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	<title>Biografías archivos - Letras de Chile</title>
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	<title>Biografías archivos - Letras de Chile</title>
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		<title>IÓSIF GRIGULEVICH: SEGUNDA PARTE. EL NKVD (KGB) EN CHILE Y ARGENTINA:</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Mauricio Galaz]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 13 Oct 2025 14:15:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Biografías]]></category>
		<category><![CDATA[Comentarios de Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Memoria]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>EL FRENTE INVISIBLE DURANTE LA II GUERRA MUNDIAL Por Eduardo Contreras Villablanca / Letras de Chile El libro de Nil Nikandrov continúa la exploración exhaustiva y la biografía minuciosa del espía soviético Iósif Grigulévich (Arthur), cuya primera parte fue publicada también por CEIBO este año 2025. En esta nueva entrega, el autor va centrándose en [&#8230;]</p>
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<h2 class="wp-block-heading has-text-align-center">EL FRENTE INVISIBLE DURANTE LA II GUERRA MUNDIAL</h2>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph"><strong><em>Por Eduardo Contreras Villablanca / Letras de Chile</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El libro de Nil Nikandrov continúa la exploración exhaustiva y la biografía minuciosa del espía soviético Iósif Grigulévich (Arthur), cuya primera parte fue publicada también por CEIBO este año 2025. En esta nueva entrega, el autor va centrándose en la actividad de “Arthur” durante la Segunda Guerra Mundial en la región del Cono Sur de América Latina. Esta investigación aborda con detalle su paso y operaciones en Chile, Argentina y (aunque no es mencionado en el título) también en Uruguay, donde desplegó una red de inteligencia y sabotaje clave para el esfuerzo soviético en la guerra contra el nazismo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nikandrov aporta en esta obra un excelente trabajo de investigación de archivos desclasificados, testimonios y documentos que enriquecen la comprensión del rol de Grigulévich. La narrativa integra minuciosamente la reconstrucción histórica con las vivencias personales y riesgos constantes que enfrentó el agente. Se describen con precisión las complejidades políticas, sociales y culturales de cada país, desde el auge de corrientes nacionalistas y fascistas hasta las respuestas de la izquierda, en particular los partidos comunistas de esos países, y los movimientos obreros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este contexto riguroso enmarca un análisis de cómo operó el espionaje soviético y cuáles fueron las estrategias de infiltración, reclutamiento y acción directa en la región. Se muestra que desde Chile, y con conexiones en Argentina y Uruguay, se establecieron células clandestinas que lograron influir en la política y obstaculizar intereses nazis, con mucho énfasis en el freno a las exportaciones de salitre hacia Alemania (a través de la España franquista), para ser utilizado en la industria armamentista alemana, se narran sabotajes en Buenos Aires a barcos que transportarían ese insumo a Europa, y lo anterior en paralelo al despliegue de una intensa vigilancia hacia actividades de alemanes e italianos en el cono sur, así como a cualquier partidario del nazismo y el fascismo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El libro también destaca la relación de Grigulévich, directa o indirectamente a través de sus agentes (en el caso chileno se trata de “Alexander”, que es Leopoldo Arenal), con distintos actores de la cultura y la política regional. En el caso chileno, figuras como Galo González, Ricardo Fonseca y Carlos Contreras Labarca (los tres en algún momento secretarios generales del Partido Comunista de Chile), e incluso Pablo Neruda, que no solo aparecen como personajes históricos, sino que se analizan como componentes relevantes dentro de las redes soviéticas de influencia y movilización.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La red, en Chile y en Argentina, se apoya tanto financieramente, como en términos de personas, en la militancia de los partidos comunistas de ambos países. Llama la atención que, en el contexto de la guerra, los aliados, en particular EEUU y Reino Unido, en un mundo previo al Macartismo y la guerra fría que sucedió a la caída del fascismo, buscan también apoyarse en los partidos comunistas locales, compitiendo con los soviéticos, incluso ofreciendo recursos para que se sumen a la lucha contra el eje Alemania – Italia – Japón.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este enfoque humaniza la historia del espionaje en esa época, y abre una ventana para comprender la interacción entre la lucha ideológica y la cultural en periodos convulsos, y su evolución en el tiempo. La colaboración de EEUU con partidos comunistas latinoamericanos, resulta inimaginable para quienes nacimos en plena guerra fría.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A modo de ejemplo, de lo que hoy sería una insólita colaboración, Manuel Solimano, militante del Partido Comunista de Chile, es uno de los agentes reclutados por “Arthur”: luego, con el visto bueno del soviético, es reclutado también por los norteamericanos, y termina actuando como doble agente, enfocado en el seguimiento a potenciales fascistas italianos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Otro personaje histórico del PC chileno que destaca es Enrique Kirberg, quien más adelante fuera Rector de la Universidad Técnica del Estado. Posterior al golpe de estado de 1973, Kirberg fue hecho prisionero y pasó dos años en condición de preso político en el Campo de Concentración de Isla Dawson. Luego vivió como exiliado en los EE. UU. y en Uruguay. Retornó a Chile en 1989 y falleció en 1992. Por esta obra nos enteramos del importante rol que jugó, como parte de la red de espionaje de Arthur.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se describen también las actividades de los que el autor denomina los “cinco grandes”: Mario Abu Eid, Víctor Corvalán Pereira, Eduardo Pecchio (ciudadano venezolano), Christian Casanova Subercaseaux y Joaquín Gutiérrez (ciudadano costarricense). Todos ellos reclutados a través de “Alexander” el interlocutor de “Arthur” con el Partido Comunista de Chile.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un dato que impacta, pero que no debiese sorprender a estas alturas, es que en el espionaje norteamericano había particular interés en los militares chilenos, y en las listas de oficiales con simpatías pro alemanas entregadas a los estadounidenses, se incluyó el nombre de Augusto Pinochet.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que diferencia esta obra respecto a otras biografías o textos sobre espionaje es el énfasis en América Latina como un frente geopolítico activo durante la Segunda Guerra Mundial y no solo un espacio pasivo o marginal. La fenomenal capacidad de Grigulévich para tejer alianzas, construir mecanismos de información y realizar operaciones de sabotaje, es retratada con una combinación de detalle operativo y reflexión estratégica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nikandrov hace visible el “frente invisible” latinoamericano: las tramas ocultas de la guerra que no se libraron solamente en Europa y Asia, sino también a miles de kilómetros de distancia, dentro de territorios donde convergían intereses extranjeros, oleadas migratorias, tensiones socioeconómicas y pugnas políticas internas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay una riqueza documental y calidad narrativa en el libro, que logra conjugar un relato apasionante con una investigación rigurosa. Al mismo tiempo, resulta encomiable la capacidad del autor para presentar el espionaje desde un enfoque multifacético, sin caer en simplificaciones maniqueas que idealicen o demonicen a los actores, sino más bien revelando sus contradicciones, dudas y riesgos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La obra resulta accesible no solo para especialistas o lectores con formación en geopolítica, sino también para un público más amplio interesado en la historia latinoamericana, los mecanismos del poder y las luchas ideológicas del siglo XX.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este libro no solo informa, sino que invita a reflexionar sobre las complejidades de la política internacional, las redes de poder y la interacción entre historia militar, política y cultural. Una obra indispensable para conocer mejor, y entender ese periodo histórico.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Iósif Grigulévich. Segunda parte<br>El NKDV (KGB) en Chile y Argentina<br>CEIBO ediciones, 236 pp., 2025</strong></p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="682" height="1024" src="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/10/porada_iosif-grigulevich-682x1024.jpg" alt="Iósif Grigulévich. Segunda parte
El NKDV (KGB) en Chile y Argentina" class="wp-image-17318" srcset="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/10/porada_iosif-grigulevich-682x1024.jpg 682w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/10/porada_iosif-grigulevich-200x300.jpg 200w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/10/porada_iosif-grigulevich-768x1154.jpg 768w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/10/porada_iosif-grigulevich.jpg 852w" sizes="(max-width: 682px) 100vw, 682px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Iósif Grigulévich. Segunda parte<br>El NKDV (KGB) en Chile y Argentina</em></figcaption></figure>
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		<title>LA BIOGRAFÍA, UNA FORMA DE RESCATE DE LA MEMORIA: “LA CANCIÓN QUE NUNCA CALLA”, DE YES BAU Y ARACELI NAVARRO</title>
		<link>https://letrasdechile.cl/2025/10/02/la-biografia-una-forma-de-rescate-de-la-memoria-la-cancion-que-nunca-calla-de-yes-bau-y-araceli-navarro/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Mauricio Galaz]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 02 Oct 2025 17:30:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Biografías]]></category>
		<category><![CDATA[Comentarios de Libros]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Gabriela Aguilera Valdivia “No pensaba ganar grandes sumas. Mi primer sueldo fueron cuarenta mil pesos mensuales. Después, la gran lucha por imponerme. Mis discos fueron gustando lentamente. Ahora solo tengo agradecimientos.” “Quiero estar siempre en el corazón de la gente.” Son interesantes las biografías. Entregan la mirada de un autor (el biógrafo), acerca de [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph"><strong><em>Por Gabriela Aguilera Valdivia</em></strong></p>



<p style="margin-left: 150px;"><em>“No pensaba ganar grandes sumas. Mi primer sueldo fueron cuarenta mil pesos mensuales. Después, la gran lucha por imponerme. Mis discos fueron gustando lentamente. Ahora solo tengo agradecimientos.” “Quiero estar siempre en el corazón de la gente.”</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Son interesantes las biografías.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entregan la mirada de un autor (el biógrafo), acerca de la vida de una persona y aunque considera el registro histórico y periodístico, se trata de “una” de tantas miradas, en la que se intenta compendiar el todo y hacerlo en profundidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por otra parte, el lector de una biografía siempre espera enterarse de algo insospechado, develar un secreto, un silencio. O corroborar un rumor, desacreditar otro quizás. Espera saber.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este libro es la biografía autorizada de Cecilia la Incomparable, escrita por Yes Bau y Araceli Navarro. Lleva como título el verso de una de las canciones de la artista, una ídola nacional. Como cualquier biografía, pretende narrar una vida y se apoya tanto en los registros como en los testimonios personales de Cecilia y de otras personas que la conocieron, además de las experiencias propias de Yes Bau, amiga y su manager durante muchos años. Este dato no es menor, ya que de tal relación de cercanía se infiere que lo que se expone en el libro se aproxima ineludiblemente a la veracidad, más allá de los datos comprobables por cualquier persona. Por supuesto, esa cercanía también puede ser un arma de doble filo: el afecto, la historia común, los espacios familiares compartidos, el respeto por el protagonista puede conducir al autor a obviar ciertos aspectos o no profundizar en algunos de ellos. Es lo que ocurre con la orientación sexual de Cecilia, que siempre se intuyó o se supo, pero de lo que nunca se habló abiertamente. Esto se relaciona con el Chile de décadas pasadas y del que aún quedan resabios, pero hoy día son muy pocos los que se atreverían a cuestionar la sexualidad de alguien y ponerlo en la escena como un factor determinante de calidad artística. En ese sentido, podemos verificar que como país hemos avanzado civilizatoriamente, sin dejar de reconocer que aún nos falta avanzar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El libro está dividido es doce capítulos, un epílogo y un anexo, además de un archivo de fotos que contribuyen a contextualizar y activar la memoria. Se señalan hechos ocurridos en Chile, intimidades familiares y profesionales, las fuerzas que operaban en el mundo artístico de ese momento, las emociones de Cecilia, sus miedos, la rabia, sentimientos que destrozan el alma. Y ciertas anécdotas sabrosas, como por ejemplo, el encuentro en Villa Frei de Cecilia con la poeta Stella Díaz Varín. Dos tremendas artistas, la Incomparable y la Colorina, y que tenían en común la rebeldía expresada en la palabra y la música.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cecilia Pantoja, una chica de Tomé perteneciente a una familia tradicional y que a fines de la década del 50 empezó a cantar en auditorios radiales, seguramente no pensaba que llegaría a convertirse en un mito, un referente y una figura musical a la que la nuevas generaciones ofrecerían tributo. Y quizás hubiera sido como tantas chicas que cantaban en aquella época, que asistían a los programas de las radios y los festivales y soñaban con llegar lejos, ser aplaudidas, reconocidas. Sin embargo, su caso fue distinto por varias razones. Una de ellas es que Cecilia contaba con su padre, que fue fundamental en la consecución de sus logros. Fue su manager, guía y protector. También parece hacer sido quien modeló su rigurosidad en el ejercicio del oficio de cantante, su autoexigencia, el respeto hacia el trabajo musical. Pero innegablemente, había algo único en ella misma: Cecilia era una artista, una creadora para quien no había límites, una mujer consecuente dispuesta a desafiar los preceptos encorsetados que en este país y en ese momento, se imponían a las mujeres.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque siempre se definió como apolítica, era una revolucionaria que innovó en muchos ámbitos, rompió con las convenciones, tomó las riendas de su vida como ella pensaba que debía ser y pagó los costos. Formó parte del movimiento de la Nueva Ola y cuando la mayoría de sus colegas elegían el idioma inglés para interpretar sus canciones (en una clara imitación de lo que se hacía en los países angloparlantes), ella optó por escribir las suyas en italiano y en español y experimentar con diversos géneros musicales, paseándose con su propio estilo por el bolero, la balada, el tango, el rock, etc.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sorprendió con su vestuario, que era una puesta en escena, una performance. Así, sin descuidar detalles, echó abajo la imagen conservadora que se esperaba que tuvieran las mujeres. Usó pantalones, enteritos, brillos inesperados, accesorios llamativos, cuando a nadie se le pasaba por la cabeza hacer algo así. El beso de taquito, asociado con el fútbol masculino, le trajo reconvenciones y críticas y fue uno de sus sellos, junto con el manejo irreverente del micrófono y el desplante en el escenario.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Siempre sorprendente, también hizo versiones del folclore latinoamericano. Es magistral su interpretación de “Canción con todos”, realizada en 1984 en el programa El Festival de la Una de TVN, canción que no grabó por lo que solo puede escucharse en YouTube. Hizo lo mismo con “Plegaria de un labrador”, de Víctor Jara y con “Gracias a la vida”, de Violeta Parra, a quien frecuentaba, como hizo con otros integrantes de la Nueva Canción Chilena. Llegó incluso a crear su propio sello discográfico, superando todas las expectativas. Marcó a diversos músicos, muchos de ellos más jóvenes, a quienes respetó y en quienes creyó. Fue una maestra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nuestra Cecilia partió hace un tiempo y fue despedida como se lo merecía, por un país que la amó con esos amores que a veces son despiadados y mezquinos y otras, incondicionales e intensos. Se fue rodeada del público, su gran amor, como ella misma lo dijo siempre.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Leer este libro, teniendo a mano su discografía, es un viaje por un pasado musical profundamente chileno que llega hasta el presente, en el que pervive esta artista excepcional: nuestra Cecilia, la Incomparable.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“La canción que nunca calla”, biografía, Yes Bau y Araceli Navarro.<br>Editorial LOM, Santiago, 2025, 273 páginas.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-large"><img decoding="async" width="691" height="1024" src="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/10/portada_la-cancion-que-nunca-calla-691x1024.jpg" alt="“La canción que nunca calla”, biografía" class="wp-image-17276" srcset="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/10/portada_la-cancion-que-nunca-calla-691x1024.jpg 691w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/10/portada_la-cancion-que-nunca-calla-203x300.jpg 203w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/10/portada_la-cancion-que-nunca-calla-768x1138.jpg 768w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/10/portada_la-cancion-que-nunca-calla.jpg 864w" sizes="(max-width: 691px) 100vw, 691px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>“La canción que nunca calla”, biografía</em></figcaption></figure>
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		<title>Escritoras argentinas en sus propias palabras</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Mauricio Galaz]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 17 Sep 2025 13:54:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Biografías]]></category>
		<category><![CDATA[Noticias]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Un nuevo e interesante aporte del escritor Rolando Revagliatti “¿En los universos de qué artistas…?” COMPILADO: 20 escritoras argentinas responden una misma pregunta en este Compilado propuesto y organizado por Rolando Revagliatti. “¿EN LOS UNIVERSOS DE QUÉ ARTISTAS TE AGRADARÍA PERDERTE (O ENCONTRARTE)? O BIEN, ¿A QUÉ ARTISTAS ELEGIRÍAS PARA QUE TE INCLUYERAN EN CUÁLES [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading has-text-align-center">Un nuevo e interesante aporte del escritor Rolando Revagliatti</h2>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><em>“¿En los universos de qué artistas…?”</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>COMPILADO: 20 escritoras argentinas responden una misma pregunta en este Compilado propuesto y organizado por Rolando Revagliatti.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>“¿EN LOS UNIVERSOS DE QUÉ ARTISTAS TE AGRADARÍA PERDERTE (O ENCONTRARTE)? O BIEN, ¿A QUÉ ARTISTAS ELEGIRÍAS PARA QUE TE INCLUYERAN EN CUÁLES DE SUS OBRAS COMO PERSONAJE O DE ALGÚN OTRO MODO?”</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>1: ALEJANDRA M. BOERO SERRA</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Definitivamente, perderme en las tramas literario-filosóficas y poéticas de las sagas vikingas; en los relatos que llegaron de Oriente a embellecer y hechizar a Occidente; en las epopeyas sumerias, indias, griegas, amerindias; en las coplas andinas; en los cuentos folclóricos. Encontrarme en la voz de los juglares que compartían y enriquecían la memoria de sus pueblos. Y en la poesía y correspondencia amorosa de todos los tiempos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por lo expuesto anteriormente, elijo, en este momento, a los artistas anónimos, colectivos, a aquellos que estudiaron y compilaron las historias que todavía continúan contándome, leyéndome, interrogándome. Si tuviese que escoger a autores en cuyos personajes femeninos me sentí identificada o me hubiese gustado encarnar, serían, sin dudas, Marcel Proust y Gustave Flaubert.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>2: ALICIA MÁRQUEZ</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Quisiera seguir a un conejo, a una llama, a un canguro, a un carpincho y de repente caer, caer y seguir cayendo por un profundo pozo y aparecer en un mundo absolutamente delirante. Igual al que estoy viviendo, pero infinitamente más creativo y ciertamente menos cruel.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si hay una reina que quiere cortarme la cabeza, la soplo, porque es una carta. Como decía el gato de Cheshire, la imaginación es la única arma en la guerra contra la realidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y sí. Siempre me quedé con ganas de que la oruga me convidara con su narguile y todavía me pregunto quién soy yo. No lo sé. Alguien me dijo que era muy alta y yo me sentía muy chiquita y no había comido ninguna galleta tentadora.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tomaría café, en todo caso, aunque siempre es momento para el té, porque ellos son muy ingleses.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La morsa está ahí para que no olvide la avidez, la avaricia y también, ¿por qué no? la crueldad. Pero es una barbarie de mentira, porque estoy en un cuento, y si fuera verdad los perdono, porque ellos son animales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y entro y salgo del espejo, que es líquido como a veces algunos de mis pensamientos, como últimamente muchos de nuestros pensamientos, líquidos, inconsistentes, que van y vienen en un frenesí como el del Sombrerero Loco, pero no tan loco porque dice que, en un mundo de locos, ser cuerdo es una locura.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No se oyen ruidos, nada más que mis pasos eligiendo un camino. Nada más que silencio de árboles y no sé dónde está el sol porque el bosque es cada vez más espeso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quizás tenga miedo. ¿Pero quién no lo tiene? ¿Habrá que vivir con miedo? ¿Vale la pena? ¿Algún tribunal me juzgará por algo que hice, quizás arranqué un pétalo a una margarita y ella se quejó amargamente? A lo mejor no hice nada más que mirar detrás de un cerco perfectamente cuidado por no sé quién y ayudé a un flamenco a enderezarse.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Dentro del cuento no es demasiado el miedo. No.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Dentro del cuento es todo un magnífico interrogante acerca de adónde vamos, si es que vamos a alguna parte.</p>



<p class="wp-block-paragraph">O no me interesa ir a ninguna parte y entonces me siento y lloro, lloro mucho, lloro y me voy ahogando en mis propias lágrimas, pero por suerte sé nadar. Hay que llorar, sí, mucho. Y después, en medio del lago recordar palabras difíciles: dingolondango, rondalla, quisneado, languor, giranta, pulchen. Y mientras las digo a los gritos, se van secando el lago y mi ropa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahí viene otra página y tengo que aferrarme al borde para no caerme.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Me olvidaba. Yo también me llamo Alicia.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>3: ALICIA PASTORE</strong><br> <br>Perderme o encontrarme, dos polos de un mismo programa. La lógica diría que para encontrarse hay que perderse primero. Pero creo también que es posible perderse al haberse encontrado en un mundo infinito de nuevos conocimientos.  </p>



