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	<title>Sea breve por favor archivos - Letras de Chile</title>
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	<description>Literatura  Chilena</description>
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	<title>Sea breve por favor archivos - Letras de Chile</title>
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		<title>Sea breve, por favor</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Letras de Chile]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 09 Jul 2007 10:26:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sea breve por favor]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>SEA BREVE, POR FAVOR Actualizar los estudios sobre los microcuentos en el desarrollo de la literatura hispanoamericana. Debatir acerca de su situación. Son las metas del Encuentro Chileno de Minificción, que se efectuará en Santiago entre el 1 y el 3 de agosto próximos, con una actividad agregada en Valparaíso el día 4. El sugerente [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<img fetchpriority="high" decoding="async" class=" size-full wp-image-4320" src="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2007/07/images_img_LogoLetrasdeChile-ant.jpg" alt="Sea breve, por favor" class="caption" title="Sea breve, por favor" width="1024" height="845" srcset="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2007/07/images_img_LogoLetrasdeChile-ant.jpg 1024w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2007/07/images_img_LogoLetrasdeChile-ant-300x248.jpg 300w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2007/07/images_img_LogoLetrasdeChile-ant-768x634.jpg 768w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" />
<p>SEA BREVE, POR FAVOR</p>
<p>Actualizar los estudios sobre los microcuentos en el desarrollo de la literatura hispanoamericana. Debatir acerca de su situación. Son las metas del Encuentro Chileno de Minificción, que se efectuará en Santiago entre el 1 y el 3 de agosto próximos, con una actividad agregada en Valparaíso el día 4. El sugerente título del encuentro es: Sea Breve, Por Favor.</p>
<p><span id="more-4321"></span></p>
<p>La Corporación Letras de Chile, con el auspicio del Centro Cultural de España y de la Universidad de Playa Ancha, está organizando este primer encuentro chileno de cultores, estudiosos y admiradores del cuento breve, género que renueva la narrativa actual y cobra día a día nuevos lectores en todo el mundo.</p>
<p>&nbsp;<br />Desde sus inicios en el 2000 dicha corporación ha potenciado esta especialidad literaria que se caracteriza por sus virtudes artísticas intrínsecas y por la capacidad de abrir la literatura a los lectores atraídos por su magia y belleza. Está comprobado que el género del microcuento provoca interés y estimula a los escolares y adolescentes que se acercan al trabajo literario.</p>
<p>En el mundo hispanoamericano (en especial en España, México, Venezuela, Argentina y Chile), se publican con frecuencia antologías de microcuentos, se realizan encuentros destinados a su conocimiento y divulgación y se desarrollan variados estudios sobre este género. También abundan los concursos de microficción y los espacios dedicados en revistas, radios y páginas web.</p>
<p>&nbsp;<br />El microcuento es un fenómeno literario iniciado en Latinoamérica por Rubén Darío, y lo han cultivado grandes escritores latinoamericanos como Monterroso, Arreola, Denevi y Borges. Entre los socios de Letras de Chile se encuentran sus cultores más destacados en el país, cuya obra ya ha sido reconocida y publicada en el extranjero. Por lo mismo el Encuentro Chileno de Minificción espera instalar definitivamente este género en la escena cultural local a través de lecturas y mesas redondas y la convocatoria no sólo para el ámbito nacional sino también hispanoamericano.</p>
<p>Asistirán escritores y estudiosos de varios países, junto a la amplia participación de escritores y académicos chilenos. Está confirmada la participación de la doctora Francisca Noguerol de la Universidad de Salamanca (España), reconocida estudiosa del género, de la destacada escritora argentina Luisa Valenzuela, de la académica Sandra Bianchi y del escritor Enrique del Acebo, ambos también argentinos.</p>
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		<title>Programa Encuentro de Minificción «Sea breve, por favor»</title>
		<link>https://letrasdechile.cl/2007/07/10/programa-encuentro-de-minificcion-sea-breve-por-favor/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Letras de Chile]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 10 Jul 2007 12:52:11 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sea breve por favor]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>SEA BREVE, POR FAVOR Encuentro Chileno de Minificción Organiza: Corporación Letras de Chile Auspician: Centro Cultural de España, Universidad de Playa Ancha, Consejo Nacional de la Cultura Santiago, Chile 1 al 3 de Agosto en Santiago, en el Centro Cultural de España, Providencia 927 4 de Agosto en Valparaíso, Centro de Extensión Zócalo, Plaza Sotomayor [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>SEA BREVE, POR FAVOR</strong></p>
<p><strong>Encuentro Chileno de Minificción</strong></p>
<p><strong>Organiza: Corporación Letras de Chile</strong></p>
<p><strong>Auspician: Centro Cultural de España, Universidad de Playa Ancha, Consejo Nacional de la Cultura</strong></p>
<p><strong>Santiago, Chile</strong></p>
<p><strong>1 al 3 de Agosto en Santiago, en el Centro Cultural de España, Providencia 927</strong></p>
<p><strong>4 de Agosto en Valparaíso, Centro de Extensión Zócalo, Plaza Sotomayor 233</strong></p>
<p><strong>Entrada Liberada</strong></p>
<p><span id="more-4315"></span></p>
<p><strong>Más información en</strong>&nbsp; <a href="index.php">www.letrasdechile.cl</a>, <a href="http://www.ccespana.cl" target="_blank" rel="noopener">www.ccespana.cl</a></p>
<p><em>Este primer encuentro de minificción versará sobre las formas que ha adquirido este género en Chile y en el resto del mundo. Para este efecto se han invitado escritores y académicos de Chile y de diversos países hispano parlantes para iniciar un debate que nos obligue a pensar en la minificción como una realidad literaria&nbsp; ineludible.</em></p>
<p><em>Letras de Chile es una corporación cultural que reúne a escritores, periodistas y personas ligadas al mundo de las letras que desde el año 2000 viene animando a la lectura y el conocimiento de la literatura. Creemos que esta actividad será de gran beneficio para el conocimiento de la producción actual de minificción en Chile y en el mundo. </em></p>
<p><strong>Programa&nbsp; del Encuentro </strong></p>
<p><strong><em>Día 1 (miércoles 1 de Agosto)</em></strong></p>
<p>·&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; 18:30 hrs. <strong>Inauguración. Discursos de los organizadores</strong>.</p>
<p>o&nbsp;&nbsp;&nbsp; Diego Muñoz Valenzuela por Letras de Chile.</p>
<p>o&nbsp;&nbsp;&nbsp; Director Centro Cultural de España.</p>
<p>·&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; 19:00 hrs. <strong>Conferencia plenaria de apertura</strong>: a cargo de Francisca Noguerol (U. Salamanca, España).</p>
<p>·&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; 20:00 hrs. <strong>Mesa de lectura</strong>: Pía Barros, Virginia Vidal, Poli Délano, José Leandro Urbina, Luisa Valenzuela</p>
<p>·&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cóctel de inauguración</p>
<p><strong><em>Día 2: (jueves 2 de Agosto)</em></strong></p>
<p>·&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; 11:30 a 13:00&nbsp; Mesas de ponencias: <strong>El microcuento en Chile e Hispanoamérica. Autores, novedades, tendencias, estado de desarrollo.</strong></p>
<p>o&nbsp;&nbsp;&nbsp; Manuel Jofré</p>
<p>o&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sandra Bianchi (Argentina)</p>
<p>o&nbsp;&nbsp;&nbsp; Enrique del Acebo (Argentina)</p>
<p>·&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; 15:00-16:30 Mesas de ponencias: <strong>La minificción y el fomento de la lectura: ¿sirve para desarrollar el gusto por la lectura en los jóvenes?</strong></p>
<p>o&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cristián Cottet</p>
<p>o&nbsp;&nbsp;&nbsp; Jorge Montealegre</p>
<p>o&nbsp;&nbsp;&nbsp; José Leandro Urbina</p>
<p>o&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pedro Guillermo Jara</p>
<p>·&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; 17:00-18:30 <strong>Poéticas del microcuento</strong></p>
<p>o&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pía Barros</p>
<p>o&nbsp;&nbsp;&nbsp; Jaime Valdivieso</p>
<p>o&nbsp;&nbsp;&nbsp; Diego Muñoz González</p>
<p>o&nbsp;&nbsp;&nbsp; Enrique del Acebo (Argentina)</p>
<p>·&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; 19:00-19:25 <strong>Presentaciones de libros</strong></p>
<p>o&nbsp;&nbsp;&nbsp; <em>Ojo Travieso</em>, de Lilian Elphick</p>
<p>o&nbsp;&nbsp;&nbsp; <em>De monstruos y bellezas</em>, de Diego Muñoz Valenzuela</p>
<p>·&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; 19:30 <strong>Lectura de microcuentos en carrusel</strong></p>
<p>Lilian Elphick,&nbsp; Sonia Cienfuegos, Miguel de Loyola, Pedro Guillermo Jara, Jorge Montealegre, Diego Muñoz González, Alejandra Basualto, Martín Faunes, Cristián Cottet.</p>
<p><strong><em>Día 3: (viernes 3 de Agosto)</em></strong></p>
<p>·&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; 11:30 a 13:00 Mesas de ponencias: <strong>Proyección del género: ¿cuál es el futuro de la minificción? ¿Es previsible su desarrollo? </strong></p>
<p>o&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sonia&nbsp; Cienfuegos</p>
<p>o&nbsp;&nbsp;&nbsp; Antonio Ostornol</p>
<p>o&nbsp;&nbsp;&nbsp; María Isabel Larrea</p>
<p>o&nbsp;&nbsp;&nbsp; Paulina Bermúdez</p>
<p>·&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; 15:00-16:30 Mesas de ponencias <strong>¿Existe el microcuento? Caracterización y fronteras del microcuento.</strong></p>
<p>o&nbsp;&nbsp;&nbsp; Eddie Morales</p>
<p>o&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pía Barros</p>
<p>o&nbsp;&nbsp;&nbsp; Martín Faunes</p>
<p>o&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pedro Guillermo Jara</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>
<p>·&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; 17:00-18:00 <strong>Poéticas del microcuento</strong></p>
<p>o&nbsp;&nbsp;&nbsp; Diego Muñoz Valenzuela</p>
<p>o&nbsp;&nbsp;&nbsp; Carlos Iturra</p>
<p>o&nbsp;&nbsp;&nbsp; Lilian Elphick</p>
<p>o&nbsp;&nbsp;&nbsp; Luisa Valenzuela</p>
<p>o&nbsp;&nbsp;&nbsp; Max Valdés A</p>
<p>18:30 -19:00 <strong>Entrevista en público a Luisa Valenzuela hecha por Sandra Bianchi</strong></p>
<p>·&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; 19:15-19:45 <strong>Presentaciones de libros </strong></p>
<p>o&nbsp;&nbsp;&nbsp; <em>Ni un rumor en la oscuridad</em>, de Max Valdés</p>
<p>o&nbsp;&nbsp;&nbsp; <em>Breves encuentros</em>, de Enrique del Acebo</p>
<p>o&nbsp;&nbsp;&nbsp; <em>Parque de Diversiones</em>, de Pía Barros.</p>
<p>·&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; 20:00 <strong>Lectura de microcuentos en carrusel</strong></p>
<p>Jaime Valdivieso,&nbsp; Ramón Díaz Eterovic, Sonia Cienfuegos, Max Valdés, Sandra Bianchi, Carlos Iturra, Enrique del Acebo, Yuri Soria-Galvarro, Diego Muñoz Valenzuela.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <strong><em>Día 4 : (Sábado 4 de Agosto) en Valparaíso (Universidad de Playa Ancha y Consejo Nacional de la Cultura)</em></strong></p>
<p>11:00-12:15 Mesas de ponencias (Centro de Extensión Zócalo, Plaza Sotomayor # 233) <strong>La minificción y el fomento de la lectura: ¿sirve para desarrollar el gusto por la lectura en los jóvenes?</strong></p>
<p>o&nbsp;&nbsp;&nbsp; Martín Faunes</p>
<p>o&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cristian Cottet</p>
<p>o&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sandra Bianchi</p>
<p>o&nbsp;&nbsp;&nbsp; Antonio Ostornol</p>
<p>o&nbsp;&nbsp;&nbsp; Francisca Noguerol</p>
<p>·&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; 12:30 <strong>Lectura de microcuentos en carrusel</strong></p>
<p>Max Valdés A.,&nbsp; Pía Barros,&nbsp; Enrique del Acebo,&nbsp; Diego Muñoz Valenzuela,&nbsp; Sonia Cienfuegos, Pedro Guillermo Jara, Luisa Valenzuela, Sandra Bianchi, Alejandra Basualto,&nbsp; Cristian Cottet, Miguel de Loyola.</p>
<p><img decoding="async" class=" size-full wp-image-4314" style="display: block; margin: 10px auto;" src="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2007/07/images_img_aficheminificcion.jpg" alt="" width="600" srcset="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2007/07/images_img_aficheminificcion.jpg 650w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2007/07/images_img_aficheminificcion-218x300.jpg 218w" sizes="(max-width: 650px) 100vw, 650px" /></p>
<p>La entrada <a href="https://letrasdechile.cl/2007/07/10/programa-encuentro-de-minificcion-sea-breve-por-favor/">Programa Encuentro de Minificción «Sea breve, por favor»</a> se publicó primero en <a href="https://letrasdechile.cl">Letras de Chile</a>.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>¿Por qué nos reímos de los chistes?</title>
		<link>https://letrasdechile.cl/2007/08/07/por-que-nos-reimos-de-los-chistes/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Letras de Chile]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Aug 2007 22:32:15 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sea breve por favor]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>A propósito de los microcuentos más antiguos que recuerdo Por Cristian Cottet El microcuento o texto de mínima extensión, cobra en estos días cierta independencia de estudio y análisis, instalándosele en un ámbito de una novedad que muchas veces me parece sospechosa. En este texto intento construir una simetría entre la antigua institución que es [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<img decoding="async" class=" alignright size-full wp-image-4292" src="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2007/08/images_img_cottet1.jpg" alt="¿Por qué nos reímos de los chistes?" class="caption" title="¿Por qué nos reímos de los chistes?" align="right" width="650" height="488" srcset="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2007/08/images_img_cottet1.jpg 650w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2007/08/images_img_cottet1-300x225.jpg 300w" sizes="(max-width: 650px) 100vw, 650px" />
<p><em>A propósito de los microcuentos más antiguos que recuerdo</em></p>
<p><strong><em>Por Cristian Cottet</em></strong></p>
<p>El microcuento o texto de mínima extensión, cobra en estos días cierta independencia de estudio y análisis, instalándosele en un ámbito de una novedad que muchas veces me parece sospechosa.</p>
<p><span id="more-4293"></span></p>
