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	<title>Linfa2024 archivos - Letras de Chile</title>
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	<description>Literatura  Chilena</description>
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		<title>Ana María Shua</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Letras de Chile]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 09 Jul 2024 21:36:43 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Ana María Shua (Buenos Aires,  1951), publicó en 1967 su primer libro,  El sol y yo, poemas.  En 1980  su novela Soy Paciente obtuvo el premio Losada. Sus otras novelas son Los amores de Laurita, (llevada al cine), El libro de los recuerdos (Beca Guggenheim), La muerte como efecto secundario (Premio Ciudad de Buenos Aires en novela y Premio Club de los Trece),  El peso de la tentación y la última, Hija.  En 2009 sus primeros cuatro libros de cuentos se publicaron reunidos con el título Que tengas una vida interesante.</p>
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				<div class="et_pb_text_inner"><p><strong><span>Ana María Shua</span></strong><span> (Buenos Aires,  1951), publicó en 1967 su primer libro,  <em>El sol y yo, </em>poemas.  En 1980  su novela <em>Soy Paciente </em>obtuvo el premio Losada. Sus otras novelas son <em>Los amores de Laurita</em>, (llevada al cine), <em>El libro de los recuerdos</em> (Beca Guggenheim), <em>La muerte como efecto secundario </em>(Premio Ciudad de Buenos Aires en novela y Premio Club de los Trece),  <em>El peso de la tentación</em> y la última, <em>Hija</em>.  En 2009 sus primeros cuatro libros de cuentos se publicaron reunidos con el título <em>Que tengas una vida interesante.</em> En 2014 obtuvo los premios Konex de Platino,  el Premio Nacional de Cuento y Relato, y Premio Esteban Echeverría. En 2015 recibió el Premio Trayectoria de la Asociación de Artistas Premiados. Y en 2016 el Premio Democracia. También recibió varios premios nacionales e internacionales por su producción infantil-juvenil, muy difundida en América Latina y España. Parte de su obra ha sido traducida a quince idiomas.</span></p>
<p><span>          En 2016 le fue otorgado en México el I Premio Internacional Juan José Arreola de Minificción. Sus primeros cinco libros en el género son <em>La sueñera, Casa de Geishas, Botánica del caos, Temporada de fantasmas</em> y <em>Fenómenos de circo</em>. Con una parte de <em>Fenómenos,</em> se publicaron reunidos en <em>Cazadores de letras</em>, en Madrid. Y los cinco completos se publicaron en <em>Todos los Universos posibles</em>, en Buenos Aires.  Su último libro de microrrelatos, se llama <em>La guerra</em> y fue publicado en 2019 en Buenos Aires y en Madrid. También pubicó el ensayo “Cómo escribir un microrrelato”</span></p>
<p><span>          Sus últimos cuentos fueron publicados como <em>Sirena de río</em> (2022). Y en 2024 acaba de publicar el libro de poemas <em>No son haikus</em>.</span></p></div>
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				<div class="et_pb_text_inner"><h3><strong>Como una buena madre</strong></h3>
<p>&nbsp;</p>
<p>A mi tío Lucho, a cambio de Cape­rucita.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Tom gritó. Mamá estaba en la cocina, amasando. Tom tenía cuatro años, era sano y bastante grande para su edad. Podía gritar muy fuerte durante mu­cho tiempo. Mamá siempre leía libros acerca del cuidado y la educación de los niños. En esos libros, y también en las novelas, las madres (las buenas ma­dres, las que realmente quieren a sus hijos) eran ca­paces de adivinar las causas del llanto de un chico con sólo prestar atención a sus características.</p>
<p>Pero Tom gritaba y lloraba muy fuerte cuando estaba lastimado, cuando tenía sueño, cuando no encontraba la manga del saco, cuando su hermana Soledad lo golpeaba y cuando se le caía una torre de cubos. Todos los gritos parecían simi­lares en vo­lumen, en pasión, en intensidad. Sólo cuando se trataba de atacar al bebé Tom se volvía asombro­samente silencioso, esperando el momento justo para saltar callado, felino, sobre su presa. El silen­cio era, entonces, más peligroso que los gritos: ese silencio en el que mamá había encontrado una vez a Tom acostado sobre el bebé, presionando con su vientre la cara (la boca y la nariz) del bebé casi azul. Tom gritó, gritó, gritó. Mamá sacó las manos de la masa de la tarta, se enjuagó con cuidado, con ur­gencia, bajo el chorro de la canilla, y secándose to­davía con el repasa­dor corrió por el pasillo hasta la pieza de los chicos. Tom estaba tirado en el suelo, gritando. Soledad le pateaba rítmicamente la cabe­za. Por suerte Soledad tenía puestas las pantuflas con forma de conejo, peludas y suaves, y no los za­patos de ir a la escue­la.</p>
<p>Mamá tomó a Soledad de los brazos y la zama­rreó con fuerza, tratando de demostrarle, con cal­ma y con firmeza, que le estaba dando el justo cas­tigo por su comportamiento. Tratando de no demos­trarle que tenía ganas de vengarse, de hacerle daño. Tratando de portarse como una buena madre, una madre que realmente quiere a sus hijos.</p>
<p>Después levantó a Tom y quiso acunarlo para que dejara de gritar, pero era demasiado pesado. Se sentó con él en el borde de la cama acaricián­dole el pelo. Tom seguía gritando. Era un hermoso milagro que no hubiera despertado al bebé. Cuando mamá sacó un caramelo del bolsillo del delantal, Tom dejó de gritar, lo peló y se lo comió.</p>
<p>— Quiero más caramelos —dijo Tom.</p>
<p>— Yo también quiero caramelos —dijo Soledad—. Si le diste a Tom me tenés que dar a mí.</p>
<p>— No hay más caramelos. Vos Sole, más bien que no te merecés ningún premio. Y a vos parece que no te dolía tanto que con un caramelo te callaste —co­mo una buena madre, equi­tativa, dueña y divisora de la Justicia—. Pero una buena madre no consuela a sus hijos con caramelos, una madre que realmente quiere a sus hijos protege sus dientes y sus mentes.</p>
<p>— Queremos más caramelos —dijo Soledad.</p>
<p>Y ahora Tom estaba de su lado. Entre los dos trataron de atrapar a mamá, que quería volver a la cocina. Tom le abrazó las piernas mientras Soledad le metía la mano en el bolsillo del delantal. Mamá sacó la mano de Soledad del bolsillo con cierta brusquedad. Calma. Firmeza Autoridad. Amor</p>
<p>— ¡No! Los bolsillos de mamá no se tocan.</p>
<p>— Tenés más, tenés más, sos una mentirosa, ¡nos enga­ñaste! —gritaba Soledad.</p>
<p>— Mamá mala, mamá mentirosa, ¡mamá culo! —gritaba Tom.</p>
<p>— Empezaron los dibujitos animados —dijo mamá. Autori­dad. Firmeza. Culo.</p>
<p>Tom y Soledad la soltaron y corrieron hacia el televi­sor. Soledad lo encendió. Levantaron el volu­men hasta un nivel intolerable y se sentaron a medio metro de la panta­lla. Una buena madre, una madre que realmente quiere a sus hijos no lo hubiera per­mitido. Mamá pensó que se iban a quedar ciegos y sordos y que se lo tenían merecido. Cerró la puerta de la cocina para defender sus tímpanos y volvió a la masa de tarta. Masa para pascualina La Salteña es más fresca porque se vende más. Una buena madre, una madre que realmen­te quiere a sus hijos, ¿compraría masa para pascuali­na La Salteña?</p>
<p>Acomodó la masa en la tartera, incorporó el relle­no, que ya tenía preparado, cerró la tarta con un torpe repul­gue y la puso en el horno. A través de la masa infernal de sonido que despedía el televisor, se filtraba ahora el llanto del bebé. Como una res­puesta automática de su cuerpo, empezó a manar leche de su pecho izquierdo empapándole el cor­piño y la parte delantera de la blusa. Sonó el timbre</p>
<p>—¡Un momento!—gritó mamá hacia la puerta.</p>
<p>Fue al cuarto de los chicos y volvió con el bebé en brazos. Abrió la puerta. Era el pedido de la verdulería. El repartidor era un hombre mayor, orgu­lloso de estar todavía en condiciones de hacer un trabajo como ése, demasiado pesado para su edad. Mamá lo había visto alguna vez, en un corte de luz, subiendo las escaleras con el canasto al hombro, jadeante y jactancioso.</p>
<p>— Los chicos están demasiado cerca del televisor —dijo el hombre, pasando a la cocina.</p>
<p>— Tiene razón —dijo mamá. Ahora había un tes­tigo, al­guien más se había dado cuenta, sabía qué clase de madre era ella.</p>
<p>El olor a leche enloquecía al bebé, que lloraba y picoteaba la blusa mojada como un pollito buscando granos. El viejo empezó a sacar la fruta y la verdura de la canasta apilándola sobre la mesada de la coci­na. Hacía el trabajo lentamente, como para demos­trar que no le correspondía terminarlo sin ayuda. Mamá sacó algunas naranjas, una por una, con la mano libre. El verdulero amarreteaba las bolsi­tas.</p>
<p>Una buena madre no encarga el pedido: una ma­dre que realmente quiere a sus hijos va personal­mente a la verdule­ría y elige una por una las frutas y verduras con que los alimentará. Cuando una mu­jer es lo bastante perezosa como para encargar los alimentos en lugar de ir a buscarlos personalmente, el verdulero trata de engañarla de dos mane­ras: en el peso de los productos y en su calidad. Mama ob­servó detenidamente cada pieza que salía de la ca­nasta buscando algún motivo que justificara su pro­testa para poder demostrarle al viejo que ella, aun­que se hiciera mandar el pedido, no era de las que se conforman con cualquier cosa</p>
<p>— Las papas —dijo por fin—. ¿No son demasiado grandes?</p>
<p>— Cuanto más grandes mejor —dijo el hombre— lo malo son las papas chicas. Mire ésta —tomó una de las papas más gran­des y la acercó a la cara de mamá—. Es ideal para hacer al horno. Usted la pela y le hace cortes así, ¿ve? como tajadas pero no hasta abajo del todo. En cada corte, un pedacito de manteca. Después en el horno la papa se abre y queda como un acordeón doradito, riquísima, hágame caso.</p>
<p>Mamá le dijo que sí, que le iba a hacer caso. Le pagó, y el hombre se fue, pero antes volvió a mirar con reproba­ción a los chicos, que seguían pegados al televisor.</p>
<p>Mamá se preparó un vaso grande lleno de leche y se sentó en la cocina para amamantar al bebé. Cuan­do se le prendía al pecho ella sentía una sed repen­tina y violenta que le secaba la boca. Sentía tam­bién que una parte de ella misma se iba a través de los pezones. Mientras el bebé chupaba de un lado, del otro pecho partía un chorro finito pero con mucha presión. Una buena madre no alimenta a sus hijos con mamadera. Mamá tomaba la leche a sorbos chicos, como si ella también mamara. Cuando el be­be estuvo satisfe­cho, se lo puso sobre el hombro para hacerlo eructar. Ahora había que cambiarlo. También ordenar la cocina. Organizar­se. Primero cambiar al bebé.</p>
<p>Le sacó los pañales sucios. Miró con placer la caca de color amarillo brillante, semilíquida, de olor casi agrada­ble, la típica diarrea posprandial, decían sus libros, de un bebé alimentado a pecho. El chi­quitito se sonrió con su boca desdentada y agitó las piernas, feliz de sentirlas en liber­tad. Lo limpió con un algodón mojado. ¿Era suficiente? Otras madres lavaban a sus bebés en una palangana o debajo del chorro de la canilla. Tenía la cola paspada. A los bebés de otras madres no se les paspaba la cola. Una buena madre, una madre que realmente quiere a sus hijos, ¿usaría, como ella, pañales descartables? Usaría pañales de tela, los lavaría con sus propias ma­nos, con amor, con jabón de toca­dor.</p>
<p>— ¡Soledad! ¡Me alcanzás del baño la cremita para la cola del bebé! —pidió mamá.</p>
<p>Soledad apareció con inesperada, inhabitual rapi­dez. Traía el frasco de dermatol y las manos mo­jadas.</p>
<p>—¿Qué estabas haciendo en el baño?</p>
<p>—Nada mamá, lavándome las manos.</p>
<p>Tom gritó. Mamá dejó al bebé, limpio y seco pero toda­vía sin pañales, en la cuna corralito. Los gritos eran muy fuertes y venían del baño. Soledad se plan­tó delante de la puerta</p>
<p>—No entres ahí, mamita, de verdad, por favor, no en­tres, perdóname.</p>
<p>Los alaridos de Tom eran más fuertes que el mismísimo sonido del televisor, inútilmente encendido en el living. Deslizándose por debajo de la puerta del baño, un flujo lento y constante de agua jabonosa inundaba la alfombra del pasillo haciendo crecer una mancha de color oscuro. Mamá empujó a Soledad y abrió la puerta. Tom tenía la cara pinta­da de varios colores y en el pelo un pegote de pasta dentí­frica. Sus cosméticos estaban tirados en el suelo, empapa­dos, en medio del charco de agua que provocaba el desborde del bidet. Soledad había salido corriendo, segura­mente para esconderse en el ropero.</p>
<p>Mamá sacó el tapón del bidet y forcejeó con las cani­llas.</p>
<p>— No pude cerrarlas —lloriqueó Tom.</p>
<p>Para mamá tampoco era fácil. Habían sido abiertas hasta su punto máximo y giraban en falso. Des­pués de varios inten­tos lo consiguió. Sonó el teléfo­no. Mamá se obligó a quedar­se en el baño hasta ver el bidet vacío y asegurarse de que no salía más agua. Después fue a atender.</p>
