado, dar algunas pistas de su infancia y su vida más de adulto, y también me preocupé de darle de alguna manera una familia: si bien es un personaje huérfano, lo voy acompañando por su amigo el kiosquero, de algún amigo periodista, policía, una serie de personajes que lo ayudan también a hacer su trabajo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aparecen también sus enamoradas, sus gustos, acciones, y todo eso de alguna manera lo va asentando como personaje.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>REALIDAD SOCIAL</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Sus novelas responden a un contexto social, están ligadas a lo que va pasando en el país y también van respondiendo muy bien a la época en la que se desarrollan, ¿cómo va construyendo esa narrativa?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que quería era hacer una narrativa que estuviese hablando de la historia social chilena, de la política, y que de alguna manera el personaje fuera también un testigo de todo, su historia va evolucionando desde la dictadura y llega hasta nuestros días.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Yo me propuse de manera consciente empezar a abordar en cada novela un tema específico que tuviera ver con las desigualdades o necesidades de la sociedad nuestra.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿Cómo van eligiendo o trabajando estos temas?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Las primeras cinco o seis novelas son más o menos del periodo de dictadura, y luego empiezan ya desde los años 90 en adelante. Ahí, por ejemplo, me empiezan a preocupar el tema de los migrantes, yo creo que mi novela “El color de la piel” debe ser tal vez una de las primeras que se preocupa de ese tema de fines del siglo XX.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y ahí van surgiendo otros temas también, como el narcotráfico, el femicidio o la contaminación ambiental. Cada novela aborda problemas actuales de la sociedad nuestra. Cuando hago talleres me preguntan “¿de dónde sacaste de esto?”, y yo les digo bueno que abran el diario, escuchen la radio, todos los días salen temas, uno podría sacar cuatro o cinco temas casi al día o a la semana perfectamente para escribir una novela.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿Considerando lo anterior es este tipo de novela finalmente una novela social?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">A mí me interesaba obviamente hacer una narrativa que diera cuenta de una mirada al país en el cual vivimos, y corresponde también de alguna manera una tendencia que caracteriza a la novela policial en Latinoamérica. Al comienzo del siglo pasado era un juego de enigmas, pero de los años 70 en adelante, pasa a convertirse en una suerte de novela social.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Yo creo que hoy en día la novela negra o la novela policial es la novela social en Latinoamérica y en Europa también, porque hay autores que sitúan sus novelas en crímenes y situaciones reales de cada país.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Esto de situarse un poco en el mundo del crimen, de tener que investigar figuras penales o delitos para escribir tiene gran complejidad, ¿por qué decide quedarse con algo tan difícil a la hora de escribir?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando decido hacer este tipo de novelas acepto una doble marginalidad, porque, por un lado, era hacerse cargo de una realidad que no todo el mundo quería ver, y, por otro lado, era muy menospreciada la novela policial en la literatura chilena. Pero había una cierta conciencia mía y de otros escritores en Latinoamérica, de trabajar para darle a esta narrativa un valor literario, que fuera de calidad y no se quedara solo en resolver un acertijo, sino que además tuviera mérito por la manera en que estaban escritas y darle valor literario a cada novela, eso fue determinante.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>LAS CLAVES DE DÍAZ ETEROVIC</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿Qué ha sido para usted lo más difícil y lo mejor de ser escritor?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo más difícil es tal vez atreverse a llevar un proyecto de escritura y sacarlo adelante. Chile es un país donde hay más estímulos para dejar de escribir que para seguir escribiendo, de alguna manera si uno quiere dedicarse a esto hay que creerse el cuento y estar dispuesto a entregar un tiempo importante de su vida en escribir, de otra manera no se puede.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Yo tenía claro eso, mi forma principal de expresión es la escritura, me siento más cómodo escribiendo que hablando, yo suelo hacer las entrevistas por escrito, porque me resulta más fácil.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando uno escribe es dueño de todo, inventa un mundo, les da vida a los personajes, construyes el mundo a tu antojo, sin duda, eso es lo mejor de ser escritor, la posibilidad de crear realidades es muy gratificante.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una de las cosas que me motiva es encontrarse con personas que leen lo que uno ha escrito, el compartir esas historias con otro que la disfruta y las lee, descubrir que Heredia se ha hecho un personaje casi real.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay gente que va a los lugares que nombro en las novelas, que visita las “picadas” de Heredia, yo creo que ese es el desafío de un escritor, crear un personaje que se pueda meter en la piel del lector.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿Qué le llama la atención de sus lectores en esos encuentros?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Me he dado cuenta de que los más entusiastas lectores de estas novelas son las mujeres y los estudiantes, aunque este es un personaje rudo, duro, que habla de un tiempo que ya no existe, pero sus valores éticos terminan siendo interesantes para los lectores más jóvenes. Me toca ir a charlas en liceos y me llama la atención la identificación que encuentran los muchachos en esta figura de Heredia.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿Qué consejos les entrega a estos jóvenes que asisten a estas charlas, pero también todos los jóvenes interesados en el mundo de la literatura?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Siempre se produce en estos encuentros que los jóvenes quieren saber la receta o la fórmula mágica para ponerse a escribir. Yo siempre les digo lo que funcionó para mí, que es leer y escribir. Cuando uno lee analizando cómo cada escritor hace sus cosas, va aprendiendo, y se da cuenta de que no existe una fórmula única, que hay tantas como autores hay.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo otro es escribir, escribir y escribir, para soltar la mano y adquirir oficio, porque no siempre la primera versión de algo está lista, hay que tener paciencia, guardar y leer después de un tiempo y trabajar. Esas son las cosas que casi siempre uno suele comentarles, y los manda para la casa a leer y escribir, y que se junten con gente que haga lo mismo, en talleres.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿Y qué libros les recomendaría a los jóvenes para introducirse en el mundo de la escritura?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Les recomiendo los autores que a mí me gustan como Rojas, Julio Cortázar, Ernest Hemingway, Droguett, una lista que puede ser interminable, pero la idea es que prueben distintos sabores, porque hay muchas formas de hacer algo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por ahí uno se va quedando con la forma de ser de uno y con lo que pretende contar, hay mucho de búsqueda en esto de ponerte a escribir.</p>



<h3 class="has-text-align-center wp-block-heading">Reconocido autor Leonardo Padura inaugurará la «Semana de la Novela Negra» y presentará su nuevo libro en UNAB</h3>



<figure class="wp-block-image alignright size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2022/10/Leonardo-Padura-©-Ivain-Gimeinez-Tusquets-Editores.jpg" alt="" class="wp-image-11415" width="419" height="314" srcset="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2022/10/Leonardo-Padura-©-Ivain-Gimeinez-Tusquets-Editores.jpg 500w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2022/10/Leonardo-Padura-©-Ivain-Gimeinez-Tusquets-Editores-300x225.jpg 300w" sizes="(max-width: 419px) 100vw, 419px" /><figcaption>Leonardo Padura<em> ©Fotografía de Ivain Gimeinez</em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El escritor cubano encabezará el evento cultural que se realizará entre el 20 y el 22 de octubre próximo en UNAB Sede Viña del Mar y que será transmitido vía streaming. En tanto, el viernes 21 de octubre en el Campus Antonio Varas realizará la presentación en Chile de su nueva novela «Personas decentes».</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Con una nueva historia protagonizada por el detective Mario Conde, el <strong>reconocido escritor cubano <a href="https://www.planetadelibros.cl/autor/leonardo-padura/000029310" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Leonardo Padura</a> llega a Chile para presentar su último libro «Personas decentes»</strong> e inaugurar la <strong><a href="https://noticias.unab.cl/semana-de-la-novela-negra-puerto-negro/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">«Semana de la Novela Negra: Puerto Negro»</a></strong>, organizada por la Universidad Andrés Bello (UNAB).</p>



<p class="wp-block-paragraph">El <strong>autor de «El hombre que amaba a los perros» inaugurará el encuentro cultural el jueves 20 de octubre a las 19.30 horas con un conversatorio junto al académico de la UNAB, Dr. Luis Valenzuela</strong>. El evento –que se realizará del 20 al 22 de octubre próximo en la Sede Viña del Mar y será transmitido vía streaming– busca difundir el trabajo realizado en torno a la novela negra y reunirá a más de 30 escritores y escritoras de Chile y América Latina.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En tanto, el <strong>viernes 21 de octubre a las 11.00 horas en el Campus Antonio Varas</strong>, Leonardo Padura realizará la <strong>presentación en Chile de su nueva novela «Personas decentes»</strong> en un conversatorio junto a la académica e investigadora de la UNAB, Dra. Stephanie Massmann. La actividad estará abierta a la comunidad UNAB y público general previa inscripción.</p>



<p class="wp-block-paragraph">«Leonardo Padura es un gran escritor a nivel mundial, que ha recibido numerosos reconocimientos –entre ellos Premio Nacional de Literatura de Cuba 2012 y Premio Princesa de Asturias de las Letras 2015–, por lo que es <strong>un honor poder contar con su participación en la Semana de la Novela Negra y que pueda presentar en UNAB su última novela «Personas decentes»</strong>, en una actividad que va a ser muy interesante y novedosa», destaca <strong>Felipe Karadima Skarmeta, director de Extensión Cultural UNAB</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En <strong>«Personas decentes»</strong>, Mario Conde, el célebre personaje del escritor cubano, tendrá que investigar el asesinato de un exdirigente político en medio de la efervescencia que ha provocado en La Habana la visita de Barack Obama. De forma paralela, Padura narra una historia ocurrida un siglo antes, cuando La Habana era la Niza del Caribe y se vivía desenfrenadamente bajo la amenaza del cometa Halley, escenario en el cual se destapa el asesinato de dos mujeres.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Qué misterios encierran estos crímenes? El desarrollo de estos hechos del pasado se conectará con la historia del presente de maneras que ni siquiera Mario Conde puede imaginar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Inscripciones para la <strong>«Semana de la Novela Negra: Puerto Negro»</strong> y la presentación de <strong>«Personas decentes»</strong> en <a href="https://cultura.unab.cl/evento/inscripcion-puerto-negro/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://cultura.unab.cl/evento/inscripcion-puerto-negro/</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<h3 class="has-text-align-center wp-block-heading">Destacados autores nacionales e internacionales participarán en la<br>«Semana de la Novela Negra: Puerto Negro»</h3>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="498" src="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2022/10/Semana-Puerto-Negro-1024x498.jpg" alt="" class="wp-image-11416" srcset="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2022/10/Semana-Puerto-Negro-1024x498.jpg 1024w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2022/10/Semana-Puerto-Negro-300x146.jpg 300w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2022/10/Semana-Puerto-Negro-768x373.jpg 768w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2022/10/Semana-Puerto-Negro.jpg 1080w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Conferencias con escritores, talleres detectivescos, lanzamiento de libros y el estreno de una serie policial son sólo algunas de las actividades que traerá este encuentro, organizado por la Universidad Andrés Bello, y que contará con la participación del reconocido escritor cubano Leonardo Padura, los argentinos María Inés Krimer y Carlos Salem, y los chilenos Ramón Díaz Eterovic y Boris Quercia.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Más de 30 reconocidos escritores y escritoras de Chile y América Latina se reunirán en la primera versión de la <strong>«Semana de la Novela Negra: Puerto Negro», organizada por la Universidad Andrés Bello (UNAB),</strong> encuentro cultural que busca difundir el trabajo realizado en torno al género policial y promover la lectura y la escritura.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La ceremonia de inauguración de la actividad –que se realizará del 20 al 22 de octubre próximo en la Sede Viña del Mar y será transmitida vía streaming– contará con la participación del reconocido escritor cubano <strong>Leonardo Padura</strong>, autor de las novelas policiacas del detective Mario Conde y de «El hombre que amaba a los perros», y quien presentará en UNAB su nueva novela «Personas decentes».</p>