<p class="wp-block-paragraph">Me gustaría perderme en los universos de la artista japonesa Yayoi Kusama, soltarme, como dejándome caer en su mundo de percepciones, jugar en ese terreno peligroso en el que ella lo hace -peligroso para mí, no para ella- y volver, sí, volver a mí, inevitablemente modificada, claro, pero volver a mí, la que era antes, esa para la que una calabaza no tenía otra importancia que ser hervida en un caldo.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sé que sería una experiencia única, pero también, que lo haría desde muy cerca de la puerta de salida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Yayoi Kusama, quien padece desde niña de un&nbsp;Trastorno Obsesivo-Compulsivo, además de alucinaciones visuales y auditivas, pinta, entre otras cosas, calabazas, y desde su infancia en ellas encuentra consuelo, sencillez y alegría de vivir. Las calabazas no importaban nada en mi infancia taciturna y solitaria y mi propósito sería comprender en su hondura el significado que le encuentra Yayoi, pero regresando sana y salva, como corresponde a alguien que a gusto o a disgusto, se crio y vive en Occidente. Soy lo que soy. De este lado del mundo, nos creemos muy normales, sanos y perfectos, Y ante el distinto, crece el miedo, nos la jugamos, pero hasta ahí. Creemos que lo que tenemos es tan bueno, que no estamos dispuestos a arriesgarlo. Si me animara completamente, tal vez me llevaría una sorpresa, pero eso no sucederá.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Yayoi, internada voluntariamente desde 1977 en un Centro psiquiátrico en Tokio, utiliza puntos y lunares aplicados a esculturas, pinturas, instalaciones y moda. Es lo que la ayuda a expresar su visión de infinito, cito «Nuestra Tierra es solo un lunar entre un millón de estrellas en el cosmos.&nbsp;Los lunares son un camino hacia el infinito».</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ella es infinita, no tiene miedo, yo ando reparando en minucias, las diferencias entre Oriente y Occidente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su universo es muy otro que el mío.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>4: ALICIA SILVA REY</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Clinamen. Se elabora, abeja, una miel depreciada. Se clava el aguijón en la materia finisecular del oído interno. Se abortan recuerdos. Se los revincula a la vigilia y a los sueños. Transmutante doble fondo de un objeto revestido de pana azul. Las metáforas extinguen. Tu oído es conocimiento en la literalidad. El universo tabica los intersticios. Una alegría seca confluente, embrujada, cubierta de compost rojo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De haber sido la hermanastra desconocida de Arlt, querría existir únicamente como la desconocida tía de sus sobrinos bastardos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Simultáneamente (en otra escala temporoespacial) querría haber nacido Lengua de Scherezada. Para denunciar ante el mundo los subterfugios de un relato finito, a saber, el fraseo nocturno de Schahriar, el infame. Por eso, lengua feraz, al poner fin a una realidad dada como infinita por el energúmeno, pateo el tablero de su petitorio corto de miras, arropado cada noche en la sustancia prodigiosa de mí, Lengua. (Casi pierdo mi vida en manos de tu delirio de inmortalidad. Ahora, te deporto a tu andrajo, desnudo, despojado para siempre, para siempre, de las nobles palabras. Te he vestido con ellas durante mil y una noches. Me llevo tu hombría acotada a mi lengua. Te he matado.)</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nota: Remitirse, quien lo desee, a: <em>“La lengua de Scherezada”</em>, Alberto Forcada, 1999, México, D. F., Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>5: ARACELI OTAMENDI</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Si tuviera que elegir universos de artistas en los que perderme o encontrarme, o donde me incluyeran como personaje, iría por opciones llenas de fantasía, profundidad y un toque de extrañeza. Me imagino habitando el mundo de “Barbarella” de Jean-Claude Forest, siendo un personaje humano, pero con un giro fantástico: quizás una viajera espacial con la capacidad de soñar mundos enteros, flotando entre planetas surrealistas con esa mezcla de inocencia y audacia que tiene el cómic. La bondad del universo sería un refugio perfecto para explorar sin miedo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Después, me tienta perderme en un cuento de Julio Cortázar, como <em>“Casa tomada”</em> o algo más onírico de <em>“Bestiario”</em>. Sería un personaje que salta entre realidades sin notarlo del todo, atrapado en un Buenos Aires donde lo cotidiano se quiebra y lo imposible se cuela por las rendijas. O en un relato de Jorge Luis Borges, tal vez como una figura secundaria en <em>“El Aleph”</em>, alguien que intuye los infinitos, pero nunca los comprende del todo, vagando entre tiempos y espejos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si vamos a lo desconcertante, un cuento de Silvina Ocampo sería un sueño: ser un personaje con esa mezcla de ternura y rareza que ella sabía construir, quizás una niña que ve lo que nadie más ve en un mundo torcido y poético. Y con Clarice Lispector, me encantaría ser parte de algo como un cuento de ella, un ser que vive en los bordes de lo real, atrapado en sensaciones intensas y pensamientos que no terminan de encajar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También me gustaría estar en una aguafuerte porteña de Roberto Arlt, podría ser <em>“La mujer que escribe de noche cerca de la ventana”</em> y que el autor se imaginara lo que estoy escribiendo mientras camina por la ciudad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si voy más atrás en el tiempo, ser un personaje de Guillermo Enrique Hudson en un cuento, viviendo en el campo, montando a caballo y durmiendo con el canto de los pájaros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y ya que de fantasear se trata, podría ser un personaje de una leyenda indígena argentina, tal vez anónima, que al correr peligro se transforma en un árbol florecido y recibe el nombre de algún pájaro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tal vez, ser una escritora personaje en una novela policial de Patricia Highsmith, donde a su vez crea otro personaje que escribe una novela.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>6: CAROLINA DOARTERO</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Me encantaría perderme en el universo pictórico de Remedios Varo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Descubrir su obra tuvo en mí resonancias inabarcables. Me acerqué a su imaginario con todo el cuerpo, con todo el ser.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su obra trasciende lo visual, promueve un salto perceptivo. Invita a mirar con <em>“los ojos de la carne, de la mente y del espíritu”</em>, como dice Ken Wilber al referirse a los tres ojos del conocimiento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay muchos puntos de contacto entre Remedios Varo y mi búsqueda personal y creativa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sus cuadros tienen textura, espesor, y una narrativa que sólo se capta desde la intuición.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Emanan ritualidad. Una sacralidad prosaica en la que conviven animales fantásticos, insectos, muebles y objetos animados, con elementos de captación sutil.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las escenas transmiten silencio introspectivo e interioridad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Transcurren en arquitecturas de líneas románicas y góticas, pero atemporales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las cúpulas, cavidades y concavidades de estos espacios aparecen una y otra vez en mi imaginario y en mi poesía.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Me une a Remedios Varo su entrega al desarrollo de la conciencia a través del psicoanálisis, los lenguajes simbólicos, la alquimia, la astrología, la metafísica, el hermetismo, la kaballah y la exploración de lo onírico como campo de información.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y el entramado inseparable entre vida y obra en la que esta última es manifestación de las diferentes fases del camino de autoconocimiento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En los cuadros aparece su rostro en todos los personajes. Rostros blanquecinos, nacarados, de expresión neutra, sin dramatismo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se la ve transfigurada, andrógina, despojada. Etérea y al mismo tiempo encarnada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Veo en su obra la integración de polaridades, luz y oscuridad, vehículo imprescindible para conectar los diferentes planos de la realidad con la multidimensión.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Me maravillan las escenas que van desde lo subterráneo hasta lo astral.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Otro punto de contacto es la influencia del Bosco en su obra. Un pintor que me atrae desde niña. Me recuerdo mirando una y otra vez los detalles de <em>“El jardín de las delicias”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Otra conexión potente con Varo es su acercamiento a la danza como medio de expansión de la consciencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con su amiga Leonora Carrington, compartían arte y espiritualidad. Eran seguidoras del <em>“Cuarto camino”</em> de Gurdjieff y practicaban las danzas sagradas. Danzas repetitivas, de alta intensidad que influyeron en coreógrafos como Pina Bausch y José Limón.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En sus cuadros, los seres longilíneos con reminiscencias de las figuras humanas del Greco, me traen ideas coreográficas y de movimiento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La presencia de pájaros, plumas y el tema del vuelo es otro tema que se repite en su obra y atraviesa mi danza y mi poesía.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por último, los hilos, filamentos y hebras que ligan espacios, seres y cosas es otro gran punto de encuentro con su obra. En mi poesía, casi una obsesión.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El hilo une lo fragmentado, conecta lo que parecía separado.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“El manto sin costuras del universo”,</em> expresión que se le atribuye a Einstein y punto de partida del misticismo oriental, sintetiza un modo perceptivo: la consciencia de unidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Me perdería feliz en la obra de Remedios Varo, en quietud contemplativa o en movimiento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su universo me resulta familiar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Me veo en ella:</p>



<p class="wp-block-paragraph">mujer pájaro<br>mujer árbol<br>escarabajo<br>libélula</p>



<p class="wp-block-paragraph">maga<br>alquimista<br>trovadora<br>tejedora del manto terrestre</p>



<p class="wp-block-paragraph">canoa sirena</p>



<p class="wp-block-paragraph">Remedios<br>me re liga<br>algo en mí recuerda.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>7: CATALINA BOCCARDO</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La pasión según Clarice Lispector. Los misterios de Clarice. El clímax. Esa escritura flotante y a su vez, de profundidades. Sus personajes cotidianos, comunes, incluidos en sus historias que van tomando otras formas con el correr de la vida.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Compruebo que estoy escribiendo entre el sueño y la vigilia</em>. De esta manera una querría ser el personaje y la escritora sutil. Amorfa. La pescadora de ideas. La emoción con la idea, la idea con las palabras. La metamorfosis. Esa experimentación de los fantasmas vigilantes. La penumbra nocturna los cubre. Y vuelve a amanecer.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tapada como una crisálida, a la espera.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Acostada con los párpados cerrados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuándo duermo y me despierto son las preguntas admitidas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Creo levantarme mariposa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A ella (la escritora) le hubiera gustado nacer <em>bicho.</em> O quizá, una planta. A mí me gustaría algo de todo eso. Y, en el caso, no ser devorada pronto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desearía vivir mucho. Elegiría un paquidermo, una tortuga, un cactus. Cientos de años, milenios. Desarrollar esa pasión. Una pasión por la escritura es larga. Contundente. Arbitrario acto escritural.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una de mis fuentes trata del libro con título marino. Cuando su autora se dejó llevar hasta el final con la forma de un molusco. Dejó atrás caparazones o exigencias del entorno.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No importó ninguna narrativa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sólo ser.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El verbo “ser” no como esencia, ontología. Ser viviendo y viviendo, viviente y suelto, en páginas de papel. O digitales. Sin ocluir el libro diurno. <em>Más que un instante, quiero su fluir;</em> arremeter con esta idea.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si ella optó por una <em>vida inventada,</em> también este yo que está escribiendo esto. Circular, sin puntos de referencia, sin equidistancia explicativa. Rizomática cuestión de quien hace un <em>texto sin ley.</em> Ella. Una mujer.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Escritura femenina.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Bello no estar atrapada por nadie. Ni atrapar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y quién dice que hay que secuestrar a los personajes. Hacerles un argumento. Tomarlos en la trama, forzados a accionar. Identificarlos estatalmente. No, sin jurisdicciones. La autora no va a informar ninguna de sus atribuciones. Sin potestad alguna. Sin antes dudar. Dudar hasta que acabe el tumulto.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>8: GRACIELA CROS</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En distintos momentos de la vida, creo, me habría perdido o encontrado en los universos de diferentes artistas. Rectifico, error en los tiempos verbales elegidos. Me perdí y me encontré. Y hasta escribí una novela para dar cuenta de eso. Doy un ejemplo, uno entre muchos. Cuando escribí esa primera y única novela (hasta ahora) estaba pasando una época de alta, pasional diría, identificación con Onetti, Idea Vilariño y las respectivas vidas y obras de los dos. Buceaba frenéticamente en las páginas de “La vida breve” de Onetti, en toda su obra y su vida, pero particularmente en esa novela. Hice míos algunos de sus personajes y los puse a vivir un thriller literario apelando a un juego de simulacros, presentándolos como sus imitadores o falsos clones puestos a vivir por el mismo Onetti para probar su verosimilitud y de ese modo pasaron a formar parte de mi historia, de hecho, allí soy un personaje más al que llaman por su apellido, Cros, sin mencionar nunca su nombre de pila. En esa ambigüedad está el misterio que me interpela, la ficción literaria que me subyuga. Aparecen en “Muere más tarde” también el mismo Juan Carlos Onetti (su réplica) y una misteriosa poeta uruguaya a la que es fácil reconocer en la figura de la gran poeta Idea Vilariño. Ese juego de planos –mezclados- de realidad y fantasía como espejos que nos incluyen o eliminan de la escena en instantes, es un recurso que me atrae y en toda mi escritura hay un ida y vuelta entre artistas, su obra, y la mía. En esa misma novela me llamo a mí misma “La Madame Bovary del subdesarrollo”. Aclaro que la novela fue escrita entre el 30 de mayo de 1994 -día de la muerte de Onetti, día en que empecé a escribirla en estado de shock profundamente conmovida por su partida-, y el 2000, año en que fue premiada en la convocatoria de la Secretaría de Cultura de la Nación y aclaro también que antes de llamarse “Muere más tarde” pasó por otras versiones bajo el título “Al imperio”, siendo finalista del premio Emecé y mención de honor del Fondo Nacional de las Artes. Yo “era” Idea Vilariño y quería llamar la atención de los lectores, invitarlos a que leyeran la obra de Onetti y también era la Idea Vilariño que lloraba su muerte, como también era Emma Bovary, porque como ella, o como El Quijote, estaba intoxicada de literatura y hacer pie en la realidad no era tarea fácil. Yo decía como lo hizo Flaubert con Madame Bovary: yo soy Onetti, yo soy Idea Vilariño, y todo lo demás era literatura. Y como para coronar el proyecto estaba el título que venía de otra figura amada y central en mi vida, Marguerite Duras, quien en su libro “Escribir”, en el texto llamado “Roma” dice: “Ella vive. No muere. Muere más tarde, de esa trampa de ser la prisionera de un hombre y, a la vez, amarle.” Toda mi obra es así, un diálogo infinito y fecundo con las voces de otros artistas.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>9: KARINA LERMAN</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Casi al modo de una “poeta ladrona de papeles robados” podría hacerme eco de ese <strong><em>fuego real</em></strong> que lejos de extinguirse se multiplica a lo largo de diversos personajes borgeanos. Personajes que se desprenden y conjugan entre sí, al mismo tiempo fragmentarios, pero de una aparente unidad: de Ulrica a la Beatrice de Dante. De Antígona a Eurídice vía Orfeo. Una colección de rastros e indicios como puntapié a un recuerdo futuro que desbarate las desgracias y las recupere en su gracia. Una especie de personaje/s serial/es que muta-n y se reacomoda-n metamorfoseado-s. Porque cada texto posee su propio territorio móvil, islotes escriturales que migran con cada pulso. Casi al modo de una mitología personal ser el tigre de Blake o el de Borges hacia las zonas ramificadas del <strong><em>Cayupán</em></strong>. Una evocación mítica atravesada por cientos de universos -que en un ir y venir de la conjetura a la experiencia creada y viceversa- sea la piel viva de un lector/a escritor/a ovillada como <em><strong>perlas</strong></em> <em>sobre el texto</em>. Una soñante infinita en el tránsito del Dante junto a las <strong>hijas de Lot</strong> reponiendo la escena del purgatorio en una devoción sin fin. Casi al borde de la letra (o de la locura fantástica) mudar (se) en la mariposa de Chuang Tzu o en la rosa de Paracelso. O más aún, el cuervo del “nevermore” que desde las <strong>cúpulas de Mayo</strong> (junto a un Bartleby dixit) repara en alguna de las Emily -en ambas- con su pico corvo, y en una suerte de notación porosa por la cual se escabulle una y otra vez el entredicho eterno e infinito del poema.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>10: LILIANA ALLAMI</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Son muchos los artistas que me invitan a sumergirme en sus mundos para poder perderme y, a la vez, encontrarme porque de eso se trata, ¿no? De ir siguiendo señales, atenta, conmovida, a tientas, para que algo, de repente, pueda serme revelado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque otras disciplinas, como por ejemplo el cine, me han deparado también momentos mágicos, es la literatura el arte que más frecuento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La prosa que me atrae es la intimista, la que ahonda en los vínculos, en las emociones, en los sentimientos. Y si bien son muchos los escritores que de esta manera me convocan, hay un nombre que frente a esta pregunta se despliega ante mis ojos, me hace un guiño y se destaca como un faro: ese nombre es Philip Roth. Este escritor estadounidense de origen judío, con una mirada aguda, de manera autorreflexiva y con cierta ironía, trata los conflictos del siglo XX y abre de par en par una puerta hacia distintas realidades para que nosotros, los lectores, de inmediato nos veamos reflejados. Ocupándose de las cuestiones fundamentales que inquietan al mundo, Roth siempre me invita a transitar desde lo magnánimo a lo mínimo, de los problemas universales a la más absoluta intimidad. Con sus ficciones, más que ningún otro escritor, me permitió comprenderme a mí misma y comprender a quienes me rodean. Con un lenguaje propio, luminoso e intenso, tiene la virtud de crear universos que me impulsaron, sin duda, a confrontarme. La novela <em>“Pastoral americana”</em>, más que ninguna otra obra que yo haya tenido entre las manos, me hizo cambiar la percepción de un mundo que, siento, veía cómodamente instalada desde un pedestal, inalterada, entera. Sus páginas revolucionaron mi cabeza, y me animo a decir -eso espero, eso deseo- que borraron en mí todo resto de arrogancia. El derrumbe del sueño americano, su caída, su desmantelamiento, me enfrentó de lleno a mi propia fragilidad, a mi vulnerabilidad, a la vulnerabilidad del mundo que nos rodea, a resignificar la importancia de ciertas cuestiones que solemos adorar porque nos deslumbran con su brillo y con su persistencia. Comprendí que, de pronto, podríamos convertirnos en la ruina de lo que alguna vez fuéramos, que los andamios a los que nos aferramos podrían desmoronarse de un momento a otro dejándonos desnudos, a la intemperie, solos. Ninguno de nosotros está exento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como ya dije, muchos otros escritores me convocan. Pero siento que hay en ellos un denominador común, algo que los vincula no solo por los temas que tratan sino por cómo son tratados. Una estética -forma y fondo- que tiende un lazo hacia mí y que no me suelta. Sus prosas me toman de las pestañas, hacen que me sumerja entera, cuerpo y alma, entre sus páginas. Atenta, inquieta, buceo entre esas palabras que me interpelan, me cuestionan, me emocionan, me acompañan y, sobre todo, me transforman, me van modificando: después de atravesarlas yo soy otra: más vulnerable todavía, más sensible y, con suerte, un poquito más sabia.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>11: LILIANA CAMPAZZO</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Ante la pregunta que me hiciste me sentí convocada y abierta a jugar con la respuesta, pero pasados unos días empecé a dudar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mis dudas eran acerca de mí misma. Sería pretenciosa mi respuesta? Tal vez infantil? O no sería sincera, tratando de causar buena impresión?</p>



<p class="wp-block-paragraph">En fin, creí que era sencillo y no lo fue. Pienso que generacionalmente debería estar entre la Maga de Cortázar y la Alejandra de Sábato, pero no, son dos mujeres incitantes y arrojadas y no doy el perfil. También se me pasó por la cabeza Alicia, la de Lewis Carroll, pero la aventura en mí se resume en andar por caminos de tierra y cielos del sur, en auto y sin relojes ni sombreros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Así que decidí ser alguna de las locas que andan entre los personajes de Aurora Venturini, cualquiera. Porque, al fin y al cabo, soy una poetita vieja de provincias que lo único que alcanzó a hacer fue publicar unos libritos que andan por las casas de las amigas y en el mejor de los casos una profe de escuela a la que algunos recuerdan por sus clases en que la pintura y el dibujo se mezclaba siempre con algunos poemas y libros que funcionaban en raras sinergias.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No sé si me da para más. Te escribo desde mi mesa de la cocina mientras el techo de mi casa retumba una lluvia que no es de acá.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Gracias por hacerme pensar.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>12: LILIANA HEER</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>1) ¿En los universos de qué artistas te agradaría perderte (o encontrarte)?</em><br>Me gustaría formar parte del streams of consciousness de Joyce, esa inquietante deriva potente en escenas cotidianas con personajes inolvidables. Amalia Popper, Molly Bloom, Anna Livia Plurabelle, verdaderos paradigmas que responden a la pregunta de Freud: Qué quiere una mujer. En ese universo, ellas son descubiertas mientras él escribe, recuerda momentos, otorga voces; las siente palpitar como si diera a luz y al mismo tiempo esa luz lo cegara.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tal vez, quiero ser un doble de Buck Mulligan, estar en <em>Ulises</em> desde el primer párrafo. Él abre la novela con su irreverente <em>Introito ad altare Dei,</em> bendiciendo el horizonte. Una apertura teatral, plena de ocurrencias irónicas. Es capaz de burlarse con soltura de una variedad de temas “serios” y sobre todo de sí mismo. ¿Un guiño hacia Falstaff?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Acaso prefiera ser una luciérnaga en el capítulo 17, cuando Bloom y Stephen – <em>el duunvirato</em>&#8211; caminan por las calles de Dublín con el recurso de preguntar y responder. Una voz en tercera propicia el inolvidable diálogo entre ellos: música, literatura, París, amistad, credos, prostitución, salud, naturaleza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También, sería divertido habitar el cosmos poético de Mario Trejo. Descubrir sensaciones desconcertantes, saltos, pasajes al sonido. Ese vigor expansivo capaz de arrasar territorios del orden enunciando lo impronunciable.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Avanzar en una cabalgata infinita, ser parodiada en la cámara lúcida de una postura crítica. Trejo, personalmente y en sus escritos, poseía una sintaxis dispuesta a patear cualquier pesadilla. Tal vez, el principio más poderoso de su estrategia sea despertar estruendos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>2) O bien, ¿a qué artistas hubieras elegido o elegirías para que te incluyeran en cuáles de sus obras como personaje o de algún otro modo?</em><br>Una pregunta excelente disparadora de efectos espejo. Acerca de “los universos y personajes elegidos”, creo haberme referido.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con otras lecturas, mis preferencias fueron sufriendo mutaciones. Recuerdo obras, autores, tramas alucinantes carentes de bella sintaxis; puedo afirmar que permanecen en mí sin intención de releerlas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Otros libros, a los cuales acudo con relativa frecuencia, genialmente escritos con argumentos singulares, no me instan a formar parte por variopintas razones. Entre otros autores, Faulkner, Alejandra Pizarnik, Herta Müller, Rilke, Marguerite Duras, Handke, Angélica Gorodischer, Murena, Borges, Libertad Demitrópulos, Benjamin, Kurosawa, Gombrowicz…</p>



