Rindo con gran cariño y admiración, mi más sentido homenaje a la memoria de Inés Valenzuela (QEPD), un personaje de la historia de la literatura chilena. Testigo de nuestro país, de sus vaivenes y sus luchas, con intermedios de avances y retrocesos sociales. Ninguna mirada como la suya, porque se gestó desde la niñez, compartiendo los talentos y los sueños de las sucesivas generaciones de escritores, cantores, poetas y artistas todos. Fueron ellos en definitiva, su familia y su patria. Inés se alza como uno de los grandes tesoros de Chile. Será necesario reunir el esfuerzo de muchos de los admirables investigadores y estudiosos, verdaderos héroes de la cultura en tiempos hostiles, con el propósito de explorar, recoger, ordenar y compartir su excepcional legado, aquellos frutos esparcidos cuando en la tierra donde sembrar, no existían las herramientas electrónicas ni las grandes bodegas para guardar.