<p class="wp-block-paragraph">A él se sumarán los autores argentinos <strong>María Inés Krimer</strong>, abogada y escritora de novelas policiales, autora de la saga de la detective Ruth Epelbaum, quien abordará una mirada feminista del género negro en Argentina; y <strong>Carlos Salem</strong>, escritor y periodista, autor de más de una veintena de novelas y ganador del premio a la Mejor Novela de 2014 del festival Valencia Negra, quien impartirá el taller detectivesco «El tamaño sí importa».</p>



<p class="wp-block-paragraph">El encuentro también contempla una conferencia del reconocido escritor chileno <strong>Ramón Díaz Eterovic</strong>, nominado al Premio Nacional de Literatura y creador del detective Heredia, personaje en torno al cual construyó más de una decena de novelas, y quien en la instancia recibirá el Premio a la Trayectoria Puerto Negro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Asimismo, contará con una conversación con <strong>Boris Quercia</strong>, autor de la trilogía de Santiago Quiñones y la novela policial «Electrocante»; y un taller detectivesco para escolares a cargo de la escritora <strong>Paula Ilabaca</strong>. Además, se realizarán los lanzamientos de los libros de Miguel Angel Vargas, Gregory Cohen y Marcelo González, y el estreno de la serie policial «Pesquisa. La historia del género policial chileno».</p>



<p class="wp-block-paragraph">«Con <strong>esta actividad cultural dedicada a la literatura policial buscamos difundir el trabajo de escritores y escritoras tanto de Chile como de Latinoamérica y darle un sitial de honor al libro</strong>. Esto con el objeto de promover la lectura y la escritura, porque estamos convencidos de que hay un valor muy grande al incorporarla en la formación de jóvenes y adultos», asegura <strong>Felipe Karadima Skarmeta, director de Extensión Cultural UNAB</strong>.</p>



<h4 class="wp-block-heading">Premiación del concurso Puerto Negro</h4>



<p class="wp-block-paragraph">La actividad viene precedida del éxito del <strong>Primer Concurso de novela negra «Puerto Negro»</strong>, organizado por UNAB, que cerró su convocatoria con la <strong>recepción de más de 150 novelas provenientes de 17 países</strong> y cuya premiación se realizará en la Semana de la Novela Negra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La obra ganadora –que será elegida por un jurado compuesto por María Inés Krimer, Carlos Salem y Ramón Díaz Eterovic–, recibirá un <strong>premio único consistente en $1.600 USD</strong> (un millón y medio de pesos chilenos aproximadamente), <strong>y será publicada por los sellos Real Noir</strong>, editorial española de novela negra que integra a grandes escritores españoles y extranjeros, y <strong>Puerto de Escape</strong>, editorial chilena que surge en la Región de Valparaíso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">«Estamos profundamente impresionados por el enorme número de novelas que llegaron para participar en el primer concurso de novela negra, lo que claramente <strong>nos demuestra que hay mucho interés en escribir y en leer»</strong>, destaca el director de Extensión Cultural UNAB.</p>



<h4 class="wp-block-heading">Programa de la «Semana de la Novela Negra: Puerto Negro»</h4>



<p class="wp-block-paragraph">El evento contempla actividades presenciales que se realizarán en UNAB Sede Viña del Mar (Quillota 980, Viña del Mar) y también contará con transmisión vía streaming.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entrada liberada previa inscripción. Cupos limitados.<br>Inscripciones en: <a href="https://cultura.unab.cl/evento/inscripcion-puerto-negro/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://cultura.unab.cl/evento/inscripcion-puerto-negro/</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>JUEVES 20 DE OCTUBRE</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>18.30 horas</strong> <strong>El género negro en la Argentina: una mirada feminista</strong><br>María Inés Krimer. Presenta: Paula Ilabaca.<br>(Actividad presencial y streaming)</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>19.30 horas</strong> <strong>Ceremonia de inauguración de la «Semana de la Novela Negra: Puerto Negro»</strong><br>Conversación con Leonardo Padura. Entrevista: Luis Valenzuela.<br>(Actividad presencial y streaming)</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>VIERNES 21 DE OCTUBRE</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>11.00 horas</strong> <strong>Taller detectivesco para escolares. El sitio del suceso.</strong><br>Paula Ilabaca y Fernando Ilabaca.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>12.00 horas</strong> <strong>El detective necesario. Neopolicial latinoamericano</strong><br>Conferencia de Carlos Salem. Presenta: Miguel Ángel Vargas.<br>(Actividad presencial y streaming)</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>13.00 horas</strong> <strong>A sangre fría. Crímenes reales.</strong><br>Simón Soto, Guillermo Valenzuela y Luis López Aliaga. Presenta: Luis Valenzuela.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>15.00 horas</strong> <strong>Discusiones sobre el género negro.</strong><br>Gabriela Aguilera, Sonia González y Bartolomé Leal.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>16.00 horas</strong> <strong>Lanzamientos novela de Miguel Ángel Vargas.</strong><br>Presenta: Carlos Salem.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>17.00 horas</strong> <strong>Lanzamiento novela de Gregory Cohen.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>18.00 horas</strong> <strong>Literatura y perfiles criminales.</strong><br>Jaime Pinos. Modera: Luis Valenzuela.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>19.00 horas</strong> <strong>La narrativa de Heredia.</strong><br>Juan Ignacio Colil y Julia Guzmán conversan con Ramón Díaz Eterovic<br>(Actividad presencial y streaming)</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>SÁBADO 22 DE OCTUBRE</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>10.00 horas</strong> <strong>Taller detectivesco. El tamaño sí importa.</strong><br>Impartido por Carlos Salem.<br>Público general. Inscripción previa.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>11.30 horas</strong> <strong>Estreno de la serie policial. Pesquisa. La historia del género policial chileno. Juan Luis Tamayo y Christian Morales. </strong>Presenta. Rodrigo Carvacho.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>12.30 horas</strong> <strong>Boris Quercia conversa con Miguel Ángel Vargas.</strong><br>(Actividad presencial y streaming)</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>14.30 horas</strong> <strong>Heredia ilustrado. Los dibujantes hablan.</strong><br>Gonzalo Martínez y Carlos Reyes. Presenta: Hugo Herrera.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>15.30 horas</strong> <strong>El noir de regiones.</strong><br>Juan José Podestá, Rodrigo Ramos Bañados y Cinthia Matus. Presenta: Damaris Calderón.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>16.30 horas</strong> <strong>Lanzamiento de Tipos Duros.</strong><br>Marcelo González. Presenta: Julia Guzmán.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>17.30 horas</strong> <strong>Sangre, violencia y crimen. Relato social negro.</strong><br>Gonzalo Hernández y Valeria Vargas. Presenta: Marcelo González.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>18.30 horas</strong> <strong>Conferencia con Ramón Diaz Eterovic</strong><br>(Actividad presencial y streaming)</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>19.30 horas</strong> <strong>Premiación concurso de Novela Negra</strong><br>(Actividad: presencial y streaming)</p>
<p>La entrada <a href="https://letrasdechile.cl/2022/10/09/semana-de-la-novela-negra-puerto-negro-organizada-por-la-universidad-andres-bello-unab/">«Semana de la Novela Negra: Puerto Negro», organizada por la Universidad Andrés Bello (UNAB)</a> se publicó primero en <a href="https://letrasdechile.cl">Letras de Chile</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://letrasdechile.cl/2022/10/09/semana-de-la-novela-negra-puerto-negro-organizada-por-la-universidad-andres-bello-unab/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Poeta argentino, Piero de Vicari (de San Nicolás de los Arroyos), entrevista a Iván Quezada</title>
		<link>https://letrasdechile.cl/2022/09/28/poeta-argentino-piero-de-vicari-de-san-nicolas-de-los-arroyos-entrevista-a-ivan-quezada/</link>
					<comments>https://letrasdechile.cl/2022/09/28/poeta-argentino-piero-de-vicari-de-san-nicolas-de-los-arroyos-entrevista-a-ivan-quezada/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Mauricio Galaz]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 28 Sep 2022 12:45:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://letrasdechile.cl/?p=11327</guid>

					<description><![CDATA[<p>Nacido en Valparaíso, Chile, en 1969, Iván Quezada es narrador, escritor, periodista y editor chileno (El español de Shakespeare es su sello editorial). Marcó su presencia literaria con libros interesantes: Elefantes y Cisnes (novela breve, 2002, Tiempo Nuevo), Los Extraños (cuentos, 2005, Tajamar), Escritos de ningún lugar (miscelánea, 2010, Mago editores), Playa Las Dichas (poemas, [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://letrasdechile.cl/2022/09/28/poeta-argentino-piero-de-vicari-de-san-nicolas-de-los-arroyos-entrevista-a-ivan-quezada/">Poeta argentino, Piero de Vicari (de San Nicolás de los Arroyos), entrevista a Iván Quezada</a> se publicó primero en <a href="https://letrasdechile.cl">Letras de Chile</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Nacido en Valparaíso, Chile, en 1969, Iván Quezada es narrador, escritor, periodista y editor chileno (El español de Shakespeare es su sello editorial). Marcó su presencia literaria con libros interesantes: Elefantes y Cisnes (novela breve, 2002, Tiempo Nuevo), Los Extraños (cuentos, 2005, Tajamar), Escritos de ningún lugar (miscelánea, 2010, Mago editores), Playa Las Dichas (poemas, 2011, Mago editores), Decepción del mundo (poemas, 2013, El español de Shakespeare), El estudiante de poesía (poemas, 2016, Ojo literario) y Poemas del encierro (Mago editores, 2021). La antología personal Cuestión de un minuto fue editada en México con la Fundación Abbapalabra. Tuvo el honor de editar libros de Armando Uribe, Oscar Hahn, Poli Délano, Gabriel Salazar, Álvaro Jara, Marta Blanco, entre otros. Es socio de Letras de Chile.</p>