<p class="wp-block-paragraph">Me resulta complejo tratar de incorporarme en uno u otro elenco, incluso cuando los considere valiosos o envidie la inmensa capacidad narrativa.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>3) La extiendo a otras escritoras argentinas.</em><br>Varias veces imagino ser alguien en un libro de Ana Arzoumanian. Ella dota de materialidad a los personajes, sentimos sus entrañas en un infinito violento ritmo transformante.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La poesía, las novelas, los ensayos, poseen el talento de enfrentarnos a ignorados devenires por su letra sin mordazas. Sofoca el aliento, exprime el valor del sentido como si el fin del secreto llamara a sus puertas seguro de ser oído. Lo privado se vuelve político, la historia es pasada y presente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El matar de cada día, el morir una vez más. Tensión. Lujuria. Ternura. Juana la loca vive entre nosotros, los jazmines ausentes en New York reverberan en nuestras neuronas cuando el caleidoscopio se detiene en la frase “soy armenia”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y más, ascender, cruzar, excavar. Si Milena viviera, le escribiría cartas a ella; si Kafka viviera, espiaría esas cartas rogándole que se las envíe a él para leerlas primero.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>13: MARÍA BARRIENTOS</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Tengo que separar esta pregunta por etapas, en mi adolescencia me sentía dentro de una novela de Roberto Arlt, me entusiasmaban sus personajes rebeldes, su implacable forma de ver la traición. Sentía que era un amigo que me hablaba. Mi corta edad sumada a la rabiosa manera de describir el mundo me hacía sentir un espíritu afín. Lo mismo me pasaba con los poemas de Alfonsina Storni, su manera de anticiparse a la época, su defensa furiosa de los lugares estancos y su defensa de lo femenino. Esa gran tristeza y melancolía que se desprenden de sus versos y que no están exentos de la ironía.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde muy joven tuve que trabajar en lugares alejados de lo literario, la literatura venía a mí en tiempos robados a la vida cotidiana, era una vida secreta que compartía con unos pocos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Muchas veces, cuando solo quería estar leyendo o escribiendo, me sentía el personaje de Kafka de <em>“La metamorfosis”,</em> ese vendedor agobiado que un buen día no puede levantarse más para ir a trabajar. Esa atmósfera asfixiante a la vez es una cueva donde volverse un ser invisible, a quien nadie le pide ya nada, un ser repugnante y descartado. También el universo de Sylvia Plath produjo una fascinación en mí, no solo por su intensa poesía sino por su narrativa con su novela <em>“La campana de cristal”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Con el correr del tiempo entendí que el no depender económicamente de la literatura fue lo mejor que me pudo pasar. Alejada de cualquier torre de cristal pude acceder a conocer lo mejor y lo peor de la condición humana más allá de los libros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En los últimos años me he ido alejando de ciertas intensidades, no quiero llamar a esto madurez sino cambios de ciclo, es natural que la juventud se encandile con la oscuridad, porque la fragilidad de nuestros primeros años nos vuelve admiradores de experiencias extremas. En estos momentos me gusta encontrarme con mundos más luminosos, como los paisajes de Juan L. Ortiz, la clave es el río, el que nos atraviese ese río, un aire puro, una nostalgia cristalina. Esos poemas de lenguaje exquisito me hablan de un mundo extraño para mí, un mundo idealizado como todo lo que es lejano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Siempre viví en la ciudad, la naturaleza es algo literario en la medida de mi alejamiento real de ese entorno. Leo los poemas de otros y los míos desentrañando si se trata de un poeta de la ciudad o de la naturaleza. Por otra parte, me sentí muy dentro de la novela <em>“El oso”</em> de Marian Engel, una escritora canadiense que narra la historia de una mujer que se refugia en la naturaleza y se relaciona únicamente con un oso en una isla remota, mientras se ocupa de catalogar una biblioteca. Muy lentamente fui entrando en esa casa perdida en una isla donde la única compañía es un oso y en la particular relación que se establece con la protagonista. Creo que la real dimensión de un escritor está en convencer al lector de atravesar la realidad y vivir una nueva condición creada a través de una escritura que borre cualquier límite.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>14: OLGA EDITH ROMERO</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Ante las preguntas a qué artistas hubiera elegido para que me incluyeran en sus obras como personaje, mi respuesta es que admiro a Diego Velázquez, quien fue un pintor del Renacimiento español, nacido en Sevilla en 1599. Este artista del siglo de oro tiene un estilo barroco y aunque su importancia se reconoció dos siglos después de su muerte, es uno de los más talentosos, tal es así que sus obras se pueden admirar en el Museo del Prado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Me encantaría ser parte de su cuadro <em>“La fábula de Aracne”,</em> también llamado <em>“Las hilanderas”,</em> que es una alegoría literaria. Las hilanderas se hallan trabajando en un taller de costura y me agrada esta obra porque incluye mitología y simbolismo oculto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay cinco hilanderas, cada una con una tarea específica para llegar a tejer y qué es si no la escritura, sino armar una trama, una forma de hilar historias, a veces en forma de prosa y otras componiendo poemas. Preparar la lana o el hilo es como elegir las palabras, con las cuales se puede o no formar algo que tenga belleza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay varias hilanderas, una está cerca del huso, que sirve para hilar torciendo la hebra y hay otras observando tal vez lo que luego realizarán. A mí me gustaría ser la que está de espalda y tiene en sus manos un pequeño y rústico telar con el cual ya ha colocado la urdimbre, que son los hilos longitudinales y se apresta a realizar la trama, mientras la compañera la observa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Detrás de este cuadro hay otro plano de cinco personajes interactuando que observan querubines.</p>



<p class="wp-block-paragraph">He elegido esta obra de arte porque si bien estamos solos ante la creación, nos acompañan siempre los escritos de poetas contemporáneos y para mí el otro plano significaría los autores de los cuales nos hemos nutrido y de los cuales hemos abrevado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las hilanderas, a pesar de no estar haciendo otra cosa que tejer, me recuerdan mucho a un taller literario grupal, donde cada uno realiza su propio escrito, al cual luego todos juzgan si ha quedado bueno o no, pero a pesar de ello todos respetan.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los escritores y poetas creamos, pero vamos corrigiendo lo que hacemos constantemente para que quede una “trama” lo más vistosa posible y que a su vez diga lo que queremos expresar con algo de belleza.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>15: PATRICIA DÍAZ BIALET</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Me hubiese gustado ser esa mujer a la que el poeta chileno Vicente Huidobro le dice en el Canto II de su libro <em>“Altazor”</em>:<br><em>Mujer el mundo está amueblado por tus ojos<br>Se hace más alto el cielo en tu presencia<br>La tierra se prolonga de rosa en rosa<br>Y el aire se prolonga de paloma en paloma</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Al irte dejas una estrella en tu sitio<br>Dejas caer tus luces como el barco que pasa<br>Mientras te sigue mi canto embrujado<br>Como una serpiente fiel y melancólica<br>Y tú vuelves la cabeza detrás de algún astro</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">También me hubiese gustado ser ese silencio que el mismo poeta nombra en el siguiente verso al final del Canto I:<br><em>Silencio</em><br><em>Se oye el pulso del mundo como nunca pálido<br>La tierra acaba de alumbrar un árbol</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Fue tal el impacto que me causó leer el libro <em>“Altazor”</em> a mis diecinueve años, que -en ese tiempo- podía repetir fragmentos de memoria. Recuerdo que leía y releía los inmensos y profundos versos y siempre sentía esa misma emoción: una especie de epifanía que me revelaba que la belleza del poema nos puede conectar con el poeta sin haberlo conocido personalmente o sin haber vivido en el mismo tiempo y lugar. Desde la página de un libro saltamos directamente al alma del poeta, a su sentir más recóndito, más privado, sin ningún intermediario más que la palabra, maravillosamente tocada por la poesía.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Otro universo que me causa una profunda felicidad es la interpretación de la cantante Sarah Vaughan. Desde muy chica me gustó la música, sobre todo el jazz. Recuerdo que a mis trece años iba a los conciertos que organizaba el “Club del Jazz”, institución fundada por César Parisi. En mi adolescencia compraba vinilos de orquestas y cantantes de jazz, y una vez que escuché a la incomparable Sarah Vaughan, no pude dejar de escucharla ya nunca más. La poesía y la música no solo se parecen en que las dos tienen conceptos e imágenes que transmiten las palabras, sino que también en el hecho de que ambas nos ofrecen un ritmo y una melodía. La palabra hablada y la palabra cantada, las dos nos brindan una combinación de notas, un ritmo, una cadencia que impactan en nuestro presente y en nuestro pasado. Las melodías de un poema o de una canción pueden despertar la imaginación, llevarnos hacia adentro de nosotros mismos, hacernos descubrir cómo nos sentimos realmente, y también pueden evocar nuestros recuerdos, llevarnos a momentos vividos y anclar en ellos. Las melodías que un poema o una canción nos regalan nos transportan también a otras realidades, a otros mundos, a otros creadores.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>16: SILVANA FRANZETTI</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“Para entender China tal vez sea necesario vivir en ella mucho tiempo, pero un ilustre sinólogo, durante un debate, ha señalado que quien pasa un mes en China se siente capaz de escribir todo un libro; de escribir, tras algunos meses, solo unas páginas; y que prefiere, tras varios años, no escribir nada”</em> <strong>(*)</strong>. Esta sentencia es análoga a mi deseo de vivir cuatro semanas con Juanele Ortiz para escribir un libro; si esta primera opción no fuera posible, elegiría reunirme con él durante un otoño para fumar opio y, con mucha suerte, escribir un poema extenso; después de esa experiencia, pasaría años conversando sobre nuestros sueños.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un amanecer de junio, hace décadas, sobrevolaba Berlín: miraba las nubes espesas, inmensas, no itinerantes, cientos de tonalidades de gris. Viajaba hacia una ciudad con sol y, paradójicamente, no podía dejar de pensar en la luz tenue de algunas películas de Aki Kaurismäki y Katsuhito Ishii <em>(“Nubes pasajeras”, “El sabor del té”)</em>. Así surgieron algunos poemas, como <em>“Las sombras de un día nublado”</em><strong> (**)</strong>. Seguía la claridad de Godard hasta que sentía la necesidad de apartarme y perderme en la luz nórdica o en ese punto de intersección entre los trópicos norte y sur, donde se yuxtaponen la novela corta y el poema.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Construiría con Hanna Höch la vertiente feminista del dadaísmo, me reuniría con ella y otras mujeres poetas y artistas trabajadoras en talleres de distintas ciudades del mundo para discutir arte, política y revolución, dos veces por semana, de noche, después de haber trabajado más de diez horas diarias en una editorial. Haríamos afiches con fotomontajes que convoquen a la huelga general y denuncien las condiciones de explotación de la mujer en todos los ámbitos, también en el arte. Esa experiencia marcaría toda mi existencia, se produciría, a la vez, un corte real y simbólico. En 1922, nos encontraríamos en un café con Vladimir Mayakosvski, que estaría de viaje en Berlín, y durante horas intercambiaríamos experiencias sobre poesía y gráfica, llamaríamos “películas estáticas” a los fotomontajes, organizaríamos acciones poéticas al aire libre, en parques, y por la noche leeríamos poesía en un club nocturno, fumaríamos cigarros y bailaríamos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con Jean-Luc Godard trabajaría en su equipo de edición, me dedicaría a examinar y elegir tomas, a identificar qué pasar de un lugar a otro, dónde cortar, con qué reemplazar, qué reconocer como insustituible, cómo sincronizar y también cómo desmontar el sonido de la imagen. Antes de esto, colaboraría en la selección de las imágenes de archivo, en la prueba infinita de colores y en los ensayos de puesta en voz de algunos textos, estaría en todo lo que rodease la filmación, en el otro guion, donde se sigue escribiendo el lenguaje cinematográfico. Pasaría la vida en esa isla de edición basamento del universo, como la piedra de Ptyx, en ese lugar donde siempre se escucha el sonido del mar y el mundo se abre una vez más.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>*</strong> Michelangelo Antonioni, en Chung Kuo: Cina, 1972, como se citó en <em>“Más allá de las nubes”</em>, Barcelona, Mondadori, 2000, trad. Juan Manuel Salmerón.<br><strong>**</strong> <em>Las sombras de un día nublado / sostienen una línea de pájaros sobre / el cable de luz / sugieren el límite entre / una y otra pausa / cambian / la dirección del viento / introducen / la / conversación / de los chicos en el parque, / de las madres en la plaza / obturan el colador de té / usado esta mañana / para hacer el café / hacen que las cosas / cambien de lugar, / incluso que tu mirada / cambie de lugar / desplazan la conversación / sobre las mil y una / noches / dispersan las piezas / de ajedrez / y la jugada / llegan sin que digas “las vi” / tardan en llegar / si es de mañana / alargan los hilos / de coser / ablandan / la escalera / del museo / y los marcos de los cuadros / nunca aparecerían / en la tevé, / aunque es posible verlas al / pasar las hojas de un diario / cambian el color / del mar / que hasta recién / era verde / se rehúsan / a los paraguas / remueven las / capas de los sentidos / vuelven / cada tanto / a cambiar la perspectiva / se parecen al sonido del contrabajo / no se filtran, / destilan hilos de luz / sobre el papel carta / unas horas / antes de la lluvia / apaciguan las hojas de los árboles / se diluyen / en la tinta china / antes de encender la luz.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>17: SILVIA MARINA CRESPO</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Después de pensar, repasar el universo de tantos y tan grandes artistas y poetas, elijo a Enrique Molina, por su palabra vívida, sus cadenas de palabras como hechos. Hace muchos años, cuando comencé a leer su obra poética y luego su novela <em>(“Una sombra donde sueña Camila O&#8217;Gorman”)</em>, confieso que me costaba sostener la dirección, el sentido de su escritura dada su intención de romper con el discurso lógico. Pero cuando pude concebirlo, dejarme llevar por el curso del lenguaje del que hace uso en forma analógica (o sea, ni en forma lógica ni tocando el absurdo), me conmovió profundamente y mi búsqueda, tanto en la poesía como en la plástica, ya no fue la misma. Su universo se expande, permite ver de otra forma, extiende y hunde la mirada para ver otros aspectos de las cosas, otros comportamientos en las circunstancias y el devenir humano. Su búsqueda no se detiene hasta incitar a una renovación de la consciencia, como lo hace al intentar poner palabra en esa percepción de simultaneidad o de contradicción en lo que se percibe; cito como ejemplo: <em>“todo termina/ los viajes y el amor/ nada termina/ ni viajes ni amor ni olvido ni avidez”</em>. O hasta despertar la sensación de haber vivido situaciones de las que no tenemos evidencias (déja vu), como cuando dice en el poema “Alta marea”: <em>“esos labios besados en otro país en otra raza en otro planeta en otro cielo en otro infierno”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Podría decir que vivo la escritura de Enrique Molina como una experiencia, en su poesía se huele, se toca lo que nombra, sitúa sentimientos nuevos que abren tanto a una nueva compresión como a una nueva valoración. Al respecto, recuerdo unos versos del poema “Francisca Sánchez”, quien fuera pareja y luego segunda esposa de Rubén Darío, una mujer humilde y analfabeta cuando R. D. la conoció. Molina dice de ella: <em>“Ignorante como la lluvia/ Francisca Sánchez/ tan sólo lee en el pan que corta en sueños/ en la sal de las lágrimas”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Por la búsqueda constante a través de una mirada que consigue despojarse hasta la inocencia, yendo a tientas por la incertidumbre, sosteniendo la desconfianza con un rigor que obliga a volver a mirar, así como la pasión por acercarse a lo verdadero para zambullirse una y otra vez en la realidad de este continente, de este&nbsp;su “planeta adorable”, me inquieta el querer saber o al menos intuir, sospechar, cómo llegaría este poeta a&nbsp;ver el tiempo actual, qué descubriría en las recientes transformaciones del ser unidas a lo remoto, en el desamparo de la condición humana.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>18: SUSANA CATTANEO CORONA</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Cada vez que releo la obra de Olga Orozco, siento que me rodea un mundo que va más allá del que me rodea. Esta poeta que puso palabras al misterio (Pizarnik puso misterio a las palabras), instaura en mí el deseo de cruzar el Portal que conduzca a un universo como el que ella crea, tanto en sus poemas como en sus relatos. Lo misterioso, la vida, la muerte, lo oculto, Dios, la lectura de cartas del tarot, la astrología, la mirada profunda por doquier, enamoran todos mis sentidos. Crece en mí una fuerza poderosa que a gritos me dice que hay algo inmenso y trascendente, un “algo” que es la vida pura, esa que aún no conocemos. Como ella decía: <em>“que no podemos conocer desde este costado del mundo”.</em> Todo me envuelve como si fuera un manto de magia; crece mi interés por lo que aún no tiene nombre.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Alejandra Pizarnik me invita a recorrer un mundo atrayente y a la vez un tanto lúgubre. Me gustaría caminar por esas noches donde ella era dos y los momentos en que tomaba té con su muñeca. Un mundo donde la muerte ya no es lo desconocido sino una compañera esperada y deseada. Una presencia constante. Transitaría cuartos donde ojos, rostros, miradas parecen invitar al asombro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Siento en el mundo de esta poeta, que me rodea la oscuridad, pero también la luz del alba que ilumina una rotura por donde entra el sol. El lugar donde vive su poesía me enriquece.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Marosa di Giorgio. Cuando navego por el ambiente que crea siento una placentera frescura. Todo es verde y amarillo. Todo iluminado. La sensualidad sonríe. Me gustaría transformarme en una planta, un hongo, sentir que soy a la vez una hidra, una flor de lis, una azucena. Vivir en un mundo donde una gallina se puede casar sola, consigo misma.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta poeta crea un lugar de exquisita fantasía donde predomina otra realidad que se impone, creada a su vez, dentro de la realidad. Allí soy libre.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Jorge Luis Borges en su libro <em>“El Aleph”</em> escribe un relato titulado <em>“La casa de Asterión”.</em> En un monólogo (excepto la oración final) recrea el mundo del interior del Minotauro explayando sus pensamientos arrogantes, omnipotentes y altaneros, pudiendo entenderse la altivez de Asterión como el convencimiento de ser el más todopoderoso: un dios. El relato termina diciendo: <em>“¿Lo creerás, Ariadna? -dijo Teseo- el Minotauro apenas se defendió”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Me hubiera gustado estar dentro de este relato como un personaje del cual sólo apareciera su voz, como una conciencia protectora que le hiciera reflexionar por cada expresión narcisista; que ese personaje hubiera podido enseñarle un poco de humildad para que comprendiera que era vulnerable. Esto podría haberlo ayudado a salvar su vida, defendiéndose.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>19: SUSANA SLEDNEW</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La vez que leí <em>“El libro del desasosiego”</em> y cada vez que volví a fragmentos, he pensado quién es quién cuando se firma con un heterónimo, cuánto de la voz de su autor, Fernando Pessoa, hubo durante la escritura y la gestación de la obra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Me dice la información a la que accedo a través de notas que <em>“era un hombre de su época, interesado en el ocultismo, la política y la literatura vanguardista (…) que su vida fue marcada por la soledad y el deseo de trascendencia”.</em> Leo también: era un <em>“soñador que razona”</em> (…) un <em>“místico descreído”; “un monstruo de imposibilidades anclado en la realidad”</em> (…) <em>“su voz era opaca y temblorosa, como la de las criaturas que no esperan nada, porque es perfectamente inútil esperar”.</em> ¿Quién lo era? ¿Cuál o cuáles de todas las facetas y visiones del mundo que emergen en esta obra pertenecen en realidad a Fernando Pessoa?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Me hubiera gustado protagonizar intervenciones en algunos fragmentos de ese Libro, mi propia voz en diálogo, para divagar -con él o con Bernardo Soares acerca de él- sobre distancias y cercanías entre lo que dice su alter ego y lo que hubiera dicho el real Fernando Pessoa, fuera de esa ficción que en un punto crean los textos poéticos, pero sobre todo los firmados así.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Me hubiera interesado ser una voz que se hiciera presente desde el presente. Transcurrir ahí, en ciertos pasajes, como una figura que le discutiera desde una mirada espontánea, sin dobleces filosóficos o conceptuales estudiados, sino desde la vida misma, desde su celebración y su inquietud. Y que el propio Pessoa acudiera a darme respuesta o a seguir el diálogo. Que él manifestara sus propias observaciones ante la insistencia melancólica, frente a la introspección de los planteos, junto a sus divagaciones en escenas cotidianas, de cara a la filosofía de vida que se va colando en los textos. Porque este Libro es uno de los que con más intensidad me ha hecho pensar, divagar, mirarme, mirar alrededor, apreciar actos y sucesos cotidianos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si bien, se dice que <em>“El libro del desasosiego”</em> es la más ‘pessoana’ de todas sus obras, es a la vez -de entre quienes he leído con tanta ganancia hacia lo esencial de la condición humana-, el autor que menos ha saciado mi curiosidad sobre su propia voz por el peso que le agrega el heterónimo: figura que supone un ser distinto al de su personalidad original.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta ‘nueva obra intervenida’ me propondría una manera diferente de perderme y de encontrarme.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>20: VIRGINIA CARAMÉS</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Me pongo a pensar y encuentro que no quisiera estar en la mayoría de las novelas de mis autores preferidos. Si anduviera por Córdoba, me cuidaría de que mi visita fuera lejos de la nostalgia del almacén de “Los adioses” de Onetti. ¿Visitar a los Compson de Faulkner? ¡No! Pasar por lo de Mme Arnoux, la de la <em>“Educación sentimental”</em>, tampoco. No entraría en los mundos terribles de Günter Grass ni de Sebald. Tal vez, me daría una vuelta por el <em>“Glosa”</em> de Saer, pero en el asado al que no asistieron Leto ni el Matemático. Y si bien pasaría a tomar un Martini por lo de los Farquanson, me retiraría temprano ya que Cheever me advirtió que todo se irá poniendo espeso. No me enredaría en los galimatías de Olga y K porque no quiero ir a <em>“El castillo”, a mí me gusta acá.</em> <strong>(*)</strong> En fin, bien me cuidaría de que entre todos ellos y yo mediara la página encuadernada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Me sentaría a conversar con Flaubert, que me cuente cómo vinculó a los sobrevivientes del naufragio del Medusa con el sitio de Cartago para <em>“Salambó”</em>. Me tomaría un vermouth con Leónidas Lamborghini en una mesa en la vereda con un triolet de papas fritas, palitos y maníes y, en plan de simpatías, lo invitaríamos a Aristófanes para que haga gala de sus ocurrencias. Paso de Borges y Bioy Casares, ya quedaron en el registro exhaustivo del diario de ABC.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quisiera verlo a Montale lidiar con los girasoles, a Eliot medir el tiempo en cucharitas de café, iría con Szymborska al teatro, con Marco Denevi a un concierto, con Manuel Puig iría al cine o bien le pediría a Molina <strong>(**) </strong>que me cuente una película (sería un Molina libre, sonriente y en una plaza). Con Marosa di Giorgio iría al jardín –o mejor con Emily-.<strong> (***)</strong> Me sentaría al atardecer, en la isla, con Leopoldo Lugones, pero con un Lugones cercano, con el Lugones de Aira.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y sobre todo le prestaría oreja a Proust cuando me contara a propósito de Bergotte: <em>“Tenía que resignarme a la idea de que incluso los seres que fueron más caros al escritor no han hecho, al fin de cuentas, sino posar para él como para un pintor.”</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>(*)</strong> Paráfrasis de un verso del poema del poeta dadaísta argentino Federico Manuel Peralta Ramos: <em>“No quiero ir a la luna, a mí me gusta acá…”</em><br><strong>(**)</strong> Molina: personaje de la novela de Manuel Puig <em>“El beso de la mujer araña”.</em><br><strong>(***)</strong> Emily Dickinson.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Rolando Revagliatti </strong>(1945, Buenos Aires. Ha publicado en soporte papel un volumen que reúne su dramaturgia, dos con cuentos, relatos y microficciones y diecinueve poemarios. En ediciones digitales se hallan los seis tomos de su libro <em>“Documentales. Entrevistas a escritores argentinos”,</em> conformado por 159 entrevistas por él realizadas. Todos sus libros cuentan con ediciones electrónicas disponibles en <a href="http://www.revagliatti.com" target="_blank" rel="noreferrer noopener sponsored nofollow">http://www.revagliatti.com</a> &#8211; Más de 1400 videos en los que ha grabado poemas y otros textos literarios de muy diversos autores se encuentran en:<br><a href="https://www.youtube.com/user/rolandorevagliatti/videos" target="_blank" rel="noreferrer noopener sponsored nofollow">https://www.youtube.com/user/rolandorevagliatti/videos</a></p>
<p>La entrada <a href="https://letrasdechile.cl/2025/09/17/escritoras-argentinas-en-sus-propias-palabras/">Escritoras argentinas en sus propias palabras</a> se publicó primero en <a href="https://letrasdechile.cl">Letras de Chile</a>.</p>
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		<title>Escritores argentinos en sus propias palabras</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Mauricio Galaz]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 09 Aug 2025 18:23:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Biografías]]></category>
		<category><![CDATA[Noticias]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>“¿Perderse (o encontrarse)?” COMPILADO: 21 escritores argentinos responden una misma pregunta en este Compilado propuesto y organizado por Rolando Revagliatti. “¿EN LOS UNIVERSOS DE QUÉ ARTISTAS TE AGRADARÍA PERDERTE (O ENCONTRARTE)? O BIEN, ¿A QUÉ ARTISTAS ELEGIRÍAS PARA QUE TE INCLUYERAN EN CUÁLES DE SUS OBRAS COMO PERSONAJE O DE ALGÚN OTRO MODO?” 1: ALEJANDRO [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading has-text-align-center">“¿Perderse (o encontrarse)?”</h2>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>COMPILADO: 21 escritores argentinos responden una misma pregunta en este Compilado propuesto y organizado por Rolando Revagliatti.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>“¿EN LOS UNIVERSOS DE QUÉ ARTISTAS TE AGRADARÍA PERDERTE (O ENCONTRARTE)? O BIEN, ¿A QUÉ ARTISTAS ELEGIRÍAS PARA QUE TE INCLUYERAN EN CUÁLES DE SUS OBRAS COMO PERSONAJE O DE ALGÚN OTRO MODO?”</strong></p>



