Por Eddie Morales Piña
Hace seis décadas hizo su entrada en el universo de la narrativa chilena una novela paradigmática desde el título con que su autor la denominó: Cero a la izquierda (1966) de un joven Poli Délano, quien había nacido en Madrid en 1936 (habría cumplido noventa años, pero falleció en 2017), “cuando empezaban a caer las bombas que terminaron con la República”, según relata en su texto autobiográfico Memorias neoyorkinas. Poli Délano fue hijo del escritor y diplomático Luis Enrique Délano y de Lola Falcón, una destacada fotógrafa. El nombre es una apócope de Policarpo con que fue inscrito al momento de nacer, pero siempre le llamaron Poli. Esto lo cuenta su padre en un libro memorístico que se titula Sobre todo Madrid (1970). En algún momento creo haber leído que cuando Neruda vio a Policarpo, habría dicho este niño es un Polifemo -por su corpulencia- y de allí derivó el famoso nombre con que se le conoció: Poli.
Desde el punto de vista de la historiografía literaria, Poli Délano perteneció a la Generación del 72 siguiendo los parámetros de Cedomil Goic, mientras que José Promis lo sitúa en el programa literario de la novela de la desacralización. Entre ambas categorizaciones hay puntos de encuentro, en consecuencia, Poli Délano fue partícipe de una generación que se vio afectada por los acontecimientos del quiebre institucional en Chile a raíz del Golpe cívico militar de 1973. En realidad, nuestro autor formó parte de aquel grupo de narradores emergentes que reemplazaron a la Generación del 50 -o al programa de la Novela del Escepticismo. Por tanto, Poli Délano era de aquellos jóvenes escritores que entre la década del 60 y principio del 70 iban mostrando una renovación temática y escrituraria en la percepción de la realidad, en conjunto con los acontecimientos sociohistóricos que se estaban desencadenando en el país. Entre estos autores estaban Antonio Skármeta, Mauricio Wacquez, Fernando Jerez, Antonio Avaria, Luis Domínguez, entre otros. De tal manera, que Poli Délano está adscrito a una generación que vivirá la diáspora post septiembre de 1973. Alfonso Calderón en una antología publicada en 1969 (Los mejores cuentos de Poli Délano) escribía que “adicto a Hemingway, devoto de las películas de Alan Ladd y Bogart, módico intérprete de la riada de tangos poéticos de los años 45 y 46, Poli Délano es un buen conversador, que matiza sus puntos de vista acerca de la literatura norteamericana o de la mala distribución de la riqueza, con abundantes imprecaciones que le dan un innegable aspecto de salud física y ética”. Sin duda que quienes le conocimos podremos coincidir con el aserto del prologuista. Poli Délano emergió en la literatura chilena con un volumen de siete relatos con el título de Gente solitaria (1961) y luego apareció la novela Cero a la izquierda, publicada por la Editorial Zig-Zag en 1966. Desde allí la proliferación creativa del autor fue in crescendo hasta transformarlo en un escritor imprescindible con obras fundamentales que han sido estudiadas y valoradas en el transcurrir del tiempo.
La novela que en este año 2026 del siglo XXI cumple sesenta años desde su publicación es un relato de un novel escritor. Tenía 30 años de edad al momento en que comenzó a circular el texto con una temática y motivos literarios de orden juvenil. La portada de la primera edición de Zig-Zag fue diseñada por el famoso Mauricio Amster (1907-1980), cuyo apellido aparece casi perdido en el borde inferior izquierdo. En el interior no hay referencia explícita del autor de esta portada imperdible, pues Amster logró capturar el sentido interior de la narración. De este modo, como paratexto, claramente el receptor del relato podrá percibir o entrar en sintonía con lo que se despliega en las páginas. Una novela breve con una historia protagonizada por jóvenes en la etapa estudiantil en una ciudad de Santiago que aún no era la urbe que es hoy. Sobre la base de un fondo blanco, Amster diseñó una imagen donde hay trece figuras de hombres que caminan; doce son de color gris y transitan hacia la derecha, mientras que el otro, de color rojo, lo hace hacia la izquierda.
El color coincide con la palabra cero. Este personaje es el cero a la izquierda. Simbólicamente, el número trece alude a la transformación -la adolescencia es una etapa de transición hacia la juventud y posterior adultez-, pero también tiene una connotación negativa ya que refiere a la mala suerte. La frase cero a la izquierda tiene una significación que apunta a que una persona no tiene valor o importancia. La palabra cero en rojo nos lleva por el mismo sendero. El protagonista del relato es un sujeto que pareciera no tener ninguna relevancia.
La novela de Poli Délano es muy simple en la trama o en la argumentación. No podemos olvidar que estamos en los prolegómenos de un escritor que andando el tiempo consolidará su creación literaria y lo escriturario alcanzará cotas relevantes. Esta es una novela situada en el principio de su historia como narrador. El personaje principal es un sujeto innominado -un cero a la izquierda-; al momento del enunciado, es decir, en el instante en que suceden los acontecimientos, es un adolescente en un colegio donde vivirá las experiencias propias de esta etapa existencial. En el plano de la enunciación -el escriturario- es un sujeto que rememora los sucesos en que se vio envuelto en el colegio y puede no sólo contar los hechos sino interpretarlos a la luz de una maduración vivencial, pero sin dar una resolución a los momentos al instante de experimentarlos.
El relato nos introduce inmediatamente en la trama: “- ¿Dónde está Pereira? – preguntó el inspector De la Jara. Un muchachito que cruzaba el patio hacia los retretes se detuvo en seco y se cuadró casi militarmente. -No tengo idea, señor inspector”. Es la famosa forma de articular un relato in medias res de que se habla en la Poética aristotélica. El narrador -el cero a la izquierda- nos sumerge en un espacio que paulatinamente se despliega con los personajes como el inspector o el profesor Varela, y de por medio un incendio en uno de los dormitorios del internado. En torno a este suceso se van articulando los acontecimientos, entre ellos los avatares amorosos juveniles. La novela no ha perdido vigencia temática, aunque han cambiado los tiempos y pudiera parecer un tanto pueril o ingenua la mirada del narrador. Los personajes pueden ser planos sin mayor profundidad, pero le dan igualmente consistencia a un relato donde su autor está fogueándose en el ejercicio escriturario. Lo interesante de todo esto es que el relato de Poli Délano captura al lector y lo lleva a un desenlace inesperado con dos frases que poseen una resonancia inclaudicable: “-Ojalá quedaran sólo cenizas. (…) – ¡Ni siquiera cenizas!”.
Leer Cero a la izquierda a sesenta años de su edición primera es saludable para quien quiera conocer los inicios de un escritor imperdible de la literatura chilena contemporánea.
Poli Délano: Cero a la izquierda
Santiago: Editorial Zig-Zag. 1966,122 pp.







Uno mismo es el arquitecto de su propio destino. Cristina fue muy noble, debió de aceptarlo y amarlo mucho.