<h3 class="wp-block-heading">1 / EL POETA Y SU POESÍA</h3>



<p class="wp-block-paragraph">¿Cómo empezó tu relación con la poesía?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>IQ</strong>: Empecé en la literatura con la novela. Cuando niño leía historias de aventuras y quería emularlas, ser capaz de hacer una también. No entendía cómo, a través de mi imaginación, veía los hechos igual que en el cine, pero mejor. Por eso mi primer libro publicado fue una novela breve y ahora mismo estoy terminando otra de formato normal. Recién en la adolescencia, por influjo de un profesor de letras, me interesé en escribir poemas. El primer libro de verso que compré fue una «<em>Antología Esencial</em>» de Antonio Machado, que por lo demás fue el primer poeta que me gustó. Hasta entonces me habían enseñado poesía formalista, con rimas forzadas. Eran lecturas obligatorias y por tanto las odiaba. Ahora le encuentro gusto a leer a Góngora, por ejemplo, pero entonces me hacía sentir un viejo chico. Escribí mi primer poema en contra de mi voluntad, una noche de insomnio en que no podía sacarme unas frases de la cabeza. Las escribí y fue un alivio. Al día siguiente se las mostré a todo el mundo y supe que eran versos, pero muy malos. Tenía que mejorar mucho. Con el tiempo toda la situación me ha parecido afectada, me da un tanto de vergüenza y risa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Cómo es tu momento creativo? ¿Cómo escribís, cuándo escribís? ¿Tenés alguna ceremonia en especial?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>IQ</strong>: La mayor parte del tiempo no quiero escribir. Soy perezoso, perfeccionista, por mí viviría de las rentas. No me imagino poniéndome una toga para escribir poemas. Recuerdo poetas jóvenes que comenzaban tomándose un vaso de vino, luego otro y otro, hasta irse a dormir borrachos. Una poeta amiga usaba música mística para concentrarse y de seguro que ya es una monja budista, pero de sus poemas no he sabido nada. Odio las ceremonias, los rituales, salvo si incluyen comida gratis. Temo que, con la crisis económica, sanitaria y ahora bélica, nunca más vuelvan las ocasiones felices en que los poetas comían y bebían a sus anchas… Como sea, escribo en cualquier momento. Antes, como niño que era, me proponía temas. Hoy voy a escribir del amor, hace tiempo que no hago un verso sobre la muerte, etcétera. Era un tonto, lo admito. Ahora creo en el tema fortuito, casi nunca sé de qué escribo hasta terminar. Me viene un verso caminando y si después lo recuerdo, compongo un poema entero. Ayer no más, de vuelta a casa desde una clínica en que estiro los brazos (no es una academia de boxeo, lo digo literalmente), me quedó dando vueltas el título <em>Automovilistas…</em> Ya, lo dije, es seguro que haré el maldito poema.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Tenés alguna organización, disposición, estructuración o ejes temáticos para conformar un libro y editarlo?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>IQ</strong>: Hasta ahora he escrito poemas sueltos y cuando los reúno encuentro una línea en común, de la cual deduzco el título del libro. Es una arbitrariedad o en el mejor de los casos una intuición. Durante años me ha motivado el deseo de aprender. Tengo 53 años y calculo que ya he vivido tres adolescencias, pero no podría decir que todavía soy un poeta joven. En mi último libro, <em>Poemas del Encierro</em> (2021), llegué al punto en que no cambiaría ninguna palabra o signo de puntuación. Me sentí tentado a darme por satisfecho y dedicarme sólo a la narrativa. De hecho, alguna vez pensé que escribía versos para comprender mecanismos ocultos del lenguaje y así elevar mi prosa tan modestita y modosa. Sin embargo, lo más importante para escribir verso o prosa lo comprendí en Chéjov, un cuentista: el humor. Toda mi «programación neurolingúistica», como diría un académico con piedras en los riñones, se fue al tacho de la basura. Me niego a predisponerme y así, no obstante, se me ha venido a la mente un libro de versos largos, con un tema colosal, el siglo XXI, y en el que fundiría las influencias de Walt Whitman y Dylan Thomas. ¿No es cierto que es ridícula tanta ambición? <em>Bienaventurados los ridículos, porque de ellos será el reino de los cielos.</em> No sé si servirá de disculpa que Whitman sea el mayor poeta periodista de la historia. En otra época yo también fui reportero y quizás sienta nostalgia… En fin.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Cuáles son los temas que despiertan tu necesidad de escribir, hay algunos recurrentes?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>IQ</strong>: Ninguno. El tema fortuito es cualquier cosa, se origina en la tontería, en el tedio de la existencia, en la comprobación de que nuestros padres y educadores nos llenaron la cabeza con cuentos de hadas. El humor me permite dejar la mente en blanco o, dicho con otras palabras, me río de mí mismo sin odiarme. No me celebro con la épica existencial de Whitman, pero creo que la autocomicidad también posee grandeza psicológica. El poeta, a diferencia del ser humano, tiene patas y demasiado pelaje. Podría ser un animal, pero curiosamente habla y escribe mejor que la persona media en la civilización industrial. Sus pensamientos son sutiles como notas de flauta, cuando se empeña logra que lo sigan miles de ratones. Sin embargo, nunca deja de ser un bestia con miedo a la calvicie y a veces tiene ataques de hipo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Hay una fórmula para lograr el poema perfecto?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>IQ</strong>: Voy a hacer como que el poema perfecto existe. Me acuerdo de un acróbata que decía ser capaz de dar un salto perfecto hacia atrás. Me lo demostró y luego dijo: «¿viste?». ¿Qué le podía responder? No soy experto en saltos, pero la verdad esperaba otra cosa. Ese es el problema de la perfección: uno nunca queda satisfecho. Aparte de que es una tautología. ¿Habré elegido el mejor verbo para decir lo que dije? No creo que la reescritura sea una fórmula, pero es una manera de convertir la obsesión en un método. Si se alcanza cierta velocidad cuántica (¿qué diablos significará «cuántico»?), quizás sea posible cambiar palabras y borrar versos innecesarios de manera inconsciente, en la mente antes que en la pantalla o el papel. Si la melodía queda completa y el corte de los versos no admita una repasada, tal vez, sólo tal vez, tenga uno un as bajo la manga. Aunque también tenía razón Neruda cuando decía que uno nunca termina de escribir un libro, sólo se conforma con una versión por la premura del tiempo y los lectores.</p>



<h3 class="wp-block-heading">2 / EL POETA Y LA POESÍA:</h3>



<p class="wp-block-paragraph">¿Qué lugar ocupa la poesía hoy, en este tercer milenio?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>IQ</strong>: La poesía está por todas partes, en el aire y los suspiros, en la risotada de una hiena o en las declaraciones de amor en las estafas románticas por Internet. Uno la puede dibujar, pintar, escribir, filmar, entonar, etcétera. Se encuentra en los sueños y en la vigilia. También en donde nunca ha habido un ser humano, como, por ejemplo, a un millón de años luz de la habitación en donde escribo las respuestas a esta entrevista. La poesía en la época actual se da del mismo modo que en cualquier otro tiempo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Qué lugar ocupa en el mercado editorial?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>IQ</strong>: A Dios gracias, la poesía sigue siendo un artículo sin valor comercial. Está en la memoria de las personas y el palabreo de los poetas, cuestiones ambas que no se pueden cuantificar. En el siglo XIX, a los periodistas les pagaban por palabras publicadas o por centímetros de texto. Naturalmente, esto originó el vicio de las sábanas en las cuartillas informativas. Los escribas daban tantos detalles, que los diarios hacían dormir profundamente a sus lectores. Por otro lado, ¿cómo uno podría vender poemas a gente analfabeta? La versificación es inaccesible a los «analfabetos funcionales» de nuestra centuria, tanto como la información o la ciencia. Quizás la poesía oral en un sarao podría significarle un vaso de vino al autor, pero la mayoría de las veces recibe una palmada en la espalda, si acaso no un empujón para que se calle. Otra cosa es el valor del papel, la tinta y la imprenta. Son bienes y servicios caros que generalmente paga el mismo poeta.</p>



<h3 class="wp-block-heading">3 / EL POETA Y SUS LECTURAS:</h3>



<p class="wp-block-paragraph">¿Qué es lo que buscas cuando abordas un libro de poemas?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>IQ</strong>: Entretenerme. No digo que busco sexo o chistes verdes en las parrafadas o estrofas, sino darle o descubrirle un contenido al tiempo. No hay nada más aburrido que no leer. Imagínense pasar semanas o meses sin abrir un libro, limitado a los letreros de las calles, a la publicidad de los productos que compras, a los chismes de Internet o a la desinformación de la prensa. Un suplicio. En los buenos poemas uno encuentra profundidad y claridad, pero son tan pocos los que pasan la prueba del paladar…</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Si tuvieras que nombrar a diez poetas que necesariamente deben estar en la biblioteca de todo buen lector, ¿a quiénes elegirías?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>IQ</strong>: Antón Chéjov, quien casi odiaba a la poesía, aunque la entendía; Neruda, porque si no sabía algo lo inventaba; Oliverio Girondo, el mejor de los discípulos de Vicente Huidobro; Vicente Huidobro, quien renegó de Rubén Darío de malo que era; Rubén Darío, habitante imaginario de París, donde fundó la Poesía Latinoamericana; Walt Whitman, clérigo sensual de la castidad; María Luisa Bombal, archienemiga de las feministas y por lo mismo la adoran; Paul Bowles, el mejor novelista del siglo XX a pesar de los críticos; Isak Dinesen, daría mi moneda de la suerte por conocerla en persona; Antonio Machado, el abuelo que nunca tuve; Dylan Thomas, el santo bebedor cuyo lema era: «no haga usted lo mismo en casa»; y el maestro de la oscuridad Charles Baudalaire (mencioné a once, disculpen por la licencia).</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Un libro de poemas que te haya marcado por algo?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>IQ</strong>: Vuelvo a la <em>Antología Esencial</em> de Antonio Machado, pero mejor voy más allá: sus <em>Obras Completas.</em> Con él aprendí el valor supremo de la sencillez, aunque me considero un tipo complicado. También todo Jorge Teillier, otro amigo de la simpleza y, a diferencia de Machado, más proclive a los paisajes arbóreos y a la vegetación húmeda del sur de Chile. O los poemas de vejez permanente de Armando Uribe, mi maestro, quien casi me obligó a escribir versos.</p>



<h3 class="wp-block-heading">4 / EL POETA Y SU RELACIÓN CON EL MUNDO</h3>



<p class="wp-block-paragraph">¿El poeta debe estar comprometido con algo? ¿Es necesario relacionarte con otros poetas? ¿Para qué?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>IQ</strong>: El poeta es el individuo con menos obligaciones en el mundo, salvo las físicas: comer, beber, dormir, amar, ir al baño… En ese sentido, es tan humano como los carpinteros o las enfermeras. Si tiene amigos poetas necesita relacionarse con ellos, aunque es más común que tenga enemigos entre sus pares. Todo depende de sus pasiones. ¿Qué sería de George Orwell, por ejemplo, sin la política? ¿O de Borges sin la bibliotecología? Cada cual sabe dónde le aprieta el zapato.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En tu entorno habitual (trabajo, familia, amistades, vecindad), ¿se lee poesía, se la cultiva?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>IQ</strong>: No realmente. En Chile hay muchos poetas, pero poquísimos son familiares entre ellos. Tengo algunos amigos poetas de mi generación, como Armando Roa Vial o Francisco Véjar. Antes nos veíamos más, ahora sólo nos mandamos mensajes al boleo. Cuando me invitan a encuentros de escritores, llego a creer que la poesía es lo más importante del mundo y al irme todo queda en casi nada, como cuando uno hace un largo viaje en bus, se granjea la amistad de los otros viajeros, pero al llegar al destino cada uno parte rápidamente por su lado. Por lo visto, la poesía cada cual la cultiva a cuentagotas en el desierto. El sueño del pibe es enamorarse de una poeta y ser más feliz que las perdices. ¡Qué raro es cuando sucede y qué común cuando termina!</p>



