Donde se cuentan los aprontes para una elección
de ejemplares caninos. Reflexiones de un criador.
por Jorge Lillo – Santiago, 26 de septiembre de 2025
Me enteré de una elección
para perritos de raza
donde se aprecia su traza,
origen y condición.
Me vino la inspiración
de mandarme allí el carril
llevando, de mi canil,
los ejemplares que tengo:
un lote con abolengo
y otro grupo ‘perejil’.
En el grupo de las hembras
tengo un par que se destaca,
aunque alguna vez atacan
cuando les hallan la hebra.
Todo el mundo las celebra
porque son inteligentes,
pero asombran a la gente
al mostrar sus malas pulgas:
mutuamente se excomulgan
exhibiendo agudos dientes.
Tengo otros canes más flacos
que ya no causan temores:
son caniches ladradores
que no asustan ni a los pacos.
Son quiltros más bien retacos
provistos de patas cortas;
cuando salen, no soportan
dar más que una sola vuelta.
Botados, y a lengua suelta,
vuelven a su vida absorta.
Mis perrazos alemanes,
–aunque son de porte hermoso–
son perros muy peligrosos
pa expositores y canes.
No dudo que alguno gane,
–esto no es broma macabra–
crea usted en mi palabra,
que no soy un charlatán;
ya se lo dice el refrán:
‘perro que muerde no ladra’.
Reconozco con pesar
que me caí con ‘Grabiel’,
pues pensé que este lebrel
haría más que ladrar.
Desacerté al intentar
–creyéndolo un gran campión–
ponerlo en la exposición,
porque es can desaforado
que ladra pa todos lados
sin tener ni ton ni son.






Emotivo y crítico. Es un gran relato picaresco.