<h3 class="wp-block-heading">1: ALEJANDRO CESARIO</h3>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="450" src="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/08/Alejandro-Cesario-15.jpg" alt="Alejandro Cesario" class="wp-image-16930" srcset="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/08/Alejandro-Cesario-15.jpg 600w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/08/Alejandro-Cesario-15-300x225.jpg 300w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Una de las primeras obras que me aparecen a la memoria son los libros de Henry Miller, hubiera sido muy hermoso ser parte de esos momentos, poder vivir algunos de sus viajes, compartir esos instantes de tanta bohemia, de tanto teatro, ya sea en París como en los Estados Unidos. Hay un libro de su autoría, “Pesadilla de aire acondicionado”, donde Miller recorre parte del país del norte en automóvil, ser parte de ese recorrido hubiera sido fascinante.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Siguiendo con ese momento, el poder estar en Francia, precisamente en “París era una fiesta”, título de un libro de Ernest Hemingway, todos esos años, fueron espléndidos para la poesía.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Otro momento pudo haber sido el vivir la pertenencia al grupo “Cobra”, un movimiento artístico fundado en París en 1948 y disuelto a los pocos años, pero de una pureza e intensidad muy fuertes, tanto en la pintura como en la poesía. El nombre del grupo surge de las tres ciudades de donde eran sus fundadores: Copenhague, Bruselas y Ámsterdam. Este movimiento editó diez números de su propia revista, llamada Cobra, haber estado en esos números y ser parte de esos encuentros hubiera sido maravilloso. Hugo Claus (uno de los integrantes del grupo, más conocido por sus novelas y sus pinturas que por su poesía), generó un mundo lleno de historias escritas con gran emoción, el habitar su literatura (como lector) me dio un mundo increíble, me trasladó a sus fantasías y a su lenguaje.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Otro tris que me hubiera gustado pertenecer o ser parte es el del surrealismo (me refiero principalmente al del surrealismo francés, el de André Bretón, aunque valoro mucho el surrealismo de esos años en la Argentina, con Enrique Molina y Aldo Pellegrini), no sólo por su riqueza poética, sino por todo lo que significó ese movimiento tan fuerte, de tanta poesía y belleza. Me parece un momento donde “la palabra” era la protagonista, como debe de ocurrir en la poesía.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por estos lados de la tierra, pienso en Atahualpa Yupanqui, ser parte, estar a su lado debe de haber sido de un gran valor, tanto desde lo musical como desde lo poético, no son muchos los que hacen canciones y poesías al mismo tiempo, la riqueza de toda su obra hace que uno quisiera haberlo acompañado en su periplo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Claro que no puedo dejar de pensar en Borges, en Juan Filloy, haber podido estar en sus mundos no sólo como lector hubiera significado una gran alegría, además de una infinita riqueza personal.</p>



<h3 class="wp-block-heading">2: CLAUDIO FERRARI</h3>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="452" src="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/08/Claudio-Ferrari-15.jpg" alt="Claudio Ferrari" class="wp-image-16931" srcset="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/08/Claudio-Ferrari-15.jpg 600w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/08/Claudio-Ferrari-15-300x226.jpg 300w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Alonso Quijano es el Quijote, y también Pierre Menard de alguna manera lo es, y en esta confesión, también quisiera serlo yo. Así seríamos los cuatro, creados a imagen y semejanza de esa prefiguración llamada Cervantes: personajes que surgiríamos, en un enigma atemporal, de un único y misterioso personaje llamado Borges. Pertenecer a la dinastía de Emma Zunz o Funes o Benjamín Otárola o Rosendo Juárez o Beatriz Viterbo también me tienta. No me creo especial por querer integrar esa lista que me garantizaría la hazaña de la inmortalidad. Para Borges, siempre y cuando él mismo no haya sido el personaje de otro escritor, crearlos fue inevitable, y que le hubiese sido inevitable crearme, aunque sea en una breve mención, habría transformado mi vida. Sugiero personajes con características complejas y diversas, y por eso tan fascinantes: sin la pretensión de suponer si puede el Arte modificar la vida, acepto halagado y sin merecerlo, que habría modificado la mía. El Arte es siempre un espejo ante el cual, a veces, hay quien mira; cuando refleja suele mostrar complacido al curioso: raramente vemos como somos. Cuando se determina que una obra es un clásico universal -o sea algo parecido a la admisión de un Dios-, sucede que esa obra se ha legitimado de manera casi unánime, sea en la época que sea. Tomo el caso de Hamlet, personaje al que me hubiera encantado acompañar, no como esos que pretenden avisparlo de locuras, sino para darle la razón, porque razón tenía: el fantasma de su padre existió y seguirá existiendo: cambian las miradas e interpretaciones de la tragedia, pero coinciden teatristas, críticos, lectores y público en que hay allí algo que se ha organizado y que trasciende generaciones, conflictos y circunstancias, logrando el poeta el milagro de que lo sucesivo se haga también simultáneo. Hay en esa obra, otra vez aparentemente, múltiples temperamentos: el íntimo de Shakespeare, el de su tiempo, el de todos los personajes (principales y secundarios, todos fundamentales para que la trama se lleve a cabo), los de la historia y los temas que trata, los de cada uno de los espectadores que la vieron, los de quienes la actuaron, leído o incluso la ignoran, pero conocen su prestigio. De este modo estas peculiaridades difusas de la tragedia son desde hace siglos aceptadas haciéndola imprescindible, pero nada de esto sería posible sin la actitud enrevesada y certera de Hamlet, tal como Menard, ambos con la infinita grandeza de sus obstinaciones.</p>



<h3 class="wp-block-heading">3: DANIEL FERMANI</h3>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="600" src="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/08/Daniel-Fermani-15.jpg" alt="Daniel Fermani" class="wp-image-16932" srcset="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/08/Daniel-Fermani-15.jpg 600w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/08/Daniel-Fermani-15-300x300.jpg 300w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/08/Daniel-Fermani-15-150x150.jpg 150w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/08/Daniel-Fermani-15-440x440.jpg 440w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En el universo de David Lynch. Son muchos los artistas a los que admiro, muchos de los cuales releo las obras, y sigo descubriendo tesoros, misterios que me seducen y me despiertan amor. Sin embargo, si pudiera elegir a un creador para trabajar con él, o al menos para que me incluyera –aún como un extra- en cualquiera de sus obras, no escogería a un escritor, sino al director de cine David Lynch.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No sabría explicar de manera totalmente coherente por qué las películas de este genio del cine me seducen de manera tal que no puedo dejar de pensar en ellas, por qué sus imágenes quedan grabadas en mi mente, sus músicas, sus personajes, sus escenas. Lynch penetra mi inconsciente y se convierte en mi inconsciente, establece un diálogo con las partes más recónditas de mi mente y las coloniza, las vuelve suyas; mis propios sueños se convierten en películas realizadas por él. Hay algo de drogadicción en mi mente -y por lo tanto en todo mi ser- respecto de las creaciones de David Lynch, algo que me atrapa sin duda desde el placer, pero desde un placer alucinógeno, marginal en cierto modo, algo que excede lo meramente intelectual, es algo sensorial y a la vez profundamente psíquico. No puedo escapar de su imaginería, pero, es más: no quiero escapar nunca, ni permitiría que nadie me expulsara de ese universo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Yo hubiera puesto toda mi literatura al servicio del trabajo de Lynch, aun sabiendo que mi literatura puede no ser en absoluto del tipo del material que él podría utilizar para sus filmes. Pero si por alguna combinación del espacio-tiempo hubiese tenido ocasión de aproximarme a su fábrica de pesadillas, le hubiese ofrecido mis servicios incondicionales y gratuitos para participar de cualquier manera en su trabajo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Parecería un servilismo total, y no lo es. Se hubiese tratado de hacer algo, de colaborar como fuere posible, con una de las mentes más brillantes de la historia del cine y por lo tanto del arte. David Lynch es el cine, ha sido capaz de llevar esta manifestación artística a la vanguardia que en algunas ramas del arte llegó con casi un siglo de retraso. Y lo suyo no es Surrealismo, ni Realismo Mágico, ni Simbolismo, etc., es todo eso, pero es otra cosa, es la verdadera contemporaneidad en el cine, lo que no pueden hacer ni los efectos especiales, ni la digitalización ni la IA. Frente a sus creaciones, el resto del cine, con muy pocas excepciones, parece una pantomima de intentos fallidos por encontrar otro lenguaje, otra clave, otro anatema que supere la imagen bidimensional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin duda, con total certeza y convicción, elijo a David Lynch como el maestro con quien hubiera querido trabajar.</p>



<h3 class="wp-block-heading">4: DANIEL GAYOSO</h3>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="594" src="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/08/Daniel-Gayoso-15.jpg" alt="Daniel Gayoso" class="wp-image-16933" srcset="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/08/Daniel-Gayoso-15.jpg 600w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/08/Daniel-Gayoso-15-300x297.jpg 300w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/08/Daniel-Gayoso-15-150x150.jpg 150w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">A mi edad ya no quisiera perderme en ningún universo, salvo -y por unos días- en el de alguna novela que asuma y pague “el precio de ser uno mismo” (Silvio Rodríguez).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero en otras épocas supe del extravío en poéticas de la aflicción como la de los crepuscolari italianos (en especial Sergio Corazzini), esa línea cuyo trazo siguieron -en su decurso francés y&nbsp;simbolista- nuestro Francisco López Merino. El tono menor, “las pobres tristezas comunes” de quien llega a decir: “Io non sono un poeta” sino “un piccolo fanciullo que piange” que “avvenise di pregare cosí come canta e come dorme”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Simultáneamente, este modo de la aflicción se cruzó -de cruce y cruza- con la desgarrada imaginería de Alejandra Pizarnik, la de los grandes poemas finales. De ambos surgió otro perderme más original, más propio; casi el mío, existencial. El simbolismo de tono menor, la impronta surrealista y, por añadidura, una forma poética resistida: la del poema en prosa, que en Buma se renueva y esplende. Nada tan adverso al objetivismo dominante en los 80s y 90s; nada tan destinado a ser excluido.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En tercer lugar, la trama. ¿Cuál elegiría para que reine en ella la función poética? Porque ésta y no otra define qué es un poema.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entonces surgió la necesidad narrativa: referir la vida en su acontecer fundándola como yo la vivía, sin intrusiones, libre. Así la teoría de Edgar Allan Poe sobre el cuento fue muy bienvenida: había que persuadir de una manera eficaz e inapelable: sugestionando. Vencer, aunque sólo durase una breve lectura.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Finalmente, René Magritte y el Borges poeta me ayudaron a alzar un tanto la mirada de mi circunstancia y poner los ojos en la condición humana, en lo inefable y universal de su aquí y ahora.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Así, y no de otro modo, me he perdido y encontrado la mayor parte de esta vida… “¿Personaje de otros poetas y artistas?” No; me desagrada esa idea. Si apenas soy el mío, al que me abrazo.</p>



<h3 class="wp-block-heading">5: DANIEL RAFALOVICH</h3>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="450" src="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/08/Daniel-Rafalovich-15-Foto-de-Alejandra-Rafalovich.jpg" alt="Daniel Rafalovich - Foto de Alejandra Rafalovich" class="wp-image-16934" srcset="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/08/Daniel-Rafalovich-15-Foto-de-Alejandra-Rafalovich.jpg 600w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/08/Daniel-Rafalovich-15-Foto-de-Alejandra-Rafalovich-300x225.jpg 300w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Foto de Alejandra Rafalovich</em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La pregunta es suficientemente amplia, pero en realidad elijo quedarme por aquí. Admiro la narrativa de Juan José Saer. Todo: novelas, cuentos, ensayos. También me gusta su poesía. En varias de sus novelas y cuentos aparece la ciudad de Santa Fe y la zona de la costa cercana a la ciudad. Bien: me gustaría ser un personaje secundario, un observador en muchas de esas narraciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Santa Fe que aparece allí es, para mí, fantasmagórica. Aparecen lugares muy concretos que conozco, algunos que recuerdo vagamente de mi infancia: la vieja Terminal de Ómnibus (cuando no existían los coches de dos pisos); la antigua costanera que llevaba a la playa; las zonas aledañas a la costanera, esa zona norte en la que hoy vivo y que en tiempos de “La vuelta completa” era una zona mayormente de quintas, campitos y casas aisladas. Calle San Martín mucho antes de ser peatonal, los cafés y bares reconocibles y que ya no existen. La época anterior a la construcción del Túnel Subfluvial, cuando se cruzaba el río en balsa para llegar a Paraná. En fin. Sitios, ambientes, que están en mi memoria o que creo que están, aunque en verdad conozco por referencias. En esa Santa Fe me gustaría estar: la ciudad del Instituto de Cine, de Paco Urondo, de los miles de estudiantes de provincias que vivían aquí, de la vieja cancha de Unión, de las industrias (como la Fiat) que desaparecieron. Me gustaría ser un observador, un personaje que hace lo que en el cine se llama un “cameo” en algunas narraciones de Saer.</p>



<h3 class="wp-block-heading">6: EMMANUEL CASSANESE</h3>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="584" src="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/08/Emmanuel-Cassanese-15.jpg" alt="Emmanuel Cassanese" class="wp-image-16935" srcset="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/08/Emmanuel-Cassanese-15.jpg 600w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/08/Emmanuel-Cassanese-15-300x292.jpg 300w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">¿En los universos de qué artistas te agradaría perderte (o encontrarte)?</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el universo de Roberto Bolaño, específicamente en las novelas “Los detectives salvajes” y “2666”, ya que ambas plantean personajes que por ausentes en las largas páginas de las novelas nos mantienen en vilo, no nos resulta pesada su lectura, y nos quema por dentro saber qué ágalma esconden. Estoy hablando de Cesárea Tinarejo en “Los detectives salvajes” y Beno Von Archimboldi en “2666”. Un grupo de poetas recorren todo México y todo el libro en busca de la poeta Tinarejo y un grupo de literatos van por los rastros de Archimboldi por Europa. La lectura me hizo investigar y perseguir estos personajes con la misma pasión que Bolaño. Particularmente “2666”, que contiene cinco libros en uno, más de 1100 páginas; es tanto el querer saber de ese personaje que su recorrido, aún largo, se hace devorándolo. Y aun así no se los encuentra, en ambas novelas. Pero qué belleza ese recorrido.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿A qué artistas hubieras elegido o elegirías para que te incluyeran en cuáles de sus obras como personaje o de algún otro modo?</p>



<p class="wp-block-paragraph">A Leopoldo Marechal en su “Adán Buenosayres”. Ese grupo de amigos que pasan varias horas recorriendo los límites de Saavedra, las aventuras que atraviesan, las conversaciones filosóficas, los amores contrariados, Santos Vega, y la extraordinaria expedición a Cacodelphia!! Un personaje más de ese grupo de amigos o pensarlo con mis propios amigos, con los cuales hemos tenido aventuras como las de Adán!</p>



<p class="wp-block-paragraph">Creo que en ambas elecciones el recorrido es el eje central, me hizo acordar a Ítaca de Kavafis, también!</p>



<h3 class="wp-block-heading">7: GERARDO DAVID CURIÁ</h3>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="424" src="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/08/Gerardo-David-Curia-15.jpg" alt="Gerardo David Curia" class="wp-image-16936" srcset="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/08/Gerardo-David-Curia-15.jpg 600w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/08/Gerardo-David-Curia-15-300x212.jpg 300w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/08/Gerardo-David-Curia-15-400x284.jpg 400w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En el mundo hay un jardín donde materia y luz son una. Más allá del prisma de Newton, la sabiduría de los ojos de Monet reveló la música que vive en los tonos de las flores y del agua.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En su paciente trabajo de artista, junto a su casa, creó un camino central amplio, adornado con arcos donde pudieran trepar las rosas y otras plantas florales. A ambos lados de ese sendero, sembró parterres con gran variedad de flores, como capuchinas, tulipanes, amapolas, peonías, narcisos, margaritas… Flores exóticas y flores humildes. En sus cuidados les donó una equilibrada libertad al permitirles que las pinceladas de colores de sus pétalos se mezclasen en un azar exquisito.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No era suficiente. Entonces tomó en sus manos las aguas de un pequeño brazo del río Epte, el Ru, las desvió y con ellas dibujó los trazos de un estanque, al que sembró de nenúfares. Luego lo rodeó de bambúes, sauces llorones, lirios blancos y glicinas, que diseminaron claroscuros, donde se matizaban las mudanzas en los tonos del cielo reflejados al borde de esa espesa vegetación acuática que navegaba la corriente del estanque.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Allí tendió un puente de madera para que cruzase esa armonía cromática en las diversas horas del sol o de la luna.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tuvo el cuidado de elegir una variedad de plantas muy vasta para que, en todas las estaciones del año, el jardín estuviese florecido.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al fin, pinceló su obra sobre la tela, arte de su arte.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Yo, que soy un humilde poeta del sur del mundo, siempre sueño con perderme en los senderos bocetados que florecen de color en la obra de Monet y, a veces, logro encontrarme en esa música de la luz en la materia viva del jardín de los nenúfares.</p>



<h3 class="wp-block-heading">8: JONIO GONZÁLEZ</h3>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="579" src="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/08/Jonio-Gonzalez-15.jpg" alt="Jonio González" class="wp-image-16937" srcset="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/08/Jonio-Gonzalez-15.jpg 600w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/08/Jonio-Gonzalez-15-300x290.jpg 300w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando la planicie deja de ser normalidad para convertirse en excepción.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando el mar deja de ser metáfora de furia para serlo de calma.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando las casas de piedra contienen los recuerdos de otros que ahora son los tuyos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un país ha dejado de ser; otro se llena de sonidos nuevos que al mismo tiempo son ecos que proceden de un tiempo no vivido y sin embargo recordado. Otros cielos y los mismos pájaros que hacen sus nidos en una infancia que es la propia y diversa, que habla con idénticas palabras y distinto aliento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las construcciones de los paisajes de Modest Urgell cobran un significado que jamás imaginaste, pero reconoces de inmediato. Estás delante de una puerta que nunca abriste, la abres para entrar en tu casa y no es tu casa sino los recuerdos de un tiempo que no fue tuyo, que no viviste y vive a través de ti. O espera vivir a través de ti. Porque hablaste en esos rincones, viviste en esos rincones, bajo esos techos, hiciste de ellos tu único universo, alguien hizo de ellos su único universo, y el ruido te ensordece, y es silencio, y pensamiento, «la bóveda entera del cielo» imaginado por Rilke. Sólo estás unido a quienes te acompañan, a los que te esperan. Ni dentro ni fuera de la casa. Porque no hay dentro ni fuera. Porque deseo y existencia son lo mismo. El deseo de volver a una montaña desde cuya cima divisas el mar, de volver a la orilla de un río cuya superficie se pierde a la altura de tus pies. Y mar y río son lo mismo, la misma agua incapaz de reflejar al que eres, al que fuiste. O reflejando a otro que vuelve a la montaña, a otro que regresa al mismo río sin saber que un día perderá mar y río, como un día te perdiste en los azules de Fader, en los senderos de Turner, buscando esos mismos senderos del monte grande por los que te perdiste de niño.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Buscando a quién?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y estás otra vez delante de la misma puerta, de la misma masía de Urgell, buscando la nieve de Mefrèn que cubrió la playa tan cerca de tu calle, la nieve de la que te hablaron, la nieve de la que sabes que te hablaron cuando la viste en un cuadro. De la que sabes que te hablaron cuando imaginaste que te hablaron de ella, cubriendo la playa, tan cerca de tu casa, por esas callejas que has recorrido en otra parte, entre los girasoles de Van Gogh camino del Ebro, entre los amarillos mesetarios de Rico, de Caneja, buscando otra casa cuyo barro destruyó el tiempo, cuyo barro cubrió la misma nieve, y con él el nido en la misma torre de iglesia que palpaste sin verla.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La misma puerta, de otra casa, de todas las casas. Ninguna tuya, pero en cuyos rincones te recogiste para esperar lo que no se ha ido y nunca llegará.</p>