<p>En este texto intento construir una simetría entre la antigua institución que es el chiste, entendiéndole como un texto de mínima extensión que convoca articulaciones simbólicas propias de la cultura que le crea y repite, con esa novedad que es el microcuento.</p>
<p><em>Antes de comenzar la fiesta el padre de la novia dijo:</em></p>
<p><em>-¡Ahora, bailen todos con entusiasmo!</em></p>
<p><em>Esa noche Entusiasmo López, prima de la novia, bailó con todos los varones que asistían al matrimonio.</em></p>
<p>¿Qué hace que un chiste provoque risas? ¿Sabía el padre de la novia que asistía una mujer de nombre Entusiasmo? A la hora de evaluar este texto, poco importa ese “dato”, como tampoco importa si lo sabían o no los contertulios. En este caso lo que genera la risa es el <em>equívoco</em> que deriva en el castigo sufrido por Entusiasmo López al tener que bailar con todos los varones; porque esa misma anécdota no provocará risas si el padre dice: “¡Ahora, bailen todos con mi sobrina Entusiasmo!”. Tampoco provocaría risas si el evento fuera un velorio. Debe existir el <strong>contexto cultural</strong> que anticipe al <strong>núcleo</strong> para que la historia se transforme en un equívoco: debe existir el reconocimiento del baile en un matrimonio, deben existir invitados que asisten al evento. El <strong>equívoco</strong>, en este caso, se instala en el núcleo del chiste. Podemos adelantar que existe en este chiste un núcleo y que le contiene un contexto cultural,</p>
<p>Como toda historia, lo convocante de un chiste es el comienzo que nos referirá a un sinnúmero de situaciones ya reconocidas y que no participan directamente de la narración pero que están presentes, flotando en rededor, asegurando el marco, estableciendo los límites. Como el microcuento, el chiste evoca una historia que antecede las pocas palabras que le hacen y no puede ser de otra forma. Decir: “Había una vez&#8230;” está demandando nuestra atención a cierta historicidad. No importa cuando, lo relevante es que “había algo” en donde sucede la historia que se contará. “Había una vez&#8230;” será la frase recurrida y recurrente que nos convocará a escuchar esta historia. Reconozcamos entonces que un chiste, cualquiera sea su extensión, su origen, sus personajes, su trama o su destino, es siempre un cuento que nos instala en un espacio temporal, histórico, geográfico y cultural, internalizado por aquellos que le escuchamos y que reímos. Puede este espacio apelar a la realidad inmediata, a la imaginería, a la religiosidad, a la cortesía, etc., pero siempre ese espacio debe ser reconocible, de otra forma el chiste se transforma sólo en una narración desconcertante, terminando por desperfilar el núcleo.</p>
<p>La narrativa del chiste, como la del cuento de corta extensión, se desplegará en ese espacio y no puede salir de él, cualquier desliz que le lleve a enfrentar otro espacio le resta energía al equívoco, por lo que abandona la comicidad que le justifica. La fidelidad a ese espacio, a ese contexto, es parte de una <strong>política de la narración</strong>, que organiza y administra cada uno de los elementos que componen la historia. Si en el chiste que comienza estas líneas interviene la madre de la novia para decir: “Pero deben bailar con sus parejas, no con mi sobrina Entusiasmo”, ahí mismo la administración de los actores fracasa y se pierde toda posibilidad de impacto. Es tarea de una eficiente política de la narración asegurar que ni la madre ni otro familiar o elemento se manifieste aclarando la situación para evitar el equívoco.</p>
<p>Hasta ahora hemos reconocido cuatro elementos que darán forma al chiste: el <em>contexto cultural</em>, el <em>núcleo</em>, el <em>equívoco</em> y la <em>política de la narración.</em> Podría terminar diciendo que con esto tenemos ya una plantilla para preparar cualquier tipo de chiste. Pues no, dado que estos elementos actúan en diferentes niveles de protagonismo, no es condición mecánica su participación. ¿Qué pasa, por ejemplo, con los chistes de elefantes (“¿Cómo entra a su casa un elefante si ha perdido la llave? Simple: Se mete dentro de un sobre y se desliza por bajo la puerta”), o con los de marcianos? Si bien los elementos anunciados se dan en este tipo de chistes (entendidos también como microcuentos), lo fundamental en ellos es la provocación que se hace al que escucha en cuanto a reconocerse, hacerse cómplice del cuento creyendo en marcianos o que los elefantes poseen casas con puerta y llave. Esa provocación, esa salida del marco que reconocemos como real y lógico es ya un contexto que provocará risas. No espera uno a saber qué hará el elefante, con sólo imaginar un elefante frente a su puerta revisando los bolsillos de sus pantalones (si es macho) o la desordenada cartera (si es hembra), provoca risas y el núcleo se desdibuja tomando parte de toda la narración. No existe allí un eje: todo el texto es absurdo y justamente eso lo hace completamente risible. Pero puede no resultar el trayecto de la comicidad si el que escucha se sale de ese&nbsp; contexto y apela a cierta verdad avalada por la vida comunitaria, como: “Pero los elefantes no viven en casas&#8230;”. En ese momento, y si el resto de receptores está en el trance requerido, es aquel que se sale del juego el que provoca el chiste. Un chiste es sólo eso: un chiste y tomarlo a serio&#8230; eso también es un chiste, que se refrenda en el mismo contexto cultural, en la costumbre por la comicidad y el reconocimiento de la narración fantasiosa y engañosa.</p>
<p>Para reír con un chiste o hacerse cómplice de un cuento de mínima extensión es condición la pertenencia a una comunidad cultural altamente estructurada, con elevados niveles de complejidad y verticalismo, una cultura donde cuestiones como la comicidad son ecos de lo establecido. Una cultura que es capaz de contener espacios de disonancia para que los elefantes posean casa y deban abrir la puerta y no con esto desestructurarse, o donde los marcianos pasean en la plaza central, los nombres de las personas sean factibles de equívocos y&nbsp; donde la vida y la muerte convivan en tranquila y absurda simetría. Sólo el riguroso sistema cultural de una compleja comunidad puede salirse de madres y reír, reír a carcajadas de sólo pensar en un elefante frente a la puerta de su casa, esto es posible en tanto esa rigurosidad se permite liberar energías. El chiste o el microcuento, más que una salida espontánea del contexto cultural, es la posibilidad de salir de él apelando a otros espacios que se desdicen de la lógica pero que, en definitiva, vienen a salvarle, a reafirmarle y asentarla en la risa, en la frustrada evocación a la cual recurre y que permiten lo no obvio.</p>
<p>La complejidad cultural y social en que convivimos se presta para esos hechos, complejidad que combina la horizontalidad y la verticalidad en las relaciones humanas. Y de esto sí que tenemos conciencia. La realidad sociocultural de que hablo permite la convivencia de disímiles planos de certeza. De una parte tenemos la certidumbre de aquello que nos estructura socialmente: la política se regula por elecciones, las sillas son sólo para sentarse, la cortesía es muestra de pertenencia; sabemos que ciertos fenómenos se sucederán sin grandes cambios ni sorpresas. Pero también compartimos la creencia de otros esquivos fenómenos que no siempre nos aseguran continuidad más allá del contexto en que se manifiestan. El Pato Donald ha sido compañero de muchas generaciones, sea en revistas, televisión o cine, y no debatimos con él su escasa movilidad intelectual, le aceptamos en ese contexto y por eso no lo calificamos de absurdo. No podemos invitarle a conversar ni a un refresco, sólo podemos verle y participar como espectadores de sus aventuras. Otro tanto ocurre con los superhéroes: ninguno nos salvará de las desgracias que a diario debemos enfrentar, más bien no contamos con ello, pero eso no significa que no existan en la forma de seres mitológicos.</p>
<p>La existencia de estos fenómenos es parte de la complejización cultural y de como esos mismos personajes regulan y acotan comportamientos y formas de vida. El chiste y el microcuento no escapan a esta articulación. Si otrora fue la religiosidad estrechamente ligada a la muerte y a la naturaleza lo que permitía regular y administrar la convivencia cultural mediante la tradición y el rito, hoy se ha sumado a esta forma de contención otra que apela a lo absurdo, o sea a lo contrario y opuesto a la razón, aquello que no tiene más lógica que la aceptada en el contexto que se nos propone. Es absurdo y opuesto a la razón creer que exista un conejo filósofo, o un haragán gato que privilegia por lasaña a la hora de su comida, o un superhéroe calcetín. Esto sólo se sostiene en cuanto el sistema sociocultural donde convivimos permite y estimula el despliegue de espacios fantásticas en pos de una regulación social menos evidente. Lo absurdo, entonces, no es propio del chiste. En verdad sólo le emplea a ratos, incluso sin mayor entusiasmo, tanto como el racismo, el dolor, el equívoco, la mentira, la historia. No privilegia por uno u otro espacio, más bien les contiene como el arsenal donde extraerá los contextos requeridos.</p>
<p>Otro elemento que vale la pena traer a colación cuando hablamos del chiste y lo entendemos como cuento, es su capacidad de develar zonas culturales ocultas, escondidas, omitidas en la convivencia; el efecto <strong>develador</strong> de estos instrumentos de convivencia son también digno de atención. Al respecto pongamos atención a este cuento-chiste:</p>
<p><em>En los momentos que Estados Unidos, Inglaterra y España preparaban el ataque a Irak, se recibió en el Comando Central de Fuerzas Aliadas un email de Galicia, que decía:</em></p>
<p><em>“Pues bien, visto que esta guerra es inevitable, la Galicia a decidido participar en el combate aportando un submarino tripulado con los mejores paracaidistas que tenemos”.</em></p>
<p>Este chiste contiene por lo menos tres absurdos: primero, dificulto que alguien pudiera comunicarse con el mentado Comando Central por email; segundo, Irak no posee mar (el poco que tenía se lo arrebataron en la Guerra del Golfo), por lo que un submarino es poca ayuda; y tercero, ¿paracaidistas en un submarino? Pero lo central en él no son estas tres erratas si no la necesidad de burlarse de los gallegos. Y no es por respeto a las cualidades guerreras de los gallegos, tampoco por develar cierta estupidez de ellos, ni por estrechar lazos de amistad. Lo develado en este chiste es la superioridad que desea marcar el que narra el chiste, el cual requiere de ese instrumento de burla para destacar las características opuestas como propias. Ejemplo de esto lo encontramos también en los chistes de africanos, que siempre son hambrientos, atrasados, desprovistos de recursos; o los chistes de alemanes, que resultan ser partícipes de una obviedad que raya la estupidez.</p>
<p><em>-¿Sabes lo que me ha pasado la otra noche Fritz? –pregunta Otto a su entrañable amigo.</em></p>
<p><em>-¿Qué Otto?</em></p>
<p><em>-Pues que llegué a mi casa más temprano que de costumbre y sorprendí a mi esposa haciendo el amor con el vecino en el sofá.</em></p>
<p><em>-¡¿Y qué hiciste, Otto?!</em></p>
<p><em>-Pues vendí el sofá y se terminó el problema</em>.</p>
<p>Sabemos que la desconcertante respuesta de Otto podemos encontrarla en cualquier ser humano que peque de exceso de ingenuidad, pero lo destacable aquí es cómo el no-alemán que narra se burla de los alemanes minimizando su inteligencia para así destacar sobre ellos. Una mirada atenta a lo develado no es cierta característica de un pueblo si no aquella que veladamente aspira destacar de sí el narrador. Lo develado, entonces, no necesariamente es dado en el contenido del chiste pero no por esto no se expresa en el proceso de montarle, de generar el ambiente e instalar los personajes, en aquello que denominamos como política de la narración. Si queremos reconocer lo develado no siempre debemos atender al contenido; parafraseando a Clifford Geertz, en este ejercicio se requiere un “develamiento denso”, escarbar capa por capa lo escuchado como chiste, buscar en lo más íntimo de todos los elementos que constituyen el espacio contextual del chiste, para encontrar los factores que pueden acercarnos a un potente núcleo narrativo.</p>
<p>Para terminar enunciemos un factor fundamental en lo que es la arquitectura del chiste. Hasta el momento hemos denunciado los siguientes factores que inciden en su construcción y eficacia: el núcleo, el equívoco, el contexto cultural y la política de la narración, todo esto se articula como un andamio para cumplir las tareas de contención y referencia identitaria, pero aún reconociendo esto no tenemos la seguridad de hacer reír si no contamos con otro elemento: la <strong>sorpresa</strong><em>.</em> Si dos practicantes del kunfu abandonados y sedientos en el desierto, se encuentran, se reconocen y abrazan, ¿qué espera usted que suceda? No lo piense más, simplemente se kunfunden<em>.</em> La rapidez del giro, lo imprevisto, la sorpresa que cierra el chiste para provocar la risa, es un elemento que hace ver a todos los otros elementos como cuestiones funcionales, estrategia que también puede ser reconocida en la escritura de narraciones mínimas. A diferencia de la narración extensa (por ejemplo la novela), que más apela a la convocatoria de sujetos, la sorpresa del chiste y el microcuento es el vínculo que determina el cierre del texto con elementos simbólicos, un plan de “supuestos” no explicitados, si no <strong>evocados</strong>que el receptor es invitado a reconocer como propios. El cierre en este tipo de textualidades podemos leerlo como el nocaut cortazariano, el espacio donde terminan articulados todos los factores que participan, sean éstos materiales o simbólicos.</p>
<p>Leer estos textos que reconocemos como chistes y que he instalado en este texto como pequeñas ficciones, es también aprender a leer textos de mayor extensión; es de alguna forma internarse en la lógica de aceptar la sugerencia y la evocación como un supuesto que nos envuelve al extremo de llevarnos a buscarle en cada articulación cotidiana. La lógica de discriminar lo material de lo simbólico, lo cotidiano de lo exclusivo, ayuda al ejercicio de lectura más profunda. Quien no ríe con un chiste difícilmente podrá entender que un dinosaurio despierte, que tenga conciencia de si o que pueda habitar en la misma cotidianidad que acostumbramos respirar. Pero también, y como una cuestión básica, no podrá descubrir que los dinosaurios se extinguieron hace ya algún tiempo. Ese es el desafío cultural impuesto a estas textualidades: ser capaces de materializarse en poco para simbolizar lo mucho; ser capaces de tensar los factores simbólicos de su comunidad para así provocar a un lector mucho más desafiantes a las propuestas de un escritor que también debiera acercarse a la lógica de las economías literarias.</p>
<p>La entrada <a href="https://letrasdechile.cl/2007/08/07/por-que-nos-reimos-de-los-chistes/">¿Por qué nos reímos de los chistes?</a> se publicó primero en <a href="https://letrasdechile.cl">Letras de Chile</a>.</p>