<p>Al levantar el tubo escuchó el característico soni­do que precedía las comunicaciones de larga distancia.</p>
<p>— Es llamado de afuera, chicos, ¡es papito! —gri­tó, feliz.</p>
<p>Soledad salió de la pieza arrastrando la cuna don­de el bebé lloraba.</p>
<p>— ¡Mamá! —gritó—. Tom lo quiere matar al bebé pero no sin querer. ¡Lo quiere matar a propósito!</p>
<p>— ¡Mentira! —gritó Tom, que venía detrás—. Sos un culo cagado con olor a culo cagado, Soledad, ¡caca caca caca con olor!</p>
<p>— Lo odio! —gritó Soledad—. Quiero que no exis­ta más, mamá por qué tengo que soportarlo. ¡Hijo de culo! ¡Hijo de mierda! ¡Ano con pelos!</p>
<p>— Cállense —pidió mamá—. ¡No oigo nada! ¡Ha­gan lo que quieran pero cálIense! Soledad apagá la tele, es papito de afuera y no oigo nada.</p>
<p>— Mamá dijo hagan lo que quieran— le dijo Sole­dad a Tom, que sonrió y dejó de gritar. Empujan­do la cuna se fueron a la cocina.</p>
<p>Mamá volvió a prestar atención a la voz lejana, con ecos, que venía desde el tubo del teléfono. En­tregaba una atención absoluta, concentrada. Al prin­cipio sonreía. Des­pués dejó de sonreír. Después ha­bló mucho más alto de lo necesario para ser oída. Después hizo gestos que eran inúti­les, porque su interlocutor no los podía ver. Después cortó y sin­tió que tenía ganas de llorar y que quería estar sola. Después escuchó un ruido largo, complejo y violen­to. Tom gritó. Mamá corrió a la cocina.</p>
<p>Parado sobre la mesada, entre lechugas y berenje­nas, Tom gritaba asustado. Soledad trataba de no llorar, mila­grosamente entera en medio de una pila de escombros: restos de platos y vasos rotos. Tom se había trepado a la mesada para alcanzar los frascos de mermelada del estante y, apo­yándose con todas sus fuerzas, lo había hecho caer. El bebé estaba bien. Habían volcado deliberadamente la azuca­rera sobre la cuna para mantenerlo entretenido. Lamía el azú­car con placer y agitaba los brazos y las piernas emi­tiendo sonidos de alegría. En la batita y en el pelo tam­bién tenía azúcar. Mamá miró los restos de un plato azul, de loza, con el dibujo de un perrito en relieve, un plato que había pertenecido a su propia madre. Nadie que no tuviera ese platito azul en un estante de la alacena podría llegar a ser una buena madre. Tuvo más ganas de llorar.</p>
<p>Tom y Soledad habían estado jugando al picnic en el suelo de la cocina, sobre el mejor mantel blan­co, el de las cenas con invitados. Habían sacado pan, queso, mostaza, ketchup y coca de la heladera y ha­bían usado algunas de las frutas y verduras que es­taban todavía sobre la mesada. En el mantel había dos tomates y una manzana mordisqueados, unas papas sucias y manchas de mostaza.</p>
<p>Mamá quería estar sola y quería llorar. Pensar en lo que le estaba pasando. También quería pegarles muy fuerte a Tom y a Soledad. Pero antes tenía que sacar al bebé de ahí para que el azúcar no le provo­cara gases, tenía que asegu­rarse de que los tres es­taban bien y barrer los restos peligrosos de la cocina. Alzó a Tom, que estaba descalzo, y lo llevó a su pieza.</p>
<p>— Andate de acá, Soledad, salí que voy a barrer —dijo con voz controlada, contenida.</p>
<p>— Vos dijiste hagan lo que quieran.</p>
<p>— Soledad no te estoy retando ahora, solamente te dije que salgas.</p>
<p>— El estante lo tiró Tom —dijo Soledad.</p>
<p>— ¡Porque vos me mandaste a buscar la mermela­da! —gritó Tom, que había vuelto a acercarse, to­davía descalzo, a la puerta de la cocina—. ¡Sos una acusadora y una basura con ano y porquería cagada!</p>
<p>— ¡Basta! —gritó mamá. Y ella misma se asustó al notar la carga de furia en su grito—. Basta basta bas­ta, no aguan­to más gritos, hiciste un desastre y enci­ma gritás gritás gritás.</p>
<p>Atrapó a Tom de un brazo y le dio un chirlo en la cola sabiendo que estaba siendo injusta, que So­ledad había sido tan culpable como él o más. El bebé lloraba ahora y también Tom. Soledad le dio un empujón a mamá con bastante fuerza como para hacerla caer de rodillas, con las manos hacia adelan­te. Sintió un dolor afilado en la palma de la mano derecha.</p>
<p>— ¡No le vas a pegar a mi hermanito!</p>
<p>— ¡Mamá es un dedo en la nariz!—gritó Tom.</p>
<p>Mamá había caído sobre un vidrio roto. Se miró la mano lastimada. El tajo era profundo y sangraba</p>
<p>— Mamá, ¿por qué la sangre es colorada?—pre­guntó Tom.</p>
<p>— Mirá lo que le hiciste a mamá, Soledad —dijo mamá, mostrándole la herida.</p>
<p>Pero después vio la carita asustada, los ojos gran­des de Soledad y pensó que había sido cruel. Una buena madre, una madre que realmente quiere a sus hijos, no los carga de innecesaria culpa.</p>
<p>— No es nada, linda, no te asustes, ya sé que fue sin querer, ahora me pongo agua oxigenada y una curita y ya está —agradecía casi el dolor físico que le permitía evitar las sonrisas, hasta llorar un poco. Levantó la mano por encima del corazón para parar la sangre.</p>
<p>— Mamá, ¿por qué la sangre es colorada? —pre­guntó Tom.</p>
<p>— Porque sí —dijo mamá distraída, apretándose la mano con un repasador. Tenía que barrer y sacar al bebé. ¿Qué primero? Organizarse.</p>
<p>— Soledad, haceme un favor, levantá un minutito al bebé mientras yo me voy a poner una venda.</p>
<p>— Pero yo también quiero ver cómo te curás.</p>
<p>— Si, levantalo al bebé y vení con él al baño y ves todo.</p>
<p>— Mamá, por qué la sangre es colorada, porque si no me digas —dijo Tom.</p>
<p>— No quiero levantar al bebé porque está sin pa­ñales   —dijo Soledad—. Me va a cagar y mear toda.</p>
<p>— ¡Soledad cagada y meada! —gritó gloriosamen­te Tom.</p>
<p>Mamá terminó de atarse torpemente el repasador con ayuda de los dientes. Necesitaba estar un mo­mento, nada más que un momento sola. Y en silen­cio. Pensar en la voz lejana, con ecos. Y llorar. Le­vantó al bebé y mientras lo sostenía con el brazo izquierdo usó la mano herida para inclinar la cunita y tratar de sacudir el grueso del azúcar. Acostó al bebé y empezó a barrer los restos de vidrios y loza. La tarea hizo que se aflojara el repasador mal anu­dado y la mano herida volvió a sangrar. Dolía mu­cho. Juntó lo que pudo con la pala. Levantó al bebé y lo llevó a la pieza para ponerle un pañal limpio. En el camino, el bebé regurgitó una bocana­da de le­che semidigerida sobre su ropa.</p>
<p>— Mamá por qué la sangre es colorada, porque sí no me digas —preguntó Tom</p>
<p>— Porque está compuesta por glóbulos rojos —dijo mamá mientras le ponía el pañal al bebé y le limpia­ba la boca con un trapito. Tom se quedó desconcer­tado por unos segundos, pero Soledad estaba atenta.</p>
<p>— ¿Por qué son rojos los glóbulos de la sangre? —pre­guntó.</p>
<p>— Porque el libro del porqué tiene muchas hojas —con­testó Mamá.</p>
<p>Puso una sábana limpia sobre la cuna y unos cuan­tos chiches de goma. Todo lo que tocaba se ensucia­ba con manchi­tas de sangre. El bebé se largó a llorar en cuanto lo puso boca abajo. Pero esta vez mamá estaba decidida a curarse la mano. También quería estar sola. Soledad la siguió al baño para ver cómo se vendaba.</p>
<p>— ¿Ves lo que hace mamita? Así también tenés que hacer vos cuando te lastimás. Primero lavarse bien a fondo con agua y jabón.</p>
<p>El baño seguía encharcado de agua jabonosa. Le­vantó los cosméticos mojados. Tendría que secarlo enseguida antes de que alguien se resbalara. En el botiquín encontró agua oxigenada, vendas, tela adhesiva. Iba a necesitar ayuda. Vertió el agua oxi­genada sobre la herida, que tenía los bordes separa­dos. Probablemente necesitara unas puntadas pero se sentía incapaz de llegar con los tres chicos hasta el hospital. Apretó una compresa de gasa con mucha fuerza contra la herida, para parar la hemorragia. Después se puso otra gasa limpia y, con ayuda de Soledad, la tela adhesiva. Entonces percibió el silen­cio. El bebé había dejado de llorar.</p>
<p>—Soledad, andá a ver qué pasa con Tom y el bebé.</p>
<p>A Soledad le gustaba proteger al bebé casi tanto como pegarle a Tom. Apenas había salido cuando se escuchó su desesperado aullido de socorro.</p>
<p>—Lo está matando, mamá mamá mamá, lo va a destrozar, mamá, mamá, ¡vení ahora! Lo está revo­leando, ¡LO MATA MAMA!</p>
<p>Mamá quiso correr a la velocidad que exigían los gritos enloquecidos de Soledad, se resbaló y se cayó tor­ciéndose un tobillo de mala manera. Se levantó y siguió como pudo hasta la pieza donde el bebé dormía tranquilamen­te en su cuna mientras Tom re­voleaba por el aire un perrito de paño relle­no de mijo. El perrito ya estaba en parte roto y el mijo salía por el agujero, impulsado por la fuerza cen­trífuga, chocando contra las paredes, cayendo al suelo, sobre las camas, en la cuna. Soledad gritaba histéricamen­te. Mamá la hizo callar de una bofetada, le sacó a Tom el perrito de paño y se sentó sobre una de las camitas porque el tobillo lastimado ya no la sostenía. Vio sangre en la cara de Sole­dad y sintió un golpe en el corazón. Después se dio cuenta de que le había pegado con la mano herida, que volvía a san­grar. Vio el dibujo de globos y payasos que ella misma había elegido para la colcha y otra vez tuvo ganas de llorar.</p>
<p>— Tráeme el costurero que voy a curar a tu perrito: lo voy a coser —le dijo a Soledad. El tobillo empe­zaba a hin­charse.</p>
<p>— Traéme esto, traéme aquello, qué te creés que soy —dijo Soledad—. ¿Te creés que soy la Cenicienta de esta casa?</p>
<p>— Entonces no te coso nada el perrito y no me im­porta nada si se le sale todo el relleno —lloriqueó mamá. ¿Como una buena madre? ¿Lloriqueando?</p>
<p>—Quiero panqueques rellenos —dijo Tom—. Mamá le pegó a Soledad. Mamá es un ano con pelotudeces.</p>
<p>Mamá rengueó hasta su dormitorio. En el cajón de la cómoda encontró un pañuelo del tamaño adecuado para hacerse un vendaje en el tobillo. Un es­guince, nada grave, si mañana empeoraba iría al mé­dico. El pie ya no le cabía en el zapa­to. Trató de hacer el vendaje bien apretado (la mano herida no le faci­litaba el trabajo) y se puso encima un zoquete de los que su marido odiaba y que ella usaba sola­mente para dormir. Sintió en el aire un olor a que­mado y se acordó de la torta pascualina.</p>
<p>Caminando despacio (el tobillo latía dolorosa­mente) fue a la cocina. Se agachó para abrir la puer­ta del horno y vaya a saber por qué alcanzó a darse vuelta justo a tiempo para ver a Tom y Soledad ya definitivamente aliados (pero qué bueno que los hermanos sean unidos, que se ayuden entre ellos), sus cuatro manitas empujándola desde su inestable po­sición, en cuclillas, contra el horno caliente. Pudo moverse hacia un costado antes de caer, quemándo­se solamente el antebrazo izquierdo, que rozó la puerta abierta. Puteó de dolor y también de miedo. Sin decir nada, mirándolos fija­mente, jadeando, pu­so la zona quemada debajo del chorro de agua fría. Eso la alivió enseguida</p>
<p>— Mamá dijo una mala palabra —dijo Tom.</p>
<p>— De veras no sabíamos que el horno estaba ca­liente de verdad, mamita perdóname, queríamos jugar a Hansel y Gre­tel, de veras que no sabíamos.</p>
<p>— La bruja mala se quemó en el horno y se hizo de choco­late rico y se la comieron —dijo Tom—. Mamá dice malas palabras.</p>
<p>—De veras que no sabíamos—repitió Soledad, con cierta monotonía.</p>
<p>Mamita pensó que no le creía y también que esta­ba loca por no creerle. Sus hijos. Los quería. La que­rían. El amor más grande que se puede sentir en este mundo. El único amor para siempre, todo el tiempo.</p>
<p>El Amor Verdadero. Necesitaba estar un momento sola, pensar en la llamada, en la voz lejana, con ecos. Llorar. Ponerse Cicatul en la quemadura, que ardía ferozmente. Fue al baño. Una mujer organizada ya lo habría secado. El baño seguía mojado. Una buena madre. Tom la siguió.</p>
<p>— Tom, mi vida, mamita tiene que estar un mo­mentito sola en el baño.</p>
<p>— ¿Para qué?</p>
<p>— ¡Para hacer CACA! A mamita le gusta estar sola cuando hace caca, ¿sabés?</p>
<p>— A mí no. A mí me gusta más que me hagan compañía cuando hago caca.</p>
<p>— Pero a mí me gusta estar sola.</p>
<p>— A mí también —intervino Soledad—. Porque yo ya soy grande. Tom es un bebé.</p>
<p>— Yo no soy ningún bebé —aulló Tom.</p>
<p>— Quiero ver cómo mamá se saca la bombacha. Quiero verte los pelitos de abajo —dijo Soledad.</p>
<p>— Yo también quiero ver la concha peluda de ma­mita  —dijo Tom.</p>
<p>— Cuando yo sea grande voy a tener una concha peluda —dijo Soledad.</p>
<p>— ¡Pero nunca de nunca vas a tener un pito! —dijo Tom.</p>
<p>— ¡Y vos nunca de nunca vas a tener mis años! ¡Por más que cumplas y cumplas años nunca vas a tener mis años! —dijo Soledad.</p>
<p>— Quiero que se vayan —dijo mamá en voz muy baja, tem­blorosa amenazadora.</p>