<h3 class="wp-block-heading">9: JORGE DIPRÉ</h3>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="579" src="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/08/Jorge-Dipre-15.jpg" alt="Jorge Dipré" class="wp-image-16938" srcset="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/08/Jorge-Dipre-15.jpg 600w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/08/Jorge-Dipre-15-300x290.jpg 300w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Existen tantos escenarios como relatos en los que me habría gustado habitar. No sé si con el deseo profundo de ser uno de los personajes imaginados por sus autores, pero de algo estoy seguro: me hubiese asustado en la cueva donde Tom Sawyer y Becky Thatcher se encuentran con el indio Joe. Y también me hubiese enamorado locamente de ella, al punto de desafiar a Tom, a Huck y a toda esa pandilla maravillosa, para quedarme con su amor.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Casualidad o Causalidad, el libro de Mark Twain que me habían regalado era de tamaño tabloide, ilustrado con unas delicadas acuarelas. Aún lo recuerdo, y creo que lo conservé para regalárselos a mis hijos. Lo menciono porque fue decisivo en mi proceso de aprendizaje de la lectura: la impronta de la imagen visual, de las historietas, cuando aún no había comenzado con la palabra escrita. A instancias de mi madre, yo “leía” y le contaba las historias, aunque no supiera leer los textos ni los globos que los acompañaban. Interpretaba el argumento guiado por el soporte gráfico: leía la historia sin leerla. Mérito indiscutible de los dibujantes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Años después, otro escenario que me fascinó —y que he revisitado en múltiples ocasiones— fue el de Robinson Crusoe. Pero si debo mencionar una historia infaltable en la que realmente hubiese querido tener el privilegio mágico de estar presente, inmerso no como personaje ni como narrador, sino como testigo omnisciente y sensible, esa sería la que Ray Bradbury tituló El maravilloso traje de helado de crema.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora, si pienso directamente en un universo, sin dudas elegiría el que plantea Vladímir Nabókov en su vasta obra, dentro de la cual me pierdo, especialmente cada vez que releo Ada or Ardor. Me maravilla su trabajo narrativo, donde recurre sin pruritos a recursos poéticos y a esa —para mí inconcebible— transmigración entre las lenguas en las que escribió, leyó y tradujo, las cuales siempre se hacen presentes de algún modo, muchas veces a través de la sonoridad —recordemos el inicio de Lo-Li-Ta o las variantes fónicas y de traducción en Ada or Ardor. Ha sido una inspiración para algunos de mis relatos inéditos y, en cierta medida, me ha mostrado un horizonte probable para mi escritura, aunque distinto, ya que hasta hace poco cargaba con el complejo de ser un lector de prosa que escribe mayormente poesía.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Podría mencionar otros autores y obras que han sido claves para mi propio imaginario creativo, como la poesía de Poe —El cuervo— en una intersección inverosímil pero desafiante con Nicanor Parra y Drummond de Andrade… Pero esa es otra historia, para otro momento…</p>



<h3 class="wp-block-heading">10: JORGE PABLO YAKONCICK</h3>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="601" src="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/08/Jorge-Pablo-Yakoncick-15.jpg" alt="Jorge Pablo Yakoncick" class="wp-image-16939" srcset="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/08/Jorge-Pablo-Yakoncick-15.jpg 600w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/08/Jorge-Pablo-Yakoncick-15-300x300.jpg 300w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/08/Jorge-Pablo-Yakoncick-15-150x150.jpg 150w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/08/Jorge-Pablo-Yakoncick-15-440x440.jpg 440w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En cine, me gustaría que Andréi Tarkovsky me incluyera en “Stalker”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En novela, que Melville me sentara en una mesa de la posada El Chorro de la Ballena.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En música estoy hecho, porque Pablo Socolsky compuso un tema inspirado en mi libro “Historias inauditas”, tema titulado como dicho libro (ignoro si algún día lo incluirá en un disco).</p>



<p class="wp-block-paragraph">En pintura, haber inspirado algún personaje de Caravaggio o un sátiro de Rembrandt.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En poesía, que Dante me incluyera en el círculo del infierno que me haya ganado; o que Homero me embarcara en una de las naos prontas a partir a Troya.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En escultura, inspirar el Perseo de Cellini, la vena o un tendón del Moisés de Miguel Ángel…</p>



<h3 class="wp-block-heading">11: JOTAELE ANDRADE</h3>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="600" src="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/08/Jotaele-Andrade-15.jpg" alt="Jotaele Andrade" class="wp-image-16940" srcset="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/08/Jotaele-Andrade-15.jpg 600w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/08/Jotaele-Andrade-15-300x300.jpg 300w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/08/Jotaele-Andrade-15-150x150.jpg 150w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/08/Jotaele-Andrade-15-440x440.jpg 440w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Es singular esta invitación de perderse (o encontrarse) para alguien que prefiere andar libremente. Incluso de sí mismo. Sin embargo, creo que el arte que uno pueda entregar al mundo ya está imbuido de otredades. Como si fueran materias constitutivas que hacen activar nuestra propia creación las obras y algunas vidas que creemos heroicas ayudan a construir nuestras visiones poéticas que levantan poemas, canciones, trazos, infiernos o paraísos personales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tanto de mi asombro al conocer la obra del Bosco, de Remedios Varo como del llanto al concluir Kim, hay en mi escritura, así como también el zumbido cantarino que escuché en la poesía de María Mercedes Carranza o la voz hueco de Raúl Gómez Jattin con su carga de mango herido por el sol. O las canciones de Los Redondos agitando su flema lunar sobre los huesos de los fantasmas sociales. O la música y la artistitud vital de Juan Gabriel. Ecos de Olga Orozco, de las historietas de la editorial Columba, de las series japonesas, de la ciencia ficción de Bradbury, tan poética.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Podría rastrear tantísimos componentes dentro de mi escritura hechos de estados alterados por el asombro, la felicidad y la congoja, el deseo de decir o escribir esas mismas cosas asombrosas: la marea del Torotumbo, el río secreto que va por las piedras arguedianas, la flor corrosiva que crece en los poemas de Eunice Odio, el verso de la flor de batatilla que siempre irrumpe en lo que escribo, siempre abierta en la sombra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Son tantos e incontables. Como incontables las visiones que rompieron la piedra para que salte el agua de la idea hacia su curso artístico: aquella paloma que chocó contra un escaparate publicitario, aquella otra toda gris, en una mañana neblinosa que escarbando en su ala sacó una pluma blanquísima, el perro que una noche vi haciendo rodar una bolsa con basura, el mar que una tarde fue un espejo plateado y quieto, inaceptablemente quieto, la bolsa negra de residuos que el viento hacía sonar como un corazón en las ramas de un árbol enjuto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero podría decir que, aunque estoy dentro del algún modo, el universo lorqueano es donde me gusta andar, perdido y reencontrado, resonar en sus canciones y suites: “Limonar, / mi amor niño, mi amor/ sin báculo y sin rosa.” y “La estrella/ nueva/ quiere azular/ la sombra”. En su viaje a la desmesurada New York: “mientras la sangre los seguía con un balido de cordero.”. Recuerdo ver el Prendimiento y muerte de Antoñito, el camborio, su mano arrojando limones hasta volver las aguas de oro. Podría decir que estoy dentro del asombroso, trágico, bello mundo de Lorca. No sólo en su obra escrita. También su vida como una obra de arte comprometida no sólo con la belleza abstracta, desgarrada en la noche por el fascismo. Sí, haber sido dicho por su voz de la que no hay registro, de esta manera:</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Si el cielo fuera un niño pequeñito,<br>los jazmines tendrían mitad de noche oscura”</p>



<h3 class="wp-block-heading">12: LUIS ALFREDO VILLALBA</h3>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="925" src="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/08/Luis-Alfredo-Villalba-15.jpg" alt="Luis Alfredo Villalba" class="wp-image-16941" srcset="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/08/Luis-Alfredo-Villalba-15.jpg 600w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/08/Luis-Alfredo-Villalba-15-195x300.jpg 195w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando leí “Las primas” de Aurora Venturini me sentí tan desconcertado como los astrónomos que, en 1970, investigando la galaxia de Andrómeda, descubrieron que, si el universo que nosotros vemos con sus galaxias y estrellas relucientes, mantiene la forma, es porque hay algo invisible que funciona como su esqueleto: la materia oscura.</p>



<p class="wp-block-paragraph">O sea que el universo es lo que es por lo que no vemos, por lo que se oculta. Y si no lo vemos es porque no estamos preparados. No queremos conocer el esqueleto del cielo porque para nosotros el esqueleto es un símbolo de la muerte. A pesar de que si nosotros no tuviéramos esqueleto seríamos un charco de vísceras y cartílagos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y es lo que hace Venturini con “Las primas”. Muestra sin pudores lo que las personas normales como yo no quieren ver: un monstruo.&nbsp;Pero después de que leí “Las primas” supe que yo nunca había sido normal. Ahora les cuento.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Me llamo Luis Alfredo Villalba y nací en 1939 con cuatro dedos en el pie derecho. Mi mamá me envidiaba y me lo hacía notar cuando antes de darme la teta se la daba primero a un perrito callejero.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Me llevó a un médico famoso y sus ayudantes me subieron a una mesa blanca y fría. Todos se rieron y gritaron al unísono: ¡Esto es un monstruo! Mi mamá se sentía orgullosa, después de todo ella me había hecho a mí.&nbsp;Hasta que un día agarré y me fui a vivir a la calle.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Me sentaba en el cordón de la vereda y cuando venía gente bien vestida le pedía plata entre toses.&nbsp;Una vez que estaba en la plaza tomando solcito apareció Aurora y me ofreció trabajar en el jardín de la casa grande donde vivían sus parientes. Me puso una condición y era que nunca tenía que entrar en la casa.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Empecé a trabajar y a veces dejaba el rastrillo para espiar por las rendijas de las ventanas y así supe que en la casa vivían un montón de mujeres taradas. A mí me calentaba Petra, enana y puta. Se bañaba desnuda y tenía el cuerpo y las piernas torcidas. No me gustaba cuando se sacaba la peluca y mostraba la calva. Pero tenía la espalda con pelos enrulados desde el cogote hasta la cintura. Era un monstruo como yo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Yuma, la disléxica, estudiaba pintura. Un día me tenté, entré a la casa y me pillaron cuando estaba mirando los cuadros. Me echaron.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde entonces vivo de las monedas que me dan los chicos de la plaza cuando les muestro mi pie con cuatro dedos. Ellos se burlan porque soy defectuoso, pero con las monedas me lleno la panza de tortitas con chicharrones. Cuando me sobra alguna la dejo en las escaleras de la casa grande. Seguro que ellas saben que soy yo y me van a llamar para que les pase el rastrillo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras tanto empecé a escribir poesía, pero esa desviación ya es conocida en el ambiente.</p>



<h3 class="wp-block-heading">13: MARCELO FAGIANO</h3>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="825" src="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/08/Marcelo-Fagiano-15.jpg" alt="Marcelo Fagiano" class="wp-image-16942" srcset="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/08/Marcelo-Fagiano-15.jpg 600w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/08/Marcelo-Fagiano-15-218x300.jpg 218w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Mujeres de la memoria y el deseo*. Me he sumergido en casi todas tus ciudades invisibles y espero, antes de morir, transitar con mis pasos por las que aún me restan descubrir. En cada uno de esos fantasmas arquitectónicos me ha enamorado una mujer, he dejado hijos y riquezas en el camino siguiendo mi destino de viaje y, aunque crea que cada vez amo a una mujer distinta es siempre la misma, idéntica al deseo clavado en las pasiones que me quitan el aire. El abandono de la mujer amada será temporario pues es circular el itinerario que describo con mi sangre. Será inevitable entonces mi regreso a sus brazos y besar la descendencia aparentemente abandonada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La primera señal la obtuve después de cabalgar por tierras selváticas y arribar a Isadora, allí como forastero, estando indeciso entre dos mujeres, apareció una tercera. Hay bellezas que hieren con estacas de felicidad a la existencia, dan muerte al espíritu y no queda otro remedio que admirar sin ya ser nada. Al girar la cara vi su silueta espigada en una ventana y descubrí que no hay mejor manera que una mirada directo a los ojos para acabar con las cataratas que nublan el erótico cristalino. En otra ocasión ella se bañaba en un estanque de un jardín de Anastasia, me invitó a desvestirme y perseguirla en el agua. Al llegar a Zobeida pude ver a la mujer fundante de aquella ciudad correr de noche, de espaldas, desnuda y con el pelo largo. Aún la persigo en mis sueños. En Ipazia una hermosa mujer morena montada a caballo, con los muslos desnudos y la caña de las botas sobre las pantorrillas, me tumbó sobre un montón de heno y me apretó con duros pezones. Otras me han enamorado con sus cantos, algunas arqueadas bajo duchas suspendidas sobre el vacío, todas fueron mujeres descomunales, tejedoras, parlanchinas, trapecistas en el amor. Cuando la belleza estalla en los ojos, hay que cerrarlos para liberar los sentidos que despierta la ceguera. ¿Cómo puede reunirse tanta belleza concentrada en una sola imagen? Me he sentido dichoso de recibir sus amores tal cual un joven toro que guarda en su gaveta secreta todo el esperma del cosmos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estoy sintetizando en mi mente lo mejor de cada ciudad, lo mejor de cada mujer, anoto en mi devenir todas las riquezas descartando lo obvio e inservible. Sé que voy detrás de la ciudad utópica que contenga al imposible amor que refresque de estremecimientos el alma y, aunque intuyo que todavía no existe, me es imposible dejar de crearla. Tampoco es inocente que cada ciudad tenga el nombre de una mujer. Llevo siglos construyendo el genuino espacio que contenga la luz y la sombra para alcanzar la deshojada perfección. Sin tus pétalos Ítalo, me hubiera sido imposible edificar estos sueños.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estamos condenados a repetir las innumerables obras poéticas escritas, imitar los múltiples espejos que no han perdido aún su inmortal brillo. Camino por el desierto con mis últimas fuerzas. Lo sé, detrás de las colinas rosadas de este planeta que aún gira está la ciudad invisible que alojará mi ser por toda la eternidad, ahí están ellas, la única mujer que amo, y mis hijos, esperándome.</p>



<p class="wp-block-paragraph">*Sobre “Las ciudades invisibles” de Ítalo Calvino.</p>



<h3 class="wp-block-heading">14: MARIO NOSOTTI</h3>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="398" src="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/08/Mario-Nosotti-15.jpg" alt="Mario Nosotti" class="wp-image-16943" srcset="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/08/Mario-Nosotti-15.jpg 600w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/08/Mario-Nosotti-15-300x199.jpg 300w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Me gustaría salir a caminar y conversar con Pier Paolo Pasolini. Como en alguno de sus largos poemas narrativos en donde observación y pensamiento se entrelazan, charlar de lo que sea mientras nos perdemos en alguna barriada de la periferia romana de posguerra, o en alguna callecita de un suburbio africano o hindú, quizá al caer la tarde, quizá después de un día de rodaje. Mientras él suelta palabras sobre la realidad, la política, sobre algo que le llama la atención, o simplemente compartiríamos el silencio de ambos, escucharíamos el rumor de la gente, el trajín de la vida cotidiana con su mezcla de luz y oscuridad.</p>



<h3 class="wp-block-heading">15: OSCAR A. AGÚ</h3>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="400" src="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/08/Oscar-A-Agu-15.jpg" alt="Oscar A. Agú" class="wp-image-16944" srcset="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/08/Oscar-A-Agu-15.jpg 600w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/08/Oscar-A-Agu-15-300x200.jpg 300w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando vi por primera vez, y no en directo, una obra de Velásquez quedé impregnado de esa luminosidad que emana de ella. Al recorrer otras, réplicas, tuve la misma sensación. Si algo quedó en mí, un joven de 20 años, fue esa luz.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Años después, en una muestra en el Museo Municipal de Artes Visuales de la Ciudad de Santa Fe, tuve ocasión de estar en la inauguración de la muestra de Juan Arancio referida a la historia de la ciudad en sus orígenes. Y allí, en ese espacio dedicado a los artistas, pude contemplar el cuadro dedicado a los “Siete Jefes”, referido a la rebelión de los mismos contra Juan de Garay.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y en ese cuadro está también la luz. Charlando con Juan se lo digo. Y le comento la reminiscencia de Velásquez a la que me lleva su obra. Esa luminosidad lograda en los rostros brindada por una vela en medio de una rústica mesa quedó en mi retina.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y él, sonriendo, me dice: “¡Ojalá!”, como expresando su admiración hacia el artista español.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese aspecto de las obras siempre, de una u otra manera, me lleva a un universo en busca de la claridad y simpleza, más allá de lo que representan las obras de los artistas mencionados, ya sea la corte o personajes de la calle de su España, en Velásquez, o de una reunión secreta donde se tramó una rebelión, según el artista santafesino.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La claridad está en ellas. Y es lo que me impactó y da relevancia a las obras, al menos en mí.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quisiera habitar siempre ese universo. Universo que, en mi caso, se deja ver en la escritura y que no siempre se representa. Aunque, debo reconocer que luz y sombra se complementan en este “juego” que es el universo todo. No existen una sin la otra. La sombra, en ambos autores, es lo que resalta la claridad. Y a la inversa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Poder comprender ese juego. La luz y la sombra se sostienen una a la otra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Puede, uno, obviarlas?</p>



<h3 class="wp-block-heading">16: PATRICIO TORNE</h3>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="637" src="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/08/Patricio-Torne-15.jpg" alt="Patricio Torne" class="wp-image-16945" srcset="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/08/Patricio-Torne-15.jpg 600w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/08/Patricio-Torne-15-283x300.jpg 283w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Bowie me salvo de muchos males. Quizá porque en Helvecia, el pueblo litoraleño donde nací y pasé mi infancia, parecía no haber otra alternativa que el chamamé y la cumbia como música sonando en la radio y las fiestas del vecindario, es que haberme encontrado con la figura, las canciones y la voz de David Bowie, fue un tremendo mazazo a mi espíritu que ya se percibía absolutamente diferente al de todos los pibes del lugar. Yo quería ser él, su figura andrógina, sus ojos diferentes el uno del otro, y sus canciones que, por supuesto, no entendía de que se trataban, pero sus títulos me bastaban para hacer mi propia versión de cada una de ellas, eran el horizonte de un mundo que me llamaba cargado de extrañezas que, con el tiempo me di cuenta, eran la poesía, la teatralidad y la originalidad artística ante un mundo que cada vez se iría volviendo más perverso. Bowie me llenaba la cabeza con cosas Interespaciales y yo viajaba y me encontraba con extraterrestres con los que compartía mis sueños. Recuerdo que el 72 fue un año que marcó un punto de inflexión en mi vida, terminé el secundario y me fui de casa, salí al mundo acompañado de “Starman” entre las cosas fundamentales que cargaba, esa canción sonaba intermitentemente en mi cabeza, y no dejó de hacerlo, aun en los momentos en que la vida me mostró su lado mas cruel. En soledad, con frío, esa canción me acompañaba; recorriendo el país, me acompañaba; en la militancia dentro de una organización revolucionaria me acompañaba; en la cárcel y en la tortura me acompañaba, hasta que un día, sin darme cuenta, la reemplacé por otra que todavía me acompaña. Esa canción es “Héroes”. Si, Bowie me es inevitable. En el mismo pueblo de donde me había marchado, yo estaba con libertad vigilada, habían pasado 10 años desde mi partida, y en la radio escuché “Héroes” y fue otra revelación: todos podíamos ser héroes por un día, y cargado de la energía que esta canción me daba, decidí partir otra vez, y todavía, aún sin moverme de la ciudad en la que elegí plantar residencia, sigo viajando acompañado por Bowie. Aun en la vejez escucho sus discos y bailo o escribo al ritmo de su música. Bowie, puedo decirlo, me salvo de muchos males.</p>



<h3 class="wp-block-heading">17: RAÚL ASTORGA</h3>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="706" src="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/08/Raul-Astorga-15.jpg" alt="Raúl Astorga" class="wp-image-16946" srcset="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/08/Raul-Astorga-15.jpg 600w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/08/Raul-Astorga-15-255x300.jpg 255w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Me encantaría perderme, o encontrarme, en el universo literario de Paul Auster, a quien tuve el gusto de conocer en persona y que ya no está entre nosotros. Transitar sus mundos con la curiosidad insolente que permite lo lúdico, apareciendo de repente en ese aquí y allá de sus estructuras novelísticas. Siempre existió en mí la fantasía de formar parte de su novela “El palacio de la luna”, si Auster hubiera nacido en Argentina o, redoblando la apuesta, en Rosario, mi ciudad. El juego de convertirme en su protagonista, una especie de Marco Stanley Fogg rosarino, con su tío Victor (en inglés, sin tilde), músico sin buena suerte, caminando por las calles de esta analogía, a escala menor, de Nueva York. Dos ciudades que se parecen en lo cosmopolita y se las ama con todo incluido, sus bellezas culturales y sus crímenes. Aventurarme en una serie de historias cruzadas con ese tío cuya riqueza son sus libros y después dejarme partir hacia algún lugar en busca de una identidad propia y verdadera. Auster ha estado tan cerca de nuestra cultura, ya sea rindiendo homenaje a través del personaje de “El libro de las ilusiones”, el actor de cine mudo Hector (otra vez sin tilde) Mann, argentino en esa ficción, como también cediendo los derechos de su novela “El país de las últimas cosas” a un director de estos lares. Porque internándome en el universo Auster, el azar, la sorpresa, las vidas que podrían vivirse tienen que ver con las páginas de un hombre que ha admitido la influencia de lo borgeano y lo cortazariano en su rol personal de lector, luego de escritor. En ese recorrido onírico de mi fantasía como personaje, hallaría pequeños tesoros que se irían acumulando hasta conformar lo que, por supuesto, se definiría como experiencia extraordinaria. Entre esos tesoros que tienen que ver con las palabras, sin dudas, permanece en mi memoria aquella frase de “El palacio de la luna” respecto del objeto más preciado: los libros no eran tanto el soporte de las palabras como las palabras mismas y el valor de un libro estaba determinado por su calidad espiritual más que por su estado físico.</p>