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		<title>Sobre una poética del microcuento</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Letras de Chile]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Aug 2007 22:37:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sea breve por favor]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Jaime Valdivieso  En esta ocasión, trataré de ser lo más consecuente posible con la brevedad del micro-cuento. Es decir, esta ponencia, será igualmente una micro-ponencia, una ponencia en su grado mínimo que sería aproximadamente algo como, “cuando despertó todavía no había escrito la ponencia”. Comenzaré con un intento de definición cuyo culpable fue Poli [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<img loading="lazy" decoding="async" class=" size-full wp-image-4290" src="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2007/08/images_img_jaimevaldivieso.jpg" alt="Sobre una poética del microcuento" class="caption" title="Sobre una poética del microcuento" width="102" height="130" />
<p><strong><em>Por Jaime Valdivieso</em></strong></p>
<p> En esta ocasión, trataré de ser lo más consecuente posible con la brevedad del micro-cuento. Es decir, esta ponencia, será igualmente una micro-ponencia, una ponencia en su grado mínimo que sería aproximadamente algo como, “cuando despertó todavía no había escrito la ponencia”.</p>
<p><span id="more-4291"></span></p>
<p>Comenzaré con un intento de definición cuyo culpable fue Poli Délano quien me la solicitó hace algunos años, antes de escribir un artículo sobre el cuento breve:</p>
<p> El microcuento es un género adláter del cuento tradicional, que tiene como característica una extrema síntesis y tensión interna, que debe terminar en una explosión significativa. Un género lírico-narrativo pues participa de la ambigüedad y sugerencia de la poesía, y de la mayor objetividad y referencialidad de la narrativa. Y mi ejemplo fue:</p>
<p><em>De pronto, apareció toda de rojo, de la cabeza a los pies cubierta de sangre</em>.</p>
<p>El término poética se ha utilizado en el campo de los estudios en torno a la literatura como sinónimo del término teoría; ambos conceptos se utilizan en algunos casos indistintamente y en otras oportunidades los expertos del fenómeno literario prefieren hacer uso de manera separada. En el Diccionario de Términos Literarios los autores en un principio parten de Aristóteles, pues con su obra (<em>Poietike techne</em>), se establece la primera reflexión teórica alrededor de la producción literaria, inicialmente el concepto poética se trataba de “una disciplina cuyo objeto es la elaboración de un sistema de principios, conceptos generales, modelos y metalenguaje científico para describir, clasificar y analizar obras de arte verbal o creaciones literarias.” (Estébanez, 1996).</p>
<p> Más adelante se define particularmente el contenido del término de la siguiente manera: “Poética sería la denominación con la que, desde Aristóteles, se habría designado la disciplina a la que incumbe la formulación del mencionado sistema de conceptos, principios, modelos y terminología científica para el estudio de fenómenos literarios, disciplina a la que hoy se denomina comúnmente Teoría de la Literatura.” (Estébanez: 1996, 858) Luego de precisar la definición en el diccionario se establece un recorrido histórico por lo que a lo largo de diferentes épocas se ha entendido en torno al concepto poética, este recuento se lleva a cabo desde el propio Aristóteles, la literatura latina, la Edad Media, el Renacimiento, el Siglo de Oro hasta llegar al presente. Llama la atención en este recorrido que el poeta simbolista francés Paul Valéry -quien fuera discípulo de Mallarmé al cual recurre Octavio Paz en su propuesta teórica-poética- en el año 1945 revalorizara el término poética y hace que en el siglo pasado el concepto recuperara su significado original; en el mismo diccionario se citan las palabras del poeta francés “entendiendo esta palabra según su etimología, es decir, como nombre de todo aquello que se relaciona con la creación o la composición de obras de las cuales el lenguaje es, al mismo tiempo, la sustancia y el medio y no en el sentido restringido de la colección de reglas o de preceptos relativos a la poesía.” (Estébanez: 1996, 861) con lo cual se entiende que la palabra poética engloba tanto la producción a partir de la palabra y el pensamiento que se suscita en torno a ella.</p>
<p>Pero siguiendo mi propia definición y algo de experiencia, el cuento surge de una idea, cualquiera que sea, de una impresión, de una experiencia, de un sueño, de algo escuchado, etc., etc., tal como un cuento tradicional, pero con el propósito  desde la primera palabra de acumular toda la pericia literaria, la pasión y todos los sentimientos en una máxima síntesis terminada en una explosión final sin atenuantes.</p>
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		<title>Microcuentos, el boom de un género que cultiva más títulos que autores</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Letras de Chile]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 09 Aug 2007 22:39:07 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sea breve por favor]]></category>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong><em>Por&nbsp;Marcelo Cabello M.</em></strong></p>
<p><strong>Fuente: </strong><a href="http://www.elmostrador.cl/" target="_blank" rel="noopener"><strong>www.elmostrador.cl</strong></a></p>
<p><span id="more-4288"></span></p>
<p>Recientemente culminó el encuentro »Sea breve por favor», donde narradores chilenos y extranjeros coincidieron en el valor literario de las mini ficciones. Incluso, algunas editoriales se dedican a publicar estos relatos, y otras organizaciones invitan a escribir, como Plagio y su concurso »Santiago en 100 palabras», que este martes lanza su séptima versión. No hay duda de que el certamen “Santiago en 100 palabras” es de alta convocatoria, pues cada año son miles los ciudadanos de distintas edades, credos y profesiones que dejan brotar sus alegrías y miedos urbanos, en unos cuantos caracteres de computador o líneas de papel. Breve y preciso, pero con una historia que cause recuerdo y empatía en el lector.</p>
<p>Son autores anónimos de años, algunos ni siquiera lo han pensado como un oficio que traiga réditos. Sólo por “amor al arte” o ver su texto, alguna vez, publicado en las estaciones del Metro o como graffitis en paredes y baños públicos. Tendencia que, con los años, ha venido a ganar un terreno, incluso con respeto entre narradores de verdad, que escriben para vivir o, al menos, generan ciertos ingresos por derechos de autor.</p>
<p>De hecho, a inicios de agosto se realizó el encuentro “Sea breve por favor”, organizado por Letras de Chile, con el fin de analizar sobre el género del microcuento y, por supuesto, disfrutar de las lecturas de escritores y académicos nacionales y extranjeros. Incluso, en el certamen se lanzaron tres títulos nuevos con mini relatos.“Es un género aceptado como tal con todas las características propias del género literario. De hecho, existen editoriales en Argentina y España, como Thules y Páginas de Espuma, que publican microcuentos de autores latinoamericanos. En Chile se ha publicado mini ficción gracias a Ediciones Mosquito, Cuarto Propio y Asterión, vinculado a Pía Barros”, reconoce Diego Muñoz Valenzuela, presidente de Letras de Chile y Premio Consejo Nacional de Libro por los cuentos de “Lugares secretos” (1994) y la novela “Flores para un cyborg” (1996).</p>
<p> <strong>Una pieza de relojería</strong></p>
<p>El debate de este formato lleva también a preguntarse qué tan fácil o difícil es escribir en pocas palabras, cuando muchos ciudadanos, sin taller literario ni cursos de narrativa, se atreven con la convocatoria de Plagio, que además edita libros con los cuentos seleccionados.</p>
<p> Para Poli Délano, es un género “difícil” porque “un cuento debe tener historia, y muchas personas se confunden, creen que una reflexión puede ser un microcuento, no es así. En el cuento breve debe pasar algo, que explote. Un autor que haga buenos microcuentos debe escribir 500 y seleccionar unos 10”. Similar opinión sostiene Muñoz Valenzuela, reconocido en el ambiente como un buen cultor de minificción. “El trabajo es tremendo, porque las proyecciones son grandes. Significar mucho en pocas líneas, cada palabra es de alta complejidad y construcción, incluso a veces leyendo y releyendo, en voz alta, se pueden encontrar detalles. El microcuento es una pieza de relojería”.</p>
<p>No obstante, para otros narradores más jóvenes, como el chileno-boliviano Yuri Soria-Galvarro, es un trabajo de menor desgaste. “Es un género que está de moda, en boga, fundamentalmente por sus ventajas de ser breve, fácilmente leíble y, contrariamente a lo que muchos piensan, es de fácil escritura. Escribir un microcuento de tres ó cuatro líneas es mucho más fácil que de 20 páginas o una novela”.</p>
<p>Aclara, eso sí, que “escribir un cuento sale pronto, en cambio un libro de microcuentos requiere oficio”. Lo mismo piensa Délano: “Un autor que haga buenos microcuentos debe escribir quinientos y seleccionar unos diez, por eso creo hay más buenos mini relatos que autores de microcuentos”. A la hora de mencionar favoritos, coinciden en recordar al fallecido guatemalteco Augusto Monterroso. “De su famoso cuento (<em>Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí</em>, han surgido cientos de versiones, modificaciones y nuevos personajes”, reconoce Soria-Galvarro, autor de “La frontera” y “Mar interior”, quien además recomienda la lectura de los mexicanos Marcial Fernández y Leo Mendoza.</p>
<p>Para Délano, creador de “Muerte de una ninfómana” y “Este banco del parque”, una buena instancia de lectura de mini ficciones se puede encontrar en algunos textos de Diego Muñoz Valenzuela, Jaime Valdivieso y José Leandro Urbina.</p>
<p><strong>Pasajes a Beijing</strong></p>
<p>La séptima versión del concurso Santiago en 100 palabras invita a “una ciudad que se escribe”, esperando romper el récord de cuentos recibidos y lugares de donde se envía. En sus anteriores ocasiones, se catalogaron 100 mil cuentos de lugares como Chile Chico, Freirina y Alto Hospicio, y de chilenos residentes en Bangladesh, Camerún y Costa Rica</p>
<p>.<br /> Este año, los escritores Alejandro Zambra (“La vida privada de los árboles”), Alejandra Costamagna (“Últimos fuegos”) y Roberto Fuentes («Todas íbamos a ser putas”) definirán a los ganadores entre once cuentos finalistas. Se elegirá al primer, segundo y tercer lugar, un premio especial al talento joven (menores de 18 años) y ocho menciones honrosas.</p>
<p> El primer lugar, las distinciones del público (podrán votar vía web entre los once finalistas) y del talento juvenil ganarán pasajes, estadía y entradas para dos personas para ver los Juegos Olímpicos Beijing 2008. El segundo lugar recibirá $ 500 mil y el tercero, $ 250 mil. Además, todos los cuentos premiados serán exhibidos en trenes y estaciones del Metro e impresos en 100 mil postales.</p>
<p> Los interesados podrán a partir de este martes 7 de agosto depositar sus cuentos en los buzones habilitados en las estaciones Baquedano, Quinta Normal, La Cisterna, Plaza de Puente Alto, Vespucio Norte, Plaza de Armas, Escuela Militar y Cal y Canto, o en las oficinas de Metro, ubicadas en Alameda 1414. También podrán enviar sus minificiones a través de del sitio <a href="http://www.santiagoen100palabras.cl/" target="_blank" rel="noopener">www.santiagoen100palabras.cl.</a></p>
<p>&nbsp;<strong>Poli </strong><strong>Délano</strong><strong>, Diego Muñoz Valenzuela y Yuri Soria-</strong><strong>Galvarro</strong><strong> quisieron compartir con los lectores de El Mostrador algunas creaciones de pocas palabras.</strong></p>
<p><strong>Poli </strong><strong>Délano</strong></p>
<p><strong>A primera vista</strong></p>
<p>Verse y amarse locamente fue una sola cosa. Ella mostraba los colmillos largos y afilados. El tenía la piel blanda y suave: estaban hechos el uno para el otro”.</p>
<p><strong>Puntualidad</strong><br /> La mujercita era de tal manera impuntual, que llegó tarde a la hora de su muerte. Como la muerte no espera, se salvó.</p>
<p><strong>Yuri Soria-</strong><strong>Galvarro</strong></p>
<p><strong>Salto al vacío</strong></p>
<p>Sabe que mañana estará en los titulares por saltar desde el veinteavo piso, pero ha estado toda la semana esperando este momento y parado en el techo, siente sus manos sudorosas, el pecho ardiendo, el estomago pesado. Las luces titilantes, como público indolente, parecen llamarlo, y él, añora saltar y ya no ser más un hombre solitario y anónimo. De pronto, respira hondo y se lanza silencioso, algunas palomas vuelan y, el malestar desaparece. Como lo había supuesto uno de los diarios titula: Hombre aterrizó en parapente en pleno patio de La Moneda y fue detenido.</p>
<p> <strong>La versión de </strong><strong>Kafka</strong></p>
<p>Gregorio Samsa soñó que era un insecto de espalda dura y estómago arqueado. Y cuando despertó las seis patitas todavía estaban ahí.</p>
<p><strong>Diego Muñoz Valenzuela</strong></p>
<p><strong>El verdugo</strong></p>
<p>El verdugo, ansioso, afila su hacha brillante con ahínco, sonríe y espera. Pero algo debe vislumbrar en los ojos de quienes lo rodean, que petrifica su sonrisa y se llena de espanto. El Heraldo se acerca al galope y lee el nombre del condenado, que es el verdugo.</p>
<p><strong>El ángel</strong></p>
<p>Un ángel que realiza prácticas de vuelo ilegales en plena urbe, es detenido y juzgado por infringir las leyes de los caminos aéreos, provocar desorden público y no señalizar debidamente. Ante tamaña acusación el ángel no puede defenderse. En la cárcel medita sobre el significado de la libertad y decide buscar una ocupación menos riesgosa.</p>
<p><strong>La vida es sueño</strong></p>
<p>El hombre duerme. Sueña que vuela. El hombre despierta. Cae al vacío.</p>
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		<title>El microcuento y el fomento de la lectura</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Letras de Chile]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 09 Aug 2007 22:54:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sea breve por favor]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>¿Sirve el micro cuento para desarrollar el gusto por la lectura en los jóvenes? Por Martín Faunes A. Me han encargado que ocupe esta tribuna que intenta responder si el micro cuento sirve para desarrollar el gusto por la lectura en los jóvenes, conectando el tema con un maravilloso proyecto en que la Corporación Letras [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<img loading="lazy" decoding="async" class=" size-full wp-image-4286" src="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2007/08/images_img_1035139302_23f7b27abf_m.jpg" alt="El microcuento y el fomento de la lectura" class="caption" title="El microcuento y el fomento de la lectura" width="240" height="180" />