<p>— Y yo quiero verte las tetas —dijo Tom—. Al bebé lo dejás chupar y a mí no.</p>
<p>— Sí, sí, eso queremos, tetas tatas titas totas tetas tetas —canturreó Soledad.</p>
<p>Con todo su peso Soledad se abalanzó sobre mamita para desabrocharle la blusa, mientras Tom le metía las manitos por abajo. El ataque fue repenti­no, mamá no lo esperaba y su nuca golpeó fuerte contra los azulejos blancos y celestes, con motivos geométricos. El golpe la atontó y al mismo tiempo la hizo perder el control. Agarró a cada uno de un bra­zo, apretando con bastante fuerza como para dejar­les marcadas las huellas de sus dedos. Casi no sentía dolor en la mano herida. Caminar, en cambio, era un puro esfuerzo de voluntad. Los arrastró fuera del baño, por el pasillo.</p>
<p>Cuando calculó que estaba lo bastante lejos los soltó de golpe, empujándolos para asegurarse de que se cayeran. Corrió hacia el baño apoyándose en las paredes, sintiendo que Tom y Soledad se levantaban, escuchando sus pasitos livianos y veloces otra vez hacia ella, alcanzó sin embargo a meterse en el baño y cerrar la puerta sobre un pie de Soledad, que no gritó. Empujó la puerta hasta que Soledad, jadean­do de dolor pero todavía en silencio, tuvo que sacar el pie. Pudo cerrar la puerta y dar vuelta la llave.</p>
<p>Mamá se sentó en el inodoro, apoyó la cabeza en un toallón y se puso a llorar. Lloró y lloró, alivián­dose, sintiendo que un sollozo provocaba al otro, lo buscaba. Lloró como quien vomita hasta escu­char, de pronto, a través de su propio llanto, otro llanto nítido, distinto, que se acompasaba extra­ñamente con el suyo. El bebé. Su bebé. Se acercó a la puerta, apoyó el oído. Se oían risitas ahoga­das. Estaban allí. Ahora la tenían en sus manos, sin de­fensas. Un rehén. Rescatarlo.</p>
<p>Muy lentamente, tratando de no hacer ruido, dio vuelta la llave en la cerradura y abrió la puerta de golpe. Tom, que estaba del otro lado apoyándose con todo su peso, cayó sobre los mosaicos golpeándose la cabeza. Mamá rengueó hasta la pieza de los chicos. Soledad, sentada, sostenía al bebé sobre su falda. La golpeó en la cara con la mano abierta, arrancándole al bebé de los brazos. Soledad tropezó contra una sillita baja y eso le dio tiempo a mamá a adelantarse. Pronto estuvo otra vez en el baño con el bebé. Tom seguía en el suelo, gritando y patean­do. Lo empujó afuera con el pie y volvió a cerrar con llave.</p>
<p>Su bebé. Chiquito. Indefenso. Suyo. Mamá lo abrazó, lo olió. La leche empezó a fluir otra vez, mansamente, de sus pechos. Se tocó la nuca. Apenas un chichón. Puso su cara contra la del bebé, tan sua­ve, cubierta por un vello rubio casi invisible. Despedía calor, amor. Mamá lo acunó mientras cantaba una dulcísima melodía sin palabras. El bebé era to­davía suyo, todo suyo, una parte de ella. Movía in­controla­damente los bracitos como si quisiera aca­riciarla, jugar con su nariz. Tenia las uñitas largas. Demasiado largas, podía lastimarse la carita: una buena madre, una madre que real­mente quiere a sus hijos, les corta las uñas más seguido. Algunos movi­mientos parecían completamente azarosos, o­tros eran casi deliberados, como si se propusieran algún fin. El índice de la mano derecha del bebé entró en el ojo de mamá provocándole una profunda lesión en la córnea El bebé sonrió con su sonrisa desden­tada.</p></div>
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<p>La entrada <a href="https://letrasdechile.cl/2024/07/09/ana-maria-shua-2/">Ana María Shua</a> se publicó primero en <a href="https://letrasdechile.cl">Letras de Chile</a>.</p>
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		<title>Yilun Fan 范轶伦</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Letras de Chile]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 16 Jul 2024 21:24:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Linfa2024]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Yilun Fan 范轶伦 es escritora de Ciencia Ficción, traductora y académica de Hong Kong, China. Es vicesecretaria general de la Asociación Mundial de Escritores Chinos de Divulgación Científica. Actualmente cursa un doctorado en Ficción Especulativa y Culturas de la Ciencia en la Universidad de California. Ha recibido la beca «Support a New Scholar» (2023-2024) patrocinada por la Science Fiction Research Association (SFRA). En 2021, formó parte del comité del jurado de los XI Premios Nébula (Xingyun) de Ciencia Ficción Global de China. Sus galardonados relatos cortos han sido traducidos al inglés y al italiano. Sus obras han sido publicadas en las revistas Science Fiction World, Locus, Apex y Modern Chinese Literature Studies, entre otras.</p>
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				<div class="et_pb_text_inner"><p>Yilun Fan 范轶伦 es escritora de Ciencia Ficción, traductora y académica de Hong Kong, China. Es vicesecretaria general de la Asociación Mundial de Escritores Chinos de Divulgación Científica. Actualmente cursa un doctorado en Ficción Especulativa y Culturas de la Ciencia en la Universidad de California. Ha recibido la beca «Support a New Scholar» (2023-2024) patrocinada por la Science Fiction Research Association (SFRA). En 2021, formó parte del comité del jurado de los XI Premios Nébula (Xingyun) de Ciencia Ficción Global de China. Sus galardonados relatos cortos han sido traducidos al inglés y al italiano. Sus obras han sido publicadas en las revistas Science Fiction World, Locus, Apex y Modern Chinese Literature Studies, entre otras.</p></div>
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				<div class="et_pb_text_inner"><p><strong><em>Este cuento fue publicado en agosto del 2023 en “Los gatos conocen todas las respuestas” de la editorial China Pictorial Publishing House.</em></strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>La noche tiene pupilas verde oscuro<br /></strong>Fan Yilun</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span> </span></p>
<p><strong>1</strong></p>
<p><strong> </strong><strong>Bata de laboratorio blanca</strong></p>
<p>Del otro lado de la pantalla, A-Ding me saludó con la mano y su holgada bata blanca de laboratorio se deslizó por sus hombros, dejando al descubierto su delgada y testaruda clavícula.</p>
<p>—Por cierto, la próxima vez que vengas te llevaré a visitar el criadero. Esta vez también trajimos de vuelta al ajolote mexicano. —dijo.</p>
<p>Me sorprendió tanto que casi tiro la taza de té que tenía en la mano.</p>
<p>—¿Es el dinosaurio hexagonal que vi en el acuario cuando era pequeña? —pregunté.</p>
<p>—Sí. A-Ding acarició su cabello rizado castaño oscuro, y me pareció oler su champú de fresa favorito a través de la pantalla. Los colegas del departamento de investigación y desarrollo de productos para el cuidado de la salud siempre están pensando en ello. Tal vez realmente crean que la “neotenia” puede rejuvenecer a los humanos &#8230;—dijo.</p>
<p>A-Ding frunció los labios, con una mirada desdeñosa en su rostro, como si estuviera leyendo mi examen de química de ese entonces. El nombre real de A-Ding es Ding Sijia, fue la representante de la clase en la secundaria. Ese año ganó tres medallas en el Concurso Nacional de Matemáticas, Física y Química. La reclutaron en la mejor escuela secundaria de Shanghai y la recomendaron a la mejor carrera de biología del país. Luego, fue directamente a una de las prestigiosas universidades que pertenece a la Ivy League con una beca completa. Después de graduarse el año pasado, llegó a esta empresa líder en secuenciación de genes ubicada en el sur para desempeñarse como investigadora de alto nivel.</p>
<p>Si no nos hubiéramos conocido desde la infancia, probablemente no habría tenido ninguna relación con semejante élite. Aunque ya no éramos compañeras de clase en la secundaria (porque me quedé en el pequeño condado de mi ciudad natal), nos hemos mantenido en contacto a lo largo de los años. Y no importa cuánto tiempo dejemos de comunicarnos, podemos hablar de cualquier cosa.</p>
<p>Ella es la única amiga con la que tengo una relación así.</p>
<p>A juzgar por la pantalla, se había bronceado un poco más durante los tres meses de estudio de investigación científica en México, y su piel trigueña resaltaba su eficacia.</p>
<p>—No hablemos de eso por ahora. Tengo que echarle un vistazo al lote recién llegado de babosas esmeraldas—dijo.</p>
<p>Al apagar la pantalla, me estiré mucho. La llamada telefónica que duró más de una hora abrió mis meridianos Ren Mai y Du Mai, y la ansiedad de renunciar y estar sin trabajo durante medio año desapareció. Aunque sabía que esto solo era temporal. Justo cuando estaba a punto de levantarme para aumentarme más agua, apareció una bola de pelo.</p>
<p>—Miauuu —Sésamo saltó a mi regazo con un ligero salto, se acurrucó perezosamente y entrecerró los ojos.</p>
<p>Obedecí y le rasqué la barbilla. A cambio, comenzó a emitir ese invencible ronroneo curativo.</p>
<p>Después de un rato, levanté su suave cuerpo y posé suavemente sus ojos somnolientos en el sofá de franela azul. Parecía una tela de seda negra sumergida en las olas.</p>
<p>Nueve meses después de adoptar a Sésamo, comencé a creer que los gatos eran flexibles.</p>
<p>Después de sorber el té de trigo sarraceno tártaro en el que había añadido tres chorros de agua, me puse las sandalias y caminé hacia el balcón. A las dos y media de la tarde, el sol brillaba intensamente y un olor indescriptible me golpeó la cara: era arena de gato podrida&#8230; Contuve la respiración y subí apresuradamente las cortinas. En el último momento, cuando cerraba las cortinas, el rabillo del ojo se posó en el viejo árbol de osmanto que estaba frente al edificio.</p>
<p>Había tres ancianos reunidos, inclinados y mirando algo, y un par de pies ……parecían estar en el suelo.</p>
<p>Un par de pies temblorosos.</p>
<p>—Miao —Sésamo lo siguió en algún momento, saltó al umbral de la ventana, los pelos de su cuerpo se erizaron y gruñó espantosamente hacia afuera.</p>
<p>—Bájate rápido — grité en voz baja —Alguien se desmayó por el golpe de calor.</p>
<p>Pero resulta que en ese momento todavía no entendía muy bien a los gatos.</p>
<p>Si no hubiera cerrado las cortinas, quizás&#8230;</p>
<p>Quizás no habría tenido otra oportunidad de escribir lo que estás leyendo.</p>
<p>Esa fue la última vez que vi el sol.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>2</strong></p>
<p><strong>Pupilas verde oscuro</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Mareos, fatiga, escalofríos…esta maldita hambre.</p>
<p>Me tumbé en el sofá, puse mis manos heladas sobre mi estómago igualmente de helado y abrí los ojos.</p>
<p>¿He llegado al punto de despertar con hambre? Pero la última vez que comí bien fue hace un día&#8230; Al parecer, llegó el momento de comer otra vez.</p>
<p>Logré levantarme sin ganas y el repentino mareo hizo que mi visión se oscureciera. Me agarré de la mesa de centro para poder sentarme.</p>
<p>Sobre la mesa había un cuarto de avena, medio kilo de arroz de grano mixto, medio kilo de harina de maíz, una botella sin abrir de multivitaminas, 3 salchichas de jamón, 13 bolsas de galletas sustitutivas de comida y 24 caramelos de ciruela de azúcar moreno. Cuando me fijé en la esquina de la mesa, había ramas verdes marchitas y enredaderas que brotaban de las tres macetas que estaban contra la pared. Eran plántulas de camote que acababan de brotar.</p>
<p>Sonreí, pero descubrí que ni siquiera tenía fuerzas para levantar las comisuras de la boca. Esto me hizo recordar a la película <em>Misión rescate, </em>donde no te engañan, aunque las papas ahora son reemplazadas por camotes.</p>
<p>Ahora estas son toda mi reserva de alimentos.</p>
<p>Al partir un caramelo de ciruela de azúcar moreno, en el instante en que el dulce se extendió por mi lengua, me dolieron los ojos.</p>
<p>Han pasado 36 días, he estado sola durante cinco semanas y ya comenzó la sexta.</p>
<p><span> </span>Ese jueves común por la tarde, al fin pude tomar una siesta después de hablar con A-Ding por teléfono. En ese entonces, ya hacía más de siete meses que había renunciado y aún no había encontrado un nuevo trabajo. El poco dinero que había ahorrado trabajando en los modernos medios de comunicación durante varios años se había ido prácticamente en el alquiler y en las clases de escritura en español. Felizmente, la charla con A-Ding calmó un poco mi ansiedad. Hacía mucho tiempo que no me sentía tan relajada. Cuando desperté, ya eran más de las 6 de la tarde y el último rayo de luz fuera de la ventana se estaba desvaneciendo.</p>
<p><span> </span>—¡Buen viaje! —recordé un sueño en medio de la neblina donde distinguí la figura de A-Ding en la costa azul del Caribe.</p>
<p>Soñolienta abrí mi teléfono y la luz brillante de la pantalla me dañó la vista.</p>
