Por Eduardo Contreras Villablanca

Iván Quezada nació en Valparaíso en 1969. Se tituló de periodista en la Universidad de Chile y ha trabajado como redactor cultural en diversos medios. Además es editor literario independiente.

Su carrera literaria es diversa: ha escrito poesía, narrativa (cuentos y novela), ensayo y crónicas. Esa multiplicidad de géneros parece mostrarnos una convicción de que no hay un género literario superior, sino muchas variantes con valor propio.

En El caballero del perrito, Iván Quezada confirma una de las constantes más reconocibles de su obra: la habilidad para combinar lo íntimo con lo social, lo insólito con lo cotidiano, y lo humorístico con lo trágico, siempre desde una mirada compasiva hacia la fragilidad humana. El libro es un conjunto de cuentos y relatos que, aunque diversos en tono y argumento, parecen unidos por una pregunta central: ¿cómo navegan los seres comunes —y no tan comunes— las tensiones y delirios del mundo contemporáneo?

Desde Mildred y Jacobo, donde dos gusanos crecen hasta humanizarse mientras el narrador se empequeñece en un guiño kafkiano, hasta El feo durmiente, en el que un cuasi ermitaño se transforma sin quererlo en activista social pro inclusión en una ONG, los cuentos despliegan un abanico de personajes atrapados entre lo real y lo absurdo. Quezada juega con lo fantástico para revelar lo humano.

Muchos relatos giran en torno al encuentro fallido o a la ilusión deformada: En Disparejos, la decepción entre dos desconocidos que se conocen por internet expone la distancia entre la imagen y la carne. En La mujer más bella del mundo mezcla circo, pandemia y mito para hablar de la belleza como peligro y espejismo. Los textos La mechera y Pollito al velador exploran la moral flexible de personas al borde, atrapadas entre precariedad, deseo y mecanismos de defensa propios de la era digital.

Quezada retrata con ironía —pero sin crueldad— un mundo donde los discursos de la corrección, la violencia social o el oportunismo se mezclan con la vulnerabilidad pura de quienes solo intentan sobrevivir.

Varios cuentos incorporan un trasfondo social nítido, es el caso de Los bultos que aborda el contrabando fronterizo en Brasil, también en Los abanicos de Acario vemos la precaria sobrevivencia en pandemia al borde del toque de queda. El mimo convierte un estallido de violencia callejera en un acto cómico que desnuda la brutalidad colectiva, mientras La mujer con zancos muestra la deriva de una mujer solitaria que oscila entre el deseo, el abandono y la búsqueda de un lugar.

En estos relatos, Quezada articula humor y desamparo con gran soltura.

En El exilio literario, la recuperación del impulso creativo va de la mano del encuentro íntimo, y en Sombras nada más, un joven mexicano de raíces chilenas persigue el fantasma de Javier Solís para reconciliarse —o no— con el país de sus padres. Estos cuentos conectan con el tema de la memoria, ya presente en la obra anterior del autor.

El caballero del perrito, el cuento que da nombre al libro, presenta a Rudy, un aristócrata decadente que intenta reconstruir una vida sentimental y literaria a través de aplicaciones, mudanzas, perros, desencuentros y nuevas oportunidades. Es una historia que mezcla ternura, ironía y observación social, y que resume muy bien la sensibilidad del libro: personajes que buscan una pertenencia a pesar de su paso por mundos que se rompen y recomponen continuamente.

En síntesis, se trata de un libro variado, cohesionado por una mirada ética y a ratos poética. Aunque los escenarios van desde Santiago hasta Buenos Aires, desde Brasil hasta un circo pandémico, todos los cuentos comparten un tono que alterna lo melancólico, lo lúdico y lo absurdo. Quezada construye un mosaico del presente donde los personajes se mueven entre la soledad, el deseo, la decepción y la esperanza.
Su prosa —clara, precisa, sin adornos innecesarios— funciona como un puente entre lo realista y lo fantástico, y recuerda que, incluso en la torpeza y en el caos, hay algo profundamente humano que merece ser contado.

El caballero del perrito
El caballero del perrito