<p><em>¿Sirve el micro cuento para desarrollar el gusto por la lectura en los jóvenes?</em></p>
<p><strong><em>Por Martín Faunes A.</em></strong></p>
<p>Me han encargado que ocupe esta tribuna que intenta responder si el micro cuento sirve para desarrollar el gusto por la lectura en los jóvenes, conectando el tema con un maravilloso proyecto en que la Corporación Letras de Chile y el Hogar de Cristo están empeñados.</p>
<p><span id="more-4287"></span></p>
<p>Quisiera empezar esta exposición diciendo que no tengo dudas en que el micro cuento sirva para desarrollar el gusto por la lectura en los jóvenes, como me parece que cualquier estilo literario servirá para este efecto; siempre y cuando las creaciones que se entreguen a los jóvenes en los diferentes estilos, cumplan normas de calidad. Yo sé que no es fácil y no podemos establecer de manera muy clara qué elementos hacen que una obra sea de calidad o no lo sea, y no deseo centrar en este aspecto mi exposición, sino sólo hacer ver que para mí el micro cuento es una forma literaria más, en este caso perteneciente a la narrativa y que puede lindar o no con el poema. Lo que sí me parece es que el micro cuento y el cuento corto, se parecen mucho al origen del cuento, el que se contaban los cazadores al volver a las aldeas; ése que nuestros abuelos nos contaban junto al brasero. Hablo de historias maravillosas generalmente breves, que, por lo menos a mi generación y no me cabe duda que a otras muchas anteriores a la mía que no contaban con televisión ni video juegos, nos introdujo en la literatura. Aquí está la conexión del tema en cuestión con el programa de la Corporación Letras de Chile y el Hogar de Cristo. Se me ocurre que no le podemos pasar un volumen de 300 páginas a alguien que no ha leído antes; y qué mejor que pasar ese relato breve en el envase en que nosotros y mis anteriores lo conocimos.</p>
<p>&nbsp;Buscando este envase, es decir, el del abuelo narrador, ya fuera experiencias vividas por ellos como cuentos universales o tradicionales chilenos –Pedro Urdemales, Pinocho, El gato con botas y El patito feo, fueron siempre <span style="color: black;">superstars-, fue ideado<span>&nbsp; «Tenemos tanto que contar…», que ha empezado con un plan piloto en que participan los adultos mayores del Centro de Acogida que el Hogar de Cristo mantiene en la Comuna de La Pintana. Se trata de una actividad en donde entrenamos a los adultos mayores para que puedan ir a contar cuentos a los niños y niñas de la educación básica en escuelas del sector, donde asisten niños mayoritariamente en riesgo social que, difícilmente, va a haber quien les cuente alguna vez un cuento. Y qué mejor que empezar incentivándolos con narraciones breves como ésas que dejan gusto a poco, y que se cuentan con muchas interrupciones y explicaciones pedidas por los pequeños auditores, y que siempre dejan un interés ansioso que se calma diciendo “pasó por un zapato roto&#8230;”. Lo que voy a narrar a continuación es un buen ejemplo. Imaginen una voz femenina:</span></span></p>
<p>&nbsp;Él se llamaba Patricio. Yo le llevaba recados de una amiga mayor y después me escondía para verlos besarse. Un día, contento, me anunció que les había salido casa en San Bernardo. Nunca más lo veríamos. Por ese tiempo, imagínate, a San Bernardo había que ir en tren. Yo, con una lágrima, le dije que no podía irse, porque yo lo amaba y lo iba a amar para siempre. Se quedó mirándome confundido y me preguntó si no me daba cuenta de que yo no tenía ni diez años y que él veintitrés. Me dijo también que era linda y que iba a amar a muchos chiquillos, así que a él lo olvidaría pronto. Yo le respondí “jamás” y que para no olvidarlo me iba a cambiar de nombre. Me llamaría Patricia como él. Así me he llamado desde entonces, y nunca más me llamó nadie por mi nombre verdadero que era Flor. Y si le quise contar esta historia, mi niña, fue para que sepa desde ya lo que es el amor.</p>
<p>&nbsp;Este cuento breve recién escrito, y que podría abreviarse más con más tiempo, fue escrito por mí en base a un relato sobre su primer amor de Flor Vogel, una de nuestras adultas mayores participantes en el proyecto, y nos lo contó en el contexto de recordar experiencias hermosas de su niñez; porque en la vida también hubo momentos hermosos y recordarlos, es bueno, es saludable, alegra, hace sonreír, y mejora las neuronas. Es así como con estas actividades, los participantes se ríen, cantan y lo pasan bien y, sobre todo, vuelven a sentir en el corazón las alegrías que han sentido en sus vidas, y descubren que sus experiencias son dignas de ser contadas y compartidas.</p>
<p><span>&nbsp;La intención de la Corporación Letras de Chile es replicar esta experiencia en otros sectores donde el Hogar de Cristo mantiene centros de acogida similares con la ganancia doble de introducir en la magia de la literatura a niños en riesgo social que difícilmente sin este proyecto podrían convertirse en buenos lectores y mejorar la autoestima de ancianos que vuelven a sentirse útiles y respetados, y por añadidura mantienen y mejoran sus capacidades intelectuales.</span></p>
<p>&nbsp;Debo decir que tanto para mí, como para el poeta Julio César Ibarra, que me ha acompañado en esta aventura ya por varios meses, ésta ha sido una experiencia extraordinaria y enriquecedora que, más allá de haber podido ser testigos de la mejoría de ánimo de nuestros participantes, así como la alegría causada con los cuentos en los niños de Colegio Champañat de La Pintana, el primero en recibir la visita de nuestros cuanta cuenteros, nos ha permitido recoger también vivencias de un país que está ahí en esa memoria colectiva de la gente mayor humilde, que está escondida ahí por la periferia y es necesario transmitirla para salvarle y pueda ser conocida por las nuevas generaciones.</p>
<p>&nbsp;Para terminar, deseo agradecer a todos ustedes por su presencia; y a Letras de Chile, al centro Cultural de España, al Consejo Nacional de la Cultura, y a la Universidad de Playa Ancha, mi universidad, por permitirme expresar aquí estas ideas que con todo aprecio he sintetizado para ustedes. Deseo finalmente felicitar públicamente a Ruth, a Karina y a Elías, a Diego Muñoz hijo y a Julio César Ibarra, mis socios en este bello proyecto. Si están entre el público que por favor se levanten para que les brindemos un enorme aplauso. Muchísimas gracias.</p>
<p><em>Colina, invierno 2007.</em></p>
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		<title>La clínica del susurro</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Letras de Chile]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 12 Aug 2007 22:47:26 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sea breve por favor]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Propuesta para el Fomento de la Lectura a través de la “Clínica del susurro”. Por Pedro Guillermo Jara Presentación Más que una ponencia este es un trabajo de acercamiento al problema, sumada mi experiencia personal en el tema de la lectura ya que el tópico propuesto en esta mesa es tarea de pedagogos,&#160; educadores,&#160; investigadores, [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<img loading="lazy" decoding="async" class=" size-full wp-image-4280" src="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2007/08/images_img_Escritorysugatocopy.jpg" alt="La clínica del susurro" class="caption" title="La clínica del susurro" width="369" height="442" srcset="https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2007/08/images_img_Escritorysugatocopy.jpg 369w, https://letrasdechile.cl/wp1/wp-content/uploads/2007/08/images_img_Escritorysugatocopy-250x300.jpg 250w" sizes="(max-width: 369px) 100vw, 369px" />
<p><em>Propuesta para el Fomento de la Lectura a través de la “Clínica del susurro”.</em></p>
<p><strong><em>Por Pedro Guillermo Jara</em></strong></p>
<p><strong>Presentación</strong></p>
<p>Más que una ponencia este es un trabajo de acercamiento al problema, sumada mi experiencia personal en el tema de la lectura ya que el tópico propuesto en esta mesa es tarea de pedagogos,&nbsp; educadores,&nbsp; investigadores, cientistas de la educación.</p>
<p><span id="more-4281"></span></p>
<p>Yo soy escritor y lo más que pude hacer fue conversar con algunas personas vinculadas al área para luego ofrecer una propuesta personal que pretendo desarrollar y que he denominado <strong>“Clínica del susurro”</strong> y que se relaciona con el mentado Fomento de la Lectura.</p>
<p>&nbsp;<br /> <strong>El micro-cuento, la minfi ficción, el cuento breve, la brevetura</strong></p>
<p>El micro cuento, la mini ficción, el cuento corto, el relato breve, la brevetura, es un género cuyo padre es el cuento tal cual lo conocemos sumando las teorías, entre otros, de Julio Cortázar, Juan Bosch, Horacio Quiroga, Allan Poe, Wladimir Propp.</p>
<p>&nbsp;En torno al micro cuento también se ha desarrollado una serie de teorías que han surgido desde los propios escritores y/o investigadores en torno a las temáticas, formas, cultores y lectores de estas pequeñas obras que resplandecen por si mismas.</p>
<p>Para mí, el micro cuento, género al cual adscribo desde hace varios años, aparenta al agua por su forma,&nbsp; estructura y peso, pero que no lo es: haga el ejercicio de recibir en su mano ahuecada una cantidad de mercurio y me comprenderá: esta materia es líquida, aparenta agua,&nbsp; pero tiene el peso del metal. El micro cuento es una estrella que colapsa conservando en su corazón el peso real de lo que fue esa estrella. Sumando, claro está, el resplandor de ese cuerpo. El cultor del género termina pensando en breve, en conciso, en apretado, trasformando el tiempo y el espacio en un abismo constante: “Los puntos cardinales son tres: norte y sur”, escribía Huidobro.</p>
<p><strong>Una pequeña obra de arte</strong></p>
<p>Sería válido preguntarse si un nanometraje (un video 30 segundos de duración) incentiva a alguien a apreciar el cine.</p>
<p>También es válido preguntarse si un mini cuento, una mini ficción, un relato breve, una brevetura, puede llevar a un lector a entusiasmarse para leer un cuento un poco más extenso o leer una novela.</p>
<p>O si la banda sonora propuesta por Kubrick en “La naranja mecánica”, indujo a los jóvenes&nbsp; para escuchar las versiones originales; o si se entusiasmó con la música clásica.</p>
<p>Leo esta pequeña parábola que me contó el artista Ramón Vergara Grez, que lo conocí en el Concurso de Pintura Valdivia y su Río, en la década de los 80:</p>
<p><strong>Parábola del objeto artístico que cambiará al mundo</strong></p>
<p>En verdad en verdad te digo, Pedro:</p>
<p>Vendrá un día en que un artista creará una escultura muy bella, pequeña y grácil, de bajo costo y que podrá ser adquirida por cualquier hijo de vecino.</p>
<p>Cuando el vecino coloque esta escultura en la mesa del living descubrirá que la pintura del lugar no se adecua a esta belleza y decidirá pintar las otras piezas.</p>
<p>Pero una vez que pinte la casa por dentro se dará cuenta que la pintura exterior también necesita una mano de pintura.</p>
<p>Su vecino, para no ser menos, también pintará su casa. Y todos los vecinos del barrio harán lo mismo.</p>
<p>Y de este modo todas las poblaciones procederán a pintar sus viviendas.</p>
<p>Y cada una de las regiones de este Reino relucirán de todos colores.</p>
<p>Y muy pronto los países vecinos pintarán a sus países.</p>
<p>Y los continentes, para no ser menos, procederán a pintar a sus respectivos continentes.</p>
<p>De este modo, a partir de una pequeña escultura, bella y grácil, ideada por un artista,&nbsp; podrá provocar el cambio.</p>
<p>Sobre esta base es válido preguntarse, entonces, si una pequeña obra, un micro cuento, por ejemplo, puede provocar un cambio o si esta obra es autónoma y tiene validez en sí misma al producir belleza.</p>
<p><strong>&nbsp;La imitación</strong></p>
<p>Cuando niño comencé a leer por imitación. Veía a mis padres leer, leer, leer, hasta que un día, por imitación, tomé un libro y se inició en mí la práctica de la lectura. Durante el día vivía aquellas historias y deseaba que llegara la noche, acostarme temprano, para retomar la lectura y saber el final. Al igual que mis padres terminé leyendo, leyendo, leyendo.</p>
<p><strong>&nbsp;El Rincón del Vago y otras voces</strong></p>
<p>Melita Velásquez, profesora de Castellano del Liceo de Niñas Santa María La Blanca de Valdivia me comenta: “El Rincón del Vago es el enemigo número uno de los profesores. Es un portal en internet en donde está TODA la literatura resumida y exigida en los colegios. Y además, interpretada”.</p>
<p>Y me pregunté si este Rincón del vago se refería a “vago” o a “vaguedad”&nbsp; Revisé el Diccionario de la RAE: <strong>Vago</strong>: adj. Vacío, desocupado. Dícese del hombre sin oficio y mal entretenido. Ú. t. c. s. 2. Holgazán, perezoso, poco trabajador. <strong>Vaguedad</strong>: Calidad de vago, vacío, desocupado.</p>
<p>Christian Miranda, es Dr. en Educación, académico de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Austral de Chile. Sobre el Fomento de la Lectura me comenta que el Ministerio de Educación, si bien no tenía una política explícita de apoyo a la lectura, desarrollaba fuertemente el trabajo con los textos escolares enfrentando a los estudiantes en distintos tipos de lectura. Pero que en Chile no existía una política del libro.</p>
<p>A nivel nacional, y a partir de los magros resultados de pruebas estandarizadas a nivel nacional e internacional, en el ámbito del lenguaje, asociado a los bajos niveles de comprensión lectora que tienen los jóvenes de nuestro país tanto en básica, en educación media y entre los adultos, los niveles de comprensión lectora del chileno, entre los 15 y&nbsp; 25 años, este nivel, de 1 a 5, es de 2, en la media nacional. Y que en estudio realizado a estudiantes universitarios, a propósito del pensamiento crítico, acontecía más o menos lo mismo.</p>
<p>María Isabel Larrea, profesora de literatura e investigadora en el tema del micro cuento, Directora de la carrera de Lenguaje y Comunicación de la Universidad Austral de Chile, me comentaba de la complejidad del micro cuento radica en las múltiples lecturas y que ella abordaba el tema desde la perspectiva del lector y de las exigencias que desencadenaban en este lector al enfrentarse con un micro cuento.</p>
<p><strong>&nbsp;La “opiedad”</strong></p>
<p>Cuando estudié literatura en la Universidad Austral, tuve un profesor de latín que era uruguayo: Waldemar Castell. Había sido sacerdote Jesuita y me comentaba: “No todos se merecen la verdad. Sólo algunos, che”. Y luego añadía: “El poder mantiene al pueblo ‘opiado’, drogado con opio, para poder manipularlo”. Hace un par de años mi profesor murió y nunca regresó a su Montevideo.</p>
<p><strong>La tele</strong></p>