<p>Había varios mensajes de grupos en la pantalla, de la ciudad de Haijiao, de Yunting y de Longgang respectivamente.  Mi pasado y presente están relacionados con estas ciudades. Los mensajes eran iguales.</p>
<p><em>«Ciudadanos, tengan en cuenta que hoy están apareciendo personas con convulsiones inexplicables por todas partes. Si se encuentran con ellos, no entren en pánico y llamen de inmediato al 110. <span>Por favor, no salgan a menos que sea necesario».</span></em></p>
<p><span> </span>Respiré profundo y no dormí nada. El mensaje fue escrito con extrema moderación, pero no podía ocultar la gravedad de la situación que había detrás. Si fuesen enfermos comunes, ¿por qué pediría que llamemos directamente al 110? Si este mensaje ha aparecido por todas partes, eso indica que… ¿se trataría de una enfermedad infecciosa?</p>
<p>Me temo que no es tan simple como «convulsiones»&#8230; En ese momento la palabra <em>zombi</em> pasó por mi mente, pero rápidamente la aparté con la mano y pellizque mi muslo con fuerza.</p>
<p>Después de ver mis contactos y preguntarle a mis padres, familiares y amigos, pude corroborar que efectivamente, todos recibieron el mismo mensaje.</p>
<p>—¿Va a regresar?  —La voz de mi madre temblaba por el teléfono, luego hubo un largo silencio.</p>
<p>Entendí de qué estaba hablando: la gran peste que mató a casi una cuarta parte de la población mundial hace más de treinta años. En ese entonces, mi madre todavía estaba en Venezuela y acababa de entrar a la primaria. Fue la única de sus cuatro hermanos que sobrevivió. Este incidente hizo que mis abuelos decidieran abandonar Caracas, donde habían vivido la mayor parte de sus vidas, y se llevaran a la única hija que les quedaba para regresar a Enping<a href="#_ftn1" name="_ftnref1"><sup>[1]</sup></a> y a su patria después de más de 20 años de ausencia.</p>
<p>Cuando era niña, me encantaba escuchar a mi madre cantarme canciones infantiles en español. Después, empezó a hablar cada vez más chino y poco a poco dejó de cantar.</p>
<p>También olvidé todas las letras y nombres de las canciones. Lo único que recuerdo es que el idioma suena tan hermoso como si uno estuviese cantando.</p>
<p>Cada vez que preguntaba sobre la gran peste, las manos de mi madre siempre temblaban y sus ojos parpadeaban.</p>
<p>—Vía Dolorosa, vía Dolorosa…<a href="#_ftn2" name="_ftnref2"><sup>[2]</sup></a> —murmuraba esta frase en español y luego cambiaba de tema.</p>
<p>Parecía ser una emoción más compleja que el miedo. ¿Qué era? No puedo decirlo.</p>
<p>Si me preguntas, ¿por qué no se lo preguntaba a otras personas?. Es porque fue una peste que solo existe en la memoria de quienes la han experimentado, no, mejor dicho en la memoria de los sobrevivientes. No hay ningún registro de ello en ninguna base de datos que puedas imaginar, incluidas bibliotecas, museos e Internet.</p>
<p>Ring ring—— el claro tono de notificaciones rompió el tranquilo silencio. Sésamo, que estaba acurrucado a mis pies, se despertó y me pateó con sus patas traseras de muy mala gana.</p>
<p><em>Cierra las ventanas y las cortinas. La situación no es así de fácil</em>.</p>
<p>Era un mensaje de A-Ding.</p>
<p>Me quedé mirando la pantalla y el sudor de mis palmas hizo que poco a poco el protector del celular se volviera pegajoso, pero no tenía idea de cómo responder. Pronto se escuchó otro ring ring——</p>
<p><em>Intenta abastecerte de la mayor cantidad de comida posible, esta vez será mucho más serio</em>.</p>
<p>Antes de que pudiera reaccionar, se escuchó un sonido chispeante de la corriente sobrecargada, y el mundo se sumió en la oscuridad rápidamente.</p>
<p>Después de un breve silencio mortal, la luz revivió de una manera aún más extraña, con ruidos bulliciosos que venían de todas direcciones: el llanto del bebé de al lado, objetos pesados ​​que caían al suelo en el piso de arriba y gritos que se escuchaban una y otra vez a la distancia&#8230;</p>
<p>No sé si fue una ilusión, pero en el momento en que me levanté para jalar las cortinas, lo que encontré ante mí fue un par de ojos verde oscuros en la oscuridad.</p>
<p>En menos de cuatro horas, cerré las cortinas dos veces y todo lo que ví afuera ya no era el mismo mundo.</p>
<p>Además, el gruñido amenazador de Sésamo se convirtió inexplicablemente en el sonido más seguro para mí.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>…</p>
<p>Una suave pelusa rozó mi pantorrilla, sacándome de mis pensamientos.</p>
<p>Miré la lista de alimentos bajo mi bolígrafo, taché el número 24 de los caramelos de ciruela de azúcar moreno y escribí 23 a su costado.</p>
<p>No, no estaba sola.</p>
<p>En el nido de bambú para gatos debajo de la mesa, Sésamo, que se había despertado de un sueño profundo, estaba estirando sus extremidades y su larga cola enredaba mis piernas.</p>
<p>Cuando todo esto empezó, los drones dejaban comida todos los días. Hasta el día veintiuno, el cielo estuvo en silencio durante todo un día. El vigésimo segundo día, de repente se cortó la luz nuevamente. Desesperada, tomé la comida congelada en el refrigerador lo más rápido posible: cociné todos los dumplings y wontons, y mariné el pollo, la carne de res y media lubina. Inesperadamente, mi inexperta habilidad culinaria del día día se había convertido en este momento en una habilidad que salvaba vidas, y estos ingredientes con descuento, que le vienen bien al bolsillo, se habían convertido en la última reserva de alimento.</p>
<p>Desde entonces, el gas y la electricidad se convirtieron en el gato de Schrödinger, pero afortunadamente el suministro de agua continuó con normalidad.</p>
<p>Lo que más me asustó fue que la red de internet comenzó a ser intermitente. La última videollamada con mis padres había sido hace tres días. Después de jubilarse, regresaron a la casa de su ciudad natal. Allí tienen dos acres de tierra, tres perros y una docena de gallinas. Deberían poder durar mucho tiempo, al menos, más de lo que yo tengo. Mi abuela materna y paterna también están temporalmente bien. En el grupo de mensaje de compañeros, la foto de perfil de algunos se ha vuelto gris para siempre&#8230;</p>
<p>Agarro mi celular en todo momento. Esto es mi única conexión con el mundo exterior, como si fuera la única paja a la que puede aferrarse un hombre que se está ahogando. Tengo miedo de que si no tengo cuidado, el mundo entero me abandonará.</p>
<p>Además, A-Ding, que al igual que yo se ha mantenido sola, se ha convertido en mi mayor apoyo emocional. El día del incidente ella estaba trabajando horas extras . Afortunadamente, el dormitorio estaba en el edificio de al lado y los dos grandes edificios estaban conectados por un puente de cristal. En el momento en que cruzó el puente y corrió de regreso al dormitorio, ella <em>los</em> vió claramente por primera vez.</p>
<p>A través del vidrio templado se tapó la boca y luego me envió los dos primeros mensajes.</p>
<p>Justo como dijo A-Ding, esta sería una “larga batalla”. La única persona que luchaba a mi lado, aparte de ella que estaba lejos en el sur, era Sésamo que estaba a mi lado.</p>
<p>Al igual que para mí, también reduje la frecuencia de alimentación de Sésamo de tres veces al día a una vez al día. En el primer medio mes, Sésamo siempre estuvo molestándome, haciendo maullidos para pedir comida. Después, tal vez se acostumbró, tal vez entendió algo… tal vez, simplemente estaba demasiado hambriento, pero ya no era tan insistente, ni saltaba traviesamente, en su lugar se pasaba todo el tiempo durmiendo. Si, todo el día.</p>
<p>Sé que estaba tratando de conservar su energía.</p>
<p>Como yo que pasaba la mayor parte del tiempo dormida.</p>
<p>Sólo había un caso en particular en el que usaría todas sus fuerzas para ponerse de pie y tensar su cuerpo como un arco listo para ser lanzado:</p>
<p>Y ese momento sería para cuando <em>ellos</em> aparecieran.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><span> </span></p>
<p><strong><span>3</span></strong></p>
<p><strong><span> </span></strong><strong><span>Vestido amarillo</span></strong></p>
<p><span> </span><em><span>Toc, toc, toc</span></em><span>. </span>El rápido golpe en la puerta me tomó por sorpresa. Me asusté tanto que me temblaron las manos y el camote a medio cortar cayó al suelo.</p>
<p>Sésamo apareció rápidamente con un maullido y voló hacia la puerta.</p>
<p>Después de dudar por un momento, yo también tomé el cuchillo de fruta y me moví lentamente hacia la puerta.</p>
<p>El golpe en la puerta volvió a sonar en medio del silencio como si fueran tambores de antiguos sacrificios tribales, pero esta vez con más urgencia. Respiré profundo, me puse de puntillas y vi hacia afuera a través de la mirilla.</p>
<p>En el pasillo oscuro, todo tipo de basura estaba esparcida por doquier, y había algunos volantes rosas tirados en el suelo. Estos volantes aparecieron después de que se suspendieran todos los medios de comunicación. Los helicópteros bajaron del cielo, informando a todos los ciudadanos que la epidemia estaba fuera de control y que el gobierno haría todo lo posible para mantener el suministro de agua y electricidad. También nos pidieron a todos que nos preparemos para lo peor.</p>
<p>Había una niña parada en la puerta. Como era demasiado baja, no podía ver su rostro. Solo podía ver un vestido de manga larga de color amarillo claro debajo de su desordenada cola de caballo.</p>
<p>¿Quién se atrevería a salir a esta hora siendo de día? ¿Podría ser que ella&#8230;?</p>
<p>La niña pareció notar algo y levantó la cabeza.</p>
<p>Tenía una carita sucia, con un flequillo disparejo pegado a la frente y un par de ojos rojos e hinchados que colgaban debajo.</p>
<p>—¿Hay alguien ahí? —preguntó.</p>
<p><span> </span>La voz infantil parecía débil.</p>
<p>—&#8230; Tío, tía, abuelo, abuela, soy Xue Kexin que vive en el cuarto piso— dijo.</p>
<p>Se secó los ojos, sus manitos también estaban sucias y su voz sollozaba.</p>
<p>—Mis padres se desmayaron y mi hermanito y yo somos los únicos que quedamos. No hemos comido en dos días. Por favor, ¿puedes darnos algo de comida?</p>
<p>Aflojé el mango del cuchillo de fruta y suspiré aliviada. Estaba consciente, sus ojos todavía eran normales de color marrón oscuro y no parecía estar infectada.</p>
<p>Sin embargo, al mirar la mesa completamente vacía a un lado, dudé. Lo único que me quedaba eran unas cuantas ollas de camote y dos salchichas de jamón al lado de mi cama. De hecho, sé que es un poco vergonzoso de decir, pero he empezado a comer comida para gatos, después de todo, contiene muchas proteínas.</p>
<p>Me obligué a cerrar los ojos.</p>
<p><em>Lo siento</em>……</p>
<p>Al fin y al cabo, fui yo quien hizo este silencio tortuoso. Cada segundo desgarraba mi cuerpo.</p>
<p>Unos tres minutos más tarde, escuché el sonido de pasos bajando las escaleras que se iban alejando cada vez más.</p>
<p><em>Lo siento mucho.</em>.. Me deslicé débilmente por el marco de la puerta hasta el suelo.</p>
<p>El hambre es tangible. Si alguna vez has experimentado un hambre tan incesante como este, descubrirás que es tan real: primero se daña tu estómago, luego se adormecen tus extremidades y finalmente la mente se queda en blanco. Lamentablemente, en ese momento, descubrí que la culpa se había convertido en un parásito en mi cuerpo. Me carcomió y recorrió desenfrenadamente mi cuerpo, tratando desesperadamente de hacerme sentir avergonzada.</p>
<p>Sésamo olió atentamente la puerta, tratando de rascar de vez en cuando con sus patas. Al final, se acostó sobre mí y frotó su cabeza con mi mano.</p>
<p>¿Me estás consolando?</p>
<p>Mis dedos se deslizaron por las rayas de su frente, cuando escuché vagamente un golpe en una puerta y un sonido entrecortado que provenía de abajo:</p>
<p>«Tío, tía, abuelo, abuela, vivo en el cuarto piso &#8230;»</p>
<p>En medio de un trance, ví a una niña corriendo a tropezones hacia mí. El sol del mediodía era tan fuerte, entonces ella se levantó del estanque sosteniendo algo entre sus manos, su carita estaba sucia y dijo: “A-Lun, atrapé un renacuajo, mira”&#8230; las ranas croaban una tras otra, la voz de la niña era como una sinfonía de verano con las notas más hermosas, las sombras de los árboles moteados caían sobre mis palmas. De repente se quedaron oscurecidas por una enorme sombra negra. Luego, con un sonido “cataplum”, innumerables notas negras cayeron al suelo.</p>
<p>—¡Qué cosa más sucia, ven a casa conmigo y lávate las manos! —La mujer de tacones naranjas levantó el delgado cuerpo de la niña como si atrapara a una rana.</p>
<p>Más tarde, ella estudió mucho, ganó un premio tras otro y se fue a Shanghai ante la envidia de todos. Pero lo único que yo sé es que ella realmente había derrotado a un monstruo tras otro y escapó de aquí.</p>
<p><em>Ese día, ella también llevaba un vestido amarillo claro</em>.</p>
