Por Gilda Retamales Salas
Me detengo un momento afuera de la casa de la señora Rosa.
Abro la cartera en busca de un pañuelo para enjugar el incómodo sudor que comienza a brotar en mi frente a esta hora temprana.
Aunque mi verdadera intención es contemplar las plantas que hay en el antejardín de la señora Rosa, un verdadero oasis en medio de esta calle asfaltada, carente de sombra.
Ella cultiva plantas de todo tipo: helechos, scheffleras, lavandas y camelias.
En una pequeña huerta, protegida con un entramado de varillitas secas, crecen libremente la ruda, la menta y otras hierbas frescas que despliegan todo su verdor.
Pero, hoy las hojas verdes, mustias, resienten el calor.
A veces encuentro a la señora Rosa regando. Otras, podando o barriendo las hojas secas que los tallos desprenden y caen al suelo.
En más de una ocasión, la he sorprendido conversando con sus plantas. Ella les habla con ternura, como si fueran personitas que requieren toda su dedicación.
La saludo, al pasar, cada vez que la veo:
-Buenos días, señora Rosa – ¿cómo amanecieron usted y sus plantitas hoy?
Ella responde, sonriendo: – De maravilla, mijita, con el favor de Dios.
Hoy no veo a la señora Rosa y recuerdo que tampoco lo hice ayer, ni antes de ayer.
Continuo mi marcha hasta el paradero; el bus de las nueve se asoma por la avenida principal.
Mientras avanzo me doy cuenta de que la tierra no olía a recién mojada y me volteo de súbito, como para comprobar la corazonada.
Tampoco ha barrido las hojas secas que comienzan a amontonarse en su adorado antejardín
8 de octubre 2025
EL MARCOS
Era el más guapo del campamento. Contaba historias increíbles y al sonreír, sus dientes blancos resplandecían como los de John Travolta.
Cuando a sus padres les salió la casa propia, se mudaron a una población ubicada al norponiente de la capital. Allí conoció la marihuana y más tarde la pasta base.
Hoy, luce mucho más viejo. Su piel es negra, seca, arrugada y cuando sonríe deja ver los dientes que le faltan.
La droga se llevó su encanto y esa sonrisa que tanto me gustaba.
Abril 2013
Gilda Retamales Salas (Santiago, 1973), Intérprete Inglés-Castellano y gastrónoma. Actualmente trabaja como representante comercial en la división de Food Ingredients de una compañía multinacional. Es integrante y presidenta del Colectivo Literatura en Casa del Barrio Yungay, @literaturaencasa_lec, organización que promueve la difusión literaria y el fortalecimiento del tejido social a través de la participación comunitaria.
Esta experiencia la motivó a profundizar en la escritura, asistiendo a diversos talleres de cuento de Diego Muñoz Valenzuela y Julio Henríquez Munita, escritores colaboradores y amigos de Literatura en Casa.






Emotivo y crítico. Es un gran relato picaresco.