<p class="wp-block-paragraph">El poeta para los demás ¿es un bicho raro?, ¿un creador en su torre de marfil? ¿Un simple trabajador de las palabras? O…</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>IQ</strong>: Un bicho raro, a quien se aplica el adagio: «de todo hay en la viña del Señor». Para los demás, el poeta pone la nota seria en las fiestas o es un incordio, porque se emborracha y se queda en la casa hasta el otro día. No pocas mujeres dicen que los poetas serían perfectos si tuvieran dinero. A mí me preocupan cuando hablan demasiado de sí mismos. Me acuerdo de uno que se creía el mejor poeta de Chile… «¡qué digo, de Latinoamérica!». Le respondí que en mi caso era el mejor de Rusia. Se rio, diciéndome que él hablaba en serio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Qué necesitaría la poesía para llegar a todo el mundo? ¿Tenés alguna idea potable para que la poesía pueda ser difundida masivamente o bien ocupe otros ámbitos a los cuáles hoy día no tiene acceso?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>IQ</strong>: En realidad, la poesía tiene acceso a todos los ámbitos. A través de las artes, las ciencias, las letras, la política, etcétera. Mientras existan seres humanos, tendremos esa posibilidad. Por otro lado, es imposible que se difunda masivamente, porque la lectura es algo personal. ¿Dónde uno ha visto a una masa leyendo un libro? Cuando niño miraba a mi madre hacer el pan y al amasarlo su labor perdía interés para mí. La harina mezclada con agua, mantequilla y levadura no tiene forma alguna, es algo feo de mirar. Sin embargo, me gusta la expresión «masa madre». Me inspira la imagen del caldo original de la vida, un montón de elementos entrelazados al azar y listos para explotar como la nitroglicerina. Si algún día un poeta llega a ser presidente de Chile, entonces podremos decir que la poesía alcanzó el más absurdo de los ámbitos. Neruda y Huidobro lo intentaron, y Allende lo consiguió. Todo un caso.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="678" height="1024" src="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2021/12/portada_poemas-del-encierro_20211228-678x1024.jpg" alt="" class="wp-image-7208" srcset="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2021/12/portada_poemas-del-encierro_20211228-678x1024.jpg 678w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2021/12/portada_poemas-del-encierro_20211228-199x300.jpg 199w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2021/12/portada_poemas-del-encierro_20211228.jpg 750w" sizes="(max-width: 678px) 100vw, 678px" /></figure>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="684" height="1024" src="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2022/09/cuestion-de-un-minuto-684x1024.jpg" alt="" class="wp-image-11328" srcset="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2022/09/cuestion-de-un-minuto-684x1024.jpg 684w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2022/09/cuestion-de-un-minuto-200x300.jpg 200w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2022/09/cuestion-de-un-minuto.jpg 750w" sizes="(max-width: 684px) 100vw, 684px" /></figure>
<p>La entrada <a href="https://letrasdechile.cl/2022/09/28/poeta-argentino-piero-de-vicari-de-san-nicolas-de-los-arroyos-entrevista-a-ivan-quezada/">Poeta argentino, Piero de Vicari (de San Nicolás de los Arroyos), entrevista a Iván Quezada</a> se publicó primero en <a href="https://letrasdechile.cl">Letras de Chile</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://letrasdechile.cl/2022/09/28/poeta-argentino-piero-de-vicari-de-san-nicolas-de-los-arroyos-entrevista-a-ivan-quezada/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Entrevista de Mario Rodríguez Órdenes a Juan Mihovilovich</title>
		<link>https://letrasdechile.cl/2022/07/27/entrevista-de-mario-rodriguez-ordenes-a-juan-mihovilovich/</link>
					<comments>https://letrasdechile.cl/2022/07/27/entrevista-de-mario-rodriguez-ordenes-a-juan-mihovilovich/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Mauricio Galaz]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 27 Jul 2022 20:45:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://letrasdechile.cl/?p=11085</guid>

					<description><![CDATA[<p>Publicamos la entrevista realizada al escritor Juan Mihovilovich por el destacado periodista Mario Rodríguez Órdenes, aparecida en el Diario Talca el 24 de julio de 2022</p>
<p>La entrada <a href="https://letrasdechile.cl/2022/07/27/entrevista-de-mario-rodriguez-ordenes-a-juan-mihovilovich/">Entrevista de Mario Rodríguez Órdenes a Juan Mihovilovich</a> se publicó primero en <a href="https://letrasdechile.cl">Letras de Chile</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<div class="et_pb_section et_pb_section_0 et_section_regular" >
				
				
				
				
				
				
				<div class="et_pb_row et_pb_row_0">
				<div class="et_pb_column et_pb_column_4_4 et_pb_column_0  et_pb_css_mix_blend_mode_passthrough et-last-child">
				
				
				
				
				<div class="et_pb_module et_pb_text et_pb_text_0  et_pb_text_align_left et_pb_bg_layout_light">
				
				
				