<p>Entonces, me levanté sujetándome del marco de la puerta, tiré con fuerza de la manija, respiré profundo y giré el cerrojo.</p>
<p>Esa fue la primera vez que abría la puerta en más de cincuenta días. Entonces, el eje de la puerta emitió un sonido de fricción agudo, como quejándose de ser injustamente olvidada, quizás porque hacía mucho tiempo que no lo usaba. El sonido retumbó en el silencioso  pasillo, como un relincho.</p>
<p>También hubo un rayo de luz que entró por la estrecha rendija de la puerta.</p>
<p>Muy sombrío, pero muy cálido.</p>
<p><em>Todo tiene grietas, por ahí entra la luz.</em> No sé por qué, pensé en esta frase que vi hace mucho tiempo, y de repente me entraron ganas de llorar.</p>
<p>—Kexin&#8230; sube pequeña —me incliné hacia adelante y hablé a través de la rendija de la puerta, bajando la voz tanto como fuera posible pero asegurándome de que pudiera escucharme.</p>
<p>Después de unos segundos, cesaron los golpes en la puerta, seguidos por algunos pasos vacilantes. Luego, en la esquina de las escaleras, apareció una pequeña cabeza.</p>
<p><span>—&#8230; ¿Tía? </span>¿Tienes algo de comer? —ella también bajó la voz.</p>
<p>Asentí e hice un gesto de “OK”.</p>
<p>Una sonrisa apareció en su carita, luciendo particularmente resplandeciente.</p>
<p>Ella asintió vigorosamente e hizo un gesto exagerado con su boca que pude ver claramente incluso desde medio piso de distancia, decía: “Graaa..ciassss”</p>
<p>Se agarró del pasamano con ambas manos y subió las escaleras con cierta dificultad. Como era demasiado baja, tenía que levantar un pie, subir y luego colocar el otro pie. Después de caminar al menos cuatro o cinco pisos, se quedó sin aliento, tal vez porque tenía demasiada hambre.</p>
<p>5 metros, 3 metros&#8230; se iba acercando cada vez más.</p>
<p>Entonces extendió su mano hacia mí.</p>
<p>Se parecía a esa niña que corrió hacia mí hace muchos años.</p>
<p>Yo también extendí mi mano hacia ella.</p>
<p>A continuación, la enorme sombra negra volvió a aparecer detrás de ella. En el momento en que nuestras manos estaban a punto de tocarse, el tragaluz del pasillo se bloqueó, obstruyendo toda la luz.</p>
<p><em>¿Los recuerdos están invadiendo la realidad, o es que&#8230;?</em></p>
<p>Cuando miré esos ojos verdes, no pude sentir ninguna emoción que proviniera de <em>ella</em>, porque solo había un mensaje y era el deseo de caza más primitivo que sólo lo tienen las bestias. Antes de que tuviera tiempo de gritar, solo alcancé a ver el vestido amarillo y al instante fui cubierta por la oscuridad.</p>
<p>Tambaleé hacia atrás, usando mis últimas fuerzas, la puerta se cerró de golpe frente a mí.</p>
<p><em>¿La niña del vestido amarillo está destinada a ser devorada por monstruos?</em></p>
<p>No tengo ni idea.</p>
<p>Lo único que sé es que aunque no haya comido en mucho tiempo, mis lágrimas siguen estando saladas.</p>
<p>Todo lo que sé es que&#8230; en el último momento, Sésamo se lanzó sobre <em>ella.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p> <strong>4</strong></p>
<p><strong> </strong><strong>Pupilas verde oscuro</strong></p>
<p><strong> </strong>Se ha acumulado una fina capa de polvo en el ordenador que lleva mucho tiempo sin ser utilizado. Soplé y, con la tenue luz, pude ver una pequeña pelusa flotante.</p>
<p>Era el pelo de Sésamo.</p>
<p>Si estuviésemos en el pasado, él estaría en este momento acostado junto a la estantería que está a mi mano derecha, entrecerrando los ojos, mirándome escribir en el teclado o mirando a los gorriones silbar y volando fuera de la ventana, o lamiéndose en diferentes posiciones atractivas y tirando al suelo todos los bolígrafos que hay sobre la mesa.</p>
<p>Olí las pocas pelusas que tenía en la mano, pretendiendo oler el familiar aroma a leche de la arena de gato.</p>
<p>Seis días después, el olor de Sésamo aún permanecía en esta pequeña casa alquilada. Aparecía de vez en cuando para recordarme que él ya no estaba.</p>
<p>Si no hubiera vuelto a recibir el mensaje de A-Ding, tal vez me habría quedado en la cama hasta que me pudriera poco a poco.</p>
<p>La red de internet lleva mucho tiempo caída. Si me preguntaras cómo ha cambiado el mundo exterior. ¿ Realmente aún me importaría este tema? Todo mi mundo es esta habitación, esta isla solitaria abandonada por el tiempo.</p>
<p>El único contacto que tengo con mis padres son los básicos mensajes de texto. Parece que hemos llegado a una especie de acuerdo tácito para enviarnos un mensaje cada tres días. ¿Por qué no una vez al día? Tal vez&#8230; es sólo para establecer un tiempo de calmante psicológico para cuando llegue tarde o temprano lo inesperado.</p>
<p>¿Y con A-Ding? De hecho, nunca nos hemos contactado todos los días. Incluso, cuando regresabamos a casa después del colegio en la secundaria, a menudo no decíamos nada en todo el camino, solo decíamos «adiós» cuando teníamos que separarnos.</p>
<p>Después de que Sésamo se fue, dejé de luchar. Ya no me lavaba la cara ni me cepillaba los dientes, ya no lavaba la ropa ni fregaba el suelo, ni siquiera regaba los camotes&#8230; Descubrí que a parte de regar camotes, todo lo demás era sólo un ritual diario para pasar el tiempo. Utilizaba estas actividades mecánicas repetitivas para recordarme a mí misma que yo, como ser humano, todavía estaba viva.</p>
<p>Siempre me consideré su dueña. Pero no fue hasta que Sésamo desapareció que me di cuenta de quién era el apoyo de quién.</p>
<p>El mensaje de A-Ding era conciso, de solo cuatro palabras:</p>
<p><em>Revisa rápido tu correo</em></p>
<p>Abrí vacilante la computadora que no tenía acceso a internet, entonces apareció un recordatorio de un correo electrónico no leído en el escritorio. Esta no era la primera vez que me sorprendía con el hackeo.</p>
<p>No había ningún texto en el correo electrónico, sólo un vídeo adjunto.</p>
<p>Esperé mil años para descomprimirlo, hasta que la mano que sostenía el mouse empezó a sudar. Después de mover un poco la cámara, la imagen quedó clara. A-Ding llevaba una bata de laboratorio blanca que me resultaba familiar. La ropa blanca de mi recuerdo se había vuelto amarilla. Tal vez era sólo porque la luz era demasiado oscura.</p>
<p><em>— A-Lun, ¿todavía recuerdas la babosa esmeralda que he estado estudiando durante los últimos años? — </em>ella frunció el ceño y dudó en hablar.</p>
<p>Por supuesto que lo recuerdo, y sé más que eso, incluso puedo pronunciar claramente su nombre científico en español: Elysia chlorotica. La babosa esmeralda es actualmente el único organismo unicelular entre todos los animales terrestres conocidos capaz de realizar la fotosíntesis. Puede comer algas, incorporar sus genes en sus propios cromosomas y absorber sus cloroplastos para su propio uso. De esta manera, tiene la función de la propia fotosíntesis y puede utilizar la energía solar para convertir directamente el dióxido de carbono y el agua en nutrientes para su supervivencia. Por lo tanto, independientemente de que lleven mucho tiempo expuestos al sol, pueden pasar largos periodos sin comer, hasta 9 meses. Lo qué hay que saber es que todo su ciclo de vida es de sólo un año. —contesté.</p>
<p>La investigación de A-Ding consistía en utilizar la cleptoplastia de la babosa esmeralda, un tipo de “secuestro” donde “roba alimento» de los genes de otros organismos. Todo esto con el fin de desarrollar nuevas estrategias terapéuticas para las enfermedades genéticas humanas.</p>
<p><em>Sabes que la babosa esmeralda se descubrió por primera vez en Estados Unidos y Canadá. Originalmente vivían en pantanos y estanques a lo largo de la costa este de Estados Unidos y Canadá, donde la profundidad del agua generalmente no supera el medio metro. Pero hace un año, también se descubrió una población de babosas esmeraldas en el Golfo de México, que eran capaces de sobrevivir más de lo que se había descubierto anteriormente. Podían sobrevivir casi 5 metros bajo el agua y vivir más tiempo. Hace unos meses, los miembros de mi grupo y yo fuimos a México para estudiar estas babosas esmeraldas recién descubiertas. </em></p>
<p><em>— </em>Sí, lo sé. Antes de partir, la ayudé a traducir algunos documentos en español. Luego recibí un montón de postales de la Ciudad de México, Mérida, Cancún&#8230; Los pegué en el mapa en sus ubicaciones correspondientes, exactamente alrededor del Golfo de México.</p>
<p>Más abajo está el Mar Caribe, pero allí no hay nada. De hecho ahí está mi ciudad natal a la que tal vez nunca vuelva.</p>
<p>Ahora están en la pared detrás de mí, reflejados en la pantalla del ordenador, mirándome como ojos que han perdido las pupilas.</p>
<p><em>Eso es bueno, evolucionaron. Las poblaciones descubiertas anteriormente solo comían algas costeras, pero ahora comen todo tipo de algas y la sensibilidad de las proteínas fotosensibles en su superficie se ha triplicado. Es por eso que son capaces de sobrevivir en ambientes más hostiles&#8230;</em></p>
<p>A-Ding tomó un sorbo de agua y le tembló la mano que sostenía la taza. Ella seguía frunciendo los labios. Yo sabía que sólo hacía esto cuando estaba nerviosa.</p>
<p><em>Creemos que&#8230; esto está relacionado con la peste de hace más de treinta años. No estoy diciendo que sea la causa de esa peste. Nadie lo sabe, y aquellos que lo saben seguramente ya no estén en este mundo. Lo que quiero decir es que&#8230; como resultado de esa peste&#8230; todo el ecosistema sufrió una reorganización importante, y las especies que sobrevivieron mejoraron su capacidad para adaptarse al medio ambiente, incluso evolucionaron a un ritmo exponencial. La babosa esmeralda es un típico ejemplo.</em></p>
<p><em>A lo largo de los años, he esperado encontrar nuevas soluciones a las enfermedades genéticas humanas a partir de los mecanismos de la babosa esmeralda. De hecho, antes de que todo esto sucediera, el experimento con animales ya había llegado a la segunda fase.</em></p>
<p><em> </em><em>así que……</em></p>
<p>A-Ding levantó la cabeza y me miró a través de la pantalla, con los ojos brillantes.</p>
<p><em>He decidido ser el primer experimento humano.</em></p>
<p>De hecho, ya había adivinado lo que diría, pero aun así no pude evitar llorar.</p>
<p><em>Me encantan estas cosas desde que era niña. Cuando éramos pequeñas, íbamos juntas a cazar renacuajos e íbamos al acuario a ver el «Dinosaurio Hexagonal»&#8230; A mí me emocionaba mucho más que a ti. Luego, yo también cumplí mi deseo y me especialicé en biología, haciendo investigaciones que me gustaban. A pesar de vivir día y noche con estas asombrosas criaturas, a menudo me sigue sorprendiendo su capacidad para adaptarse al ambiente.</em></p>
<p><em> </em><em>Así que, A-Lun, ¿Alguna vez lo has considerado? Si los que están afuera  pueden considerarse como una especie de “evolución” de los seres humanos, ¿Por qué no elegimos evolucionar por nuestra cuenta para adaptarnos a “su” mundo? En lugar de escondernos en una habitación oscura y esperar a morir?</em></p>
<p><em> </em></p>
<p>Algo se movió en mi corazón. De hecho, nunca había pensado en eso. Antes de escuchar lo que dijo A-Ding, esperar a ser rescatado o esperar a morir eran las dos opciones que quedaban y en las que creí desde el principio. Pero ahora parece que solo quedaba una.<br /><u> </u></p>
<p><em>Por supuesto, otra razón es que me he quedado sin provisiones. Incluso si no hago esto, no sobreviviré por mucho tiempo. En realidad, lamento haberme burlado de mis colegas que creían en los dinosaurios hexagonales. El rejuvenecimiento tampoco parece algo malo, jeje&#8230; Si los genes de la babosa esmeralda se pueden fusionar con los míos, entonces tal vez yo podría sobrevivir mediante la fotosíntesis. .</em></p>
<p>A-Ding agachó la cabeza.</p>
<p><em>Extraño mucho el sol.</em></p>
<p>En ese momento, vi los pequeños pelos claros creciendo en su cabeza afeitada. También había lágrimas en las comisuras de sus ojos.</p>
<p><em>Habiendo dicho todo esto, en realidad vine a despedirme de ti. Debes estar confundida. No te preocupes, yo también lo estoy&#8230; No sé cuál será el resultado del experimento. Incluso si tengo éxito, no se si seré la misma o no después de esto&#8230; Pero no importa cuál sea el resultado, esta será la última vez que me comunique contigo como Ding Sijia.</em></p>
<p><em> </em><em>Por supuesto, deséame suerte. Espero «renacer».</em></p>
<p>El vídeo terminó y el mundo volvió a quedarse en silencio, como si nada hubiese pasado.</p>
<p><em>Espero que tú también lo tengas.</em></p>
<p>Repetí las últimas palabras de A-Ding. Todo ha cambiado.</p>
<p>Además, todo se ha vuelto irreconocible y ya no hay vuelta atrás. Una vez creí obstinadamente que habría una fuerza poderosa y milagrosa como en las películas de ciencia ficción, que devolvería todo a como era antes. Pensé que al igual que se restablece un sistema informático, también se podría restablezcer esta línea de tiempo.</p>