<h3 class="wp-block-heading">18: RAÚL FEROGLIO</h3>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="600" src="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/08/Raul-Feroglio-15.jpg" alt="Raúl Feroglio" class="wp-image-16947" srcset="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/08/Raul-Feroglio-15.jpg 600w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/08/Raul-Feroglio-15-300x300.jpg 300w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/08/Raul-Feroglio-15-150x150.jpg 150w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/08/Raul-Feroglio-15-440x440.jpg 440w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Estar sumergido en el mundo de la poesía, o mejor del arte, lo imagino como permanecer dentro de un magma viscoso donde se mezclan las influencias de tantos maestros, hermanos mayores, musas, padres. En cada rincón el mundo es una escuela, y cuando pienso algo otros lo pensaron antes, lo escribieron, lo enseñaron. Y como es sabido que cuando algo se nombra, nace o se rompe para siempre, no puede existir creación sin influencias. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Podría si quisiera entrar en un set de cine, y acompañar al más grande artista de todos los tiempos para mí, Charles Chaplin. Para ser testigo de su crear historias con unas imágenes que apenas están naciendo. O ser vecino del Cuchi Leguizamón, y prestarle un sacacorchos si fuera necesario.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero la pregunta descoloca, me detiene. Y así nomás viene a mí Federico García Lorca. Entonces pienso que sería agradable y sobre todo emocionante caminar esas veredas de ciudades españolas, los glamorosos días de cuando no había guerra. Sentarme callado en un rincón de las tertulias literarias donde Federico se abraza todavía con Neruda, con Vallejo o con Hernández. Tomar con él un café en Nueva York, y que me cuente cómo está pergeñando el libro de poemas que está escribiendo. O encontrar la experiencia en un mundo de gitanos y mujeres morenas, de lunas asomándose a la noche o a los aljibes. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y en el final trágico, la guerra, las balas finales, el silencio. Después la prolongación de su larga fama, creciendo y creciendo por el mundo. Escribí un poema en el que planteaba criar un caballo, y cuidarlo, enjaezarlo, y dedicar mi vida con pasión a esa tarea. Para que el bello verbo “enjaezar” y la memoria de Federico no se perdieran. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y el mundo del teatro, y sus obras. Sí, aunque no soy actor, podría intentar actuar en alguna de las historias donde vive el drama y la pasión de esas mujeres sufrientes de hace ya un siglo.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El túnel del tiempo, ir y volver donde uno quiere. Una fantasía que nos haría felices, a riesgo de caer fusilados en una época y un sitio de pasiones y violencia, no muy distinto al nuestro.&nbsp; A riesgo también de ser discriminado, por pensar distinto, por amar tal vez.&nbsp;&nbsp;</p>



<h3 class="wp-block-heading">19: RICARDO RUIZ</h3>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="722" src="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/08/Ricardo-Ruiz-15.jpg" alt="Ricardo Ruiz" class="wp-image-16948" srcset="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/08/Ricardo-Ruiz-15.jpg 600w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/08/Ricardo-Ruiz-15-249x300.jpg 249w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Con admiración a sus artistas y creadores, con la esperanza de que podamos evitar que el tiempo en que vivieron no se repita como farsa y tragedia simultáneas, me gustaría perderme y encontrarme con los intelectuales, poetas y pintores libertarios de la Mitteleuropa de principios del siglo XX.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una generación de pensadores y artistas nacidos en el último cuarto del 1800 unificados por la historia, cultura y geografía de su zona de origen, Alemania y el Imperio austrohúngaro que dieron pie a un desarrollo cultural rico e innovador en las ciencias, literatura, política y filosofías hasta su destrucción por el nazismo, al cual sobrevivieron de manera dispersa en el exilio y en sus representantes tardíos, dejando una impronta que llega a nuestros días y en la que es necesario volver a perderse y encontrarse.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una cultura, antecedida por Marx y Heine, que nos legó a Freud, Kafka, Bloch, Benjamin, Brecht, Luxemburgo, Klee, Adorno, Landauer, et al; y que nos permite pensar como posible una revuelta anti-autoritaria, una revolución permanente del arte y la cultura y el ideal de una comunidad igualitaria.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De todos estos nombres de vencidos de la historia -tal como nosotros desde mediados de los setenta del siglo pasado-, nombro cuatro de ellos en los que podemos conformar una cruz del sur como guía del pensamiento y el arte: Walter Benjamin, Paul Klee, Bertolt Brecht y Theodor Adorno. Los cuatro relacionados entre sí y conformando una constelación de pensamiento crítico y creador.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Encontrar/me/nos en un pasaje del Libro de los pasajes, rescatar al ángel de la historia, el Angelus Novus de Paul Klee contra la maquinal destrucción del progreso. Volver a las preguntas de Brecht y a la crítica afiladísima de Adorno, una dialéctica negativa que nos permita un rearme intelectual. Ser parte de estas obras, incluirme/nos en ellas sosteniendo el compromiso con la palabra poética que indaga, crea y nos constituye.</p>



<h3 class="wp-block-heading">20: RUBÉN VALLE</h3>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="450" src="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/08/Ruben-Valle-15.jpg" alt="Rubén Valle" class="wp-image-16949" srcset="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/08/Ruben-Valle-15.jpg 600w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/08/Ruben-Valle-15-300x225.jpg 300w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Al escritor se le pide que sea un personaje, que de mirar pase a ser mirado, escrutado por el gran hermano del ojo ajeno. Cazador cazado. Nada más tentador que dejar el yugo de imaginar y ser imaginado. De crear y ser creado. Y mucho más poder elegir qué máscara nos ponemos; cuan Cyranos podemos ser de nosotros mismos. Por un rato dejamos de ser esos cómodos voyeurs para quedar en la mira del otro. La invitación no es cruzar por el agujero de Alicia sino cavar el propio y caer a la historia que más nos plazca.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Perderse en el universo de un artista a elección es una consigna tan tentadora como desproporcionada porque, lo digo y no lo repito, son tantos esos universos, esos artistas que me conmovieron, que lo más cercano a su síntesis sería un Frankenstein bien parecido.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se me ocurren unas cuantas opciones como parte de un ejercicio lúdico que, no por serlo minimiza el impacto de estar ahí donde alguna vez estuve, pero en esa ocasión como un feliz lector (valga el adjetivo feliz por asombrado, conmovido, extasiado, perturbado, etc).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se trata de cruzar al otro lado del espejo. Probarse otro cuerpo, otra piel. “Al otro, a Borges, es a quien le ocurren las cosas”, dice Jorge Luis, y esta vez soy yo quien puede decir que es mi otro yo -el convocado por Revagliatti- quien hace lo que hace o deshace lo que deshace.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Elipsis, señor director. Bien, estoy en el barrio de Villa Santa Rita, más precisamente en el Salón de Julia. No soy uno más, otro borracho acodado en la barra. Tampoco el que escribe. Soy Francisco Real, el hombre de la esquina rosada. Más conocido como El Corralero. Tengo entre ceja y ceja al “Pegador” Rosendo Juárez. Mi valentía y mi destreza con el cuchillo harán lo suyo y Borges, el resto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Puede que en días de capa caída sea la encarnación de Aballay, la criatura de Antonio Di Benedetto que puesto a pagar una culpa tan grande decide ya nunca bajar de su caballo. Hombre de pocas pulgas, mentado ladrón y asesino, Aballay deviene penitente dispuesto a dar la vida para menguar su deuda con el niño al que le quitó su padre. Si el caballo se va de aquí, yo también.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como cualquier hijo de vecino, aceptaría -y gratis- ser un extra más en la Divina Comedia (en lo posible, en algún cameo en los nueve cielos del Paraíso), pero puesto a elegir arbitrariamente, estaría feliz con solo subirme al micro spinetteano del Capitán Beto o quedarme a observar el mar al lado del ciego que habita en Los libros de la buena memoria.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Volviendo a las calles, no dudaría en atravesar una noche en la tierra a bordo del taxi de Jim Jarmusch con Winona Ryder al volante y la música de fondo de Tom Waits. Y después que ese taxi, sí o sí, termine en la casa del mismísimo Tom para un karaoke compartido hasta que amanezca (que no es poco).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ya que este desafío es lo suficientemente disruptivo, me permito un último viaje asincrónico para sumarme al inefable mundo de Mafalda y ser uno más de sus amigos del barrio. Veo veo a Rubencito tomando la mediatarde con Manolito, Felipe, Susanita, Miguelito y Libertad. Lo veo leyendo un libro que en lugar de fin dice continuará… Y eso, como corresponde, también será ficción.</p>



<h3 class="wp-block-heading">21: VICENTE MULEIRO</h3>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="628" src="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/08/Vicente-Muleiro-15.jpg" alt="Vicente Muleiro" class="wp-image-16950" srcset="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/08/Vicente-Muleiro-15.jpg 600w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/08/Vicente-Muleiro-15-287x300.jpg 287w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Nunca necesité que me invitaran a ensoñar. Siempre me las he arreglado para ensoñar solo. Así hemos charlado con mi Viejo, sentados en su tumba del cementerio de San Fernando, sobre cosas de la vida y de la muerte. También caminé por la calle de mi infancia para resucitar, bajo los paraísos, al amor más intenso e imposible de mi existencia. Y marché por las avenidas que convergen en Plaza de Mayo y personalmente le di al tirano el último empujón que lo defenestró. Una vez le alcancé a Jorge Luis Borges el oculto y exacto adverbio relativo de tiempo que buscaba. Y todo eso sin que me invitaran.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y ahora me convidan a ensoñar, a mí, un ensoñador profesional. Acepto y cuento que suelo teletransportarme a un bar de Once, en la década del ‘20, para encontrarme con Macedonio Fernández y sus contertulios. Ellos creen que soy un escritor del grupo Florida, aunque en verdad estoy con los de Boedo porque siempre se me ha dado cruzar la tensión estética con las aventuras y desventuras sociales. No es casual que también me interese juntarme en los bares del puerto con Raúl González Tuñón o con Héctor Pedro Blomberg y acodarme en el estaño donde además confraternizo con las paicas abrazado a un sentimiento extraño que no discrimina entre pasión y redención.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero, o sobre todo, devoro los libros que atraviesan el Atlántico y proponen la ruptura del lenguaje articulado, la independencia de la metáfora de todo amago de representación, el montaje discordante de imágenes, la fragmentación e inversión del tiempo sucesivo y la joyceana ambición de hacer una épica de un pensamiento secreto, de un deseo en sordina que busca su palabra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Claro que si solo me quedo en la búsqueda experimental me pierdo todo un mundo acaso no tan prestigioso, pero también creativo y, en términos económicos, más rendidor. Entonces me invento un seudónimo y escribo góticas y tormentosas historias de amor, por ejemplo, entre un mazorquero y una pulpera de ojos claros que al final se la roba un payador de Lavalle mientras los jazmines se desmayan y los cisnes se ahorcan. O sea: lo que me entusiasma es asumir la plena condición anfibia de la época y publicar poemas en Martín Fierro mientras escribo secretamente para La novela semanal y El cuento ilustrado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La bifurcación no es tan fácil sobre todo si estoy escribiendo sobre un juego de pasiones entre una Milonguita y un Bacán y me tiento con el automatismo surrealista. O, a la inversa, quiero borrar la intervención de la razón cuando en la editorial me han pedido que escriba argumentos simples sobre vendedoras de Harrod’s tentadas por un jailaife que se dice enamorado pero que solo quiere “eso”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Trato de dominar todas las cuerdas. El paisaje cultural de estos años, su multiplicidad de formas, estilos, géneros y búsquedas que van de lo “alto” a lo “bajo” y viceversa, de la vanguardia al código común, me provee una felicidad de montaña rusa.</p>