				
				<div class="et_pb_text_inner"><p>Publicamos la entrevista realizada al escritor Juan Mihovilovich por el destacado periodista Mario Rodríguez Órdenes, aparecida en el Diario Talca el 24 de julio de 2022</p>
<p><strong>Juan, su infancia fue clave para fijar su condición de escritor. ¿Qué recuerdos tiene de ella?</strong></p>
<p>Muchos y variados. Provengo de una familia de trabajo y esfuerzo. Mi padre obrero joven y luego carabinero. Mi madre lavandera durante gran tiempo. Vivimos en el barrio yugoslavo, cuatro hermanos, 3 hombres y una hermana. En ese espacio comenzó a los 11 años mi vocación literaria motivada por aquellos seres marginados socialmente que pululaban por las calles sin rumbo aparente y sin domicilios conocidos. Ese desarraigo motivó la creación de mis primeros cuentos alrededor de mis quince años. El mundo adyacente era un espacio de continua exploración y en grupos infantiles recorríamos el Rio de Las Minas que atravesaba la ciudad de cerro a mar o íbamos por la playa hasta exceder los límites de la urbe cazando gaviotas o pájaros con nuestras hondas. Luego esos inviernos con nevazones interminables y temperaturas de hasta 20 grados bajo cero templaban nuestro espíritu y podíamos deslizarnos en trineos desde las alturas hasta llegar jadeando a las orillas del Estrecho. Un espacio cerrado y nuestro. Un tiempo que creíamos eterno y que, sin embargo, yo sentía que se nos escabullía a cada momento y que la única forma de retenerlo era mediante la escritura. Entonces decidí ser escritor para siempre.</p>
<p><strong>¿Qué espacios y silencios tienen que existir en el momento de la escritura?</strong></p>
<p>Necesito, invariablemente, un sitio alejado de las personas. Debo enclaustrarme en un lugar donde el silencio reine. Requiero de esa quietud exterior que me permita hacer fluir las historias que bullen en mi cabeza y que me motivan al aislamiento total, o al menos, cercano a él. Puede ser mi cuarto de trabajo o irme a una zona cercana al mar. El mar me es imprescindible. No puedo estar alejado de él por mucho tiempo. Varias de mis novelas o de mis cuentos han nacido con el océano enfrente. Caminar a orillas del mar me nutre de ideas que más tarde desarrollo en la soledad más absoluta.</p>
<p><strong>Comenta que su novela <em>El contagio de la locura</em> la pensó casi una década, pero la escribió en apenas tres semanas. ¿Corrige mucho?</strong></p>
<p>Esa novela significó mi regreso formal a la literatura luego de un silencio de casi 12 años sin publicar. Por ello le tengo un cariño especial. Surgió en mi interior por el lapso que señala, pero su concreción material fue de apenas 3 semanas escribiendo sin pausas día y noche en la pequeña localidad de Curepto, donde ejercía como juez desde el año 1995. Y claro, terminada una obra como en este caso, el proceso de corrección dura meses. En casos más extremos los procesos de corrección han durado años, ya que vuelvo al texto luego de dejarlo reposar por largos períodos hasta que “siento” que debo terminarlo. La corrección es un trabajo de reescritura imprescindible en mi caso y dedico muchísimas jornadas a ello.</p>
<p><strong>En una fotografía veo su estudio cargado de libros, ¿qué ha significado la lectura para usted?</strong></p>
<p>Cuando leí mi primera novela a los 8 años, <em>Genoveva de Brabante</em> de Cristóbal Smith, percibí un mundo fantástico. La realidad era más amplia que lo que mis sentidos podían medir. De allí en adelante leía todo lo que llegaba a mis manos: revistas de aventuras, deportivas, novelas de cowboy en serie de Marcial Lafuente y en paralelo las policiales de Agatha Christie. Un amigo de la primaria que poseía centenares de revistas de todo tipo me las facilitaba los fines de semana. Esas lecturas consolidaron una necesidad vital que se reafirmó progresivamente. Para escribir necesitaba leer. No había opción y como descubría mundos delirantes supe que también podía recrearlos en mis propias obras. De la lectura a la escritura hay un puente muy corto que liga dos ámbitos de una misma realidad. Todo lector, lo supe después, es también un escritor que reescribe las obras ajenas. Eso hace que la literatura sea un inagotable espacio de creatividad dinámica permanente…hasta hoy.</p>
<p><strong>¿Y cómo fueron los encuentros con escritores que han sido tan cercanos como Dostoievski, Kafka, Rulfo?</strong></p>
<p>Encontrarme con esos maestros del lenguaje fue un descubrimiento de carácter perdurable. Me explico. Leer <em>Crimen y castigo</em> y <em>La Metamorfosis</em> a una edad adolescente fue un sacudón intelectual motivador. Dostoievski me mostró la naturaleza dual del ser humano, esa confrontación entre el mal y el bien anidada en el corazón. Kafka me evidenció un universo absolutamente personal, una idea de la existencia plagada de extraños laberintos donde el individuo es esclavo de fuerzas que difícilmente puede manejar. Y Rulfo, a través de sus obras capitales, <em>Pedro Páramo</em> y <em>El llano en llamas</em> me mostró ese submundo campesino donde los vivos habitan normalmente con los muertos, una cosmogonía que excedía su propio territorio mexicano para terminar adentrándose en los nuestros. Sin su lectura no podría haber construido más tarde mi primera novela ambientada en Yumbel: <em>La última condena</em>, que fue muy bien recibida por la crítica y que obtuviera dos importantes premios nacionales.</p>
<p><strong>¿Cómo los leyó para hacerlos tan propios? </strong></p>
<p>En parte se respondió. Haberme compenetrado de sus mundos literarios como si fueran míos me hizo ver la realidad, en parte, como una extensión natural de mis lecturas. Los leí buscando el sentido de la existencia, primero y después, con el deleite propio de quien ha hecho de la literatura su razón de ser. En ese sentido sus lecturas se hicieron parte de mi propia naturaleza hasta que, con el devenir de los años, se fue consolidando mi particular estilo literario. Son escritores a los que rendí tributo largo tiempo y ahora releerlos me produce, no sólo la antigua emoción original, sino que un placer estético tan consustancial a los verdaderos clásicos.</p>
<p><strong>En el momento tan complejo que vive Chile, ¿qué podría significar la lectura, la literatura?</strong></p>
<p>La lectura nos transforma, nos hace, no sólo acceder a un espacio intelectual más vasto, sino que, sobre todo, a intentar ser mejores personas en la medida que leemos textos de interés universal que innoven nuestras ideas sobre los seres y las cosas. La literatura de valía es una manera de ver más allá de los transitorios efectos sociopolíticos. Si es profunda y nos interpela, si nos incomoda, si muestra una realidad que excede la mera exterioridad de los acontecimientos eleva nuestra capacidad crítica y modifica nuestras conductas acomodaticias. La literatura de contenidos nos obliga a reflexionar, a interesarnos por el ser humano que tenemos al lado y no verlo como un dato estadístico. En tiempos de crisis como los que vivimos y que, por desgracia, exceden nuestro ámbito territorial, la creación literaria seria es un faro que intenta dar luces en esta oscuridad planetaria.</p>
<p><strong>En una entrevista señaló: «Se lee menos&#8230;La sociedad chilena ha alcanzado un nivel de banalización del lenguaje que resulta alarmante». ¿Cómo revertirlo y lograr que los niños y jóvenes se encanten con la literatura?</strong></p>
<p>La educación, en sus distintos niveles, es esencial para modificar el actual estado de banalización y frivolidad con que se ha ido estructurando el lenguaje actual. Debiera incorporarse en las mallas curriculares básicas y medias a la lectura con una fuerza e intensidad mayor. Procurar que la tecnología sea un instrumento al “servicio de”, y no un fin en sí mismo que nos separa de quienes tenemos al lado. Alguien dijo que “el celular nos acercaba a quienes estaban lejos y alejaba a quienes teníamos cerca”. En esa frase está el drama de nuestro tiempo: olvidar al prójimo, relegarlo al sitio de lo utilitario creyendo que el mundo globalizado entra por un aparatito que creemos manejar, cuando la cruda realidad es que nos mantiene esclavizados, dependientes, y con una perdida increíble del conocimiento real. La información se transforma en un cúmulo de datos carentes de sustancia y el lenguaje ha terminado por reducirse a monosílabos y abreviaturas que han minimizado la capacidad de auténtico entendimiento. En esa perspectiva reeducar, volver al conocimiento antes que a la enumeración en serie puede acercarnos a nuestra verdadera identidad. Ser humano es una condición natural que nos ha hecho diferentes a las demás especies, entre otros factores, por la capacidad de comunicarnos a través de la palabra. Si el lenguaje se pierde se pierde también parte importante de esa condición humana.</p>
<p><strong>EL OBISPO CAMUS</strong></p>
<p><strong>En 1988, escribió la biografía testimonial <em>Camus Obispo,</em> ¿qué significó para usted el encuentro con el obispo Carlos Camus?</strong></p>
<p>Por razones personales yo provenía el año 84 desde Punta Arenas a radicarme en Linares. El obispo Tomás González me contactó con don Carlos Camus y comencé a trabajar como abogado de la iglesia. En mi ciudad natal habíamos conformado la Agrupación Cultural de Punta Arenas (la ACUP, el año 82 y 83, que reunió a profesionales, intelectuales y artistas en miras de discutir y reflexionar sobre la ausencia de libertades y la consecuente represión en la época dictatorial), así que yo tenía un antecedente que don Carlos valoró y que posibilitó mi inserción laboral y política en Linares. Al poco tiempo refundamos al partido Izquierda Cristiana bajo el apoyo implícito (y explícito en ocasiones) del obispo Camus. Mi acercamiento con él fue determinante para impulsar distintas iniciativas en pos de la futura democracia: documentos informativos, programas radiales acerca de nuestros derechos cívicos, folletos que denunciaban las constantes detenciones arbitrarias, los centros de tortura y, sobre todo, ayudar a la conformación de la Agrupación de Detenidos Desparecidos en la Región del Maule. Don Carlos fue, a no dudarlo, un artífice en esta lucha constante en pos del regreso de la democracia. Mi encuentro con él revitalizó mi opción de trabajar firmemente en los derechos humanos, lo que había comenzado embrionariamente en Punta Arenas. De ahí a escribir un ensayo biográfico sobre su persona fue una consecuencia obvia. Sentí que debía dar a conocer su pensamiento y obra al resto del país, máxime si hasta la propia iglesia se encontraba dividida y existían obispos que tendían a estar a favor o en contra de la dictadura.</p>
<p><strong>¿Cómo lo recuerda en lo personal?</strong></p>
<p>Lo recuerdo como un hombre valiente, de una inteligencia no habitual. Muy claro en sus conceptos sobre la opción por los pobres y haciendo de su apostolado un servicio infatigable para mejorar las condiciones de vida de la sociedad en su conjunto. Era una persona humilde, diría que, con una cierta y engañosa timidez, pero con una fortaleza interior poco común. Su liderazgo al interior de la iglesia se hizo sentir al ser Secretario de la Conferencia Episcopal y enfrentar con decisión a los personeros de la Dictadura y al propio Pinochet en más de una ocasión. Fue quien denunció públicamente las atrocidades del régimen e hizo un parangón con el supuesto desconocimiento que los alemanes dijeron tener de los horrores del nazismo, mientras en Chile se pretendían ignorar los campos de concentración y la existencia de detenidos desaparecidos al producirse el Golpe de Estado. Como dato anecdótico Pinochet compró la obra en una librería de Concepción, y la noticia de la época lo calificó como un “hecho ecuménico.”</p>
<p><strong>¿Cómo cree que la dictadura militar quebró el alma de Chile?</strong></p>
<p>De una manera atroz. La persecución política, la muerte y desaparición de personas, la ausencia total de libertades públicas, el fin de la democracia, la eliminación del Parlamento y la obsecuencia de un Poder Judicial que ignoró por años la violación sistemática de los derechos humanos hicieron de nuestro país una sociedad atemorizada. El miedo fue el motor de la historia por largos 17 años. Se consolidó allí, no sólo un régimen de terror, sino que se estructuró una forma de dominación institucional al erigirse una Constitución Política tendiente a mantener esa supremacía política por décadas. Es obvio que en tales condiciones “el alma de Chile” que Ud. señala se partió en dos: por un lado, el poder omnímodo de una Dictadura inmisericorde y, por otro, la ausencia definitiva de una vida democrática que el país había vivido largamente hasta el año 73.</p>
<p><strong>Estando tan cerca de monseñor Camus, ¿tuvo miedo, sintió la cercanía de la muerte?</strong></p>
<p>En general asumí mi trabajo en el Obispado y en el ámbito político consciente que era un deber ético y moral. Como abogado debía estar al lado de los oprimidos y traté de hacerlo lo mejor posible. El miedo era, paradójicamente, un acicate para continuar. Tarde o temprano la democracia debería ser recuperada. Pero claro, en ocasiones sentí el temor natural de poder ser detenido, como tantos otros. Y recuerdo un hecho personal. El año 86 investigábamos el paradero de eventuales detenidos desaparecidos en la localidad de Iloca. Yo me comunicaba telefónicamente con la asesora del hogar que cuidaba a mis dos hijos pequeños aun (me había separado el año 84 y me hice cargo de ellos por más de 8 años), quien me señala que durante todo el día personas de civil vigilaban la casa y que había recibido un llamado telefónico: le decían que me transmitiera que, si seguía con la estupidez de buscar detenidos desaparecidos, quienes desaparecerían serían mis hijos. Esa vez sentí temor por ellos y por mí, no había dimensionado que una amenaza de ese tipo que veía a menudo en quienes me tocaba defender ante los tribunales pudiera también ser para mi familia. A contar de ese hecho tomé mayores precauciones. Y claro, el temor a una detención estuvo siempre presente, pero era el temor que muchos enfrentaban.</p>
<p><strong>En relación al atentado contra el general Pinochet, en 1986, monseñor Camus expresó el derecho que tenía el pueblo de levantarse en rebelión contra una tiranía. ¿Podría explicar los alcances de esa afirmación?</strong></p>