<p>Pero ahora tengo que aceptar que esto es sólo una ilusión de mi parte. Lo único que se ha paralizado es mi tiempo. El mundo exterior ha avanzado hacia el futuro, quizás un futuro que pueda describirse como “cruel”.</p>
<p>Al mismo tiempo, este verano que ha pasado tan rápido, también ha sido la primera vez que he estado tan cerca de la muerte. Lo extraño es que no tengo miedo como lo imaginé, tampoco siquiera he tenido una pizca de suerte ni de alivio.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Gracias, A-Ding.</p>
<p>Se escuchaba el golpeteo de la lluvia que venía fuera de la ventana,zaa, zaa&#8230; un golpe tras otro&#8230;</p>
<p>Eran golpeteos deliberadamente rítmicos, que tenían una fragancia inusualmente dulce y que penetraba a través del hueco de la ventana y ambientaba completamente la sala de estudio.</p>
<p>Los relámpagos de verano habían estado en silencio durante mucho tiempo. Ahora esta debía ser la lluvia de otoño. Un día, durante el trance de despertar de un sueño, hice algo que me sorprendió incluso a mí misma: abrir las cortinas.</p>
<p>Ví que el viejo árbol de osmanto que estaba fuera de la ventana al fin había florecido. Cuando de repente en medio del mar de deslumbrantes flores doradas, vi dos pupilas verdes familiares.</p>
<p>Era Sésamo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><span> </span></strong></p>
<p><strong>5 </strong></p>
<p><strong> </strong><strong>Luz de luna plateada</strong></p>
<p><strong> </strong>Sésamo llegó a mi mundo cuarenta y cinco días después de nacer. Sus tres hermanos y hermanas murieron prematuramente debido a la falta de leche de la gata, pero él sobrevivió tenazmente. Cuando me lo encargó su anterior dueño, tuve mucho ánimo, a pesar de que su cuerpo era pequeño y liviano.</p>
<p>Cuando era pequeño, su pelaje era atigrado entre negro y marrón. Después se desvaneció y se volvió de un negro tan intenso como las semillas de sésamo.</p>
<p>Si miras detenidamente sus ojos, encontrarás que entre la pupila negra y amarilla, hay un círculo verde, como un halo de luna clara.</p>
<p>Ahora, el halo lunar se ha extendido y toda la pupila se ha convertido en una luna llena verde.</p>
<p>Examiné minuciosamente cada centímetro de su pelaje como si le estuviera pillando pulgas el día que lo traje a casa. En la base de su pata derecha, cerca de su abdomen, encontré marcas de dientes: 8 incisivos, 4 caninos y 8 premolares. Ahora la herida ya se ha sanado.</p>
<p>Además tiene una etiqueta con mi número de celular grabado colgando de su cuello. Fue un regalo de A-Ding.</p>
<p>Quizás estaba impaciente porque lo tocara, por eso Sésamo movió su cola hacia adelante y atrás. Cuando no estaba prestando atención, saltó ligeramente de la mesa y corrió hacia el agua potable que estaba junto al balcón.</p>
<p>Para celebrar su regreso, coloqué su codorniz deshidratada favorita en un tazón (solo quedaban las dos últimas). Él las olió, pero se dió la vuelta.</p>
<p>La intuición me dice que Sésamo está un poco diferente. Pero no sé qué es exactamente.</p>
<p>Esa noche no pude dormir. Pensando en las últimas palabras de A-Ding, pensando en el regreso de Sésamo &#8230; la pérdida y el reencuentro tal vez sean cambios momentáneos. Justo cuando me sentía decaída, muchas emociones renacieron, recordándome que en realidad estaba “viva”.</p>
<p>Puede que la pérdida te entristezca, pero te puede sorprender lo que pierdes y recuperes.</p>
<p><em>Si los que están afuera pueden considerarse como una especie de “evolución” de los seres humanos, ¿Por qué no elegimos evolucionar por nuestra cuenta para adaptarnos a “su” mundo? En lugar de escondernos en una habitación oscura y esperar a morir?</em></p>
<p>Las palabras de A-Ding aún estaban en mi mente cuando escuché el sonido que venía fuera del dormitorio.</p>
<p>Era Sésamo maullando “miauuu ~ miauuu”. Sólo cuando un gato atrapa a su presa emite un sonido tan fuerte como ese. Además, en este momento no hay ningún ser vivo en la casa: sin contar a sus lagartijas favoritas, las cucarachas&#8230; ni siquiera una mosca.</p>
<p>Me envolví en una manta y mantuve la puerta entreabierta. Justo enfrente del dormitorio se encuentra la sala de estudio donde el reloj de la pared marcaba las dos y diez. Allí, la sala de estudio brillaba sorprendentemente.</p>
<p>Era la luz de la luna.</p>
<p>Sin la obstrucción de la malla de la ventana, la luz clara de la luna llena brillaba libremente. Mi mundo estaba cubierto por una capa de color plateado y una paz un poco falsa.</p>
<p>El cuerpecito de Sésamo estaba en cuclillas en el umbral de la ventana, como una escultura. No, la estatua no se movía, pero su cuerpo temblaba violentamente.</p>
<p>Parecía que acababa de pelear y su cuerpo se agitaba debido a la respiración rápida.</p>
<p>Cuando mis ojos se encontraron con los suyos, vi un destello de una coqueta luz verde ante la brillante luz de la luna. Feroz, brillante, pero llena de vida.</p>
<p>También vi que había una cosa blanca luchando desesperadamente en su boca que poco a poco dejó de moverse.</p>
<p>Luego bajó del umbral de la ventana, del escritorio de la computadora, de la silla y vino hacia mí caminando con su paso característico.</p>
<p>Colocó la cosa blanca que ya no se movía cerca a mis pies.</p>
<p>Era un conejo.</p>
<p>“Miauuu ” entró por la rendija de la puerta, se frotó contra mis pies como antes y se negó a irse durante mucho tiempo.</p>
<p>De repente me di cuenta de que algo era diferente.</p>
<p>Su cuerpo ya no estaba caliente.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p> <strong>6</strong></p>
<p><strong> </strong><strong> Pupilas verde oscuro</strong></p>
<p><strong> </strong>Las siguientes veces, Sésamo salía de vez en cuando a cazar tarde en la noche y cuando me despertaba por la mañana, veía un cuerpo más en la puerta de mi habitación.</p>
<p>Había trozos de comida de conejos, ratones, gallinas, serpientes&#8230; Todas eran criaturas que había visto en este vecindario. Unos habían sido criados por la señora de la planta baja del edificio siete, otros recogidos por el vigilante, otros perseguidos y golpeados por los niños&#8230; Todo esto parecía una metáfora, recordándome que todos mis anteriores encuentros con este mundo terminaban en muerte y que yo continue con mi instinto de supervivencia.</p>
<p>Estoy agradecida, pero también me siento avergonzada otra vez.</p>
<p>No he sabido nada de mis padres en cinco días.</p>
<p>Y A-Ding, ¿habrá tenido éxito?</p>
<p>El verde en los ojos de Sésamo se extendía día a día, a la misma velocidad que su cuerpo se enfriaba.</p>
<p>Había algunas cicatrices más en su cuerpo. Para ser más precisos, eran marcas de dientes de diversas formas.</p>
<p>Durante la luna creciente y menguante, nunca lo volví ver sangrar.</p>
<p>Finalmente tomé la decisión una tarde de finales de otoño. En ese momento, yo estaba sosteniendo el cuerpo helado de Sésamo, de pie junto a la ventana, escuchando el canto de los pájaros.</p>
<p>Después de todo esto, lo primero que desapareció fue el grito de los vendedores ambulantes, y luego el ruido de los coches y el rugido de los tanques&#8230; Si prestas atención, te podrás dar cuenta que los pájaros empiezan a cantar cada vez que anochece.</p>
<p><span> </span>La carne de erizo hervida que había comido en el almuerzo se revolvía en mi estómago. Después de acostumbrarme a la carne de rata, ya nada me parecía inaceptable, pero mi estómago todavía necesitaba tiempo para digerirlo. Sésamo se quedó dormido en mis brazos. La caza de anoche agotó todas sus energías.</p>
<p>Vivimos juntos de una manera tan extraña. Aunque ya no tiene calor corporal y ya no respira, se siente más vivo que yo, que apenas sobrevivo.</p>
<p>Él todavía tiene el espíritu de lucha para vivir, mientras que yo simplemente digiero y excreto.</p>
<p>La puesta de sol debió haber sido hermosa ese día. A través de las aperturas de las cortinas, vi el deslumbrante color carmesí.</p>
<p>Mientras estaba perdida en mis pensamientos, algo flotó y cayó. Aunque fue sólo por un momento, pude verlo, estaba en medio de la luz roja del cielo, era la mitad de un vestido amarillo.</p>
<p>Estaba roto y era muy ligero. Fue recogido por el viento, flotó ante mis ojos, volvió a elevarse en el aire y desapareció inmediatamente.</p>
<p>Esa fue la gota que derramó el vaso.</p>
<p>Finalmente tomé la decisión que había estado dudando durante mucho tiempo.</p>
<p><em>Muérdeme.</em></p>
<p>Después de pellizcar las patas de Sésamo, puse mi mano en su boca.</p>
<p>Sésamo abrió los ojos y una mancha de luz verde brilló en sus ojos. Estiró sus extremidades y las almohadillas de sus patas presionaron mis brazos, como si quisiera dejarme una última marca.</p>
<p>Cerré los ojos y esperé …</p>
<p>El dolor era helado y corto. Pronto, la oscuridad apareció en todas las direcciones, envolviéndome y abrazándome.</p>
<p>En ese momento, una melodía familiar apareció en mi mente. Recordé que era una canción en español que cantaba mi madre cuando era niña.</p>
<p><em>Rápidas manos frías  </em></p>
<p><em>Retiran una a una</em></p>
<p><em>Las vendas de la sombra</em></p>
<p><em>Abro los ojos</em></p>
<p><em>Todavía</em></p>
<p><em>estoy vivo</em></p>
<p><em>En el centro </em></p>
<p><em>De una herida todavía fresca</em><a href="#_ftn3" name="_ftnref3"><sup>[3]</sup></a></p>
<p>Abrí los ojos y vi esos familiares ojos verdes. No..</p>
<p>No eran sólo los ojos, sino el techo verde, las cortinas verdes, el mundo ….. era verde.</p>
<p><em>¿Es este el mundo que A-Ding ahora ve?</em></p>
<p>También recordé el nombre de esta canción.</p>
<p>Se llamaba <em>Amanecer</em>.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>*****************************Fin del texto, lo siguiente es ultrasecreto*************************</p>
<p>&nbsp;</p>
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<p>&nbsp;</p>
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<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Comentarios de revisión:</strong></p>
<p>El cuento anterior fue recuperado de una computadora desenterrada de las ruinas de Jinyang en el distrito de Wuhou, Chengdu, China. El grupo de expertos estaba dividido sobre la autenticidad de este documento. ¿Quién es el autor? ¿Quién es el “tú” que aparece frecuentemente en el texto? ¿Cuál es la relación con él/ella? ¿Es este cuento ficción o simplemente su diario? Una búsqueda en una base de datos muestra que, de hecho, hay varias personas llamadas “XX Lun” en el siglo XXI, pero ninguna identidad coincide con la del autor de este cuento, incluyendo a jugadores de deportes electrónicos, magnates de productos acuáticos y ex profesores de una universidad en Australia.. Además, la primera gran peste mencionada en el texto no se puede verificar después de todo. Lo único de lo que podemos estar seguros es que en la época del autor, es decir, a principios del siglo XXI, sí brotó una peste que duró cinco años y cambió completamente la tierra. Siendo esto también el primer amanecer de nuestra civilización.</p>
<p>Hay muchos misterios sobre este cuento que deben estudiarse y desenterrarse en el futuro.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Resultado de la evaluación</strong>: Reliquia cultural de clase B, se requiere autorización para obtener permiso de acceso</p>
<p><strong>Sugerencias de procesamiento:</strong> Archivar en la biblioteca de documentos UC-R926 xing CPLT</p>
<p>Firma：</p>
<p>Fecha: 3/6/7767</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
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<p>Traducido por Amar E.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1"><sup><span>[1]</span></sup></a> La ciudad de Jiangmen, provincia de Guangdong, es una ciudad-condado. Según estadísticas de principios del siglo XXI, el 80% de los 200.000 chinos de ultramar que vivía en Venezuela provenía de Enping。</p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2"><sup><span>[2]</span></sup></a>Significa “el camino del sufrimiento”. Existe una calle con el mismo nombre en la Ciudad Vieja de Jerusalén. Según la leyenda, fue la forma en que Jesús cargó la cruz para ser crucificado.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3"><sup><span>[3]</span></sup></a> 委内瑞拉一名无名诗人的诗作。</p>
<p>Poema de un poeta venezolano desconocido.</p></div>
			</div>
			</div>
				
				
				
				
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			</div>
<p>La entrada <a href="https://letrasdechile.cl/2024/07/16/yilun-fan-%e8%8c%83%e8%bd%b6%e4%bc%a6/">Yilun Fan 范轶伦</a> se publicó primero en <a href="https://letrasdechile.cl">Letras de Chile</a>.</p>