<p>¿Acaso el poder mantiene al pueblo ‘opiado’ a través de la televisión? En la televisión chilena la cultura tiene que ser “entretenida”. Se ha farandulizado al pueblo. En estos últimos años la televisión también se ha democratizado: el pueblo se manifiesta en ella con sus íconos, sus futbolistas, sus personajes, sus modelos. Sus historias están en la tele. Ni qué decir que la televisión es un medio muy poderoso que manipula conciencias y que también posee la enorme capacidad de educar. La época actual es el imperio de la imagen. La mía era la palabra, la radio; el libro, la revista.</p>
<p>Christian Miranda comenta: “Aquí hay un problema ideológico. No podemos desconocer la política explícita del gobierno militar de desincentivar la comprensión y el análisis crítico: había una sola historia, la historia oficial; una sola narrativa, la oficial. Los textos de estudio no presentaban distintas tendencias o enfoques para comprender a autores como Kafka o a Marx. Hay un tema ideológico que se posesiona en nuestra sociedad a partir de los 70 y que la Concertación no ha podido revertir. La ideología neo liberal tiene un déficit en el ámbito social, cultural, humano. La lectura pasa por eso también”.&nbsp;</p>
<p><strong>Libros caros</strong></p>
<p>En Valdivia, en una clase magistral, Gabriel Salazar recordaba una cifra alarmante: el año 2005, el 66 % de los chilenos no leyó ningún libro; y el 45 %, no entendió lo que leyó.</p>
<p>A partir de esta cifra se podría pensar que un gran segmento de la población no comprende la realidad en la cual vive. Que no comprende el mensaje.</p>
<p>Los libros en nuestro país son los más caros de toda América Latina. No sé por qué. En Valdivia, producir un libro de 60 páginas, medio oficio, papel bond 24, blanco, cubierta de 180 gramos, 500 ejemplares, tienen un valor unitario de imprenta de mil 200 pesos. Son los datos de la Editorial El Kultrún, de Ricardo Mendoza. No sé el valor unitario en Santiago. Y después de ese valor viene la <em>plus valía</em>, el IVA, el distribuidor, el librero y el resultado final que incide, me imagino, en la lectura por el costo del libro.</p>
<p><strong>La difusión</strong></p>
<p>Cuando me encuentro con algún profesor de Castellano, un ex compañero de&nbsp; mi carrera o de mi ex&nbsp; Escuela, le comento:</p>
<p>—¿Cuándo me vas a invitar a tu curso a leer mis cuentos? Se entusiasman, me palmotean y se van. Pasa el tiempo hasta que nuevamente los encuentro:</p>
<p>—¿Y? ¿Qué sucedió? Finalizó el año y nunca me invitaste a tu curso para leer mis cuentos. Risas nerviosas.</p>
<p>&nbsp;Y regreso con Melita Velásquez, profesora de Castellano del Liceo de Niñas Santa María La Blanca de Valdivia que me ha invitado en un par de oportunidades a sus clases de literatura. Allí he leído y no se imaginan cómo lo he disfrutado. Los estudiantes tienen la oportunidad de conocer de cerca de un escritor, de palparlo, de olerlo, de enterarse de qué se trata esta profesión. El <em>raport</em> ha sido mutuo. Y aquí deslizo la pregunta que se nos ha encomendado en esta mesa de ponencias: La mini ficción y el fomento de la lectura: ¿Sirve para desarrollar el gusto por la lectura en los jóvenes?</p>
<p>No sé qué fenómeno se ha producido en ese joven auditor en una lectura de cuentos. Francamente no sé si se gatilla algún fenómeno en él, si se entusiasma por leer a otros autores fuera de los exigidos en los planes de estudio en su colegio. &nbsp;</p>
<p><strong>Y nuevamente a la imitación</strong></p>
<p>Jorge Ojeda Águila, narrador, gran cuentista, antologado y premiado a nivel nacional e internacional, fallecido hace un par de años, recordaba una experiencia en el Liceo de Hombres de Valdivia en donde estudió.</p>
<p>Me contaba que en el último curso en humanidades tuvieron que leer El Quijote. Completo. El curso se resistió. Nadie quería leerlo. Que era fome, aburrido, latoso. Jorge Ojeda pensaba lo mismo hasta que cierta tarde comenzó a leerlo, mordisqueando una ciruela verde con sal, como cuando leía a Cortázar. Y cuando llegaba el día de clases con el profesor de Castellano, se reía solo, moviendo la cabeza, con su mamotreto bajo el brazo. Sus compañeros, intrigados, le preguntaban durante el recreo:</p>
<p>—¿De qué te ríes?</p>
<p>Y Ojeda respondía:</p>
<p>—Es que estoy leyendo a Don Quijote y putas que es entretenido. Se pasó Cervantes&#8230; se pasó&#8230; qué buena novela&#8230;</p>
<p>Sus compañeros, intrigados, comenzaron a leer a Don Quijote. Para fin de año TODOS lo habían leído. Y obtuvieron buenas notas, por supuesto. El profesor de Castellano no comprendía lo que había sucedido en el curso.</p>
<p><strong>“Clínica del susurro”</strong></p>
<p>Partiendo desde la premisa que en las casas de Chile existen pocos libros y que no se lee por distintos motivos y por ende, la imitación no se produce, es que propongo la siguiente estrategia para promover el Fomento de la Lectura:&nbsp;</p>
<p>1. Conformar un equipo multidisciplinario: profesores, psicólogos, escritores.</p>
<p>2. Seleccionar dos cursos: uno será el grupo experimental y el otro, el grupo control.</p>
<p>3. Realizar una encuesta de los hábitos de lectura de los estudiantes de cada uno de los grupos a partir de lo que solicitan en la biblioteca del colegio o en las bibliotecas públicas.</p>
<p>4. Seleccionar a estudiantes por un marcado hábito de la lectura: lectores que no sólo lean textos exigidos en el plan de estudio sino que lean por el placer de leer.</p>
<p>5. Analizar, a través de un sociograma, cuál es la posición de estos estudiantes en el curso: si son líderes, marginales, informantes, en dónde se ubican desde el punto de vista social, cuáles son sus nexos con respecto a sus pares.</p>
<p>6. Tomar a estos estudiantes, sin que sus compañeros se percaten, y adiestrarlos para promover y entusiasmar a sus compañeros en el hábito de la lectura, comentando y opinando sobre lo que están leyendo.</p>
<p>7. Medir los resultados en los grupos experimentales y de control.</p>
<p>8. Evaluar la metodología.</p>
<p>Y re-afirmo lo del inicio: esta es una tarea de investigadores, educadores, especialistas en el tema de los hábitos de lectura y de lo que se reconoce como Fomento de la Lectura en colegios, sumando, claro está, el placer la lectura en los hogares.</p>
<p>Para una próximo Congreso daré cuenta de los resultados de la “Clínica del susurro” para enterarnos si la mini ficción y el Fomento de la Lectura sirven para desarrollar el gusto por la lectura en los jóvenes.</p>
<p>Valdivia, julio de 2007.</p>
<p><em>(*) Esta ponencia fue leída en el Encuentro Chileno de Minificción, Santiago 1-4 Agosto 2007.</em></p>
<p><em>Mesa de Ponencias: La mini ficción y el fomento de la lectura: ¿Sirve para desarrollar el gusto por la lectura en los jóvenes</em>?</p>
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		<title>Microrrelatos teatrales</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Letras de Chile]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 12 Aug 2007 22:51:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sea breve por favor]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Minificción y microrrelatos teatrales o miniteatro: cruce genérico y su relación con la dramaturgia chilena actual Por Paulina Bermúdez V. Universidad de Playa Ancha. El siguiente estudio corresponde a una parte de la investigación que realizo para mi tesis de grado. Surge a partir de la poca información que se encuentra sobre los microrrelatos teatrales; [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Minificción y microrrelatos teatrales o miniteatro: cruce genérico y su relación con la dramaturgia chilena actual</em></p>
<p><strong><em>Por Paulina Bermúdez V. </em></strong>Universidad de Playa Ancha.</p>
<p>El siguiente estudio corresponde a una parte de la investigación que realizo para mi tesis de grado. Surge a partir de la poca información que se encuentra sobre los microrrelatos teatrales; pretende además esclarecer los parámetros de esta categoría, realizar un análisis del género e intenta clarificar el momento en que éste nace.&nbsp;</p>
<p><span id="more-4279"></span></p>
<p>Por otra parte, busca instaurar un paralelo que indique el estado actual de la minificción, con la aparición del fenómeno miniteatro o microrrelato teatral, el estado del teatro chileno y su relación con los orígenes del Teatro Pánico.</p>
<p>&nbsp;Se busca conocer los inicios del género, y las características de su gestación, interpretando las etapas por las que ha pasado el fenómeno de los microrrelatos teatrales, sin dejar de lado la influencia de las vanguardias literarias.</p>
<p>&nbsp;Podemos hablar sobre el fenómeno de los microrrelatos teatrales o miniteatro como una corriente más tardía,&nbsp; por no por esto menos importante.&nbsp; Siendo una de las nuevas formas mixtas del género minificción, por lo que existe muy poco conocimiento de éste y ha sido poco estudiado, a pesar de su presencia en la literatura, desde las vanguardias.&nbsp; Por este motivo se ve incentivada esta investigación,&nbsp; pues se cree que es necesario e importante aportar con un estudio a una de las formas mixtas emergentes en el género de la minificción.</p>
<p>&nbsp;Esta investigación se ha planteado dos grandes objetivos, el primero busca establecer y esclarecer los antecedentes de los microrrelatos teatrales o miniteatro, y el segundo busca interpretar el fenómeno del miniteatro en relación a los actuales estudios que se realizan sobre minificción.&nbsp; Para mostrar si existe o no pertinencia entre este fenómeno y los estudios críticos, literarios y académicos que se generar en torno a la minificción.</p>
<p>&nbsp;Los microrrelatos teatrales o miniteatro se insertan en la categoría a la que Lauro Zavala ha llamado <em>Versiones mínimas de géneros canónicos,</em> en donde indica que la extensión máxima de éstos es de no más de tres minutos en escena.&nbsp; También se pueden insertar en la categoría de <em>Géneros literarios de extensión mínima</em>, en donde se establece una relación con los juegos literarios de la <em>OuLiPo (1)</em> (“Ouvroir de littérature pottentielle”, “Taller de literatura potencial”).&nbsp; Aquí encontramos uno de los antecedentes más claros sobre microrrelatos teatrales.</p>
<p>&nbsp;Los microrrelatos teatrales, poseen la forma de un texto dramático, posee marcas distintivas del genero, posee un título, lista de personajes, lenguaje acotacional o didascálico y diálogos, pero la diferencia es la extensión, en el mini teatro se comienza por la acción, por el conflicto, se sitúa <em>in media res</em>.</p>
<p>&nbsp;<br /> En el libro <em>Ejercicios de Estilo (2)</em> de Raymond Queneau, encontramos un antecedente importante a los microrrelatos teatrales, pues el texto contiene 99 variaciones sobre una anécdota que sirve de punto de partida a este libro.&nbsp; Una de estas 99 formas de escribir se titula <em>“Comedia” </em>(3) y utiliza la estructura dramática aristotélica que cumple con las características principales del microrrelato teatral y de la minificción en sí, pues juega con las fronteras de la escala y con las fronteras de la lectura.</p>
<p>&nbsp;Otro autor francés y contemporáneo, perteneciente a la asociación OuLiPo es Georges Perec, quien también nos puede entregar antecedentes importantes para la minificción teatral, pues dentro de sus trabajos experimentales y juegos literarios se encuentra el teatro alfabético (drame alphabétique), que tiene como característica principal la mínima extensión (4).</p>
<p>&nbsp;Otro de los movimientos que nos aportan antecedentes para la investigación de los microrrelatos teatrales es el Movimiento Pánico, colectivo formado por Fernando Arrabal, Alejandro Jodorowsky y Roland Topor, en París, en el año 1962.&nbsp; Ellos reciben claras influencias del <em>Teatro de la Crueldad</em> de Antonin Artaud.</p>
<p>&nbsp;El Movimiento Pánico, en alusión al Dios Pan, remanifiesta a través de tres elementos básicos: el horror, el humor y la simultaneidad.&nbsp; Este movimiento refleja una intensa búsqueda por trascender la sociedad aristotélica y dejar un legado que impulse a la humanidad a una nueva perspectiva.</p>
<p>Avanzando en la investigación y en conversaciones con Rodrigo Pérez, actor y dramaturgo chileno, he llegado a la conclusión de que este cruce genérico entre la minificción y la dramaturgia, se encuentra claramente representado en lo que en Chile llamamos <em>Teatro de Formato Breve.</em></p>
<p><em>&nbsp;</em>En sus comienzos el <em>teatro de formato breve</em> solía llamarse teatro de un acto, como una parte que se establece en totalidad, pero sus pequeñas piezas fueron adquiriendo la forma de una escena o un fragmento, donde el encuentro directo con el conflicto no precisaba de una introducción y una resolución.</p>
<p>El <em>pequeño formato o formato breve</em> tiene una estructura que cumple con las leyes convencionales de la dramaturgia,&nbsp; pues de alguna manera tiene una presentación, un nudo y un desenlace, en el que todo se da en una sola situación dramática. No hay progresión en términos de situaciones, pero si hay progresión al interior de una situación y ocurren, por lo general, dado a que es una sola situación, en un solo espacio físico, entonces, tampoco hay una progresión en términos espaciales. En el pequeño formato teatral, si tu tienes un texto muy breve, ese texto breve se hace calzar, en un formato de diez minutos, de quince minutos porque lo escénico agrega tiempo a lo dramatúrgico.</p>
<p>El <em>teatro en pequeño formato</em> es un género teatral autónomo, es al teatro lo que el cortometraje al cine, su brevedad le permite prescindir de formas clásicas y experimentar en la búsqueda de nuevos códigos. Es fragmentario e inacabado, preciso e intenso.</p>
<p>&nbsp;El <em>teatro breve</em> ha tenido un auge creciente en el siglo XX, tal como lo plantea Jean-Paul Sarrazac, que coincide con la disolución de la superioridad aristotélica de entender el teatro, la que responde a una visión propia de la modernidad, así como lo es también la minificción.</p>
<p>&nbsp;Los dramaturgos jóvenes que han aprendido y experimentado con estas formas aprenden y acomodan el formato de función completa según ciertos parámetros sacados del formato breve, que transfieren más eficazmente el sentir propio de su época, despojándolo de las condicionantes modernas.</p>
<p>&nbsp;El <em>teatro de formato breve</em> es una instancia contradictoria pues relata en el tiempo una imagen que quiere ser inmediata. Como escribe Andrés Kalawski, el teatro de pequeño formato parece desear la simultaneidad de planos, tal vez exigirla. Así, este formato de escritura busca salirse del tiempo, provocando el acortamiento de las distancias entre el observador y su objeto, incluso anulándola.</p>
<p>Es en este punto donde podemos decir que el cruce genérico existe, que se relaciona y se corresponde con el desarrollo del género minificción y que en nuestro país se encuentra en vías de desarrollo, con la existencia de festivales y muestras de teatro en formato breve.&nbsp;</p>