<p>Don Carlos siempre abogó por una salida pacífica hacia la vida democrática. Sus denuncias constantes por la violación sistemática de derechos humanos hicieron que se aganase muchos enemigos de la Dictadura. Aquello no lo hizo desistir de su empeño. Y cuando respondió que el pueblo tenía el derecho a rebelarse contra una tiranía lo hizo con pleno conocimiento de causa. La sociedad chilena vivía en constante estado de interdicción. La dictadura era buena para unos pocos y un horror para la mayoría, en especial para quienes luchaban por consolidar el regreso pronto de una democracia pisoteada por la fuerza de las armas. En esa disyuntiva la rebelión era un derecho consagrado hasta en el preámbulo de la Carta de Naciones Unidas o en La Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de EE.UU. del año 1793, entre otros instrumentos internacionales. Luego la afirmación de Monseñor Camus no era sino la opción natural que podía llegar a tener un pueblo sojuzgado por el terror político carente de las más mínimas libertades a que debe acceder todo ciudadano que se preciara de tal en un país libre.</p>
<p><strong>¿Cómo se podría cerrar definitivamente el tema de las violaciones a los derechos humanos?</strong></p>
<p>En España, sin ir más lejos, que vivió una guerra civil que dividió a Europa y que sirvió de laboratorio para dar curso a la Segunda Guerra Mundial, aun se discuten sus causas y efectos entre las actuales generaciones, unos partidarios de Franco y otros de quienes lucharon por el retorno democrático. Con esto no quiero decir que no sea posible cerrar definitivamente las heridas del pasado. Sólo que para que tal hecho ocurra debe ejercerse una justicia acorde con la magnitud del terror impuesto a sangre y fuego. Pero, además, debe existir una aceptación total por la sociedad chilena que las violaciones a los derechos humanos fue una práctica sistemática amparada por los distintos estamentos de la vida pública y privada. Si no hay un reconocimiento total sobre los hechos que originaron el quiebre de la vida democrática, un dialogo abierto que permita congeniar posiciones antagónicas y, especialmente, que se haga de la causa de los derechos humanos una forma de vida asociada a un estudio y asimilación desde la vida educacional básica hasta la universitaria, complementada por una readecuación de las fuerzas armadas y de orden tendientes a consolidar una legitima forma de vida democrática, la tentación de repetir la historia estará siempre presente.</p>
<p><strong>¿Cómo ve Chile en el momento que se discute una eventual nueva Constitución?</strong></p>
<p>Por desgracia observo a una sociedad dividida en dos polos opuestos. Que el futuro del país dependa de dos opciones antagónicas es un camino riesgoso. Es cierto: se llegó a este punto por la vía de las elecciones libres e informadas, pero la ausencia de un diálogo realmente democrático en el tiempo presente dificultará que el resultado del próximo plebiscito sea un lugar de encuentro antes que de divisiones irreconciliables. Hay un proceso asumido por la vía electoral y debe ser consumado. Pero a su vez, debería existir un acuerdo entre las distintas facciones políticas respecto a los peligros que implica un resultado adverso para unos u otros en cuanto a polarizar de manera irremediable a la sociedad chilena. La vía institucional, que tantas vidas y perseguidos políticos costó durante la dictadura, debiera ser un acicate para consolidar una nueva forma de coexistencia civilizada. Por desgracia los apetitos políticos, en muchos casos, ignoran el bien común en pos de intereses personales. Eso lo sabemos. Luego, la exigencia ciudadana ha de estar acorde con la magnitud de la exigencia histórica que el poder político debe asumir y, en consecuencia, deberá esté hacerse responsable de sus resultados.</p>
<p><strong>¿Cómo ha sido vivir en este Chile neoliberal que nos agobia?</strong></p>
<p>La sociedad del post modernismo ha sido entronizada por este neoliberalismo a ultranza que ha cooptado todas las expresiones públicas y privadas de la vida ciudadana. Tal es así que dejar que la vida social se rija únicamente por los vaivenes económicos de un mercado codicioso y manipulador de los gustos y apetencias de una sociedad eminentemente competitiva y egoísta ha derivado en ir consolidando seres humanos desprovistos de virtudes tan elementales como la solidaridad o el respeto por el semejante. Se ha insertado una manera de vivir centrada en la necesidad de tener antes que en la necesidad de ser. La vieja máxima de que “no es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita”, se ha obviado por completo. El neoliberalismo ha modificado gran parte de las conductas ciudadanas, al punto de mirarnos como potenciales enemigos en tanto unos u otros son un obstáculo para consolidar nuestras aspiraciones de supremacía económica o de poder circunstancial. Las ansias de poseer bienes materiales a como dé lugar a descentrado la razón de ser de la vida humana, es decir, esa indispensable necesidad de buscar la felicidad en el bienestar de las mayorías y no en la supremacía económica o política de unos pocos. Revertir este paradigma es hoy otro de esos imperativos que los intelectuales y creadores del arte deben anticipar, como se ha hecho en distintas épocas de la historia de la humanidad, para intentar recobrar el sentido último de ser verdaderamente humanos.</p>
<p><strong>¿Tiene confianza en las personas o teme que podamos convertirnos en Caínes unos de otros?</strong></p>
<p>Es una pregunta difícil para quien ha ejercido la magistratura por casi tres décadas, además de haber estado antes en la vida profesional libre y luego en diferentes estamentos asociados a la vida pública. En una primera aproximación pareciera que los Caines son parte de nuestra naturaleza. Todo individuo tiene un lado A y un lado B. Las asociaciones entre nosotros tienden a centrarse en la búsqueda de los pares. Pero no es una operación matemática, sino mediatizada por la conformación de nuestras complejas personalidades. Como lo dije alguna vez, cualquiera puede el día de mañana ser el acusado en vez del acusador. Cualquiera puede estar sentado frente al poder que sanciona, independiente del cargo o función que se ostente. En esta ecuación las probabilidades parecieran no ser equilibradas. Y posiblemente no lo sean, dependiendo del lugar que socialmente se ocupe y de cómo se ejerza por terceros el poder real. Sin embargo, la lucha interior que cada uno sufre no siempre es controlable. Y para ello nos basta mirar lo que ocurre en el mundo moderno. La reciente guerra de Ucrania nos indica a priori que las locuras de los líderes políticos en aras de espurias justificaciones pueden y de hecho lo hacen, terminar con la vida de miles de inocentes que no saben ni entienden por qué sus existencias acaban antes de tiempo. En tal sentido el Caín predomina y ordenar la muerte de sus hermanos llega a ser un hecho baladí. Confiar en las personas hoy es un riesgo, pero dejar de creer en ellas es como dejar de creer en la esperanza de un mundo mejor. Y ello es algo a que me niego. Siento que todo negacionismo termina de modo irremediable con la búsqueda de querer ser mejores, así nos lleve la vida entera sin conseguirlo.</p>
<p><strong>LA NARRATIVA</strong></p>
<p><strong>¿Es efectivo que mantuvo intercambio epistolar con Ernesto Sábato y que este le contestó?</strong></p>
<p>Fue una de esos arrebatos emocionales ante un escritor que se admira y respeta. Le escribí y envié algunos de mis cuentos alrededor de los treinta y tantos años (ya no tan joven entonces) y me envió una corta carta afectuosa instándome a seguir hacia el camino de la literatura, más allá del éxito. Perdí esa nota y La carta a un joven escritor que también me enviara. Por ende, fue una comunicación epistolar breve, escueta, pero que me mantuvo con la idea de conocerlo alguna vez.</p>
<p><strong>¿Qué le impidió ir a verle?</strong></p>
<p>Simplemente la timidez de entonces. Quise ir a verlo a Santos Lugares, en la periferia bonaerense, pero nunca me atreví. Y lo lamento, porque su literatura caló hondo en mi ser.</p>
<p><strong>Con certeza el inolvidable crítico Pacián Martínez escribió: «La obra de Juan Mihovilovich&#8230; ha estado presidida por ciertos temas recurrentes&#8230; La soledad, la muerte, la locura, la angustia existencial, no en el estricto desamparo material, sino más bien de su lugar precario en universos adversos y hostiles»&#8230; ¿Considera que un autor, en su obra, reitera las mismas obsesiones que alguna vez lo atraparon y no lo dejaron nunca más?</strong></p>
<p>Mi querido amigo Pacián, a quien debo más de lo que él hubiera imaginado, siempre fue muy certero en sus juicios sobre mi obra. La siguió de cerca y por años. Su apoyo e impulso fueron vitales para continuar con mi pasión de una vida entera. Y sí, en gran medida esos alcances de Pacián son cercanos. Muchos de los grandes temas de la literatura profunda y auténtica son permanentes, exceden el mero hecho accidental y se van consolidando con los años. La búsqueda de uno mismo y el alcance que por extensión se tiene de los demás implica hurgar en las mismas obsesiones del pasado. Y por supuesto, el tratamiento de ellas se modifica, pero permanecen incólumes en tanto la naturaleza humana siga siendo, en esencia, la misma.</p>
<p><strong>Entre el cuento y la novela, ¿que estrategias narrativas destaca en uno y en otro?</strong></p>
<p>El cuento fue mi antecedente luego de la poesía infantil y adolescente. La novela nació con los años de trabajo. Con el cuento abrevio el mundo personal y el que me rodea. Con la novela, expando ese universo y lo diversifico. En uno y otro me siento cómodo, aunque en la novela siento una mayor libertad para dar curso más amplio a mi mundo interior. Quizás por ello me he centrado con más fuerza en ella durante el último período de mi creatividad. Y las estrategias varían según los temas. No hay recetas únicas.</p>
<p><strong>Su oficio de juez, lejos de obstaculizar sus escritos, los ha alimentado. ¿Cómo ha sido ese proceso de enriquecer su prosa con la mirada de un juez?</strong></p>
<p>Parto de la premisa que he sido escritor desde mucho antes de tener títulos o funciones públicas. En tal sentido la vida me va nutriendo de lo que la literatura me exige. La mirada de juez enriqueció mi literatura de manera vital. Aprendí –o lo intenté, al menos- en ver a mis semejantes con una mirada objetiva, a no ser prejuicioso con ellos, a no dejarme llevar por mis propias debilidades personales o mi forma de creer que entiendo al mundo. Todos nos paramos desde un sitio al que hemos llegado producto de nuestros cruces culturales, familiares u otros. Desde allí ejercemos nuestra mirada, desde la personalidad que hemos creído adquirir con el tiempo. En esa perspectiva he procurado aprender de quienes accedieron a la vía judicial por necesidad o carecer de otras alternativas de solución a sus conflictos. Y allí –o desde allí- trate de extraer aquellos elementos que pudieran servir a mi literatura, que el fin de cuentas no es sino la manera en que se empatiza con el dolor o el sufrimiento ajenos.</p>
<p><strong>¿Qué ha significado para usted escribir columnas en diversos diarios regionales como <em>El Centro de Talca, El Heraldo de Linares</em>?</strong></p>
<p>Fue una experiencia enriquecedora. La desarrolle por largos años a partir de La Prensa Austral en P. Arenas desde los años 80, en plena época dictatorial en que había que cuidar el alcance y sentido de las palabras o frases empleadas. Pero fue un trabajo que me exigía lecturas y observación permanente de la realidad que vivía. En el recuento, la valoro y me disciplinó semanalmente.</p>
<p><strong>¿Se siente representativo de la generación de los 80&#8242;?</strong></p>
<p>No. No creo que pueda enrielarme por propia iniciativa allí, aunque sé que me han situado en parte de esa generación, sin perjuicio de que tengo con algunos lazos de amistad y cercanía con varios de sus integrantes.</p>
<p><strong>EPÍLOGO</strong></p>
<p><strong>Juan, acaba de publicar <em>Teoría del espanto</em>, ¿qué viene ahora en su narrativa?</strong></p>
<p>Siempre escribo. Permanentemente, aunque no siempre lo concreto de inmediato en una obra. <em>Teoría del espanto</em> es una antología que la U. Católica del Maule ha publicado como parte de una narrativa breve, por lo que me han honrado con iniciar la colección con dicha obra. Estoy trabajando en un libro de cuentos, que lleva ya unos años. Y en una novela que he rescatado del olvido y pretendo terminarla en un período indeterminado.</p>
<p><strong>¿Qué ha significado para usted la pandemia que nos asola?</strong></p>
<p>Un mal planetario que, aparte de hacernos vivir encerrados en nuestros propios mundos y espacios con riesgos de infectarnos (tuve Covid severo en febrero de este año y consecuencialmente fibrosis pulmonar en etapa embrionaria), ha servido para escribir la nouvelle <em>Tu nuevo Anticristo,</em> publicada recién en paralelo con <em>Teoría del espanto,</em> novela en que resumo la postura esquizofrénica del personaje que asocia la pandemia con la mimetización en ella del Anticristo, entre otros aspectos que tocan los temas recurrentes de mi literatura.</p>
<p><strong>¿En qué momento de la vida se encuentra? Entiendo que está viviendo en Longaví.</strong></p>
<p>En una época de posjubilación anticipada. Me retiré del Poder judicial antes de cumplir el período legal de 75 años, haciéndolo a los 70. Y producto de la fibrosis pulmonar hemos debido emigrar a climas más secos como el de Linares, ciudad a la que me siento ligado por lo ya descrito. Y vivir en las cercanías, como es Longaví, me permite dedicarme de lleno a la literatura. Así que iniciando un período interesante de mi vida creativa. Espero.</p>
<p><strong>Haber sido preseleccionado entre las 17 obras que optaron al Premio Herralde de novela, en el año 2005, ¿qué implicó para que su obra fuera conocida fuera de Chile?</strong></p>
<p>Fue uno de esos momentos en que uno siente que la literatura sirve para algo vital, si bien un simple reconocimiento no es el fin que motiva la creación literaria y, naturalmente, es un halago que una obra tenga un alcance de esa envergadura.</p>
<p><strong>¿Qué queda de ese niño que jugaba en el barrio Yugoeslavo de su natal Punta Arenas?</strong></p>
<p>Creo que mucho de ese niño sigue perviviendo en una parte significativa de mi ser más íntimo. Sigo reuniéndome con mis viejos amigos de entonces, al menos con los que van quedando y solemos reírnos con los mismos chistes como si fueran siempre los primeros. Algo de mí está allí, en ese barrio que me vio crecer y ser adolescente, que me marcó para siempre. Y siento que mi novela Útero publicada el 2020 sintetiza ese tránsito que me ha tocado recorrer desde entonces hasta muy cerca de este presente, así se trate de una obra de ficción.</p></div>
			</div>
			</div>
				
