Prólogo
No es ningún misterio que la ciencia-ficción, centenaria como género literario, es de muchas maneras un reflejo de lo que una cierta sociedad, datada en el tiempo, piensa racionalmente o sueña acerca de lo que será el futuro. No obstante, cabe destacar que el término preciso fue acuñado por el editor Hugo Gernsback en 1926 para su revista Amazing Stories. De modo que estamos cumpliendo oficialmente, ni más ni menos que 100 años.
Sin embargo, no nos olvidamos de los precursores, sobre todo en el siglo XIX, cuando Mary Shelley publica en 1818 su grandioso Frankestein, una obra que supera la vieja escuela de la literatura de horror, plagada de magos, demonios y monstruos, para proponer una forma digamos científica (o al menos quirúrgica), para la creación de un personaje tan paradigmático en la literatura y el cine; y a quien se bautiza, en ese libro, como “el moderno Prometeo”, recordando al semidios griego que entregó el fuego a la humanidad, cambiando radicalmente su futuro.
En este siglo de la ciencia-ficción moderna, ha habido cambios acelerados en el género, como acelerada ha sido la evolución de la ciencia. No vamos a contar de nuevo las etapas por las que ha pasado nuestro género, sino husmear un poco cómo anda la cosa justo ahora, en esta década del siglo XXI. En este año del centenario de la ciencia-ficción.
Rompiendo el esquema de que todo lo nuevo viene del mundo anglosajón, preguntémonos qué pasa en otros países. En China por ejemplo. Pues sí, uno de los más grandes del mundo, de todas maneras en el podio en materia de ciencia, producción y población, por expresarlo en dimensiones gruesas. La literatura china es pródiga en relatos fantásticos, mitos y leyendas, donde abundan personajes que sueñan o son soñados, metamorfosis, desdoblamientos, viajes a otra dimensión, combates con seres fantásticos… Algo de eso se encuentra en un libro clásico, la Antología de la literatura fantástica de Jorge Luis Borges, Silvina Ocampo y Adolfo Bioy Casares (1965).
Letras de Chile se hizo parte este año de un seminario de escritores chinos de ciencia-ficción. Tuvimos la oportunidad de asistir virtualmente con traducción simultánea (subtítulos). Dada la distancia, la conexión no era demasiado precisa ni estable, como de otro planeta. De todos modos pudimos rescatar ideas y conceptos interesantes que vale destacar. Para empezar, la ciencia-ficción es un género altamente apreciado entre los lectores chinos, donde hay una tradición de narrativa fantástica y un número importante de autores clásicos que son leídos o contados desde la infancia. Dada la conexión del género con lo fantástico secular, hay allí una transmisión que enlaza, de manera posiblemente inconsciente, con un modo de escribir que no se apega al realismo, tan recurrente en occidente.
Cabe entonces la pregunta, ¿en tal contexto, qué temas son los que más interesan a los lectores y por ende más estimulan a los escritores en China? En primer lugar se halla la Inteligencia Artificial (IA). Esto está, por cierto, bastante a la moda a nivel mundial. Pero resulta que no es, como en nuestro caso, una forma de replicar lo que está pasando en el marco de la globalización. Pues resulta que China es líder en esta materia, no es copión de nadie sino que avanza y avanza en nuevos enfoques de los cuales apenas tenemos una leve idea. Por una parte, está el desarrollo de los más modernos computadores y artefactos de comunicación que permiten analizar información, crear conectividad, hacer inferencias y proponer respuestas a problemas hasta ahora inéditos en la historia de la humanidad. Esto aplica por cierto a la tecnología, pero también a otras áreas que fueron señaladas en ese seminario por los autores chinos participantes: la ecología y la guerra. Tal cual, y el enlace no es necesario de explicar porque los desafíos corresponden a lo que a cualquier país preocupa, y plantea una cantidad enorme de desafíos que, por ejemplo en Chile, no siempre hemos podido abordar adecuadamente, y ni hablar de resolverlos. Agrego que cuando hablamos de guerra también hablamos de paz, como contraparte inseparable de lo anterior.
En segundo lugar está la robótica. Era que no, China está bastante adelante en la fabricación de robots, con ejemplares cada vez más sorprendentes. Si los gringos hicieron maravillas con los robots virtuales, sobre todo en el cine, los chinos los hacen contantes y sonantes. Se avanza a pasos rápidos y los escritores de CF se meten masivamente en la temática, incluyendo los factores sociales, como su uso en actividades ilegales, el desplazamiento de mano de obra humana, las paradojas que el instrumento crea, el riesgo que representa cuando está asociada a la IA.
En tercer lugar, se mencionó entre los temas ambientales la cuestión de los desechos, la basura en términos coloquiales. La basura industrial, a menudo tóxica y peligrosa, y la doméstica, que aumenta y aumenta. Una consecuencia del crecimiento económico y social, en lo cuantitativo y cualitativo. Hay desechos nuevos de los cuales ocuparse.
Del seminario salió un fenómeno interesante, que no es de percepción simple: la CF china no está desconectada con lo que se hace en el resto del mundo. No es un fenómeno confinado a un país; grande, es cierto, pero culturalmente tan lejano del occidente tradicional. Una ponencia mencionó a casas editoras, en Europa y USA sobre todo, que están continuamente traduciendo lo que es más interesante para el público chino. Se mencionó lo que se traduce, muchos autores y autoras de primera fila, en concordancia con las líneas señaladas. Se mostraron portadas de libros recientes, con tiradas importantes para satisfacer el mercado chino.
No es posible dejar de señalar la contraparte de esto, que es la traducción de los autores chinos, que tienen un público fiel en países como Gran Bretaña y Francia, lo que constituye un mercado limitado pero seguro para las editoriales especializadas que ofrecen ese material. Todo ello conforma una “burbuja”, que un par de ponentes señaló como uno de los elementos que está contribuyendo poderosamente a la difusión de la CF china a nivel mundial.
¿Nuestro libro? Creemos que no está alejado de las tendencias señaladas, esperamos que tenga tan buena recepción como lo tuvo el primer volumen de Ecos del Mañana.







Extraordinario. Felicito al joven escritor por esta excursión a un espacio literario que no le conocía.