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		<title>Guillermo Orsi</title>
		<link>https://letrasdechile.cl/2024/07/16/guillermo-orsi/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Letras de Chile]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 16 Jul 2024 22:00:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Linfa2024]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Nacido en Buenos Aires, en 1946. Libros publicados: "El vagón de los locos", Emecé (premio Emecé), "Cuerpo de mujer", "Tripulantes de un viejo bolero", "Sueños de perro" (premio Umbriel/Semana Negra 2004), "Buscadores de oro", "Nadie ama a un policía" (premio Carmona de novela negra). "Noches de Pelayo", cuento, segundo premio UNED. "Ciudad santa", premio Hammet 2010, Semana Negra de Gijón. "Segunda vida", novela, 2011. "Fantasmas del desierto", novela, 2014, finalista Hammett 2015. "El árbol del Vaticano", novela, 2014. “Siempre hay alguien a quien matar”, novela, 2015. “Ciudad Santa”, novela (reedición Tusquets), 2021.</p>
<p>La entrada <a href="https://letrasdechile.cl/2024/07/16/guillermo-orsi/">Guillermo Orsi</a> se publicó primero en <a href="https://letrasdechile.cl">Letras de Chile</a>.</p>
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				<div class="et_pb_text_inner"><p>Nacido en Buenos Aires, en 1946. Libros publicados: «El vagón de los locos», Emecé (premio Emecé), «Cuerpo de mujer», «Tripulantes de un viejo bolero», «Sueños de perro» (premio Umbriel/Semana Negra 2004), «Buscadores de oro», «Nadie ama a un policía» (premio Carmona de novela negra). «Noches de Pelayo», cuento, segundo premio UNED. «Ciudad santa», premio Hammet 2010, Semana Negra de Gijón. «Segunda vida», novela, 2011. «Fantasmas del desierto», novela, 2014, finalista Hammett 2015. «El árbol del Vaticano», novela, 2014. “Siempre hay alguien a quien matar”, novela, 2015. “Ciudad Santa”, novela (reedición Tusquets), 2021.</p></div>
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				<div class="et_pb_text_inner"><h3>Editoriales</h3>
<p><em>Almuzara y Umbriel (España)</em></p>
<p><em>Grupo Norma</em></p>
<p><em>Planeta Argentina</em></p>
<p><em>Editorial Revólver. </em></p></div>
			</div><div class="et_pb_module et_pb_divider et_pb_divider_2 et_pb_space"><div class="et_pb_divider_internal"></div></div><div class="et_pb_module et_pb_text et_pb_text_6  et_pb_text_align_justified et_pb_bg_layout_light">
				
				
				
				
				<div class="et_pb_text_inner"><p><strong>(de mi novela «Segunda vida»)</strong></p>
<p>«Aceptaré que he nacido de nuevo cuando un balazo ponga fin a mi presunta segunda vida.</p>
<p>Cuando volví de Malvinas creí que el pueblo argentino estaría en las calles, si no para vitorearnos –porque habíamos perdido-, al menos para consolarnos, calentar el alma de los congelados en las islas.</p>
<p>No había nadie.</p>
<p>Nos desembarcaron de madrugada y entramos en los cuarteles sin despertar a la guardia, como un ejército enemigo, empujándonos unos a otros en la oscuridad, llorando de odio y algunos, todavía, de terror. Se había acabado la guerra, nos apagaron la luz en mitad de la carnicería y nos sacaron por la puerta de servicio. Heridos, mutilados, muertos o condenados a serlo en uno, dos, diez años.</p>
<p>Todavía adolescentes, habíamos resistido a los soldados ingleses y a sus mercenarios gurkas, nos habíamos cargado a unos cuantos, los que pudimos. Pero al mirarnos por primera vez en los espejos descubrimos que nuestros enemigos éramos nosotros mismos.</p>
<p>Antes de ir a Malvinas la guerra era asunto de yanquis contra nazis, películas rusas insoportablemente lentas, la serie de televisión en blanco y negro Combate, soldados con cascos ladeados, sueltos, a lo cowboys, cigarrillo apagado que cuelga de la comisura, mirada penetrante, vencedora.</p>
<p>Mientras nuestros propios oficiales nos mataban de hambre y de frío, y nos estaqueaban sobre la nieve por haber robado el alimento que ellos acaparaban, Rambo empezaba en los cines su campaña militar de un solo hombre, reventando a balazos de Hollywood a los miles de vietcongs que cinco años antes habían tomado Saigón para rebautizarla Ciudad Ho Chi Minh.</p>
<p>Nos desembarcaron de madrugada, como a leprosos, soldados de un ejército invasor sin oficiales, solos y ciegos. El pueblo que días antes nos había empujado fiesteramente al patíbulo había desaparecido de las calles, estaba triste. No porque hubiéramos perdido la guerra sino porque la Argentina había quedado eliminada en el mundial de fútbol de España.</p>
<p>Hacía frío, esa madrugada, mucho. Por un momento extrañé el clima polar de las islas. Vos no estabas, quién iba a avisarte que volvíamos.</p>
<p>Tampoco, y de eso tardé mucho en darme cuenta, era yo el que volvía.»</p>
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<p>La entrada <a href="https://letrasdechile.cl/2024/07/16/guillermo-orsi/">Guillermo Orsi</a> se publicó primero en <a href="https://letrasdechile.cl">Letras de Chile</a>.</p>
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		<title>Sergio Gaut vel Hartman</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Letras de Chile]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 16 Jul 2024 21:10:10 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Sergio Gaut vel Hartman nació en Buenos Aires, Argentina, el 28 de septiembre de 1947. Es escritor, editor y antólogo. A inicios de la década de 1970 empezó a publicar en la revista española Nueva Dimensión y en diversos fanzines españoles de la época como Kandama, Tránsito y Máser. En 1982, mientras era parte del equipo de la revista El Péndulo, dio impulso al movimiento que fundaría el Círculo Argentino de Ciencia Ficción y Fantasía. Al año siguiente creó y dirigió el fanzine Sinergia. Durante 1984 fue director editorial de la revista Parsec. Cuando Marcial Souto relanzó la revista Minotauro vio publicadas varias de sus ficciones como "Islas", "En el depósito" y "Carteles". Esto sería el preludio a su primer libro de cuentos, Cuerpos descartables, que Ediciones Minotauro publicó en 1985. En 1995 su relato "Náufrago de sí mismo", fue seleccionado por Pablo Capanna para la antología El cuento argentino de ciencia ficción, de Editorial Nuevo Siglo. </p>
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				<div class="et_pb_text_inner"><p><span>Sergio Gaut vel Hartman nació en Buenos Aires, Argentina, el 28 de septiembre de 1947. Es escritor, editor y antólogo. A inicios de la década de 1970 empezó a publicar en la revista española <em>Nueva Dimensión</em> y en diversos fanzines españoles de la época como <em>Kandama</em>, <em>Tránsito</em> y <em>Máser</em>. En 1982, mientras era parte del equipo de la revista <em>El Péndulo</em>, dio impulso al movimiento que fundaría el Círculo Argentino de Ciencia Ficción y Fantasía. Al año siguiente creó y dirigió el fanzine <em>Sinergia</em>. Durante 1984 fue director editorial de la revista <em>Parsec</em>. Cuando Marcial Souto relanzó la revista <em>Minotauro</em> vio publicadas varias de sus ficciones como «Islas», «En el depósito» y «Carteles». Esto sería el preludio a su primer libro de cuentos, <em>Cuerpos descartables</em>, que Ediciones Minotauro publicó en 1985. En 1995 su relato «Náufrago de sí mismo», fue seleccionado por Pablo Capanna para la antología <em>El cuento argentino de ciencia ficción</em>, de Editorial Nuevo Siglo. Pocos años después su novela <em>El juego del tiempo</em> quedó finalista del Premio Minotauro, aunque en su momento no fue publicada por temas de política editorial y recién vio la luz en 2018, publicada por la editorial mexicana PuertAbierta. En noviembre de 2009 se publicó su segundo libro de cuentos, <em>Espejos en fuga</em> y en 2011 el tercero <em>Vuelos</em>. En 2017 ganó el premio literario de La máquina que hace Ping!, una editorial con sede en Castellón, España. La obra, <em>Avatares de un escarabajo pelotero</em>, fue publicada ese mismo año. Poco después, la editorial chilena Contracorriente publicó la novela <em>Otro camino</em> (que fuera finalista del premio U.P.C.) y en 2018 aparecieron dos nuevos libros de ficción: <em>La quinta fase de la Luna</em>, cuentos, La máquina que hace Ping! y la ya citada novela <em>El juego del tiempo</em>. En 2019 lanzó una nueva edición de su primer libro de cuentos, ahora con dieciséis ficciones más, con el título de <em>Cuerpos descartados</em>. En 2019 se publicó la novela <em>Carne verdadera</em>, también finalista del U.P.C. y una ampliación de su primer libros de cuentos con el título <em>Cuerpos descartados</em>. Su última novela publicada fue <em>El día que llegamos a Marte</em> (2023).Durante algo más de tres años fue el director literario del e-zine <em>Axxón</em>, actividad que abandonó en mayo del 2007 para retomar el proyecto <em>Sinergia</em>, ahora en formato digital. Fue el fundador y coordinador de Comunidad CF y del Taller 7, aula virtual de escritura creativa. Más tarde creó Planeta SF, un espacio multilingüe de encuentro para escritores, lectores y editores de ficción especulativa de todo el mundo. Actualmente dicta talleres de escritura personalizados por Internet y acaba de organizar el Taller 9, una versión más depurada de su taller original. Ha compilado una veintena de antologías, entre las que se destacan <em>Fase Uno</em> (1985), <em>Ficciones en los 64 cuadros</em> (2004), <em>Mañanas en sombras</em> (2005), <em>Desde el Taller</em> (2007), <em>Grageas, 100 cuentos breves de todo el mundo</em> (2007), <em>Los universos vislumbrados 2</em> (2008), <em>Otras miradas</em> (2008), <em>Cefeidas</em> (2009), <em>Grageas 2, más de 100 cuentos breves hispanoamericanos</em> (2010), <em>Ficciones en diez tiempos</em> (2011), <em>Tricentenario</em> (2012), <em>Todo el país en un libro</em> (2014), <em>Grageas 3 </em>(2014), <em>Cien páginas de amor</em> (2015), <em>Minimalismos </em>(2015), <em>Peón envenenado</em> (2016), <em>Espacio austral</em> (2016), <em>Extremos</em> (2016), <em>Latinoamérica en breve</em> (2016), <em>Extravagancias</em> (2019), <em>Estaño y plata</em> (2019). Sus cuentos han sido traducidos al inglés, francés, portugués, italiano, alemán, ruso, serbio, rumano, griego, búlgaro, japonés, hebreo y árabe. En septiembre de 2020 su novela corta <em>Otro dios caprichoso</em> obtuvo Mención Honrosa en el Premio UPC de ese año. Su biografía apareció en <em>Latin American Scientific Fiction Writers</em>. </span><em>An A &#8211; To &#8211; Z Guide</em>, editada por Darrell B. Lockhart en los Estados Unidos de Norteamérica.</p>
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<p><span><a href="https://www.facebook.com/sergiogvh/">https://www.facebook.com/sergiogvh/</a></span></p>
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<p><span><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Sergio_Gaut_vel_Hartman">http://es.wikipedia.org/wiki/Sergio_Gaut_vel_Hartman</a></span></p>
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				<div class="et_pb_text_inner"><p><strong>FUGA SIN FINAL</strong></p>
<p>Sergio Gaut vel Hartman</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Sufro la soledad, pero no conozco un remedio que la cure. Vagaba por las calles de Almatý desafiando el crudo diciembre kazajo, sin mejores opciones que pasar la Navidad en mi habitación del hotel <em>Kazakhtan</em>, en absoluta soledad, cuando la casualidad, suponiendo que tal cosa exista, me ubicó en el camino de Pedro Rivero, jefe de recursos humanos de la empresa de cosméticos en la que trabajé hasta 2012. Ese mismo sujeto que ahora me abrazaba efusivo, tan lejos de casa, me había dado la noticia de que estaba despedido.</p>
<p>—¡Increíble! Coincidir en Kazajistán —dijo Pedro.</p>
<p>—Sí, una gran coincidencia —respondí mordiendo las palabras.</p>
<p>—¿Con quiénes va a pasar la Navidad?</p>
<p>—Con unos amigos peruanos —mentí—. Estoy con ellos para gestionar la venta de un reactor nuclear. —Seguí mintiendo; soy un especialista en la materia.</p>
<p>—¡Pero no, mi amigo! —refutó Pedro sujetando mis brazos con unas manos que parecían tenazas. Olvidé consignar que Pedro es lo más parecido a un luchador de sumo que pueda imaginarse. Con ciento sesenta kilos y la prepotencia de un camión Belaz, podría aplastar un automóvil pequeño de un puñetazo—. Pasará la fiesta con compatriotas. ¿Peruanos? —Hizo un gesto de asco que me molestó enormemente; tengo varios buenos amigos peruanos. Pero no era fácil zafar del apretón de Pedro. Podría decir que me arrastró hasta su casa entre muestras de simpatía y la promesa de un festín pantagruélico. ¿Qué decir? ¿Qué argumentar? ¿Explicarle las razones de mi presencia en Almatý? ¿Manifestar que hacía una semana que perseguía a Irina Makarova, mi esposa durante los últimos siete años, en busca de una reconciliación imposible? Todo lo que había logrado era morirme de frío. El dinero no era problema: podía seguir indefinidamente en Kazajistán pero, ¿para qué?</p>