				
				
				
			</div>
				
				
			</div>
<p>La entrada <a href="https://letrasdechile.cl/2022/07/27/entrevista-de-mario-rodriguez-ordenes-a-juan-mihovilovich/">Entrevista de Mario Rodríguez Órdenes a Juan Mihovilovich</a> se publicó primero en <a href="https://letrasdechile.cl">Letras de Chile</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://letrasdechile.cl/2022/07/27/entrevista-de-mario-rodriguez-ordenes-a-juan-mihovilovich/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Entrevista al poeta maulino José Luis Muñoz</title>
		<link>https://letrasdechile.cl/2021/08/31/entrevista-al-poeta-maulino-jose-luis-munoz/</link>
					<comments>https://letrasdechile.cl/2021/08/31/entrevista-al-poeta-maulino-jose-luis-munoz/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Letras de Chile]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 31 Aug 2021 13:10:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://letrasdechile.cl/wp1/2021/08/31/entrevista-al-poeta-maulino-jose-luis-munoz/</guid>

					<description><![CDATA[<p>Mi poesía se caracteriza por el acto de confrontar realidades José Luis Muñoz (Talca, 1986) presenta su segundo libro de poesía “Los pilares del árbol caído” publicado por Litoraltura Ediciones ¿Por qué publicar este libro en el contexto actual? ¿Qué nuevo valor adquiere en este proceso de pandemia? Como antesala a la pregunta, conviene subrayar [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://letrasdechile.cl/2021/08/31/entrevista-al-poeta-maulino-jose-luis-munoz/">Entrevista al poeta maulino José Luis Muñoz</a> se publicó primero en <a href="https://letrasdechile.cl">Letras de Chile</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: center;">Mi poesía se caracteriza por el acto de confrontar realidades</h3>
<p style="text-align: center;"><em>José Luis Muñoz (Talca, 1986) presenta su segundo libro de poesía “Los pilares del árbol caído” publicado por Litoraltura Ediciones</em></p>
<p><span id="more-6252"></span></p>
<p><strong>¿Por qué publicar este libro en el contexto actual? ¿Qué nuevo valor adquiere en este proceso de pandemia?</strong> <br />Como antesala a la pregunta, conviene subrayar los saltos que se produjeron para publicar este libro. Inicialmente nace en el año 2018 mientras trabajaba en el norte de nuestro país, trabajando como profesor de lenguaje en el Colegio Hispanoamérica. Desde allí, dediqué gran parte de mis tiempos libres en recorrer sectores aledaños como Salamanca, Copiapó, Caldera y otros rincones sorprendentemente abandonados, absorbiendo el carácter identitario de aquellos pueblos que son muy ricos en costumbres y tradiciones. En este sentido aprendí grata e invaluablemente su cosmovisión; trabajos y oficios y formas de ver el mundo en condiciones muy paupérrimas. Frente a aquello, fui construyendo versos sueltos contemplando la realidad de ese contexto. Desde allí emergieron 4 poemas que hacen referencia a la población nortina. Curiosamente, el poema que abre el texto tiene que ver con Abraham Lillo Machuca, conocido como el “Tony Caluga”, porque, primero, es un poeta hecho payaso, pues inaugura las técnicas propias de la risa y las artes escénicas. Ambas, cabe recordar, muy difíciles de dominar y que resulten efectivas frente al público. De hecho, el género de la comedia es, a juicio de Aristóteles en su libro “La poética”, uno de los géneros más complejos de abordar junto con la poesía, ya que se trata de provocar la risa en base a los aspectos cotidianos y corrientes de la vida diaria. Y, segundo, porque el itinerario del Tony Caluga se representó fuertemente en el norte de Chile, especialmente en los circos de paso y, según algunas fuentes desconocidas, en cabaret y clubes nocturnos alrededor de los años 60ª donde la risa, el baile y la jarana en definitiva fueron la triada perfecta por aquel entonces. <br />Una vez radicado en Talca escribí muchos poemas que apuntaban a distintas direcciones bajo los tópicos políticos, educacionales, de protesta y de enojo, de encuentro y, por qué no, desencuentro. Pensé en llamarlo “Trizaduras” porque lo encontré muy similar a un collage dada la heterogeneidad de textos. Del mismo modo, pensé en integrar más autores aportando un texto de cualquier naturaleza: relato, poema, ensayo. Incluso con ilustraciones que me ofrecieron en su oportunidad. No obstante, fue un proyecto muy ambicioso sin una hoja de ruta determinada ni menos definida. Un capricho escolar, podría pensarse. De esta forma, se desechó aquel propósito literario y concentré mis poemas en su conjunto que responde, efectivamente, a la necesidad de plantear una inquietud o varias a través de los versos. Denunciar aquello que parece intocable. <br />En suma, publicar este libro teniendo en cuenta la pandemia, significa un valor agregado, porque el lector se sumerge en una poética aterrizada, genuina, veraz pasando por la mala política o la pésima gestión de turno hasta lo más íntimo que enaltece y abre el corazón sin dejar de lado, por supuesto, el aspecto de desenmascarar “a los mismos” a los cara de raja y las malas prácticas de un país que se cae a pedazos.</p>
<p><strong>¿Qué diferencias hay entre el poeta de tu primer libro y el poeta de “Los pilares del árbol caído”?</strong><br />Muchas. Tanto en la forma como en el fondo de los libros publicados y el que está en cuestión. Se evidencia, de acuerdo a la lectura de varios que siguen la continuidad de mi poesía, un hablante lírico serio y maduro barajando ideas más punzantes, utilizando estrategias escriturales con sentido semántico prolijo, sin tanto vicios lingüísticos y disparates a diestra y siniestra. Lo interesante en este punto es que un amigo muy cercano de mi literatura me hizo notar que en este texto que, a diferencia de los anteriores, se plantea una mixtura entre relato y verso, a ratos hay que decirlo y que ello constituye eso de prosa poética o, en su defecto, una poética prosaica.</p>
<p><strong>¿Hacia dónde apunta la protesta que se encuentra el lector en el texto? ¿Por qué?</strong><br />Hacia las injusticias desde lo micro intentando abarcar lo macro usando el recurso de la palabra. Hay que puntualizar. Mi poesía se caracteriza y es su sello diferenciador, en el acto de confrontar las realidades, mostrar la verdad (aunque suene muy idealizado), dejar el patetismo ilustrado que muchos se vanaglorian y, por sobre todo, rescatar a personas y personajes que tienen o tuvieron una impronta por esta ciudad y por varias y que jamás se los tuvo en la mira ni agradecimientos ni nada que se le parezca. Chile es un país mal agradecido, más aún con la gente que no figura ni aparece por ninguna parte. La rabia, la ira y la potencia, la proyecto a través de la declamación, a micrófono abierto, a la comunidad, a las poblaciones donde las artes y la cultura aún se ven acentuadas por la corrupción y los palmazos en la espalda. Por eso no resulta extraño a los artistas que se venden postulando proyectos adinerados y con apellidos extrajerizantes mientras que la autogestión y editoriales pequeñas, pero significativas aún está al debe.</p>
<p><strong>¿En qué faceta te sientes más cómodo escribiendo? ¿En la exploración desde el interior – emotivo o en la exploración de lo ideológico, político, contextual?</strong><br />Fundamentalmente en ambos aspectos. La poesía, desde su ejercicio, intenta cubrir y capturar desde lo más contemplativo y humano hasta lo estrictamente socio – político, porque un verso si no dice nada, mejor callar. En este contexto, subrayo que se ha levantado una poética emocional por mi hija Josefa Antonieta y mi hijo José Ignacio. Son mis referentes prácticos. Ahora bien, jamás he quitado los ojos a los grandes relatos que han caído, tan como lo dijo Lyotard tanto en las esferas políticas y religiosas, por ejemplo, donde la gente ya no cree o cree a medias. Por consiguiente y a pesar de toda la aneurisma colectiva, creo en la democracia y la Educación (pilar trascendental para generar cambios reales y consecuentes sin obedecer a modelos añejos y sin duda insulsos y vacíos que no responden a nada) con guiños pluralistas, trasversales y laicos. Por ahí van los tiros, puesto que la poesía, en síntesis, debe articular un modo de ver y creer en la vida y la Humanidad.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La entrada <a href="https://letrasdechile.cl/2021/08/31/entrevista-al-poeta-maulino-jose-luis-munoz/">Entrevista al poeta maulino José Luis Muñoz</a> se publicó primero en <a href="https://letrasdechile.cl">Letras de Chile</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://letrasdechile.cl/2021/08/31/entrevista-al-poeta-maulino-jose-luis-munoz/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Conversación con Fernando Ampuero</title>
		<link>https://letrasdechile.cl/2007/02/24/conversacion-con-fernando-ampuero/</link>
					<comments>https://letrasdechile.cl/2007/02/24/conversacion-con-fernando-ampuero/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Letras de Chile]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 24 Feb 2007 23:14:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://letrasdechile.cl/wp1/2007/02/24/conversacion-con-fernando-ampuero/</guid>