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<p class="wp-block-paragraph"><strong>Rolando Revagliatti</strong> nació el 14 de abril de 1945 en Buenos Aires, ciudad en la que reside. Publicó en soporte papel un volumen que reúne su dramaturgia, dos con cuentos, relatos y microficciones y diecinueve poemarios. En ediciones digitales se hallan los seis tomos de su libro “Documentales. Entrevistas a escritores argentinos”, conformado por 159 entrevistas por él realizadas. Todos sus libros cuentan con ediciones electrónicas disponibles en<a href="http://www.revagliatti.com" target="_blank" rel="noreferrer noopener nofollow"> http://www.revagliatti.com</a> &#8211; Más de 1300 videos en los que ha grabado poemas y otros textos literarios de muy diversos autores se encuentran en <a href="https://www.youtube.com/user/rolandorevagliatti/videos" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.youtube.com/user/rolandorevagliatti/videos</a></p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="361" src="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/08/Rolando-Revagliatti.jpg" alt="Rolando Revagliatti" class="wp-image-16951" srcset="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/08/Rolando-Revagliatti.jpg 600w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/08/Rolando-Revagliatti-300x181.jpg 300w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2025/08/Rolando-Revagliatti-440x264.jpg 440w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></figure>
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		<title>Ramón Díaz Eterovic</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Letras de Chile]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 24 Feb 2007 20:43:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Biografías]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Nació en Punta Arenas, Magallanes, el año 1956. Ha publicado los libros de poemas «El poeta derribado» y «Pasajero de la Ausencia»; los libros de cuentos: “Cualquier día”, «Obsesión de Año Nuevo», «Atrás sin golpe», «Ese viejo cuento de amar”, «El minuto feliz de Largo Viñuelas», «Muchos gatos para un solo crimen»,&#160; «Chumangos», y las [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><img loading="lazy" decoding="async" class=" size-full wp-image-4521" src="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2007/02/images_img_heredia.jpg" alt="Ramón Díaz Eterovic" class="caption" title="Ramón Díaz Eterovic" width="225" height="375" srcset="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2007/02/images_img_heredia.jpg 225w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2007/02/images_img_heredia-180x300.jpg 180w" sizes="(max-width: 225px) 100vw, 225px" /></p>
<p><strong>Nació en Punta Arenas, Magallanes, el año 1956.</strong></p>
<p><span id="more-4522"></span></p>
<p>Ha publicado los libros de poemas «El poeta derribado» y «Pasajero de la Ausencia»; los libros de cuentos: “Cualquier día”, «Obsesión de Año Nuevo», «Atrás sin golpe», «Ese viejo cuento de amar”, «El minuto feliz de Largo Viñuelas», «Muchos gatos para un solo crimen»,&nbsp; «Chumangos», y las novelas: «La ciudad está triste», «Solo en la Oscuridad», «Nadie sabe más que los muertos», «Nunca enamores a un forastero» «Angeles y Solitarios», «Correr tras el viento», «Los siete hijos de Simenon», “El ojo del alma”, “El hombre que pregunta”, “El color de la piel”, «A la sombra del dinero», «El segundo deseo», «La oscura memoria de las almas», «La muerte juega a ganador», «El leve aliento de la verdad», «La música de la soledad», y la novela infantil «R y M investigadores». Es coautor de las antologías “Contando el cuento. Nueva narrativa chilena”, “Andar con cuentos. Joven narrativa chilena” y “Cuentos en dictadura”; y autor de la antología “Crímenes Criollos, cuentos policiales chilenos”.</p>
<p>Algunos de sus cuentos han sido incluidos en antologías publicadas en Italia, Croacia, España, Argentina, México, Ecuador, Italia, Puerto Rico, Cuba, Bulgaria, Alemania, Colombia y Chile. Fue director de la revista de poesía “La Gota Pura” (1980-1995) y Presidente de la Sociedad de Escritores de Chile (1991-1993).</p>
<p>En Chile ha obtenido una treintena de premios, entre los que destacan el Premio del Consejo Nacional del Libro y la Lectura (1995), el Premio Municipal de Santiago, Género Novela (1996, 2002 y 2007), el Premio Altazor (2009) y el Premio Mejor Obra Literaria del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (2009y 2011). Ha sido finalista en los premios Casa de las Américas (Cuba), premio Planeta Argentina de Novela, y premio Dashiell Hammett de la Asociación Internacional de Escritores Policíacos. El año 1987 obtuvo el Premio Anna Seghers concedido por la Academia de Arte de Alemania, y el año 2000, obtuvo el premio “Las Dos Orillas” del Salón del Libro Iberoamericano de Gijón, España.</p>
<p> Sus novelas han sido publicadas en España, Argentina, Italia, Portugal, Croacia, Holanda, Francia, España y Alemania. Este año 2004, en el mes de enero, aparecieron publicadas en Francias sus novelas “La mort se levé tot” (traducción de la novela “Angeles y solitarios”) y “Les sept files de Simenon” (Los siete hijos de Simenon”. En febrero, en Croacia, se presentó la traducción de “Los siete hijos de Simenon”, la tercera novela de Ramón Díaz Eterovic que se edita en Croacia. En el mes de julio de este año, se publicará en España la novela “Angeles y solitarios”, y en Italia, la segunda edición de “Los siete hijos de Simenon”.</p>
<p><a href="http://www.lom.cl/catalogo/productos.asp?detallado=1&amp;lista_autor=1&amp;autor=190&amp;pagina=1&amp;portal=1" target="_blank" rel="noopener">Más publicaciones</a></p>
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		<title>Pedro Araucario</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Letras de Chile]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 07 Apr 2007 12:28:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Biografías]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>PEDRO ARAUCARIO (1963-1995) Alfredo Orellana Valladares. Poeta. Nació el 8 de abril de 1963 y falleció el 1 de junio de 1995, en Santiago de Chile, víctima de cáncer linfático. Firmó sus obras con el seudónimo de Pedro Araucario, nombre con el cual fue conocido y se le recuerda. Autodidacto, siguió diversos cursos entre los [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><img loading="lazy" decoding="async" class=" size-full wp-image-4463" src="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2007/04/images_1-pedro-araucario.jpg" alt="Pedro Araucario" class="caption" title="Pedro Araucario" width="200" height="277" /></p>
<p>PEDRO ARAUCARIO (1963-1995)</p>
<p><em>Alfredo Orellana Valladares</em>. Poeta. Nació el 8 de abril de 1963 y falleció el 1 de junio de 1995, en Santiago de Chile, víctima de cáncer linfático. Firmó sus obras con el seudónimo de Pedro Araucario, nombre con el cual fue conocido y se le recuerda.</p>
<p><span id="more-4464"></span></p>
<p>Autodidacto, siguió diversos cursos entre los que se cuentan los de <em>Teología Latinoamericana </em>a cargo de Gustavo Gutiérrez (Universidad Católica de Lima, Perú) y <em>Los</em> <em>movimientos de vanguardia </em>dictado por Vintila Horia (Universidad Gabriela Mistral).</p>
<p>Entre 1981 y 1987 trabajó en la Vicaría de Pastoral Juvenil. Al alero de la Vicaría de la Solidaridad de la Zona Oeste, en 1982 fundó junto a Felipe Banderas, Horacio Eloy (Horacio Eloy Guajardo Ramírez), Amante Eledín Parraguez, Damián Moreno, Ernesto Rojas y Javier Vives, el <em>Taller Urbano </em>que editó la revista literaria <em>Contramuro</em>, la cual subdirigió. Fue el editor del periódico mural <em>El Huarén de Macul</em>, que en la actualidad dirige Julio Mundaca.</p>
<p>Entre 1985 y 1988, integró los grupos musicales <em>Tecnocórtex </em>y la <em>Agrupación Ciudadanos </em>—junto a Javier Vives, Juan Carlos Contreras, Ismael Troncoso y Aldo Caruzzo— con el cual desarrolló un trabajo textual-experimental.</p>
<p>Junto al percusionista Troncoso creó el <em>Dúo de Improvisaciones Libres</em>.</p>
<p>Cofundador de la <em>Agrupación Hurbanística</em>, condujo talleres literarios en las comunas de Pudahuel, Conchalí, Las Condes (Colón Oriente) y Peñalolén. En esta última, trabajó en la <em>Agrupación Cultural Barracón </em>de Lo Hermida y participó en la revista literaria <em>Calíope</em>.</p>
<p>En 1995 recibió la beca Consejo Nacional del Libro y la Lectura, con la cual escribió <em>La higuera</em>, obra que será publicada póstumamente, en el curso del año 2000.</p>
<p>Publicaciones</p>
<p>1.-<em>Antología de poesía poblacional</em>, 1986. Ediciones Urbe, Santiago de Chile.</p>
<p>2. <em>Poesía de la revisión</em> (coautoría con Gerardo Castillo Sandoval y Manuel Ruiz), <em>poesía</em>, 1990. Ediciones El Urbarigen, Santiago de Chile, pp. 37-68.</p>
<p>3. <em>Destellos de neón, poesía</em>, [1995]. Ediciones El Urbarigen, [Santiago de Chile], 37 folios.</p>
<p>En: <a href="http://www.escritores.cl/varios/Diccionario_de_Autores.pdf" target="_blank" rel="noopener">Diccionario bibliográfico de escritores chilenos jóvenes y auto editados</a></p>
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		<title>Gabriela Mistral</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Letras de Chile]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 18 Apr 2007 16:00:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Biografías]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Nació el día 07&#160;de abril del año 1889, en la ciudad de VICUÑA, IV región, Chile. Falleció el dí­a 10 en enero del año 1957.&#160; BIOGRAFÍA Hija de Jerónimo Godoy, profesor primario y payador, y doña Petronila Alcayaga, fue bautizada como Lucila. Pasó sus primeros años en Monte Grande, pueblito situado al interior de Vicuña [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><img loading="lazy" decoding="async" class=" size-full wp-image-4445" src="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2007/04/images_mistral.jpg" alt="Gabriela Mistral" class="caption" title="Gabriela Mistral" width="180" height="278" /></p>
<p>Nació el día 07&nbsp;de abril del año 1889, en la ciudad de VICUÑA, IV región, Chile.</p>
<p>Falleció el dí­a 10 en enero del año 1957.&nbsp;</p>
<p><em>BIOGRAFÍA </em></p>
<p>Hija de Jerónimo Godoy, profesor primario y payador, y doña Petronila Alcayaga, fue bautizada como Lucila. Pasó sus primeros años en Monte Grande, pueblito situado al interior de Vicuña y, siendo muy joven, se dedicó a la enseñanza en algunas localidades cercanas.</p>
<p><span id="more-4446"></span></p>
<p>Fue nombrada inspectora en el Liceo de La Serena, donde conoció a Romelio Ureta, quien le inspirara los famosos «Sonetos de la Muerte» a raí­z de su suicidio.</p>
<p>Entre 1912 y 1918 vivió en Los Andes, desempeñándose como profesora en el Liceo de Niñas, para luego ser nombrada Directora del Liceo de Punta Arenas, cargo que también ocupó posteriormente en Temuco.</p>
<p>Muchas de sus creaciones aparecieron en diarios y revistas de Santiago y provincia y fueron incluidas en textos de lecturas para niños. Se ha dicho que adoptó el seudónimo de Gabriela Mistral por los poetas Federico Mistral y Gabriel D&#8217;Annunzio.</p>
<p>En 1921 viajó a México invitada por el Ministro de Educación; su primer libro, Desolación, fue publicado en Estados Unidos, por iniciativa del Instituto de las Españas, y de su Director, Federico de Onís, gran admirador de su poesía.</p>
<p>A partir de ese momento viajó por numerosos paí­ses de América y Europa, y en 1932 se incorporó al servicio consular, desempeñando dicho cargo en ciudades como Madrid, Nápoles, Niza, Lisboa, Petrópolis y Nueva York.</p>
<p>Recibió el Premio Nóbel antes que el Premio Nacional y, en general, durante su vida fue m s apreciada en el extranjero que en su propio país.</p>
<p>Murió en Estados Unidos y sus restos fueron trasladados posteriormente a Monte Grande, cumpliendo su deseo de regresar a la tierra natal y al lugar donde pasó gran parte de su infancia.</p>
<p>Recientemente, en 1994, ha sido traducida al japonés una selección de su obra, por la poeta Satoko Tamura.</p>
<p><em>OBRAS </em></p>
<p>1922- «DESOLACION». POESIA. GABRIELA MISTRAL. NEW YORK. ESTADOS UNIDOS. INSTITUTO DE LAS ESPAÑAS.</p>
<p>1924- «TERNURA». POESIA. GABRIELA MISTRAL. MADRID. ESPAÑA. SATURNINO CALLEJA.</p>
<p>1926- «DESOLACION *». POESIA. GABRIELA MISTRAL. SANTIAGO. CHILE. NASCIMENTO.</p>
<p>1938- «TALA». POESIA. GABRIELA MISTRAL. BUENOS AIRES. ARGENTINA. SUR.</p>
<p>1941- «ANTOLOGIA (SELECCION DE LA AUTORA)». ANTOLOG. POESIA. GABRIELA MISTRAL. SANTIAGO. CHILE. ZIG ZAG.</p>
<p>1950- «PEQUEÑA ANTOLOGIA (SELECCION DE LA AUTORA)». POESIA. GABRIELA MISTRAL. SANTIAGO. CHILE. ESC. NAC. DE ARTES GRAFICAS.</p>
<p>1950- «POEMAS DE LAS MADRES». POESIA. GABRIELA MISTRAL. SANTIAGO. CHILE. UNIVERSITARIA.</p>
<p>1954- «LAGAR». POESIA. GABRIELA MISTRAL. SANTIAGO. CHILE. DEL PACIFICO (OBRAS SEL. Ns 6).</p>
<p>1957- «CANTO A SAN FRANCISCO». POESIA. GABRIELA MISTRAL. CHILLAN. CHILE. IMP. DANTE.</p>
<p>1957- «RECADOS CONTANDO A CHILE (SELEC. Y PROLOGO DE ALFONSO M. ESCUDERO)». POESIA. GABRIELA MISTRAL. SANTIAGO. CHILE. DEL PACIFICO (OBRAS SEL. Vs 4).</p>
<p>1957- «RECADOS CONTANDO A CHILE». CARTAS. GABRIELA MISTRAL. SANTIAGO. CHILE. DEL PACIFICO.</p>
<p>1957- «SUS MEJORES POEMAS (SELECCION DE JUAN NAVARRO CASTILLO)». POESIA. GABRIELA MISTRAL. SANTIAGO. CHILE. IMP. ALFA.</p>
<p>1958- «POESIAS COMPLETAS». POESIA. GABRIELA MISTRAL. MADRID. ESPAÑA. AGUILAR.</p>
<p>1965- «MOTIVOS DE SAN FRANCISCO». POESIA. GABRIELA MISTRAL. SANTIAGO. CHILE. DEL PACIFICO.</p>
<p>1967- «POEMA DE CHILE». POESIA. GABRIELA MISTRAL. SANTIAGO. CHILE. POMAIRE.</p>
<p>1969- «CROQUIS MEXICANOS (SELECCION Y PROLOGO DE ALFONSO CALDERON)». ARTICULOS. GABRIELA MISTRAL. SANTIAGO. CHILE. NASCIMENTO.</p>
<p>1969- «GABRIELA ANDA POR EL MUNDO (SELECCION DE PROSAS Y PROLOGO DE R.E.S». PROSAS. GABRIELA MISTRAL. SANTIAGO. CHILE. ANDRES BELLO.</p>
<p>1978- «MATERIAS (PROSA INEDITA) (SELECCION DE ALFONSO CALDERON)». PROSA. GABRIELA MISTRAL. SANTIAGO. CHILE. UNIVERSITARIA.</p>
<p>1983- » REINO. GABRIELA MISTRAL (RECOPILACION DE GASTON VON DEM BUSSCHE)». POESIA Y PROSA. GABRIELA MISTRAL. VALPARAISO. CHILE. UNIVERSITARIA DE VALPARAISO.</p>
<p>1984- «GABRIELA MISTRAL. POESIA Y PROSA (SEL. Y NOTAS DE FLORIDOR PEREZ)». POESIA Y PROSA. GABRIELA MISTRAL. SANTIAGO. CHILE. PEHUEN EDITORES.</p>
<p>1989- «PROSA DE GABRIELA MISTRAL (SELECCION DE ALFONSO CALDERON)». PROSA. GABRIELA MISTRAL. SANTIAGO. CHILE. UNIVERSITARIA.</p>
<p>1993- «POESIA Y PROSA (SEL. DE JAIME QUEZADA)». POESIA Y PROSA. GABRIELA MISTRAL. CARACAS. VENEZUELA. FUNDACION AYACUCHO.</p>
<p>1994- «ESCRITOS POLITICOS (SEL., PROLOGO Y NOTAS DE JAIME QUEZADA)». GABRIELA MISTRAL. SANTIAGO. CHILE. ED. FONDO DE CULTURA ECONOMICA.</p>
<p>1995- «CANTO A MEXICO (POESIA DE P. NERUDA Y G. MISTRAL SEL. POR J. QUEZADA)». POESIA. PABLO NERUDA, GABRIELA MISTRAL. SANTIAGO. CHILE. SANTILLANA.</p>
<p>1995- «VUESTRA GABRIELA (SELECCION DE CARTAS INEDITAS)». GABRIELA MISTRAL. SANTIAGO. CHILE. ZIG ZAG.</p>
<p><em>ANTOLOGÍAS</em></p>
<p>1917- «PEQUEÑA ANTOLOGIA DE POETAS CHILENOS (APARECE COMO GABRIELA MISTRAL)». DONOSO, ARMANDO. SANTIAGO. CHILE. EDICIONES DE LOS DIEZ.</p>
<p>1917- «SELVA LIRICA (APARECE COMO LUCILA GODOY)». MOLINA YÁÑEZ, JULIO; ARAYA, JUAN AGUSTIN. SANTIAGO. CHILE. SOC. IMP. Y LIT. UNIVERSO.</p>
<p>1934- «ANTOLOGIA DE LA POESIA ESPAÑOLA E HISPANOAMERICANA». ONIS, FEDERICO DE. MADRID. ESPAÑA. LIBRERIA Y CASA ED. HERNANDO.</p>
<p>1945- «POETAS CHILENOS CONTEMPORANEOS». LEFEBVRE, ALFREDO. SANTIAGO. CHILE. ZIG ZAG.</p>
<p>1956- «ANTOLOGIA DE MEDIO SIGLO». MONTES, HUGO. SANTIAGO. CHILE. DEL PACIFICO.</p>
<p>1958- «ATLAS DE LA POESIA DE CHILE». UNDURRAGA, ANTONIO DE. SANTIAGO. CHILE. NASCIMENTO.</p>
<p>1963- «ESENCIAS DEL PAIS CHILENO». ROJAS, MANUEL. MEXICO D.F.. MEXICO. UNIVERSIDAD AUTONOMA DE MEXICO.</p>
<p>1963- «LA MUJER EN LA POESIA CHILENA». ADRIASOLA, XIMENA; URZUA, MARIA. SANTIAGO. CHILE. NASCIMENTO.</p>
<p>1968- «ANTOLOGIA DEL ARBOL (2a. EDICION)». DIAZ ARRIETA, HERNAN (ALONE). SANTIAGO. CHILE. ZIG ZAG.</p>
<p>1969- «HISTORIA Y ANTOLOGIA DE LA LITERATURA CHILENA (8va EDICION)». MONTES, HUGO; ORLANDI, JULIO. SANTIAGO. CHILE. ZIG ZAG.</p>
<p>1970- «ANTOLOGIA DE LA POESIA CHILENA CONTEMPORANEA». CALDERON, ALFONSO. SANTIAGO. CHILE. UNIVERSITARIA.</p>
<p>1973- «POESIA CHILENA». CONCHA, JAIME. SANTIAGO. CHILE. QUIMANTU.</p>
<p>1974- «POESIA FEMENINA CHILENA». DONOSO CORREA, NINA. SANTIAGO. CHILE. GABRIELA MISTRAL.</p>
<p>1975- «POESIA CHILENA E HISPANOAMERICANA ACTUAL». IBAÑEZ LANGLOIS, JOSE MIGUEL. SANTIAGO. CHILE. NASCIMENTO.</p>
<p>1979- «CUENTOS CHILENOS PARA NIÑOS». PEREIRA, MANUEL; SEPULVEDA, FIDEL. SANTIAGO. CHILE. ANDRES BELLO.</p>
<p>1984- «POESIA CHILENA CONTEMPORANEA». ARTECHE, M.; MASSONE, J.A.; SCARPA, R.E.. SANTIAGO. CHILE. ANDRES BELLO.</p>
<p>1988- «ANTOLOGIA DE POESIA CHILENA A TRAVES DEL SONETO». VALJALO, DAVID; CAMPAÑA, ANTONIO. MADRID. ESPAÑA. EDICIONES LIBERTARIAS.</p>
<p>1992- «POESIA CHILENA CONTEMPORANEA». NOMEZ, NAIN. SANTIAGO. CHILE. F.C.E. -ANDRES BELLO.</p>
<p><em>BIBLIOGRAFÍA SELECCIONADA </em></p>
<p>1925- «LA OTRA AMERICA». DONOSO, ARMANDO. MADRID. ESPAÑA. CALPE.</p>
<p>1933- «LA DIVINA GABRIELA». FIGUEROA, VIRGILIO. SANTIAGO. CHILE. EL ESFUERZO.</p>
<p>1935- «ESTUDIOS SOBRE GABRIELA MISTRAL». SILVA CASTRO, RAUL. SANTIAGO. CHILE.</p>
<p>1946- «GABRIELA MISTRAL». DIAZ ARRIETA, HERNAN (ALONE). SANTIAGO. CHILE. NASCIMENTO.</p>
<p>1957- «NUMERO DE HOMENAJE A GABRIELA MISTRAL». SANTIAGO. CHILE. ANALES DE LA U.CH. CXV, 106.</p>
<p>1957- «REBELDE MAGNIFICA». LADRON DE GUEVARA, MATILDE. SANTIAGO. CHILE. IMP.CENTRAL TALLERES DEL SNS,.</p>
<p>1958- «DICCIONARIO DE LA LITERATURA LATINOAMERICANA. CHILE». MERINO REYES, LUIS; SILVA CASTRO, RAUL. WASHINGTON D.C.. ESTADOS UNIDOS. UNION PANAMERICANA.</p>
<p>1959- «ALGUNOS». GONZALEZ VERA, JOSE SANTOS. SANTIAGO. CHILE. NASCIMENTO.</p>
<p>1959- «VARIANTES EN DESOLACION Y TALA (MEMORIA DE GRADO)». MELLADO CAMPOS, JORGE. SANTIAGO. CHILE. UNIVERSIDAD CATOLICA.</p>
<p>1959- «LA POESIA INFANTIL DE GABRIELA MISTRAL (MEMORIA DE GRADO)». SCHINDLER OPAZO, VIOLETA. SANTIAGO. CHILE. UNIVERSIDAD DE CHILE.</p>
<p>1961- «SIETE ESCRITORAS DE CHILE». MATTE, ESTER. SANTIAGO. CHILE. ANALES DE U. DE CH. No 121-122.</p>
<p>1963- «LOS CUATRO GRANDES DE LA LITERATURA CHILENA DURANTE EL SIGLO XX». DIAZ ARRIETA, HERNAN (ALONE). SANTIAGO. CHILE. ZIG ZAG.</p>
<p>1963- «SIGNIFICACION DE LAGAR EN LA OBRA DE G. MISTRAL (MEMORIA DE GRADO)». NAVARRO CAHURA, ALICIA. CONCEPCION. CHILE. UNIVERSIDAD DE CONCEPCION.</p>
<p>1964- «EL SIMBOLISMO DE TALA, DE GABRIELA MISTRAL (MEMORIA DE GRADO)». OYARZUN MANQUEMILLA, YOLANDA. VALDIVIA. CHILE. UNIVERSIDAD AUSTRAL DE CHILE.</p>
<p>1966- «GENIO Y FIGURA DE GABRIELA MISTRAL». ALEGRIA, FERNANDO. BUENOS AIRES. ARGENTINA. EUDEBA.</p>
<p>1967- «HOMENAJE A GABRIELA MISTRAL». SANTIAGO. CHILE. REVISTA ORFEO No 23-24-25-26.</p>
<p>1967- «LA LIRICA CHILENA DE HOY». MONTES, HUGO. SANTIAGO. CHILE. ZIG ZAG.</p>
<p>1969- «HISTORIA Y ANTOLOGIA DE LA LITERATURA CHILENA (8va. EDICION)». MONTES, HUGO; ORLANDI, JULIO. SANTIAGO. CHILE. ZIG ZAG.</p>
<p>1975- «SENSIBILIDAD RELIGIOSA DE GABRIELA MISTRAL». TAYLOR, MARTIN C.. MADRID. ESPAÑA. GREDOS.</p>
<p>1976- «UNA MUJER NADA DE TONTA». SCARPA, ROQUE ESTEBAN. SANTIAGO. CHILE. ANDRES BELLO.</p>
<p>1977- «LA DESTERRADA EN SU PATRIA». SCARPA, ROQUE ESTEBAN. SANTIAGO. CHILE. NASCIMENTO.</p>
<p>1980- «ESTUDIOS SOBRE POESIA CHILENA». VILLEGAS MORALES, JUAN. SANTIAGO. CHILE. NASCIMENTO.</p>
<p>1982- «ENSAYO LIRICO EN POEMA DE CHILE DE GABRIELA MISTRAL». DAYDI-TOLSON, SANTIAGO. SANTIAGO. CHILE. REV. CHILENA DE LIT. No 19.</p>
<p>1982- «LA CRITICA LITERARIA EN LA OBRA DE GABRIELA MISTRAL». JIMENEZ, ONILDA A.. MIAMI. ESTADOS UNIDOS. EDICIONES UNIVERSAL.</p>
<p>1985- «HACIA LA DETERMINACION DEL ARTE POETICA DE GABRIELA MISTRAL». CUNEO, ANA MARIA. SANTIAGO. CHILE. REVISTA CHILENA DE LIT. No 26.</p>
<p>1989- «EL ULTIMO VIAJE DE GABRIELA MISTRAL». DAYDI-TOLSON, SANTIAGO. SANTIAGO. CHILE. ACONCAGUA.</p>
<p>1989- «GABRIELA MISTRAL». SANTIAGO. CHILE. LA EPOCA (L.Y.L. Nº¸51).</p>
<p>1990- «POESIA CHILENA (MIRADAS, ENFOQUES, APUNTES)». BIANCHI, SOLEDAD. SANTIAGO. CHILE. DOCUMENTAS &#8211; CESOC.</p>
<p>1991- «INFORMACION CULT.: G. MISTRAL, 102 ANIVERSARIO DEL NAC. DE LA POETISA». SANTIAGO. CHILE. MIN. DE RELACIONES EXTERIORES.</p>
<p>1993- «GABRIELA MISTRAL, PREMIO NOBEL DE LIT. CRONICA DE UN CUENTO DE HADAS». CALDERON, CARLOS. SANTIAGO. CHILE. LA NORIA.</p>
<p>1993- «LA POET. DEL ETERNO RETORNO. ENSAYO SOBRE LO ESPIRITUAL-LIT. DE G. M.». JORQUERA, CARLOS; AEDO, O. RENE. SANTIAGO. CHILE. LA NORIA.</p>
<p>1995- «GABRIELA MISTRAL ANTE LA CRITICA BIBIOGRAFICA ANOTADA». RUBIO, PATRICIA. SANTIAGO. CHILE. DIBAM.</p>
<p>1995- «GABRIELA MISTRAL EN REVISTA CUADERNOS». VARIOS AUTORES. SANTIAGO. CHILE. FUNDACION PABLO NERUDA.</p>
<p>1995- «GABRIELA MISTRAL, POETICA DE LA IMAGEN Y SENTIDO DE LA VIDA». ANASTASIA, LUIS VICTOR. MONTEVIDEO. URUGUAY.</p>
<p>1995- «PREMIOS NOVEL DE LITERATURA (1901-1994) BREVES BIOGRAFIAS». QUEZADA, JAIME. SANTIAGO. CHILE. UNIVERSITARIA.</p>
<p>1995- «VISION CRITICA DE LA POESIA CHILENA». FERNANDEZ, ARIEL. SANTIAGO. CHILE. EDICIONES TAMARUGAL M.R.</p>
<p><em>ACTIVIDAD LITERARIA </em></p>
<p>Poeta.</p>
<p><em>NIVEL DE ESTUDIOS </em></p>
<p>Medios.</p>
<p><em>GALARDONES </em></p>
<p>1914, JUEGOS FLORALES (SONETOS DE LA MUERTE), SANTIAGO.</p>
<p>1945, PREMIO NOBEL DE LITERATURA, ESTOCOLMO, SUECIA.</p>
<p>1951, PREMIO NACIONAL DE LITERATURA, SANTIAGO.</p>
<p>TITULOS</p>
<p>PROFESORA NORMALISTA.</p>
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		<title>Eugenia Echeverría</title>
		<link>https://letrasdechile.cl/2008/04/25/eugenia-echeverria/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Letras de Chile]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 25 Apr 2008 21:20:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Biografías]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Nació el día 06 en Octubre el año 1943 en la ciudad de YUNGAY, VIII región, CHILE. Falleció el 26 de abril de 2008, aquejada de una penosa enfermedad. BIOGRAFÍA Hija de don Jorge Álvarez Álvarez y doña Amanda Núñez. Desde 1962 a 1980 trabaja en el SERMENA como Secretaria Administrativa. En 1980 pasa a [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Nació el día 06 en Octubre el año 1943 en la ciudad de YUNGAY, VIII región, CHILE.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Falleció el 26 de abril de 2008, aquejada de una penosa enfermedad.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>BIOGRAFÍA</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Hija de don Jorge Álvarez Álvarez y doña Amanda Núñez. Desde 1962 a 1980 trabaja en el SERMENA como Secretaria Administrativa. En 1980 pasa a la Dirección Servicio de Salud Coquimbo como Secretaria-Ministra de Fe del COMPIN.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ha hecho numerosos cursos de perfeccionamiento a lo largo de sucarrera de funcionaria.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde 1976 a 1979 ha sido Presidenta del Círculo «Carlos Mondaca Cortés», correspondiéndole en dos oportunidades hacer entrega del Premio Regional de Literatura. Colabora y participa en el Primer Festival del Clavel, de la Ilustre municipalidad de La Serena y en el Certamen Literario del Norte «La Lira canta sobre la piedra nortina”. Crea la revista «Mensaje Literario».</p>



<p class="wp-block-paragraph">Llama a concurso nacional de poesía «Juegos de la Poesía Bodas de Plata». Patrocina la Biblioteca Pública «Lucila Godoy Alcayaga» en la población San Juan de Coquimbo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde 1972 a la fecha, es columnista del diario «El Día» de La Serena. En numerosas ocasiones ha organizado concursos literarios a nivel de enseñanza básica, media y universitaria. Escribe bajo los seudónimos de ANYRIS, AIAN o ANY.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ha vivido gran parte de su vida en el extranjero, principalmente en Argentina, Perú, República Dominicana, Colombia y México, país donde permaneció durante 26 años. Su quehacer literario esta ligado a su actividad como columnista en revistas y periódicos del continente: El Espectador de Colombia, La Jornada y El Universal de México, y La Nación de Santiago de Chile.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>OBRAS</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">1967- «LAS COSAS POR SU NOMBRE». CUENTO. EUGENIA ECHEVERRÍA. SANTIAGO. CHILE. ZIG ZAG.</p>



<p class="wp-block-paragraph">1972- «CAMBIO DE PALABRA». CUENTO. EUGENIA ECHEVERRÍA. SANTIAGO. CHILE. UNIVERSITARIA.</p>



<p class="wp-block-paragraph">1982- «COMO SI TUVIERA MI CORAZÓN UNA VENTANA ROTA». CUENTO. EUGENIA ECHEVERRÍA. MÉXICO D.F. MÉXICO. CASA DE CHILE.</p>



