Por Gabriel Canihuante

Pedro Sarmiento de Gamboa fue, entre otros oficios, un navegante español cuya más importante misión encargada por los monarcas de su país era neutralizar al corsario inglés Francis Drake quien, en la segunda mitad del siglo XVI, atacaba las naves que llevaban oro y otras riquezas desde la “descubierta América” al viejo continente.

El escritor Cristian Vila Riquelme rescata a Sarmiento de alguno de sus naufragios y lo pone a navegar de nuevo en las peligrosas aguas del sur del mundo, el traicionero estrecho de Magallanes.

El libro (Editorial Mago 2025) se divide en 21 capítulos, los cuales se inician con una reseña de lo que viene, escrita en el estilo de las crónicas medievales, tipo “Donde se constatan las reflexiones que la navegación por los canales australes y los embates de la madre natura causan en el ánimo…”, como se lee al comienzo del capítulo 14.

En el relato el autor va alternando, sin aviso, la narración en primera persona, es decir en la voz del mismísimo navegante, y la tercera, cuando asume un contador externo, pero muy involucrado, en los viajes de Pedro, hombre de ecléctica formación religiosa, obviamente católica, y militar en su infancia y adolescencia. El estilo de un lenguaje antiguo, a veces con una palabra, un giro, una frase, se superpone al estilo de escritura más actual, familiar para los lectores del idioma de Cervantes en este siglo XXI.

Lo que Vila hace, en el fondo, a mi entender, es escribir una especie de biografía novelada de este personaje nada querible en un comienzo, dada nuestra cultural condición de chileno anticolonialista. Sin embargo, el hombre se torna interesante a medida que avanza el relato de sus diversas peripecias, desde su temprana formación a la sombra de Fray Abraham, con quien aprende diversas artes, incluidas unas cuantas maldiciones y llamados a Belcebú.

Cómo pierde la virginidad en un encuentro con una novicia, a medio camino entre el convento administrado por Abraham y el de la muy rebelde; cómo y cuándo se convierte en soldado para ir a combatir en la guerra de Flandes; por qué es apresado por siniestros sacerdotes de la Inquisición, no solo una, sino dos veces. Estas son unas pocas experiencias en la accidentada vida de este Pedro navegante.

Y como ya se ha dicho, su principal misión y el grueso del relato de Vila, son los viajes que Sarmiento de Gamboa emprende hacia el estrecho de Magallanes entre 1579 y 1580. El español sabe que antes de él, en 1520, el portugués Fernando de Magallanes había descubierto el paso, pero no fundó ciudades allí, como sí pretendió hacerlo Sarmiento, con el objetivo de que los residentes en dichas futuras villas defendiesen los intereses de la corona española de los ataques de piratas y corsarios.

“¿Qué buscaba (Pedro)? La verdad es que no lo sabía, ni siquiera si buscaba algo. ¿Alguien sabe qué diablos hace o trata de hacer en estas vidas y en estos mundos?”. Son preguntas que tal vez se formulara Pedro, según el autor. También tú, Vila, ¿por qué no? ¿Qué pretendes con esta crónica? ¿Por qué ahora esta biografía? ¿Sabes realmente de qué se trata todo esto?

El relato de Vila va agarrando vuelo literario a medida que nos muestra a Pedro como creador de su propia crónica, como voz autónoma y como hombre no solo de acción, sino también de reflexión.

Pedro dice: “Sí, he visto a medio hundir algunas embarcaciones, cruces recordando naufragios y muertes, algunas boyas solitarias, y el inconfundible sonido de lo insondable en el grito pertinaz de algunas aves marinas o en el taciturno caer de los glaciares…” Y me ha resultado imposible no recordar al humanoide Roy Batty (Rutger Hauer en Blade Runner) cuando en la azotea de un edificio mira cara a cara a su cazador y dice: “He visto cosas que ustedes jamás podrían creer, naves de ataque más allá de Orión, he visto rayos brillando cerca de la puerta de Tannhauser, todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia”.

Si el lector piensa que “me fui en la volá” con esta comparación, no sabe lo que le espera si lee la novela de Vila. Sí, porque el Doctor en Filosofía por la Sorbonne, va a sacar varios conejos y pescados de alguna vieja cesta y, así, colabora decididamente con Pedro organizando una tripulación de primera para su segundo viaje al sur del mundo.

Cocineros de lujo, un poeta, un cantante de boleros, un científico, son algunos de los nuevos miembros de este equipo. Algunos de ellos conocidos como el cubano Bola de Nieve (sí, del siglo XX) y Charles Darwin, el inglés autor de la teoría de la evolución. Luego integrará a algunas mujeres y uno se imagina que su nave, este bergantín del irredento, se asemeja a un arca muy antigua, previa al diluvio. No busquen coherencia temporal, mi consejo a los lectores es: Disfruten lo leído.

A la hora de los sueños y pesadillas de este navegante principal, Vila pone en contacto a Sarmiento con otras figuras notables del siglo pasado, como la Simone de París, el Che muerto en Bolivia, Rodríguez en Til Til, Sandino en Centroamérica y Allende y Enríquez en Santiago de Chile. Leer para creer.

Pedro Sarmiento de Gamboa, dice Vila, fue un náufrago por vocación y destino, un náufrago perpetuo, que hace del fracaso la palanca de su historia. No temió a emprender esta aventura, consciente de que sus barcos iban “cargados de tormentos y desesperanzas”. No sé bien por qué, pero estas líneas me hacen pensar en tantos proyectos revolucionarios fracasados. Vila quizás está rascando en alguna antigua herida, talvez nos quiso decir algo.

Como quiera que sea, los invito a leer esta fantástica novela histórica. Les dejo, para cerrar, otra reflexión de Sarmiento de Gamboa: “Porque de verdad, nunca estuvimos ciertos si todo eso, al igual que lo demás, no había formado parte de los delirios provocados por la travesía de los mares australes, aunque, después de todo, el delirio es lo único con lo que se puede comprender la realidad”.

Reseña biográfica
Gabriel Canihuante es periodista y escritor, nacido en Santiago, reside en La Serena desde 1993. Es autor de los cuentos “Años de papel” (2023) de la Municipalidad de La Serena y “La historia de don Crispín, doña Anita y el guaripola y otros cuentos”, Editorial de la Universidad de La Serena (2010), entre otros. En coautoría con Orieta Collao M. es autor de “Apuntes de tres siglos. Liceo de Niñas Gabriela Mistral de La Serena (Nueva Mirada Ediciones, 2025) También es autor de “Enrique Molina Garmendia. Biografía breve (2019); “Periodismo en la región de Coquimbo. 1828 – 1927” (2018) y “Jorge Peña Hen. Biografía breve” (2017).

El bergantín del irredento
El bergantín del irredento