					<description><![CDATA[<p>«La realidad peruana es novela negra a tiempo completo»(Entrevista aparecida en El Mostrador el lunes 24 de enero de 2005. )Antes de llegar a Chile para participar en el encuentro Al Sur de la Palabra, a realizarse en Puerto Montt, el escritor y periodista peruano conversó con El Mostrador.cl y contó como la violencia limeña [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://letrasdechile.cl/2007/02/24/conversacion-con-fernando-ampuero/">Conversación con Fernando Ampuero</a> se publicó primero en <a href="https://letrasdechile.cl">Letras de Chile</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img loading="lazy" decoding="async" class=" size-full wp-image-4523" src="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2007/02/images_img_0165608-B-CapeEgmontLHous-330.jpg" alt="Conversación con Fernando Ampuero" class="caption" title="Conversación con Fernando Ampuero" width="330" height="220" srcset="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2007/02/images_img_0165608-B-CapeEgmontLHous-330.jpg 330w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2007/02/images_img_0165608-B-CapeEgmontLHous-330-300x200.jpg 300w" sizes="(max-width: 330px) 100vw, 330px" /></p>
<p><strong>«La realidad peruana es novela negra a tiempo completo»</strong><br /><em>(Entrevista aparecida en <a href="http://www.elmostrador.cl/" target="_blank" rel="noopener">El Mostrador</a> el lunes 24 de enero de 2005. )<br /></em><em>Antes de llegar a Chile para participar en el encuentro Al Sur de la Palabra, a realizarse en Puerto Montt, el escritor y periodista peruano conversó con El Mostrador.cl y contó como la violencia limeña se mezcla en su ficción y últimamente en su vida. </em></p>
<p><span id="more-4524"></span></p>
<p>Hace un poco más de un mes, Fernando Ampuero recibió una advertencia a través de uno de sus guardaespaldas: un disparo en el muslo. No es que es que el peruano, a lo Salman Rushdie, sea un famoso escritor que necesita moverse con un equipo de seguridad porque sus novelas despiertan iras en los lectores. Lo que despierta la ira es su trabajo periodístico.<br />Editor de la Unidad de Investigación del diario limeño ‘El Comercio’, Ampuero asegura que por trabajo se dedica a perseguir narcotraficantes y políticos y empresarios corruptos: “Ya no escribo serie negra, sino más bien la protagonizo”, cuenta. Periodista de larga trayectoria en su país, también ha investigado un caso que aún tiene un capítulo en desarrollo en Chile sobre la turbia gestión de los hermanos Fernando y Lupe Zeballos en la aerolínea Aero Continente.<br />El año pasado, Ampuero se ganó el odio de los Zeballos por un artículo en que señalaba que la aerolinea tenía un acuerdo con el cartel Los Norteños para trasladar cocaína. Y aunque casos como ese ocupan una gran parte de su tiempo, también es un reconocido escritor en su país, que encuentra su mejor desempeño en el cuento: «El género literario por excelencia», a su juicio.</p>
<p><strong>En ningún grupo</strong><br />En ese género destaca el cuento «Taxi Driver sin Robert De Niro», y además su bibliografía -iniciada en 1972- <em>Paren el mundo que acá me bajo</em>, <em>Deliremos juntos</em>, <em> Malos modales</em>, <em> Bicho raro</em>, todos libros de relatos. Aunque con menos suerte en la novela, su libro <em> Caramelo Verde</em> (1992) tuvo una muy buena acogida de crítica y público en su país. Aunque no adelanta el título o el tema de su nueva entrega, en junio de este año editará un nuevo libro por Alfaguara.<br />Aunque suele ser ubicado dentro de un grupo de escritores peruanos como Alonso Cueto, Mirko Lauer, Carlos Herrera, entre otros, Ampuero asegura que no pertenece a ningún grupo. «Si alguien dice eso, se debe quizá a que me ve fotografiado en los diarios alternando con muchos amigos escritores. Y es que tengo muchos amigos escritores: Alonso, Mirko, Alfredo Bryce y muchos otros, y pienso que cada cual está en lo suyo. ¿Qué hago yo? No lo sé. Me gusta pensar que mis relatos reflejan una suerte de realismo existencial»<br />El narrador su sumará al encuentro Al Sur de la Palabra, el que reunirá esta semana en las principales ciudades de la X Región a escritores como el argentino Mempo Giardinelli, el peruano Fernando Ampuero, el uruguayo Mario Delgado Aparaín y el italiano Danilo Manera, entre otros. A ellos se agregan cerca de 50 autores chilenos, entre los que se cuentan Pía Barros, Poli Délano, Ramón Díaz Eterovic, Diego Muñoz Valenzuela, Ana María del Río, Pablo Azócar, Alejandra Costamagna, Jaime Valdivieso, Flavia Radrigán, Sonia González, Jaime Collyer.<br /><strong>El nulo intercambio literario</strong><br /><strong>&#8211; Hasta ahora, en Chile su nombre circula básicamente en un grupo literario y sus libros no son fáciles de ubicar en librerías. ¿Cuál es su impresión del intercambio literario en Latinoamérica?</strong></p>
<p>&#8211; Yo diría que el intercambio es casi nulo. Los autores de América Latina suelen ser mayoritariamente escritores secretos. Gracias a Dios existen los congresos universitarios, las ferias de libros.<br />&#8211;<strong> Pese a ello, vienes a Chile para un encuentro de escritores que se realiza en Puerto Montt. </strong></p>
<p>&#8211; Y, bueno, mejor es venir que no venir, ¿no?, pues por ahí alguien se interesa por mis libros. De otro lado, conozco algo el sur de Chile, que ciertamente es una región maravillosa, y este es otro factor que explica mi presencia en Puerto Montt. Hace años pasé por los glaciares de San Rafael y luego fui más abajo, a Punta Arenas y al ventisquero de Garibaldi, donde casi perezco en un naufragio. Hasta hoy sueño con témpanos que se cierran y me impiden salir a la superficie.<br /><strong>-¿Cómo surgió la invitación al encuentro Al Sur de la Palabra? ¿Se mantiene en contacto con autores chilenos?</strong></p>
<p>&#8211; Por azar. Estaba tomando unos vinos con un gran amigo, el poeta Antonio Cisneros, y de pronto se acercó Poli Délano, lleno de simpatía y comentarios inteligentes. Charlamos mucho y congeniamos. En cuanto a mi contacto con escritores chilenos, he tenido algunos, sí, aunque bastante efímeros. Estuve invitado a una feria del libro en Santiago y conocí a (Roberto) Bolaño, (Arturo) Fontaine, (Alberto) Fuguet, (Carlos) Franz, todos muy buenos escritores. Recuerdo también a un ceñudo Gonzalo Contreras, un escritor interesantísimo.</p>
<p><strong>Un festín de trapos sucios </strong><br /> <strong>&#8211; En Chile también su nombre suena en algunos círculos periodísticos, básicamente por haber investigado temas relacionados con Aero Continente, que en Chile también tuvo -y sigue teniendo- su capítulo. ¿Dónde está más a gusto, en el trabajo periodístico o en el literario?</strong></p>
<p>&#8211; He escrito, entre otras cosas, novelas de serie negra, como Caramelo verde, que se vendió mucho en Perú y hace poco Seix Barral la publicó en España, y cuentos como «El departamento» y «Taxi driver, sin Robert de Niro», que figuran en la colección de Cuentos escogidos de Alfaguara. Y últimamente, sí, estoy metido en sonados escándalos periodísticos. Más claro, ya no escribo serie negra, sino más bien la protagonizo. Mi vida se ha convertido en un festín de trapos sucios: me dedico a perseguir corruptos, ya sean altos funcionarios de gobierno o grandes capos del narcotráfico, por lo cual me le llueven amenazas y juicios por millones de dólares, y en Lima debo andar con guardaespaldas.<br />«Hace un mes y pico un miembro de mi seguridad recibió una advertencia: un balazo en el muslo. ¿Dónde me encuentro más a gusto? En el medio. No puedo vivir sin la poesía y la literatura, con las que satisfago necesidades íntimas, pero tampoco sin el periodismo, que me permite perseguir a tanto cabrón que anda suelto».<br /><strong>&#8211; Supongo que ambas disciplinas las complementa y en efecto, en sus cuentos se ve que estás registrando la realidad. ¿Cuánto de las temáticas de su ficción provienen de la realidad?</strong></p>
<p>&#8211; Casi todo. Pero cuando cuento las historias reales, lo hago de tal manera que muchas veces los lectores se dicen «Esto debe ser ficción», y, cuando cuento las historias ficticias, escribo con el propósito de que me digan: «Oye, Fernando, esto tú lo has vivido, cuándo te ocurrió».<br /><strong>&#8211; En una entrevista decía que el género policial es un formato natural para </strong></p>
<p><strong>Hace un poco más de un mes, Fernando Ampuero recibió una advertencia a través de uno de sus guardaespaldas: un disparo en el muslo. No es que es que el peruano, a lo Salman Rushdie, sea un famoso escritor que necesita moverse con un equipo de seguridad porque sus novelas despiertan iras en los lectores. Lo que despierta la ira es su trabajo periodístico.<br />Editor de la Unidad de Investigación del diario limeño ‘El Comercio’, Ampuero asegura que por trabajo se dedica a perseguir narcotraficantes y políticos y empresarios corruptos: “Ya no escribo serie negra, sino más bien la protagonizo”, cuenta. Periodista de larga trayectoria en su país, también ha investigado un caso que aún tiene un capítulo en desarrollo en Chile sobre la turbia gestión de los hermanos Fernando y Lupe Zeballos en la aerolínea Aero Continente.<br />El año pasado, Ampuero se ganó el odio de los Zeballos por un artículo en que señalaba que la aerolinea tenía un acuerdo con el cartel Los Norteños para trasladar cocaína. Y aunque casos como ese ocupan una gran parte de su tiempo, también es un reconocido escritor en su país, que encuentra su mejor desempeño en el cuento: «El género literario por excelencia», a su juicio.</strong></p>
<p>En ningún grupo<br />En ese género destaca el cuento «Taxi Driver sin Robert De Niro», y además su bibliografía -iniciada en 1972- <em>Paren el mundo que acá me bajo</em>, <em>Deliremos juntos</em>, <em> Malos modales</em>, <em> Bicho raro</em>, todos libros de relatos. Aunque con menos suerte en la novela, su libro <em> Caramelo Verde</em> (1992) tuvo una muy buena acogida de crítica y público en su país. Aunque no adelanta el título o el tema de su nueva entrega, en junio de este año editará un nuevo libro por Alfaguara.<br />Aunque suele ser ubicado dentro de un grupo de escritores peruanos como Alonso Cueto, Mirko Lauer, Carlos Herrera, entre otros, Ampuero asegura que no pertenece a ningún grupo. «Si alguien dice eso, se debe quizá a que me ve fotografiado en los diarios alternando con muchos amigos escritores. Y es que tengo muchos amigos escritores: Alonso, Mirko, Alfredo Bryce y muchos otros, y pienso que cada cual está en lo suyo. ¿Qué hago yo? No lo sé. Me gusta pensar que mis relatos reflejan una suerte de realismo existencial»<br />El narrador su sumará al encuentro Al Sur de la Palabra, el que reunirá esta semana en las principales ciudades de la X Región a escritores como el argentino Mempo Giardinelli, el peruano Fernando Ampuero, el uruguayo Mario Delgado Aparaín y el italiano Danilo Manera, entre otros. A ellos se agregan cerca de 50 autores chilenos, entre los que se cuentan Pía Barros, Poli Délano, Ramón Díaz Eterovic, Diego Muñoz Valenzuela, Ana María del Río, Pablo Azócar, Alejandra Costamagna, Jaime Valdivieso, Flavia Radrigán, Sonia González, Jaime Collyer.<br /><strong>El nulo intercambio literario</strong><br /><strong>&#8211; Hasta ahora, en Chile su nombre circula básicamente en un grupo literario y sus libros no son fáciles de ubicar en librerías. ¿Cuál es su impresión del intercambio literario en Latinoamérica?</strong></p>
<p>&#8211; Yo diría que el intercambio es casi nulo. Los autores de América Latina suelen ser mayoritariamente escritores secretos. Gracias a Dios existen los congresos universitarios, las ferias de libros.<br />&#8211;<strong> Pese a ello, vienes a Chile para un encuentro de escritores que se realiza en Puerto Montt.</strong></p>
<p><strong> &#8211; Y, bueno, mejor es venir que no venir, ¿no?, pues por ahí alguien se interesa por mis libros. De otro lado, conozco algo el sur de Chile, que ciertamente es una región maravillosa, y este es otro factor que explica mi presencia en Puerto Montt. Hace años pasé por los glaciares de San Rafael y luego fui más abajo, a Punta Arenas y al ventisquero de Garibaldi, donde casi perezco en un naufragio. Hasta hoy sueño con témpanos que se cierran y me impiden salir a la superficie.<br /><strong>-¿Cómo surgió la invitación al encuentro Al Sur de la Palabra? ¿Se mantiene en contacto con autores chilenos?</strong></strong></p>
<p>&#8211; Por azar. Estaba tomando unos vinos con un gran amigo, el poeta Antonio Cisneros, y de pronto se acercó Poli Délano, lleno de simpatía y comentarios inteligentes. Charlamos mucho y congeniamos. En cuanto a mi contacto con escritores chilenos, he tenido algunos, sí, aunque bastante efímeros. Estuve invitado a una feria del libro en Santiago y conocí a (Roberto) Bolaño, (Arturo) Fontaine, (Alberto) Fuguet, (Carlos) Franz, todos muy buenos escritores. Recuerdo también a un ceñudo Gonzalo Contreras, un escritor interesantísimo.</p>
<p><strong>Un festín de trapos sucios<br /> &#8211; En Chile también su nombre suena en algunos círculos periodísticos, básicamente por haber investigado temas relacionados con Aero Continente, que en Chile también tuvo -y sigue teniendo- su capítulo. ¿Dónde está más a gusto, en el trabajo periodístico o en el literario?&gt;</strong></p>
<p>&#8211; He escrito, entre otras cosas, novelas de serie negra, como Caramelo verde, que se vendió mucho en Perú y hace poco Seix Barral la publicó en España, y cuentos como «El departamento» y «Taxi driver, sin Robert de Niro», que figuran en la colección de Cuentos escogidos de Alfaguara. Y últimamente, sí, estoy metido en sonados escándalos periodísticos. Más claro, ya no escribo serie negra, sino más bien la protagonizo. Mi vida se ha convertido en un festín de trapos sucios: me dedico a perseguir corruptos, ya sean altos funcionarios de gobierno o grandes capos del narcotráfico, por lo cual me le llueven amenazas y juicios por millones de dólares, y en Lima debo andar con guardaespaldas.<br />«Hace un mes y pico un miembro de mi seguridad recibió una advertencia: un balazo en el muslo. ¿Dónde me encuentro más a gusto? En el medio. No puedo vivir sin la poesía y la literatura, con las que satisfago necesidades íntimas, pero tampoco sin el periodismo, que me permite perseguir a tanto cabrón que anda suelto».<br />&#8211; Supongo que ambas disciplinas las complementa y en efecto, en sus cuentos se ve que estás registrando la realidad. ¿Cuánto de las temáticas de su ficción provienen de la realidad?</p>
<p>&#8211; Casi todo. Pero cuando cuento las historias reales, lo hago de tal manera que muchas veces los lectores se dicen «Esto debe ser ficción», y, cuando cuento las historias ficticias, escribo con el propósito de que me digan: «Oye, Fernando, esto tú lo has vivido, cuándo te ocurrió».<br />&#8211; En una entrevista decía que el género policial es un formato natural para expresar la realidad peruana. En ese sentido, ¿cómo concibe Perú y qué es lo que posee el relato negro que lo hace más apto para dar cuenta su país?</p>
<p>-La realidad peruana es novela negra a tiempo completo. Basta leer los diarios, ver la tele o dar un paseo por las calles de Lima.</p>
<p><strong>los diarios, ver la tele o dar un paseo por las calles de Lima.</strong></p>
<p>La entrada <a href="https://letrasdechile.cl/2007/02/24/conversacion-con-fernando-ampuero/">Conversación con Fernando Ampuero</a> se publicó primero en <a href="https://letrasdechile.cl">Letras de Chile</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://letrasdechile.cl/2007/02/24/conversacion-con-fernando-ampuero/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
