Por Eddie Morales Piña

Estamos en presencia de un texto poético lírico de Víctor Alegría (Santiago, 1956) de nombre Teselas con una portada de una imagen fragmentada, pero que -afinando el ojo, Ojo con el arte, Nemesio Antúnez, dixit-, el que mira observa a un nadador, que corresponde a una pintura de igual nombre cuya autoría es del propio enunciante de la textualidad lingüística. El autor es un artista visual y poeta, se dice en la portadilla. Esto es significativo debido a que el enunciado poético de Alegría transita desde el punto de la poiesis -la creación- en torno a la pintura.

Esta relación entre lírica y pintura es relevante. La actitud dialogante entre ambas artes siempre ha estado presente en la historia de la literatura y el arte. La poiesis de la que trata en uno de sus Diálogos Platón, tal como el término lo indica, es la creación en el sentido más amplio de su denotación. La aprehensión estética de una visualidad que el poeta -el que crea, sea en cualquiera de las Artes- trae a la presencia del observador con todas las resonancias y connotaciones que mediante el lenguaje en el caso de la literatura nos permite entrar en una realidad otra. La percepción estética, en el caso de la lírica, es a través del extrañamiento del lenguaje. El sistema, norma y habla (Coseriu, dixit) es quebrantado o puesto en situación distinta por el poeta con los procedimientos retóricos. En este sentido, la obra de Víctor Alegría pone su mirada en obras y autores del arte pictórico, desde el Renacimiento hasta Hopper, cuya textualidad o entramado está elaborado mediante los colores que van conformando una imagen que a lo largo del tiempo ha adoptado distintas modulaciones acordes a las escuelas pictóricas, como se las denomina.

El sustantivo que le da denominación a esta obra lírica del poeta Alegría proviene, precisamente, del ámbito artístico no literario. Según la definición denotativa del término es una pequeña pieza de distintos materiales para conformar mosaicos en el arte decorativo. Teselas, en consecuencia, ha sido traído del ámbito artístico representativo y puesto en una nueva connotación estética. En este caso, la obra del poeta Alegría sería interpretado como un mosaico lingüístico -Eugenia Brito, dixit-, donde cada una de las piezas conforman una imagen poético-lírica.

Efectivamente, cada una de las partes que estructuran el texto poético nos llevan a comprobar que estamos frente a un mosaico donde las diversas instancias líricas van desplegando o plasmando una imagen dialogante entre la discursividad lírica y aquella que proviene de una de las otras artes, la pintura. No se trata sólo de una mera descripción lingüística de la imagen que está detrás como una suerte de inspiración, sino de otra creación en que el poeta nos lleva hacia otra dimensión.

El fogonazo lírico dice Kurt Folch en la contraportada; un destello deslumbrante. El texto del poeta Alegría es una verdadera creación lírica mediante la palabra, la palabra poética que en sí misma es creadora desde el principio. El verbo -el logos, la palabra- coloca al receptor del texto ante aquella realidad que el hablante lírico muestra o convoca ante su mirada y, en consecuencia, la traspasa al lector. El mosaico de Víctor Alegría está configurado en tres segmentos que conforman el todo: el mosaico que es Teselas -valga la redundancia.

En primera instancia, encontramos Tersura, término que nos denota lo terso, lo que es brillante y resplandeciente, pero que en la textualidad se connota con el oficio -el mester- pictórico y poético-lírico. El primer poema del libro se denomina con el mencionado vocablo que está connotado por el instante de la creación como un modo de permanecer en el tiempo, pues más allá está el morir. La obra como signo indeleble del vencimiento del no-ser: “Como una hoja/ de papel dispuesta// a diáfanas/ veladuras// sobre una superficie/ no menos fiel// unos ojos unas manos/ intentando fijar// el tránsito huidizo/ de la vida”.

El segmento segundo es, no me cabe duda, una creación poética donde el verbo -la palabra- alcanza niveles sobresalientes. Este momento escriturario es notable por cuanto el sujeto lírico -el hablante poético- reflexiona acerca de una pintura de un creador renacentista -Giorgione- que tiene por título La tempestad. En esta instancia creadora, el poeta Alegría asume una voz poética como un estudioso del arte pictórico. En otras palabras, el poema está desplegado como un ensayo -es decir, una mirada interpretativa del objeto que observa donde, a su vez, su propia voz se complementa con otras, como la de Vasary.

El poema, en consecuencia, es una argumentación estética del cuadro de Giorgione donde prevalece la mirada estética del mismo, pero que el lector aprecia lo mismo en el desplazamiento escriturario del poeta: “El cuadro ha sido objeto/ de innumerables conjeturas, no se sabe/ con certeza qué significa la pintura/ y cada hipótesis posee cierto asidero;/ ya sea que se basa en la mitología/ de la antigüedad o en ciertos episodios/ bíblicos, como Adán y Eva/ con su hijo Caín o incluso el hallazgo/ de Moisés en las aguas”.

La tercera parte del poemario, se denomina Pasajes. La instancia que lleva este título alude al tránsito, al desplazamiento, al recorrido, al caminar no sólo del hablante -la trasmutación lingüística del creador- sino también la del receptor. Estos son diversos pasajes que tematizan los poemas de la sección. La palabra -el verbo- de Víctor Alegría viva y vívidamente nos pone ante la creación -la poiesis- mediante una mirada profunda y significativa para entrar en la esencia de lo que está más allá de la mera superficie de las cosas: “Morir así/ solo con la pasión/ esperando un no sé qué vedado. // Su trabajo pinturas/ que nadie comprende/ que nadie nunca comprenderá. // De lo que ni siquiera Dios/ se hizo eco” (Van Gogh). En síntesis, el texto Teselas del poeta Víctor Alegría es una experiencia estética para quien acceda a la lectura de una propuesta lírica interesante que “está llena del color y de la luz que emana de los artistas que evoca”.

Víctor Alegría. Teselas.
Santiago: RiL Editores. 2026. 74 pág.

Teselas
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