<p>Notas:</p>
<p>&nbsp;<sup>1 </sup>OuLiPo, Atlas de la Littérature potentielle. Gallimard, 1981.</p>
<p>&nbsp;<em>2Exercices de style</em>. 1947.</p>
<p>&nbsp;<sup>3</sup>Raymond Queneau. Ejercicios de Estilo. Versión de Antonio Fernández Ferrer. Editorial Cátedra. 1989.</p>
<p>&nbsp;<sup>4</sup>OuLiPo, Atlas de la Littérature potentielle. Gallimard, 1981.</p>
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		<title>El microrrelato en cuatro escritores chilenos</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Letras de Chile]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 12 Aug 2007 22:53:38 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sea breve por favor]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Aspectos del microrrelato en cuatro escritores chilenos contemporáneos: Diego Muñoz Valenzuela, Virginia Vidal, Juan Armando Epple&#160; y Walter Garib. &#160;Por Eddie Morales Piña. Universidad de Playa Ancha &#160;En el Congreso Internacional sobre Minificción realizado en la Universidad de Playa Ancha en agosto de 2004, manifestaba que no era un especialista en el tema, sino por [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Aspectos del microrrelato en cuatro escritores chilenos contemporáneos: Diego Muñoz Valenzuela, Virginia Vidal, Juan Armando Epple&nbsp; y Walter Garib.</em></p>
<p><strong>&nbsp;<em>Por Eddie Morales Piña</em></strong><em>.</em> Universidad de Playa Ancha</p>
<p>&nbsp;En el Congreso Internacional sobre Minificción realizado en la Universidad de Playa Ancha en agosto de 2004, manifestaba que no era un especialista en el tema, sino por el contrario me declaraba un lector entusiasmado por este tipo de categoría textual que despierta diferentes resonancias entre quienes se sumergen&nbsp; en sus espacios minimalistas.</p>
<p><span id="more-4278"></span></p>
<p>En segundo lugar, confidenciaba ante los concurrentes que el culpable de esta afición lectora era Augusto Monterroso a través de su libro <em>La oveja negra y demás fábulas</em>, cuya primera edición es de 1969<a title="_ednref1" href="../mambo/#_edn1">[i]</a>. Más tarde, me inició en el género nuestro Juan Armando Epple, quien tiene el mérito de haber posicionado el relato breve en nuestras latitudes. En esta aproximación pasaré, grosso modo, a hacer una descripción brevísima de las principales características de la categoría textual del microrrelato, y luego daré un vistazo a la minificción en el contexto de la literatura chilena reciente, para desembocar luego en cuatro escritores contemporáneos: Diego Muñoz Valenzuela, Virginia Vidal, Juan Armando Epple y Walter Garib.</p>
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<p><strong>En torno al concepto microrrelato</strong></p>
<p>En el contexto de la literatura hispanoamericana, la minificción tiene sus ilustres antecedentes en la prosa modernistas de Rubén Darío, Amado Nervo, Leopoldo Lugones, y luego en la figura ya canónica dentro de los márgenes de este tipo de escritura, el mexicano Julio Torri. La mayor parte de los críticos y estudiosos del tema coinciden en señalar que en la literatura contemporánea, son figuras señeras en el género Vicente Huidobro, Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Enrique Anderson Imbert y Juan José Arreola. Obviamente, sin olvidar la presencia de Kafka al momento de buscar a los pioneros, pese a escribirse este tipo de narraciones desde la Edad Media.&nbsp; Sin embargo, estos mismos críticos han argumentado que es con los relatos de Monterroso que la categoría textual se consolida por la eficacia narrativa estética y originalidad creativa que demuestran los textos de este escritor, cuyo famosísimo “El dinosaurio” ha dado origen incluso a reescrituras y ha sido motivo de referencialidad al momento de la emergencia de otros relatos.</p>
<p>&nbsp;La experiencia nos señala que cuando uno anda rondando un tema, un autor, un tópico –o más bien, cuando estos nos rondan a nosotros-, uno tiende a transformarse en un especie de radar que trata de captar las señales que ellos nos mandan para que fijemos nuestra atención en sus potencialidades. El cuento como género narrativo es uno de los formatos discursivos que nos acicatea como lectores y/o lectores críticos para que vayamos a descubrir sus atributos estéticos, toda vez que su hermana mayor –la novela- tiende a ganarle el “quien vive”, como decimos en el habla coloquial del español de Chile. Si el cuento en cuanto género ha despertado a lo largo de su historial escritural múltiples maneras de ser definido, con cuanta mayor razón se puede argumentar que la minificción de por sí ha impelido a los críticos para que le den su razón de ser, ya que metafóricamente, el relato breve es como “encender una fugaz cerilla dentro de una habitación a oscuras”, o puede ser comparado con “abrir un paraguas dentro de un ataúd”, al decir del cuentista gaditano Félix Palma, aludiendo con ello a algunos de los rasgos discursivos de su textualidad, a saber la búsqueda de lo esencial, la economía narrativa y la condensación absoluta<a title="_ednref2" href="../mambo/#_edn2">[ii]</a>.</p>
<p>&nbsp;Si el cuento puede ser definido como un artefacto verbal breve, y la brevedad en este caso cae dentro de la subjetividad de cómo la entendemos, el microrrelato, por su parte, ahonda, profundiza, en dicha cualidad, ya que tenemos la certidumbre de que todo relato breve puede llegar a ser aún más breve. Por tanto, la brevedad exigida a su máxima potencialidad es como la cualidad intrínseca a la categoría textual denominada microrrelato. Ahora bien, cómo se traduce esto en la página. Los teóricos han fijado el límite de la extensión de un microrrelato en la página, para ser leído de un tirón o un solo vistazo, ya que su hiperbrevedad nos permite empezar y terminar de leerlo en cualquier parte, a la espera del autobús o del verdugo, como afirma Luisa Valenzuela, una autora que ha venido a mí sin que yo lo quisiera para ilustrarme acerca de este género. En su libro <em>Escritura y secreto</em> (2002), la escritora sostiene que ella prefiere el término microrrelato para significar la micronarrativa, por cuanto el cuento es “casi sagrado, se arma atendiendo a leyes secretas, múltiples y variables, pero estrictas, que le confieren una personalidad insustituible. En cambio, la palabra relato me parece más laxa y permisiva, aunque podría tratarse de una connotación más personal que académica”<a title="_ednref3" href="../mambo/#_edn3">[iii]</a>. Efectivamente, uno de los términos más recurrentes para denominar a la categoría textual es el propuesto por Valenzuela, quien no duda en&nbsp; decir que “el microrrelato, jugoso, redondo, y picante como un rábano recién arrancado de la tierra, parecería ser la forma más actual de la prosa”<a title="_ednref4" href="../mambo/#_edn4">[iv]</a>.&nbsp; Sin embargo, en su transitar como forma discursiva en la búsqueda de su delimitación, definición e historia, el relato breve ha sido denominado minicuento, microcuento, minificción, cuento ultracorto, cuento brevísimo, cuento en miniatura. Todas estas calificaciones encierran una sola verdad, esto es, que la textualidad que recibe alguna de estas denominaciones exhibe retóricamente como rasgo más que evidente su extrema concisión discursiva. Esta concisión es la que lo hace ser pariente de otras textualidades como la fábula, la parábola, la greguería o el aforismo, mientras que su condensación poemática podría confundirlo con el poema en prosa. En otras palabras, los límites y márgenes genéricos tienden a hacer ambiguos; sin embargo, en el caso del microrrelato las zonas fronterizas con otros formas genéricas suelen eliminarse.</p>
<p>&nbsp;El microrrelato, por tanto, será aquella textualidad que presenta estas características: “su brevedad extrema, secuencia narrativa incompleta, lenguaje preciso, muchas veces poético. Su carácter transtextual lo proyecta hacia otros discursos de manera implícita o explícita. Su final abrupto, impredecible, pero abierto a múltiples interpretaciones, impone una lectura que incide en el desarrollo de la imaginación y del pensamiento exigiendo un lector modelo que recree el contexto de este microcosmos narrativo”<a title="_ednref5" href="../mambo/#_edn5">[v]</a>. En palabras más prosaicas, si nos lanzamos a las aguas de esta forma súperbreve, la inmersión será inmediata, instantánea, para bucear, entonces, en lo desconocido, dejándose llevar por la corriente. Cuando uno comienza el buceo en el microrrelato –género del tercer milenio, al decir de Lauro Zavala-, percibe como lector que esta forma discursiva tiene un carácter pragmático que está teñida por la ironía, la irreverencia y la transgresión; el humor escéptico, el doble sentido y el absurdo campean en las aguas del relato hiperbreve, incitando al lector a que haga una lectura que está más allá de la superficie. Según el propio Zavala, “la minificción es un género denso y riesgoso, exigente y generoso, cuya naturaleza está en consonancia con la sensibilidad contemporánea, a la vez híbrida y fragmentaria. Su necesaria precisión produce textos de una intensa intertextualidad y una inevitable ironía”<a title="_ednref6" href="../mambo/#_edn6">[vi]</a>; de tal manera que generalmente el texto minificcional se enriquece con cada lectura. Por último, el carácter fragmentario de la categoría textual lo inserta como una manifestación de las textualidades de la posmodernidad, en tanto legitima una forma de aprehender y entender la realidad.</p>
<p>&nbsp;En definitiva, el escritor argentino Raúl Brasca ha escrito que hay tres mecanismos básicos en la textura de los microrrelatos: la dualidad, es decir, “enfrentar dos planos que ofrecen un dilema de difícil solución o un contraste sobre el que se juega y en el que interactúan los dos opuestos” (al&nbsp; modo de soñador/soñado; mundo real/mundo soñado, la historia/el revés de la historia. El segundo mecanismo es la referencialidad, esto es, “apelar a la cultura y conocimientos del lector, para establecer alusiones y frecuentemente invertir el sentido primigenio de la referencia o apuntar a nuevas variantes o recreaciones rayando en lo metahistórico”. Y el tercer mecanismo es la dislocación del sentido, o sea, juegos de palabras o expresiones, entre otras modalidades<a title="_ednref7" href="../mambo/#_edn7">[vii]</a>.</p>
<p>&nbsp;<em>El microrrelato en la literatura chilena reciente</em></p>
<p><em>&nbsp;</em>La literatura chilena reciente o del último siglo, como diría José Promis, ciertamente que ha adquirido carta de ciudadanía como una categoría textual que comienza a hacerse notar por estos lares a partir de los sesenta, a pesar de los textos primigenios de Vicente Huidobro en el contexto de las vanguardias hispanoamericanas. Según Juan Armando Epple, el microrrelato habiendo partido como un simple ejercicio de ingenio o de creatividad menor, paulatinamente se fue posicionando en los escritores/as chilenos del programa narrativo de la desacralización, que es posible advertir en el devenir de la literatura chilena contemporánea, esto es, en quienes escriben a partir de la fractura histórico-cultura del 73.<a title="_ednref8" href="../mambo/#_edn8">[viii]</a> De alguna manera, las características retóricas que Promis adjudica fundamentalmente a la novela de autores tales como Poli Délano, Antonio Skármeta, Isabel Allende, es decir, rasgos formales como la ley estructural que rige dichos discursos, la oposición dominadores/dominados, el motivo recurrente del dolor en un espacio de pesadilla o la búsqueda de estrategias de disimulo como la inversión del referente histórico, se hacen presente en los autores que han cultivado el relato breve en nuestro país, con la salvedad de que estos rasgos retóricos se expanden hacia autores de más reciente data como Pía Barros o en poetas como Omar Lara. En otras palabras, estoy diciendo que a raíz del quiebre institucional esta categoría discursiva se connotó con rasgos que aluden a la situación sociopolítica del país, tal como acontece en un magistral relato de José Leandro Urbina titulado “Padre Nuestro que estás en los cielos”, en donde la oposición o la dualidad y la referencialidad discursiva propuesta por Brasca están patentes. Esto último, no quiere decir, que el microrrelato no transite por otras variantes temáticas, por cuanto la forma discursiva se abre a insospechas textualidades por su carácter transtextual y proteico; en definitiva, podemos leerlo como palimpsesto por su dimensión paródica.</p>
<p>&nbsp;El relato breve en Chile, disperso la mayor de las veces en revistas o formando parte de antologías de cuentos, ha encontrado en Juan Armando Epple su principal difusor y estudioso. Su <em>Cien microcuentos chilenos</em> (2002) que reactualiza y amplía su <em>Brevísima relación del cuento breve en Chile</em> (1989), es una muestra que partiendo por Huidobro llega a autores recientes como Carolina Rivas, pasando por Braulio Arenas, Fernando Alegría, Jaime Hagel, Adolfo Couve, Jaime Valdivieso, Alejandro Jodorovsky, Poli Délano, Mauricio Wacquez, Jorge Díaz, Antonio Skármeta, Marco Antonio de la Parra, Pía Barros, Virginia Vidal y Diego Muñoz Valenzuela, entre otros que conforman una muestra bastante significativa y que recogen y semantizan en cuanto relatos los más significativos de los rasgos discursivos que hemos descritos más arriba y que entregan al lector diversas expectativas de lectura..Sostiene Juan Armando Epple que es en las generaciones más recientes “donde se advierte una mayor apertura a las opciones creadoras de la ficción breve, en textos que exploran con soltura perspectivas aleatorias, de notoria fluidez semiótica, transgrediendo o distendiendo las fronteras convencionales de los géneros”<a title="_ednref9" href="../mambo/#_edn9">[ix]</a>.</p>
<p>&nbsp;<em>El microrrelato chileno en Diego Muñoz V., Virginia Vidal, Juan Armando Epple y Walter Garib</em></p>
<p>&nbsp;Los cuatro autores a que me referiré a continuación han incursionado en la forma discursiva a que nos estamos aproximando; digo incursionado por cuanto tres de ellos son cuentistas y novelistas de logrados textos en la literatura chilena contemporánea, mientras que Epple es una académico que ha privilegiado como campo de investigación este formato escritural.</p>
<p>&nbsp;Diego Muñoz Valenzuela es uno de los escritores que conforman la constelación de autores que la crítica en Chile ha denominado como la “generación de los ochenta”. Generalmente, la narrativa de Muñoz Valenzuela transita por los derroteros de la narrativa neopolicial. Por otra parte, este escritor chileno cultiva el cuento en su versión tradicional, pero también lo ha hecho en el microrrelato o en la minificción, tal como queda demostrado en su obra titulada <em>Ángeles y verdugos</em> (2002).<a title="_ednref10" href="../mambo/#_edn10">[x]</a> Formalmente, el texto tiene la estructura de un sobre enmarcado por viñetas que nos remontan hacia el trabajo de los antiguos imprenteros, cuyo remitente es<em> una pequeña realidad</em>.&nbsp; La apertura de esta portada/sobre nos entrega entonces los textos narrativos varios de los cuales se deben adscribir a la minificción propiamente tal. El texto se abre con el relato titulado “El verdugo” (antologado también por Epple entre los cien microcuentos chilenos):</p>
