PRESENTACIÓN
Mauricio A. Montoya
A 40 AÑOS DEL CIERRE DE LA CÁRCEL DE GORGONA
En el año 2024 se cumplieron 40 años del cierre de la cárcel de Gorgona. Conocida por muchos como el Alcatraz colombiano, pocos saben que fue el conquistador Diego de Almagro quien llegó a esta isla por primera vez, en 1525, y la bautizó así debido a la cantidad de serpientes con las que él y sus hombres se toparon allí. Dicho nombre era una clara referencia a las gorgonas de la mitología griega, en cuyas cabezas crecían serpientes venenosas en vez de cabellos.
Esta isla albergó, desde 1960 hasta 1984, un centro penitenciario de alta seguridad, por el que pasaron alrededor de 4.000 presos, entre ellos los condenados por homicidio, violación o por ser protagonistas de la violencia política que azotó al país durante varias décadas del siglo XX.
Miles de historias debieron de tejerse allí, muchas de ellas de terror, como lo han relatado cronistas, turistas e investigadores. «Maldito este lugar… maldito sea. Aquí solo se respira la tristeza», dejó escrito un prisionero en una pared del penal.
Sobre esta cárcel se han escrito varios textos, entre ellos: “Gorgona, imagen y realidad” del médico Carlos E. Restrepo; “La prisión Gorgona, ¿paraíso o infierno?” del sacerdote Isaac Bello y, “Gorgona, isla prisión: crónicas” de Cecilia de Robledo, este último considerado como uno de los relatos más realistas con temáticas como el sexo, la tortura, las fugas, y las pesadillas, entre otras.
Pero Colombia no ha sido el único país en el que ha existido este tipo de centros de reclusión. En el mundo entero, especialmente en América Latina, estos panópticos han marcado épocas y, a la vez, una cantidad de historias de vida de reclusos, guardias, visitantes, familiares, médicos y muchos otros personajes que por alguna razón tuvieron que ver con estos lugares.
Uno de esos penales emblemáticos de Centroamérica fue la isla de San Lucas, en Costa Rica, donde funcionó una cárcel entre 1873 y 1991, la cual inspiró a Carlos Salazar Herrera, un escritor costarricense, considerado por muchos como uno de los precursores de la minificción en su país, quien, en 1947, escribió “Cuentos de angustias y paisajes”, en el que incluyó un texto llamado “La ventana”, el cual, en menos de 300 palabras, describe los escenarios, las angustias y, finalmente, la tranquilidad de un hombre que recupera su libertad.
En este contexto, un grupo de inquietos lectores y escritores de diferentes nacionalidades, animados por la editorial peruana Micrópolis y por el equipo del programa radial Brevísimo, decidieron embarcarse en un proyecto que recopilara historias relacionadas con las cárceles y todas sus variables. Cuentos, microrrelatos, cuentos atómicos, poesía, haikus, aforismos, epitafios, crónicas, historias de vida, testimonios, cartas, diarios, ilustraciones, fotografías y un diccionario con jerga carcelaria son el corpus de este trabajo que presentamos y que esperamos sirva como un ejercicio de memoria histórica.
Es primordial agradecer a todos los que aportaron con sus letras y con sus ejercicios de creatividad para que estos textos vieran la luz, en especial a José Aladino Grasiano Florez (su diario fue el motor principal y la inspiración para todo esto); a las directivas y a los privados y privadas de la libertad del Centro Penitenciario de Pedregal, quienes aportaron una serie de insumos literarios que enriquecen esta obra; a Wber Rúa y Geimar Marín por su perseverancia y apoyo en la recolección, revisión, diseño y publicación de estos materiales; y a todos los lectores que se deleitarán al pasar sus ojos y pensamientos por estas páginas.
Para terminar esta presentación, nada mejor que remitirnos a las palabras testimoniales de Andrés Iniesta López, un prisionero de las cárceles franquistas en España, quien en el prólogo de su libro (El niño de la prisión) dice: “Así que este libro no lo escribí para mí. Lo escribí para mi familia, para los más jóvenes de nuestra sociedad que no saben nada de lo que pasó realmente en la era franquista, y para la gente de mi pueblo, Uclés. Para que se enteren de lo que pasó allí, para que quienes me saludan hoy por las calles de mi pueblo sepan lo que yo, y mis compañeros, hemos sufrido. Quiero que estas líneas sean de utilidad para restablecer la verdad sobre hechos escondidos, sobre un pasado enterrado en profundidad…”
A 40 años del cierre de Gorgona…
En el siguiente link podrán descargar 9 libros dedicados a este proyecto. Testimonios, diarios, crónicas, historias, cuentos, microrrelatos, cuentos atómicos, epístolas, poemas, sonetos, haikus, epitafios, grafitis, sentencias, dibujos, obras artísticas, fotografías y un diccionario particular. Además, podrán encontrar el diario completo de José Aladino Grasiano Florez, uno de los últimos presos de Gorgona y cuya lectura fue la inspiración de toda esta aventura. Y por si fuera poco, un libro con todos los autores que hicieron parte de este maravilloso proceso.
Compiladores: Mauricio A. Montoya Vásquez, Géimar Marín Toro y Wber Rúa.






Emotivo y crítico. Es un gran relato picaresco.