Por Cristóbal Hasbun
El mendigo que estiró la mano
Al encogerse su destino,
También pertenece a la ciudad.
El adicto que despertó a la noche
Para dormirla a golpes,
También es parte de la ciudad.
La prostituta que exhala un oasis
Con verbos confundidos,
También pertenece a la ciudad.
El demente que llora en la calle
Porque no logra encontrarte,
También es parte de la ciudad.
La noche, como siempre, es larga
Cuando intriga su bosque de futuros:
Lo inesperado también pertenece a la ciudad.






Bonito cuento.