<p class="wp-block-paragraph">1983- «LA INFINITA». POESÍA. EUGENIA ECHEVERRÍA. MÉXICO D.F. MÉXICO. KATUN.</p>



<p class="wp-block-paragraph">1985- «CUECAS DE MAR AFUERA». POESIA. EUGENIA ECHEVERRÍA. MEXICO D.F. MÉXICO. VILLICAÑA.</p>



<p class="wp-block-paragraph">1986- “SANGRE EN EL OJO”. POESÍA. EUGENIA ECHEVERRÍA. SANTIAGO, CHILE. ED. SINFRONTERAS.</p>



<p class="wp-block-paragraph">1994 “TEPOZTLAN, QUE VIVA LA FIESTA”. ENSAYO. EUGENIA ECHEVERRÍA.</p>



<p class="wp-block-paragraph">2002 “UN COLOR AMARILLO INTENSO”. CUENTOS. EUGENIA ECHEVERRIA.</p>



<p class="wp-block-paragraph">2003 “GALANARIO”. CUENTOS. EUGENIA ECHEVERRÍA. SANTIAGO. CHILE. BRAVO Y ALLENDE EDITORES.</p>



<p class="wp-block-paragraph">2008 “EL CUERPO SORPRENDENTE”. POESÍA. EUGENIA ECHEVERRÍIA. SANTIAGO. CHILE. BRAVO Y ALLENDE EDITORES.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>ANTOLOGÍAS</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">1969- «EL CUENTO CHILENO ACTUAL. 1950-1967». CALDERÓN, ALFONSO. SANTIAGO. CHILE. NUEVA UNIVERSIDAD (U.C.)</p>



<p class="wp-block-paragraph">1986- «CRUZANDO LA CORDILLERA. EL CUENTO CHILENO 1973-1983». EPPLE, JUAN ARMANDO. MÉXICO D.F. MÉXICO. CASA DE CHILE EN MÉXICO.</p>



<p class="wp-block-paragraph">1988- «CUENTOS CHILENOS». MANSILLA, LUIS A.; COPPOLA, SALVATTORI. BERLÍN. ALEMANIA RDA. KINKULEN.</p>



<p class="wp-block-paragraph">1988- «LOS VETERANOS DEL 70». OLIVAREZ, CARLOS. SANTIAGO. CHILE. MELQUIADES.</p>



<p class="wp-block-paragraph">2001- “CUENTOS CHILENOS CONTEMPORÁNEOS 2000”. LETRAS DE CHILE. SANTIAGO. CHILE. ED.LOM</p>



<p class="wp-block-paragraph">2003- “CUENTOS EN DICTADURA”. DÍAZ ETEROVIC, RAMÓN &amp; MUÑOZ VALENZUELA, DIEGO. SANTIAGO. CHILE. ED.LOM</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>ACTIVIDAD LITERARIA</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Poeta, Cuentista.</p>
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		<title>Bárbara Délano Azócar</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Letras de Chile]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 26 Apr 2008 11:10:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Biografías]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>BIOGRAFÍA BÁRBARA DÉLANO AZÓCAR Nació el día 17 en Octubre el año 1961 en la ciudad de SANTIAGO, Región Metropolitana, CHILE Falleció el día 03 en Octubre el año 1996. Hija de María Luisa Azócar y el escritor Poli Délano; nieta de Luis Enrique Délano (escritor y Premio Nacional de Periodismo) y la fotógrafa Lola [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><img loading="lazy" decoding="async" class=" alignright size-full wp-image-4008" src="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2008/04/images_img_BarbaraDelano.jpg" alt="Bárbara Délano Azócar" class="caption" title="Bárbara Délano Azócar" align="right" width="700" height="576" srcset="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2008/04/images_img_BarbaraDelano.jpg 700w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2008/04/images_img_BarbaraDelano-300x247.jpg 300w" sizes="(max-width: 700px) 100vw, 700px" /></p>
<p>BIOGRAFÍA</p>
<p>BÁRBARA DÉLANO AZÓCAR</p>
<p>Nació el día 17 en Octubre el año 1961 en la ciudad de SANTIAGO, Región Metropolitana, CHILE</p>
<p>Falleció el día 03 en Octubre el año 1996.</p>
</p>
<p><span id="more-4009"></span></p>
<p>Hija de María Luisa Azócar y el escritor Poli Délano; nieta de Luis Enrique Délano (escritor y Premio Nacional de Periodismo) y la fotógrafa Lola Falcón.</p>
<p>Estudió Licenciatura en Letras Hispanoamericanas en la Universidad de Chile (1980-1982). Luego se tituló de Licenciatura en Sociología en la Universidad Autónoma de México en 1987. Cursó una Maestría en Edición de Libros y Publicaciones Periódicas en la Universidad de Guadalajara. Integró la Unión de Escritores Jóvenes en los 70, y el Colectivo de Escritores Jóvenes en los 80. En 1988 obtuvo la Beca de la Fundación Pablo Neruda.</p>
<p>Trabajó en investigación social y en el Área editorial; guionista, articulista en diversos medios y correctora de estilo han sido algunos de sus oficios. Dirigió el área editorial de una institución pública del gobierno mexicano.</p>
<p>Fallece trágicamente en un accidente de aviación ocurrido en Perú, en octubre de 1996.</p>
<p><strong>OBRAS</strong></p>
<p>1979- “MÉXICO-SANTIAGO”, POESIA. BARBARA DELANO AZOCAR. MEXICO D.F. MEXICO. EDICION ARTESANAL CON EL PINTOR MARCOSDLIMENES.</p>
<p>1984- «EL RUMOR DE LA NIEBLA». POESIA. BARBARA DELANO AZOCAR. MONTREAL. CANADA. EDITIONS D&#8217;ORPHE.</p>
<p>1996 –“PLAYAS DE FUEGO”. POESIA. BARBARA DELANO AZOCAR. SANTIAGO. CHILE.</p>
<p>2006- “CUADERNOS DE BARBARA”, OBRAS COMPLETAS. BARBARA DELANO AZOCAR. SANTIAGO. CHILE. GALINOST</p>
<p><strong>ANTOLOGÍAS</strong></p>
<p>1977- «POESIA PARA EL CAMINO». UNION DE ESCRITORES JOVENES. SANTIAGO. CHILE. EDIC. NUEVA UNIVERSIDAD (U.C.).</p>
<p>1983- «CONTEMPORARY WOMEN AUTHORS OF LATIN AMERICA».FERNANDEZ, MARGARITA; MEYER, DORIS. NUEVA YORK. ESTADOS UNIDOS. BROOKLYN COLLEGE.</p>
<p>1983- «ENTRE LA LLUVIA Y EL ARCOIRIS. ALGUNOS JOVENES POETAS CHILENOS». BIANCHI, SOLEDAD. BARCELONA. ESPAÑA. INSTITUTO PARAEL NUEVO CHILE.</p>
<p>1985- «ANTOLOGIA DE LA NUEVA POESIA FEMENINA CHILENA». VILLEGAS, JUAN. SANTIAGO. CHILE. LA NORIA.</p>
<p>1990- «ANTOLOGIA DE LA JOVEN POESIA CHILENA». PEREZ,FLORIDOR; QUEZADA, JAIME. SANTIAGO. CHILE. UNIVERSITARIA.</p>
<p>1991- «ONCE POETAS CHILENOS». AXXELSON, SUN. ESTOCOLMO. SUECIA. VARSTAAG.</p>
<p>1993- «POESIA CHILENA. LA GENERACION N.N. (1973-1991)».ESPAÑA, ARISTOTELES. PUNTA ARENAS. CHILE. TALLERES DE ATELI LTDA.</p>
<p>1996-“25 AÑOS DE POESÍA CHILENA (1970-1995)». CALDERÓN, HARRIS, CALDERÓN. SANTIAGO. CHILE.- ED. FONDO DE CULTURA ECONOMICA.</p>
<p>1998- “ANTOLOGÍA DEL POEMA BREVE EN CHILE” . FLORIDOR PÉREZ.</p>
<p><strong>BIBLIOGRAFÍA SELECCIONADA</strong></p>
<p>1995- «LAS NUEVAS ROSAS DE PAPEL, EN REVISTA “CUADERNOS». SANTIAGO. CHILE. FUNDACION PABLO NERUDA.</p>
<p><strong>ACTIVIDAD LITERARIA</strong></p>
<p>Poeta.</p>
<p><strong>NIVEL DE ESTUDIOS</strong></p>
<p>Superiores.</p>
<p><strong>TÍTULOS</strong></p>
<p>Licenciatura en Sociología.</p>
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		<item>
		<title>Antonio Acevedo Hernández</title>
		<link>https://letrasdechile.cl/2008/05/01/antonio-acevedo-hernandez/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Letras de Chile]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 01 May 2008 13:25:42 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Biografías]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Nació el día 08 en Marzo el año 1886 en la ciudad de ANGOL, IX región, CHILE. Falleció el día 01 en Diciembre el año 1962. BIOGRAFÍA Hijo de don Juan Acevedo, minero, y doña María Hernández, campesina. Nació en una pequeña aldea llamada Tracacura, cerca de Angol. Realizó sus estudios primarios en Temuco, para [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img loading="lazy" decoding="async" class=" size-full wp-image-4004" src="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2008/05/images_img_acevedo.jpg" alt="Antonio Acevedo Hernández" class="caption" title="Antonio Acevedo Hernández" width="108" height="184" /></p>
<p>Nació el día 08 en Marzo el año 1886 en la ciudad de ANGOL, IX región, CHILE.</p>
<p>Falleció el día 01 en Diciembre el año 1962.</p>
<p><strong>BIOGRAFÍA</strong></p>
<p>Hijo de don Juan Acevedo, minero, y doña María Hernández, campesina. Nació en una pequeña aldea llamada Tracacura, cerca de Angol.</p>
<p><span id="more-4005"></span></p>
<p>Realizó sus estudios primarios en Temuco, para luego ingresar a la Escuela Taller de Chillán, a la especialidad de Carpintería. Su situación económica precaria lo obligó a trabajar desde muy joven, trasladándose de una ciudad a otra, desempeñando múltiples oficios.</p>
<p>Se dedicó al periodismo, colaborando en los diarios El Mercurio, El Diario Ilustrado, Las Últimas Noticias, La Nación y otros. Su interés siempre estuvo centrado en los sectores populares, llevando sus vivencias y situaciones cotidianas a sus numerosas obras dramáticas. Su primera obra, «En el rancho», se estrenó en 1913, iniciando una dilatada trayectoria en que predomina el teatro de corte social, donde obreros y campesinos son los personajes centrales.</p>
<p>Se desempeñó como profesor en las Escuelas de Temporada de la Universidad de Chile.</p>
<p>Algunas de sus obras fueron traducidas y estrenadas en Estados Unidos y Polonia, provocando gran interés.</p>
<p><strong>OBRAS</strong></p>
<p> 1913- «EN EL RANCHO». TEATRO. ANTONIO ACEVEDO HERNANDEZ. SANTIAGO. CHILE.</p>
<p> 1915- «ALMAS PERDIDAS». TEATRO. ANTONIO ACEVEDO HERNANDEZ. SANTIAGO. CHILE. EL PROGRESO</p>
<p> 1916- «CAMINO DE FLORES». TEATRO. ANTONIO ACEVEDO HERNANDEZ. SANTIAGO. CHILE.</p>
<p> 1917- «ESPINO EN FLOR». TEATRO. ANTONIO ACEVEDO HERNANDEZ. SANTIAGO. CHILE.</p>
<p> 1918- «HOMICIDIO». TEATRO. ANTONIO ACEVEDO HERNANDEZ. SANTIAGO. CHILE.</p>
<p> 1919- «CARCOMA». TEATRO. ANTONIO ACEVEDO HERNANDEZ. SANTIAGO. CHILE.</p>
<p> 1919- «EL VINO TRISTE». TEATRO. ANTONIO ACEVEDO HERNANDEZ. SANTIAGO. CHILE.</p>
<p> 1920- «EL LABERINTO». TEATRO. ANTONIO ACEVEDO HERNANDEZ. SANTIAGO. CHILE.</p>
<p> 1920- «PIEDRA AZUL». NOVELA. ANTONIO ACEVEDO HERNANDEZ. SANTIAGO. CHILE. ASTRA</p>
<p> 1920- «POR EL ATAJO». TEATRO. ANTONIO ACEVEDO HERNANDEZ. SANTIAGO. CHILE.</p>
<p> 1921- «IRREDENTOS». TEATRO. ANTONIO ACEVEDO HERNANDEZ. SANTIAGO. CHILE.</p>
<p> 1921- «LA CANCION ROTA». TEATRO. ANTONIO ACEVEDO HERNANDEZ. SANTIAGO. CHILE.</p>
<p> 1921- «LA RAZA FUERTE». NOVELA. ANTONIO ACEVEDO HERNANDEZ. SANTIAGO. CHILE.</p>
<p> 1922- «HA SALIDO EL SL». TEATRO. ANTONIO ACEVEDO HERNANDEZ. SANTIAGO. CHILE.</p>
<p> 1925- «AGUA DE VERTIENTE». TEATRO. ANTONIO ACEVEDO HERNANDEZ. SANTIAGO. CHILE.</p>
<p> 1926- «HUELGOMANIA». TEATRO. ANTONIO ACEVEDO HERNANDEZ. SANTIAGO. CHILE.</p>
<p> 1926- «LA HIJA DE TODOS». TEATRO. ANTONIO ACEVEDO HERNANDEZ. SANTIAGO. CHILE.</p>
<p> 1927- «CAIN». TEATRO. ANTONIO ACEVEDO HERNANDEZ. SANTIAGO. CHILE. NASCIMENTO</p>
<p> 1927- «CARDO NEGRO». TEATRO. ANTONIO ACEVEDO HERNANDEZ. SANTIAGO. CHILE.</p>
<p> 1927- «MANUEL LUCEÑO». NOVELA. ANTONIO ACEVEDO HERNANDEZ. SANTIAGO. CHILE. NASCIMENTO</p>
<p> 1929- «CABRERITA». TEATRO. ANTONIO ACEVEDO HERNANDEZ. SANTIAGO. CHILE.</p>
<p> 1929- «UN DIECIOCHO TIPICO». TEATRO. ANTONIO ACEVEDO HERNANDEZ. SANTIAGO. CHILE</p>
<p> 1930- «ANGELICA». TEATRO. ANTONIO ACEVEDO HERNANDEZ. SANTIAGO. CHILE.</p>
<p> 1930- «ARBOL VIEJO». TEATRO. ANTONIO ACEVEDO HERNANDEZ. SANTIAGO. CHILE.</p>
<p> 1930- «QUIÉN QUIERE MI VIRTUD?». TEATRO. ANTONIO ACEVEDO HERNANDEZ. SANTIAGO. CHILE</p>
<p> 1931- «CROQUIS CHILENO». TEATRO. ANTONIO ACEVEDO HERNANDEZ. SANTIAGO. CHILE.</p>
<p> 1931- «CROQUIS CHILENOS». CRONICAS. ANTONIO ACEVEDO HERNANDEZ. SANTIAGO. CHILE</p>
<p> 1931- «LAS SANTIAGUINAS». TEATRO. ANTONIO ACEVEDO HERNANDEZ. SANTIAGO. CHILE.</p>
<p> 1932- «EL GIGANTE CIEGO». ANTONIO ACEVEDO HERNANDEZ. SANTIAGO. CHILE.</p>
<p> 1932- «EL MILAGRO DE LA MONTAÑA». TEATRO. ANTONIO ACEVEDO HERNANDEZ. SANTIAGO. CHILE</p>
<p> 1933- «LAS BRUJAS». CUENTO. ANTONIO ACEVEDO HERNANDEZ. SANTIAGO. CHILE.</p>
<p> 1933- «LOS CANTORES POPULARES CHILENOS». ENSAYO. ANTONIO ACEVEDO HERNANDEZ. SANTIAGO. CHILE. NASCIMENTO</p>
<p> 1935- «JOAQUIN MURIETA». TEATRO. ANTONIO ACEVEDO HERNANDEZ. SANTIAGO. CHILE.</p>
<p> 1936- «LA GUERRA A MUERTE». NOVELA. ANTONIO ACEVEDO HERNANDEZ. SANTIAGO. CHILE ERCILLA</p>
<p> 1936- «SANTIAGO EN SOLFA». TEATRO. ANTONIO ACEVEDO HERNANDEZ. SANTIAGO. CHILE</p>
<p> 1937- «CHAÑARCILLO». TEATRO. ANTONIO ACEVEDO HERNANDEZ. SANTIAGO. CHILE.</p>
<p> 1937- «LOS CAMINOS DE DIOS». ANTONIO ACEVEDO HERNANDEZ. SANTIAGO. CHILE.</p>
<p> 1938- «AVENTURAS DEL ROTO JUAN GARCIA». CUENTO. ANTONIO ACEVEDO HERNANDEZ. SANTIAGO. CHILE ERCILLA</p>
<p> 1939- «LAS CORTESANAS DEL TEMPLO». TEATRO. ANTONIO ACEVEDO HERNANDEZ. SANTIAGO. CHILE</p>
<p> 1940- «LAS LUMINARIAS DE MAYO». TEATRO. ANTONIO ACEVEDO HERNANDEZ. SANTIAGO. CHILE</p>
<p> 1940- «LOS DEPORTADOS». TEATRO. ANTONIO ACEVEDO HERNANDEZ. SANTIAGO. CHILE.</p>
<p> 1940- «LOS PAYADORES». TEATRO. ANTONIO ACEVEDO HERNANDEZ. SANTIAGO. CHILE.</p>
<p> 1942- «DE PURA CEPA». TEATRO. ANTONIO ACEVEDO HERNANDEZ. SANTIAGO. CHILE.</p>
<p> 1943- «LA LEYENDA DE LA FELICIDAD». CUENTO. ANTONIO ACEVEDO HERNANDEZ. SANTIAGO. CHILE</p>
<p> 1947- «PEDRO URDEMALES». NOVELA. ANTONIO ACEVEDO HERNANDEZ. SANTIAGO. CHILE. CULTURA</p>
<p> 1953- «EL TORRENTE». ANTONIO ACEVEDO HERNANDEZ. SANTIAGO. CHILE.</p>
<p> 1953- «LA CUECA». ENSAYO. ANTONIO ACEVEDO HERNANDEZ. SANTIAGO. CHILE. NASCIMENTO</p>
<p> 1953- «RETABLO PINTORESCO DE CHILE». ENSAYO. ANTONIO ACEVEDO HERNANDEZ. SANTIAGO. CHILE. ZIG ZAG</p>
<p> 1957- «LEYENDAS CENTENARIAS». RELATOS. ANTONIO ACEVEDO HERNANDEZ. SANTIAGO. CHILE</p>
<p> 1963- «EL TRIANGULO TIENE CUATRO LADOS». TEATRO. ANTONIO ACEVEDO HERNANDEZ. SANTIAGO. CHILE</p>
<p> 1982- «MEMORIAS DE UN AUTOR TEATRAL». MEMORIAS. ANTONIO ACEVEDO HERNANDEZ. SANTIAGO. CHILE NASCIMENTO</p>
<p><strong>ANTOLOGÍAS</strong></p>
<p> 1958- «ATLAS DE LA POESIA DE CHILE». UNDURRAGA, ANTONIO DE. SANTIAGO. CHILE. NASCIMENTO</p>
<p><strong>BIBLIOGRAFÍA SELECCIONADA</strong></p>
<p> 1963- «ESCRITORES FALLECIDOS. A. ACEVEDO HERNANDEZ». BOL.INSTITUTO DE LIT. CHILENA Nº4-5. SANTIAGO. CHILE</p>
<p> 1969- «GENTE DE TEATRO». CANEPA, MARIO. SANTIAGO. CHILE. TALLERES ARANCIBIA HNOS</p>
<p> 1970- «EL MUNDO DRAMATICO DE ANTONIO ACEVEDO HERNANDEZ». MONSANTO, CARLOS. SANTIAGO. CHILE. REVISTA MAPOCHO Nº22.</p>
<p> 1982- «EL TEATRO CHILENO DE MEDIADOS DEL SIGLO XX». CASTEDO, ELENA. SANTIAGO. CHILE. ANDRES BELLO</p>
<p> 1984- «DICCIONARIO DE LA LITERATURA CHILENA». SZMULEWICZ, EFRAIN. SANTIAGO. CHILE. ANDRES BELLO</p>
<p> 1985- «HISTORICA RELACION DEL TEATRO CHILENO». MORGADO, BENJAMIN. COQUIMBO. CHILE. TALLERES GRAFICOS IMOFFGRAF.</p>
<p> 1992- «ANTONIO ACEVEDO HERNANDEZ, UNA METAFORA DE LA VIDA». MAYORGA, WILFREDO. SANTIAGO. CHILE. ATENEA.</p>
<p> 1994- «HISTORIA DE LA LITERATURA CHILENA». FERNANDEZ FRAILE, MAXIMINO. SANTIAGO. CHILE. SALESIANA.</p>
<p> 1995- «DRAMATURGIA RELIGIOSA CHILENA». ALCAMAN RIFFO, NORMA. SANTIAGO. CHILE. UMBRAL EDITORES. </p>
<p><strong>ACTIVIDAD LITERARIA</strong></p>
<p> Ensayista, Cuentista, Novelista, Dramaturgo, Periodista.</p>
<p><strong>NIVEL DE ESTUDIOS</strong></p>
<p> Medios.</p>
<p><strong>GALARDONES</strong></p>
<p>¿1952? PREMIO ATENEA DE LA UNIVERSIDAD DE CONCEPCION.</p>
<p> 1937, PREMIO MUNICIPAL DE TEATRO POR «CHAÑARCILLO», SANTIAGO.</p>
<p> 1948, PREMIO MUNICIPAL DE NOVELA POR «PEDRO URDEMALES», SANTIAGO.</p>
<p> 1950, PREMIO CAMILO HENRIQUEZ DE PERIODISMO, SANTIAGO.</p>
<p> 1954, PREMIO NACIONAL DE TEATRO, SANTIAGO.</p>
<p><strong>OTRAS REFERENCIAS</strong></p>
<p>http://www.memoriachilena.cl/mchilena01/temas/dest.asp?id=acevedohlacritica</p>
<p>http://www.escenachilena.uchile.cl/CDA/dr_fah/index.html</p>
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