M. Trinidad Williams F., (1977), abogada y escritora, envía uno de sus poemas.
XIX-X-MMXIX
por M. Trinidad Williams F.
Siempre fue mucho,
cada paso suyo era una tromba,
que los arrastraba por el piso,
levantando polvo y secando su garganta.
Nunca estuvo arriba, nunca estuvo abajo,
sencillamente, la velocidad de sus pensamientos,
de sus deseos y sus sueños,
les eran inimaginables.
Anhelos pequeños y fútiles, infantiles, urgentes,
minúsculos brotes, arraigados en la tierra,
aspiraciones ancestrales, enraizadas fuertemente,
olorosas a humedad y a musgo recién desprendido.
Corría loca contra el viento,
cometa desbalanceada que giraba sin sentido,
ansiosa de libertad, ebria de lucidez,
se abrazaba a la vida.
Se entregaba transparente como el aire,
alma ingenua y honesta,
desadaptada,
incomodando desde el nacimiento.
Y se sometió,
extendió los brazos, aceptó las cadenas,
auto flageló su espalda,
cosió sus labios y sus ojos, por años durmió.
Más una tarde, se acabó el invierno
y una mañana se desentumeció su lengua,
recordando quien era se irguió con fiereza,
y desgarró la coraza que la oprimía.






Emotivo y crítico. Es un gran relato picaresco.