<p>&nbsp;“El verdugo, ansioso, afila su hacha brillante con ahínco, sonríe y espera. Algo vislumbra en los ojos de quienes lo rodean que petrifica su sonrisa y se llena de espanto. El Heraldo se acerca al galope y lee el nombre del condenado, que es el verdugo”.</p>
<p>En este microcuento podemos visibilizar algunas de las categorías textuales que hemos comentado, como por ejemplo, que en él se da una apertura <em>in medias res</em>, descriptiva, con un primer plano en que el narrador presenta la situación narrativa y al personaje principal que le da nombre al relato. La apelación al lector, es decir, la llamada a que este pragmáticamente componga el espacio narrativo también es evidente, por la eficacia narrativa de los recursos mínimos con que el autor compone el texto. El relato privilegia la ironía y deja el desenlace en suspenso, ya que se produce una suerte de negación del oficio de verdugo.</p>
<p>&nbsp;El microrrelato “La vida es sueño”, por su parte, en sus dos líneas que casi son un dístico a la manera de los de don Juan Manuel en el <em>Conde Lucanor</em>, es interesante por cuanto potencia uno de los mecanismos nucleares, básicos, de la composición de los <em>micros</em>, esto es, la dualidad de los planos:</p>
<p>&nbsp;&nbsp;“El hombre duerme. Sueña que vuela./ El hombre despierta. Cae al vacío”.</p>
<p><em>&nbsp;</em>Diego Muñoz a través de su narrador convoca a la competencia lectora de quien lee, al apropiarse retóricamente del título de Calderón de la Barca para designar su texto que juega discursivamente en ese pequeño espacio de lenguaje con los planos del sueño y la vigilia. Otro relato antológico en este sentido (entre paréntesis, que también es uno de los cien <em>micros</em> de Epple) es “Amor cibernauta”. En este texto, Diego Muñoz trabaja a fondo con la idea de la cultura interactiva también sobre la base del juego de los planos, en este caso el juego entre lo real y lo virtual. Dos protagonistas que se conocen a través del correo electrónico; “fue un primer amor al primer intercambio de mensajes”, dice el narrador, pero que nunca concretizan su relación, por cuanto ambos se engañan mutuamente mediante una realidad imaginaria sostenida sólo en la virtualidad del medio. En un espacio discursivo breve, el autor hace interactuar los opuestos magistralmente.</p>
<p>&nbsp;“Paseo matinal” es también un relato breve de Diego Muñoz que hemos espigado del sobre que lo contiene. Partiendo casi como un relato decimonónico en cuanto a la descripción del protagonista pobre, sólo en la penúltima línea del <em>micro</em> advertimos como lectores que el objeto deseado del hombre es un maniquí puesto en una ventana. Por último, la ironía y la sorpresa del final inesperado está en el microrrelato titulado “Drácula”. Desde el título el narrador nos instala como lectores en un espacio canonizado por la tradición, a saber, la leyenda del personaje de Nosferatu y que ha sido inmortalizado tanto en la literatura como en el cine. El mecanismo de la referencialidad y de la intertextualidad, por tanto, están operando en este microrrelato de Diego Muñoz, activando a su vez la enciclopedia del lector. Sin embargo, el carácter irónico del relato está dado de inmediato en la apertura de la discursividad: “El conde Drácula no soporta más el dolor de muelas y decide tratarse con un especialista”, dice el narrador. La desacralización de la imagen canonizada por la tradición deviene, entonces, en una inversión del sentido en que el vampiro al final ya no lo será. Más aún, la ironía, la parodia, la transgresión del icono se ve reforzada por la aparición en las últimas líneas del nombre del “odontólogo noctámbulo”, el mismísimo Van Helsing.</p>
<p>&nbsp;Virginia Vidal es periodista y escritora de prestigio en nuestro país y también ha incursionado por este formato escritural del microrrelato. La temática discursiva de las novelas de Vidal pueden adscribirse “en el rescate memorialístico de aspectos significativos&nbsp; de la Historia y de la intrahistoria social y personal, ya sea mediante la ficcionalización narrativa y la crónica histórica o periodística”.<a title="_ednref11" href="../mambo/#_edn11">[xi]</a> Los microrrelatos de Virginia Vidal los he tenido a la vista en un volumen inédito que la autora nos hizo llegar hace algún tiempo, algunos de los cuales fueron leídos en el Congreso de Valparaíso. El manuscrito se titula: <em>Micrónicas del Milenio. Chispas</em> y consta efectivamente de dos secciones que tienen otras tantas subdivisiones temáticas donde se insertan las micrónicas, según denomina la autora sus relatos. Virginia Vidal considera que la característica primordial de este tipo de escritura es la concisión, además de difuminar las fronteras que se establecen entre prosa y poesía, emparentando las micrónicas con el haiku. Por otra parte, piensa que al transgredir todos los códigos del cuento, estas micrónicas se transforman en anticuentos.</p>
<p>&nbsp;Efectivamente, las micrónicas de Vidal se pueden catalogar como textos donde predomina la función poética del lenguaje. Los microrrelatos de la autora tienden a la metaforización del discurso mediante una retórica donde prevalecen los recursos propios de la lírica. Por otro lado, cuando el referente se hace evidente, este se focaliza en situaciones sociohistóricas concretas que apuntan a una función denunciadora</p>
<p>&nbsp;Varios de los microrrelatos insertos en el texto, además, adoptan la forma discursiva del aforismo y de la sentencia, como también algunos transitan por el territorio de la narratividad del nuevo relato histórico y de la perspectiva de género que adopta la narradora. En otras palabras, en el manuscrito de Virginia Vidal queda puesto en evidencia el carácter transgenérico de esta discursividad.&nbsp;</p>
<p>&nbsp;El microrrelato titulado “Golpe” está construido sobre la base de la estructura de un poema, donde once sintagmas, mediante la reiteración del complemento del nombre <em>de golpe</em>, en forma escalonada van revelando al lector/a la terrible realidad:</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <em>“La risa se apagó de golpe.</em></p>
<p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mucha gente se murió de golpe.</em></p>
<p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La alegría desapareció de golpe.</em></p>
<p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El trabajo se apagó de golpe.</em></p>
<p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El miedo creció de golpe.</em></p>
<p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La esperanza se acabó de golpe.</em></p>
<p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El miedo creció de golpe.</em></p>
<p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La familia se desparramó de golpe.</em></p>
<p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La luz del alma se cortó de golpe.</em></p>
<p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El mundo cambió de golpe.</em></p>
<p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El tiempo se atascó de golpe.</em></p>
<p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mi vida se acabó de golpe”.</em></p>
<p><em>&nbsp;</em></p>
<p>La tematización de la perspectiva genérica se pone en acto en una micrónica que lleva por título “Un-Shu”. En este relato la narradora protagonista cuenta su experiencia de mujer en una aldea donde las mujeres practican una escritura secreta. El cuento breve revela situaciones concretas que aún se viven las mujeres en distintos lugares del planeta donde son discriminadas, marginadas y violentadas:</p>
<p>&nbsp;<em>“Nací con el siglo pasado, como otras mujeres de mi aldea.</em></p>
<p><em>Cuando constatamos que en una mujer todos los caminos se queman, fundamos una hermandad. Nos escondíamos en el ático para practicar una escritura secreta llamada Un-Shu. En abanicos y pañuelos, en cuadernos cuidadosamente plegados desarrollamos nuestro sistema de escritura y lo ocultamos en muestras de bordados. Pincel en mano, evocábamos el cielo de la niñez anterior a la miserable vida matrimonial. Para cada una, de nosotras, todo empezó cuando nuestros padres dieron a un desconocido un papel rojo con la fecha de nacimiento escrita, como prueba de compromiso. A mí me cambiaron por una vaca&#8230;</em></p>
<p><em>Transcurrió la historia, los ejércitos pasaron y cambiaron uniformes, mas todos buscaron nuestra escritura Un-Shu decididos a destruirla&#8230;”</em></p>
<p><em>&nbsp;</em>Como se ha señalado, el microrrelato es un artefacto verbal que se asume también en su carácter lúdico, especialmente a nivel de lenguaje, mediante el uso de las jitanjáfaras, palabras que juegan en el sintagma, dándole al discurso aquél sentido, como por ejemplo en “¿No ve la novela?”:</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>“Ficción memorial. Memorando de la ficción.</em></p>
<p><em>Ficciomemoria. Moemoficción. Memoria ficcionada e inficionada”.</em></p>
<p>&nbsp;O bien también en la serie de las <em>imaginarias</em> donde esta palabra adquiere connotaciones lúdicas al ponerla la narradora en situación de juego con vocablos afines <em>(imaginamiento, imaginación, magín, imaginativa, imaginario)</em>, pero que paulatinamente va desembocando en una visión de la “imaginaria” como la “loca de la casa”, de acuerdo a la expresión teresiana.</p>
<p>&nbsp;Otras veces, en la narrativa de Virginia Vidal se hace presente la ironía discursiva, como en “Ayuda”: <em>“Posóse el buitre en la oveja hiriéndola con su pico rapaz al arrancarle las garrapatas junto a un jirón sanguinolento”. </em>Por último, la serie de lo que he denominado los aforismos sentenciosos es una de las más interesantes de este libro inédito, donde quedan demostrados los méritos literarios y estéticos de esta escritora chilena. En este apartado, Virginia Vidal trabaja la discursividad con un relevante uso del lenguaje metafórico y del hipérbaton desvelando una nueva realidad que nos recuerdan los juegos retóricos de los vanguardistas históricos:</p>
<p>&nbsp;<em>“Ojo de sol</em></p>
<p><em>Luz golondrina tamiza ala libélula vitral traga luz”.</em></p>
<p><em>&nbsp;</em>Juan Armando Epple dentro del ámbito del microrrelato es suficientemente conocido no sólo por sus consideraciones teóricas acerca de esta forma discursiva y como antologador, sino también como un consumado autor de las ficciones breves<a title="_ednref12" href="../mambo/#_edn12">[xii]</a>. El interés de Epple por la minificción se encuentra en la lectura que realizaron los autores de su generación del libro de Julio Cortázar: <em>Historia de cronopios y de famas. </em>Lo mismo aconteció con el descubrimiento de los <em>Cuentos diminutos</em> de Vicente Huidobro, lo que le permitió situar el origen de este formato escritural, vinculándolo al modernismo y a las corrientes vanguardistas. Por otra parte, las antologías de Epple siempre han considerado la diversidad de registros que contiene la minificción.<a title="_ednref13" href="../mambo/#_edn13">[xiii]</a></p>
<p>&nbsp;Recientemente, Thule Ediciones de España, ha reeditado el volumen <em>Con tinta sangre</em>. El libro lo conocimos gracias a la gentileza del escritor y editor peninsular José Díaz, quien estuvo en el Congreso de Minificción de Valparaíso.<a title="_ednref14" href="../mambo/#_edn14">[xiv]</a> La obra de Juan Armando Epple está dividida en cuatro segmentos titulados: “Las armas y las letras”, “Los dominios perdidos”, “Acta est fabula” y “De la literatura y otros males”. Al lector los diversos textos contenidos en el libro es posible detectar en la escritura de Epple ciertos rasgos retóricos recurrentes no sólo en la minificción sino en los propios discursos del autor constituyéndose estos en una suerte de metaminificción. Así, por ejemplo, hay varios textos que despliegan su textualidad con el fin de que el lector/a descubra las parodias y las alegorías en clave enunciativa de la realidad nacional e hispanoamericana. En otros muchos se advierte la formación académica del autor, quien propone vínculos inter, intra, extra e hipertextuales con discursos canonizados por la tradición literaria, desafiando de este modo al lector. Otros varios territorializan su discursividad a través del humor escéptico e irreverente, el doble sentido y el absurdo. También el propio Epple se ficcionaliza en más de un microrrelato donde las fronteras entre realidad y ficción tienden a borrarse. Del mismo modo, el diálogo recurrente y reiterativo con el discurso histórico es interesante, ya que estaría comprobando que no sólo la novela transita por estos derroteros, sino también una forma como el microcuento.</p>
<p>&nbsp;En la sección primera, hay varios memorables. Sin embargo, destaco el titulado “Problemas de teoría literaria, I”, donde Epple dialoga con el discurso literario y el histórico en relación al episodio de la prisión de Alonso de Ercilla en Chile. Irónicamente, el texto nos da la otra versión de si puesta en libertad. En el segmento dos, se encuentra “Hombres de maíz”. En el título está el guiño intertextual al lector, por cuanto es el título de una de las novelas del escritor Miguel Ángel Asturias. El microrrelato tematiza la experiencia del exilio mediante la visión de la subversión del sentido:</p>
<p>&nbsp;“<em>Creció entre los choclos de una modesta chacra de Limache leyendo novelas de vaqueros y soñando con las doradas praderas del lejano oeste norteamericano. Cuando lo expulsaron del país fue a parar a un pueblito de Ohio. Allí trabjó varios años en una tediosa fábrica procesadora de maíz, añorando los verdes campos de Limache. Ahora vive en su granja de Limache, fastidiando a sus vecinos con sus historias sobre la fabulosa extensión de los maizales dorados de Ohio”.</em></p>
<p><em>&nbsp;</em>Otro relato interesante del segmento segundo es “Para mirarte mejor” donde Epple trabaja la parodia teniendo como contratexto el cuento de Caperucita Roja. La relectura que hace el autor del relato de Perrault nos muestra una imagen benévola del lobo con “boca desdentada” instalado en la modernidad, que sólo atina a mirar con nostalgia el objeto de su deseo:</p>
<p>&nbsp;<em>“Aunque te aceche con las mismas ansias, rondando siempre tu esquina, hoy no podríamos reconcernos como antes. Tú ya no usas esa capita roja que causaba revuelos cuando pasabas por la feria del Parque Forestal, hojeando libros o admirando cuadros, y yo&nbsp; no me atrevo ni a sonreírte, con esta boca desdentada”.</em></p>
<p><em>&nbsp;</em>En “Acta est fabula”, hay varios que desconstruyen la tradición literaria, por ejemplo, la griega y el discurso homérico o el propio que le da título a la sección donde Epple dialoga con Shakespeare, dándole un final irónico a la historia de Otelo:</p>
<p>&nbsp;<em>“Yago no sospechó que Desdémona sospechaba que&nbsp; Otelo ya había sospechado algo, de modo que cuando notó algo raro en el ambiente ya era tarde para cambiar las sosas y salir mejor librado de la historia”.</em></p>
<p><em>&nbsp;</em>En la última sección, Juan Armando Epple vuelve a recorrer el territorio de los anteriores segmentos. La literatura se transforma en el punto de encuentro de los microrrelatos de esta parte. Irónicamente el autor adscribe a la literatura junto a otros males que van siendo revelados por los narradores. En “Razones son amores” la discursividad del <em>micro</em> se entrelaza con el <em>Quijote</em> cervantino.<a title="_ednref15" href="../mambo/#_edn15">[xv]</a> Este funciona como resorte de la reescritura, y esta es una suerte de falsificación discursiva donde <em>el bueno de Sancho</em> termina siendo el escribidor cervantino:</p>
<p><em>&nbsp;</em>“Alonso Quijano, rechazado por la molinera de la aldea, decidió terminar sus días lanzándose contra el molino de viento. Al verlo tan maltrecho el bueno de Sancho, que algo sabía de amores, le puso unas compresas al destartalado hidalgo, inventó la aventura de los gigantes y lo demás es historia conocida”.</p>
<p>&nbsp;Por último, tenemos la figura de Walter Garib. Es un escritor de origen árabe. Sus abuelos abandonaron Palestina en 1910, huyendo de la dominación turca. Ellos le contaron a Warib desde temprana edad las prodigiosas aventuras de Las mil y una noches y otras de la tradición oral árabe lo que incrementó su fantasía y la decisión de dedicarse a escribir. Los relatos largos y los hiperbreves de Walter garib se entroncan, pues, en la tematización de aspectos narrativos de la tradición árabe que el autor recibió de sus ancentros; por eso es posible detectar en sus relatos la presencia de la retórica escritural de origen oriental, como por ejemplo la tendencia a la alegoría, la fábula y la paradoja, como también rasgos acentuados de sensualismo lúdico y parodia. Ciertamente que estos son rasgos constantes en los microcuentos, pero en Warib adquieren otra tonalidad que denota la ascendencia de su autor. Warib siendo un destacado novelista, ha incursionado con propiedad en los microrrelatos en Historias que caben en un dedal y en El hombre del rostro prestado y otros cuentos<a title="_ednref16" href="../mambo/#_edn16"><strong>[xvi]</strong></a>. En el primero de estos volúmenes se denotan en la escritura de Garib como rasgos recurrentes el humor y la ironía, mientras que en el segundo prevalecen una poética del absurdo y del sinsentido. Tengo a la vista El hombre del rostro prestado&#8230; Se trata de un texto de formato que le hace honor a su contenido, por cuanto su continente es pequeño. Dentro de él encontramos microrrelatos que comparten el territorio con otros artefactos verbales que escapan en cierto modo a ese punto discursivo propio del formato en comento, vale decir, la brevedad, la economía narrativa o la condensación absoluta. El universo narrativo de este libro es de por sí alucinante, ya que el narrador nos presenta un mundo donde existe el Ministerio de la Paz, donde un coleccionista toma sus libros y les “llena las hojas de hojas”, donde el propio Warib y su mujer Lenka Chelén se ficcionalizan, etc. En los textos waribnianos el autor da rienda suelta a su imaginación entregando al lector una escritura gozosa de la ficción narrativa.</p>
<p>En “El homenaje” el texto se ofrece al lector sobre la base de la paradoja de la situación narrativa donde el homenajeado que no es otro que Kafka, terminada siendo el ocasionador del desenlace fatal:</p>
<p>&nbsp;“La joven, como una manera de sorprender a su amante, se hizo tatuar un escarabajo en el monte de Venus. “Se trata de un homenaje a Kafka” le aseguró a aquél, cuando después de amarla, le preguntó qué significación tenía ese insecto recreado en la parte más sensual de su cuerpo. Luego de la explicación, el hombre se hizo tatuar un escarabajo en el pubis.</p>
<p>“A nadie extrañó que los amantes, después de un tiempo, murieran devorados por los escarabajos”.<a title="_ednref17" href="../mambo/#_edn17"><strong>[xvii]</strong></a></p>
<p>&nbsp;En síntesis,&nbsp; el microrrelato encuentra en las figuras de Diego Muñoz Valenzuela, Virginia Vidal, Juan Armando Epple y Walter Warib a algunos&nbsp; de los cultores más interesantes de esta forma narrativa en el espectro de la narrativa chilena reciente. Los cuatro le otorgan, con las características que les son propias a cada uno, una posición muy destacada al <em>cuento jíbaro</em> en el espacio narrativo. Dije al comenzar que me interés por el microrrelato está en mi condición de lector y, en cuanto tal, recomiendo vivamente su lectura, pues “cada día que pasa es un día que se gana para la causa del género”.</p>
<p><strong>Bibliografía</strong></p>
<p>&nbsp;Epple, Juan Armando: “Prólogo” a <em>Cien microcuentos chilenos</em>. Santiago: Editorial Cuarto Propio. 2002.</p>
<p>Lagmanovich, David: <em>Microrrelatos</em>. Buenos Aires-Tucumán: Cuadernos de Norte y Sur. 2003.</p>
<p>Larrea, María Isabel: “El microcuento en Hispanoamérica”, en: <em>Documentos Lingüísticos y Literarios</em>. Valdivia: Universidad Ausral de Chile. Facultad de Filosofía y Humanidades. nºs. 24-25. 2001-2002, pp. 29-35.</p>
<p>Morales Piña, Eddie: “Ángeles y verdugos de Diego Muñoz Valenzuela: aproximación al microrrelato de un escritor chileno contemporáneo”, en: Morales P., Eddie, et al (ed): <em>Actas del tercer Congreso de Minifición.</em> Valparaíso: Ediciones de la Facultad de Humanidades. Universidad de Playa Ancha. 2005.</p>
<p>Noguerol, Francisca (ed.): <em>Escritos disconformes. Nuevos modelos de lectura.</em> Salamanca: Ediciones Universidad de Salamanca. 2004.</p>
<p>VV. AA.: <em>Quimera</em>.<em> El microrrelato en España.</em> Revista de Literatura. Nº 222. Noviembre 2002.</p>
<p>Valenzuela, Luisa: <em>Escritura y secreto.</em> México: Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey-Fondo de Cultura Económica de España. 2003.</p>
<p>&nbsp;</p>
<hr size="2" width="100%" />
<p><a title="_edn1" href="../mambo/#_ednref1">[i]</a>&nbsp; El Congreso Internacional de Minificción se desarrolló en el mes de agosto del año 2004 y fue organizado por el Departamento de Literatura de la Universidad de Playa Ancha en Valparaíso. Este fue el tercero, ya que los anteriores habían sido efectuados en México (1998) y en Salamanca (España, 2002). El propósito del congreso fue darle continuidad a unas reuniones en que creadores y críticos debaten ideas, comparten puntos de vista y disfrutan de la lectura del microrrelato. El&nbsp; evento efectuado en la Biblioteca Santiago Severín de Valparaíso reunió a críticos y a académicos de diferentes latitudes, entre los cuales cabe citar a Irene Andres-Suárez, David Lagmananovich, Laura Pollastri, Francisca Noguerol, entre otros.</p>
<p><a title="_edn2" href="../mambo/#_ednref2">[ii]</a> Estas metáforas utilizadas por el cuentista Félix Palma para referirse al rasgo de lo esencial en el micrrorelato se encuentran en el artículo de Amanda Mars Checa: “El cuento perfecto”, publicado en la revista española de literatura <em>Quimera</em>, nº 222, noviembre 2002.</p>
<p>&nbsp;[iii] Cfr. Valenzuela, Luisa:<em> Escritura y secreto</em>. México: Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey – Fondo de Cultura Económica de España. 2003, p. 92.</p>
<p>&nbsp;[iv] Idem., p. 93.</p>
<p>&nbsp;[v] Larrea, María Inés: “El microcuento en Hispanoamérica”, en: <em>Documentos Lingüísticos y Literarios</em>. Universidad Austral de Chile. Instituto de Lingüística y Literatura. Nº 24-25.2001-2002, pp. 29-35.</p>
<p>&nbsp;[vi] Zavala, Lauro: <em>Minificción mexicana</em>. México: Universidad Nacional Autónoma de México. 2003, p. 18.</p>
<p>&nbsp;[vii] Cfr González, Joseluis: “La extensión de la brevedad: vidas breves y otros recursos del microrrelato”, en :<em> Quimera</em>, Revista de Literatura, nº 222, noviembre de 2002, pp. 19-20.</p>
<p>&nbsp;[viii]&nbsp; Para una conceptualización de los programas narrativos en que divide la literatura chilena reciente, ver&nbsp; Promis, José: <em>La literatura chilena del último siglo</em>. Santiago: Editorial La Noria.</p>
<p>&nbsp;[ix]&nbsp; Epple, Juan Armando: <em>Brevísima&nbsp; relación. Antología del microcuento hispanoamericano.</em> Santiago: Editorial Mosquito. 1990, p. 17.</p>
<p>&nbsp;[x] Muñoz, Valenzuela, Diego:<em> Ángeles y verdugos.</em> Santiago Mosquito Comunicaciones. 2002.&nbsp; Las citas están tomadas de esta edición.</p>
<p>&nbsp;[xi] Para una visión panorámica de la narrativa de Virginia Vidal, el lector puede consultar Morales Piña, Eddie: “Virginia Vidal: memoria y escritura”, en: <em>Cuadernos del Pensamiento Latinoamericano</em>, Centro de Estudios del Pensamiento Latinoamericano, Facultad de Humanidades, UPLA, nº 7, 1999, pp. 77-84.</p>
<p>&nbsp;[xii]&nbsp; La preocupación de Juan Armando Epple por el microrrelato lo ha llevado a editar diversos volúmenes que contienen aportes de diversos autores. La más reciente es <em>Cien microcuentos chilenos</em> (Santiago: Cuarto Propio, 2002), cuyo antecedente se remonta al año 1989 cuando Ediciones Lar publicó <em>Brevísima relación del cuento breve de Chile</em>. También es el autor de <em>Brevísima relación del micro cuento latinoamericano</em> (Santiago: Mosquito editores, 1990 y 1999).</p>
<p>&nbsp;[xiii] En un artículo periodístico de Virginia Vidal que tenemos en nuestro poder, manifiesta que según Epple, el valor del microrrelato como expresión literaria reside en su capacidad de reflejar mejor la llamada <em>condición posmoderna</em>, con su derogación de los discursos autosuficientes de la modernidad, fluidez semiótica, transferencias genéricas, irrupción de lo fragmentario, preferencia por las zonas fronterizas y marginales, etc.</p>
<p>&nbsp;[xiv] José Díaz presentó en una de las jornadas del Congreso este libro de Juan Armando Epple. Se trató de una verdadera inmersión en el mismo, por cuanto literalmente sumergió el texto en el agua para luego dar cuenta de su contenido. Después los asistentes nos enteramos que se trataba de una edición especial: un libro impermeable. En la misma oportunidad, mostró Díaz un volumen del escritor Raúl Brasca: <em>Todo tiempo futuro fue peor.</em></p>
<p>&nbsp;<a title="_edn15" href="../mambo/#_ednref15">[xv]</a>&nbsp; David Lagmanovich sostiene que “la intuición codificada por Cervantes, en un texto paradigmático, hace alrededor de cuatro siglos, sigue reformulándose a través de escritores de nuestros días”; ver la obra de este especialista citada en la nota II, especialmente las páginas 32-33.</p>
<p>&nbsp;[xvi] En este año 2005 el autor de esta aproximación está dirigiendo un seminario de titulación de pregrado en la narrativa de Walter Garib, específicamente en <em>&nbsp;El viajero de la alfombra mágica</em>, insertándola dentro de la producción de escritores de origen árabe de la literatura chilena.</p>
<p>&nbsp;[xvii] Cito por la edición de Editorial Chañaral Alto de la ciudad de México del año 1997.</p>
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		<title>Trío de amores</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Letras de Chile]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 31 Aug 2007 23:26:11 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Cristian Cottet (Santiago de Chile, 1955), es escritor, poeta y antropólogo. Ha publicado los libros de poesía: Amor y rebeldía (1981); Urbanidades (1985); Manifiesto un terrible descontento con ayer (1986); Has recuperado nada (1990); Libro de hechos inevitables (1996); Interpretaciones y testimonios (2002).El año 2005 publica el ensayo-testimonio Carlos Sánchez: La razón de estar gay.  Es director [&#8230;]</p>
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<p><strong><em>Cristian Cottet</em></strong> (Santiago de Chile, 1955), es escritor, poeta y antropólogo. Ha publicado los libros de poesía: <em>Amor y rebeldía</em> (1981); <em>Urbanidades</em> (1985); <em>Manifiesto un terrible descontento con ayer</em> (1986); <em>Has recuperado nada</em> (1990); <em>Libro de hechos inevitables</em> (1996); <em>Interpretaciones y testimonios</em> (2002).El año 2005 publica el ensayo-testimonio <em>Carlos Sánchez: La razón de estar gay.</em>  Es director de Mosquito Comunicaciones.</p>
<p><span id="more-4260"></span></p>
<p><strong>Microcuentos</strong></p>
<p><strong>Cristian Cottet</strong></p>
<p><strong>Así es el amor I</strong></p>
<p> Ella lo llora, desespera, da vueltas esperando que la llame.</p>
<p>Él busca el número, desiste.</p>
<p>Ninguno de los dos recuerda por qué fue abandonado.</p>
<p> <strong>Así es el amor II</strong></p>
<p> Sus miradas se encuentran a propósito de un haz de luz que irrumpe entre los muros.</p>
<p>Para ambos el tiempo y la distancia se esfuman en el silencio que gobierna y sus corazones dan los primeros golpes del amor.</p>
<p>Alumna de periodismo en práctica, ella está allí para cubrir la noticia.</p>
<p>Él, engrillado y con el rostro tenso, camina destino al paredón.</p>
<p><strong>Así es el amor VII</strong></p>
<p> <em>A Julio y ese capítulo maldito</em></p>
<p>Tocas mi boca con uno de tus dedos y haces de mi boca un espacio de tu mano, acaricias mi boca con la palma de tu mano, es un juego, lo sé, es un juego que acostumbras con mi boca, dibujas mi boca, rozas mi boca mientras tu otra mano revuelve mi pelo y es tu mano de la boca que acaricia ahora mi cintura y te acercas hasta que las narices se prenden y reúnen, es tu juego y es mi boca ahora la que busca y tu boca es una puerta y tu brazo rodea y aprieta mi cintura y tu boca se resbala hasta mi cuello y es tu boca nuevamente mordiendo la pera y el labio, el labio y la mejilla, la mejilla y uno de mis ojos, entonces me dejo besar mientras abro tu boca con mi mano y tu boca es una puerta, tu lengua es una llave que penetra mi cráneo mientras tus ojos se entrecierran.</p>
<p>Nos besamos, como niños aprendiendo el juego de la boca nos besamos y tu lengua se mueve entre mis dientes y es dulce besar tu boca, esa boca que otro besa, esa boca que busca otra boca y no la mía, esa boca murmura otro nombre, entonces somos tres en un beso, es tu boca, es mi boca y la boca de aquel que te besa en este juego y se revuelve entre nuestras bocas que desesperan y jadean y somos tres desesperaciones besando, buscando, tragando saliva de los otros, somos tres animales que se muerden, somos tres que se ofrecen a este juego tuyo que hace del amor un resbaloso conocimiento de la nada.</p>
<p>Es dulce besar tu boca, que es también la boca de otro y es dulce reconocer tu brazo apretando mi cintura mientras escapan por todo nuestro borde las sinuosas luces que se estrellan en un beso y somos tres los que tomamos el pelo para jugar y somos tres los que reconocemos el prohibido deseo de tu boca.</p>
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