<p>Pedro me metió en un Lada Granta rojo y recorrimos la Gornaya hasta la avenida Dostyk y nos detuvimos ante un edificio enorme.</p>
<p>—Aquí vivo —dijo Pedro señalando un edificio fastuoso. Ingresamos a la enorme recepción y tras ascender no menos de veinte plantas llegamos al piso donde vivía mi “amigo”. Casi de inmediato, una multitud de niños de tres a doce años se abalanzó sobre nosotros gritando en kazajo y ruso una serie de reclamos, demandas, exigencias y ruegos, que yo fui incapaz de comprender.</p>
<p>—Aunque no conozco ni una frase en el idioma de este país —argüí— presumo que estos niños claman por sus regalos navideños.</p>
<p>—Exacto —respondió Pedro, lacónico.</p>
<p>—¿Son todos suyos?</p>
<p>—¡No! Solo Vania, el varoncito ese, de cinco, y la de siete, Ludmila. —Observé a esos dos niños en particular y terminé aceptando que la propuesta de un tipo al que siempre odié, y al que solo me unía una forzada coexistencia en la misma empresa mientras vivíamos en Buenos Aires, no había sido tan descabellada.</p>
<p>Fui presentado a la multitud y no tardé en verme envuelto en una maraña de abrazos y apretones de manos. La familia de la esposa de mi anfitrión era numerosa y se componía de una docena de adultos y una prole acorde, invariablemente kazajos, que me hablaron con una desconcertante naturalidad, a la que yo replicaba con movimientos labiales que trataban de parecer sonrisas. Raisa, la esposa de Pedro, una mujer rubia, menuda, de enormes ojos azules, me abrazó con una dulzura que me desconcertó.</p>
<p>—Me prometió que pasaría la Navidad entre compatriotas —protesté cuando quedamos solos un momento.</p>
<p>—Lo somos —dijo Pedro—. Mis dos hijos nacieron en Buenos Aires, pero llegamos a Kazajistán cuando eran muy pequeños.</p>
<p>—¿Su esposa habla nuestro idioma?</p>
<p>—Tampoco. —Y tras esta tajante afirmación, Pedro me dio la espalda y se dedicó a los parientes y amigos presentes, dejándome solo y aislado.</p>
<p>Los niños eran todos muy simpáticos, y pude detectar que no se diferenciaban demasiado de los infantes de mi país. Pese a lo temprano de la hora ya habían sabido ingeniárselas para destrozar la mayor parte de los obsequios recibidos. Los observé sin el menor disimulo, aunque eso no pereció alterarlos. En particular despertó mi atención el comportamiento de Ludmila, la hija de Pedro. Era una niña de ojos y cabellos oscuros, como el padre, que no parecía interesada en jugar con los otros. Es probable que alguno de los mayores le hubiera pegado u ofendido, aunque más que agredida lucía molesta y angustiada. Cada tanto suspiraba de un modo que nunca vi en una pequeña de esa edad. Dejé de prestarle atención y me concentré en el aburrimiento que me producía permanecer en esa casa, rodeado de desconocidos. Volví a pensar en Irina y lamenté no haber resistido los embates de Pedro Rivero. Ahora estaría en el <em>lobby</em> del hotel <em>Kazakhtan</em>, conectado a Internet, chateando con mis amigos. Por hacer algo, me dediqué a recorrer las habitaciones, apreciando la decoración y el mobiliario. Rivero parecía haber pegado buena; tal vez seguía en el negocio de los cosméticos, en el que debía haber escalado posiciones gracias a zancadillas oportunamente aplicadas.</p>
<p>Lo cierto es que mi deambular me llevó hasta una habitación que tenía la puerta abierta. Sin recato observé que en el interior la pequeña Ludmila, tapada con una manta, parecía querer aislarse del mundo. Me acerqué con sumo cuidado, tratando de no asustarla, y aunque convencido de que no me respondería, le pregunté en castellano si estaba enojada. Para mi sorpresa, y tras retirar la manta y contemplarme unos segundos como si yo fuera un ser de otro planeta, respondió en mi idioma.</p>
<p>—No estoy enojada; estoy harta de la estupidez humana, de la hipocresía, de los lugares comunes, de los convencionalismos, aquí y en cualquier otra parte. —El comentario me desconcertó. Parecía provenir de un adulto, no de una pequeña de apenas siete años. Y eso sin contar con la cuestión del idioma, una incógnita que me propuse esclarecer de inmediato.</p>
<p>—Te expresaste muy bien en mi lengua; aquí todos hablan kazajo o ruso.</p>
<p>—Viví muchos años en tu país —respondió sin vacilar. ¿Qué podía significar “muchos años” para alguien como ella? Pedro dijo que habían llegado a Kazajistán cuando los niños eran muy pequeños.</p>
<p>—¿Cuántos, exactamente? —pregunté con un dejo de burla.</p>
<p>—Más de treinta. —Lo mencionó como al pasar, sin tomar en cuenta la incongruencia de tal información. Pero antes de que yo pudiera agregar nada, continuó—. Esta es mi novena vida; durante la séptima fui Alfonsina Storni, la poeta. Me suicidé en Mar del Plata el 25 de octubre de 1938.</p>
<p>El universo se dio vuelta como un guante. Jamás, en todo el tiempo que llevo en la Tierra aparentando ser un ser humano común y corriente, había conocido a otra criatura como yo, a otro condenado a un eterno renacer en otro cuerpo, conservando los recuerdos de la vida anterior con una perfección absoluta. Me estremecí ante la idea de que debería esperar por lo menos diez o doce años para entablar con ella una relación fructífera. Pero me tranquilicé de inmediato, ¿qué son diez o doce años para seres como nosotros?</p></div>
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		<title>Macarena Areco</title>
		<link>https://letrasdechile.cl/2024/07/16/macarena-areco/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Letras de Chile]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 16 Jul 2024 20:45:13 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Macarena Areco es periodista, licenciada, magíster y doctora en Literatura por la Pontificia Universidad Católica de Chile (UC). Ha publicado alrededor de ochenta artículos y capítulos de libro sobre narrativa chilena e hispanoamericana del siglo XX y XXI. Actualmente es Profesora Titular de la Facultad de Letras de la UC, Vicedecana y Directora del Centro UC de Estudios de Literatura Chilena (CELICH). Es autora de los libros Cartografía de la novela chilena reciente (2015), Acuarios y fantasmas. Imaginarios de espacio y de sujeto en la narrativa argentina, chilena y mexicana reciente (2017) y Bolaño constelaciones: literatura, sujetos territorios (2020) y co-editora con Patricio Lizama de Biografía y textualidades, naturaleza y subjetividad. Ensayos sobre la obra de María Luisa Bombal (2015) y con Cécile Quintana y Fernando Moreno de Narrativa chilena actual: dictadura, neoliberalismo, subjetividad y textualidad (2022).</p>
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				<div class="et_pb_text_inner"><p>Macarena Areco es periodista, licenciada, magíster y doctora en Literatura por la Pontificia Universidad Católica de Chile (UC). Ha publicado alrededor de ochenta artículos y capítulos de libro sobre narrativa chilena e hispanoamericana del siglo XX y XXI. Actualmente es Profesora Titular de la Facultad de Letras de la UC, Vicedecana y Directora del Centro UC de Estudios de Literatura Chilena (CELICH). Es autora de los libros <em>Cartografía de la novela chilena reciente</em> (2015), <em>Acuarios y fantasmas. Imaginarios de espacio y de sujeto en la narrativa argentina, chilena y mexicana reciente</em> (2017) y <em>Bolaño constelaciones: literatura, sujetos territorios</em> (2020) y co-editora con Patricio Lizama de <em>Biografía y textualidades, naturaleza y subjetividad. Ensayos sobre la obra de María Luisa Bombal</em> (2015) y con Cécile Quintana y Fernando Moreno de <em>Narrativa chilena actual: dictadura, neoliberalismo, subjetividad y textualidad</em> (2022).</p></div>
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		<title>María Inés Krimer </title>
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		<dc:creator><![CDATA[Letras de Chile]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 16 Jul 2024 20:58:17 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Linfa2024]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>María Inés Krimer  nació en Paraná, Entre Ríos. Publicó La hija de Singer (2002, novela, Primer Premio Fondo Nacional de las Artes), El cuerpo de las chicas (2006), Lo que nosotras sabíamos (2009, novela, Premio Emecé), Sangre kosher (2010, novela, Aquilina, traducida al alemán por Diaphanes y al italiano por Atmosphere Libri), Siliconas express (2013, novela, Aquilina), La inauguración (2011, novela, El Ateneo, Premio Letra Sur, editada en España por Real Noir), Sangre fashion (2015, novela, Aquilina), Noxa (2016, novela, Revólver, finalista del Premio Hammett 2017), Cupo (2019, novela, Revólver, finalista del premio Hammett 2020), Papeles de Ana (2021, Obloshka). Participó en El género negro en cinco autores latinoamericanos (2018, Babel) y en Buenos Aires Noir (2019, Penguin). Sus relatos integran diversas antologías. Fin de temporada (2022, finalista del premio Hammett) es su última novela.</p>
<p>La entrada <a href="https://letrasdechile.cl/2024/07/16/maria-ines-krimer/">María Inés Krimer </a> se publicó primero en <a href="https://letrasdechile.cl">Letras de Chile</a>.</p>
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				<div class="et_pb_text_inner"><p>María Inés Krimer  nació en Paraná, Entre Ríos. Publicó <em>La hija de Singer</em> (2002, novela, Primer Premio Fondo Nacional de las Artes),<em> El cuerpo de las chicas</em> (2006), <em>Lo que nosotras sabíamos</em> (2009, novela, Premio Emecé), <em>Sangre kosher</em> (2010, novela, Aquilina, traducida al alemán por Diaphanes y al italiano por Atmosphere Libri), <em>Siliconas express</em> (2013, novela, Aquilina), <em>La inauguración </em>(2011, novela, El Ateneo, Premio Letra Sur, editada en España por Real Noir), <em>Sangre fashion</em> (2015, novela, Aquilina), <em>Noxa</em> (2016, novela, Revólver, finalista del Premio Hammett 2017), <em>Cupo</em> (2019, novela, Revólver, finalista del premio Hammett 2020), <em>Papeles de Ana</em> (2021, Obloshka). Participó en El género negro en cinco autores latinoamericanos (2018, Babel) y en Buenos Aires Noir (2019, Penguin). Sus relatos integran diversas antologías.<em> Fin de temporada</em> (2022, finalista del premio Hammett) es su última novela.</p></div>
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<p>La entrada <a href="https://letrasdechile.cl/2024/07/16/maria-ines-krimer/">María Inés Krimer </a> se publicó primero en <a href="https://letrasdechile.cl">Letras de Chile</a>.</p>
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		<title>Boris Quercia</title>
		<link>https://letrasdechile.cl/2024/08/13/boris-quercia/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Juan Carlos]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 13 Aug 2024 17:01:50 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Linfa2024]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Boris Quercia (1966), destacado actor, director y escritor chileno, conocido por sus trabajos en “La negra Ester” (teatro) “Sexo con Amor” y “El rey de los huevones” (Cine) y la serie  “Los 80” (Televisión) ha incursionado también con éxito en el mundo de la literatura.  Su trilogía protagonizada por Santiago Quiñones —compuesta por "Santiago Quiñones, tira", "Perro muerto" y "La sangre no es agua"— ha capturado la atención de lectores y críticos por igual, gracias a su autenticidad y su habilidad para tejer tramas complejas y personajes memorables. La serie sigue las andanzas de un policía en las calles de Santiago, enfrentándose a casos que lo llevan a los límites de la moral y la justicia. Además, Quercia ha explorado nuevos horizontes con sus últimas dos novelas "Electrocante" y “Cama 32” que combinan elementos de anticipación y ciencia ficción policial, ampliando así su repertorio narrativo.</p>
<p>La entrada <a href="https://letrasdechile.cl/2024/08/13/boris-quercia/">Boris Quercia</a> se publicó primero en <a href="https://letrasdechile.cl">Letras de Chile</a>.</p>
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				<div class="et_pb_text_inner"><p>Boris Quercia (1966), destacado actor, director y escritor chileno, conocido por sus trabajos en “La negra Ester” (teatro) “Sexo con Amor” y “El rey de los huevones” (Cine) y la serie  “Los 80” (Televisión) ha incursionado también con éxito en el mundo de la literatura.  Su trilogía protagonizada por Santiago Quiñones —compuesta por «Santiago Quiñones, tira», «Perro muerto» y «La sangre no es agua»— ha capturado la atención de lectores y críticos por igual, gracias a su autenticidad y su habilidad para tejer tramas complejas y personajes memorables. La serie sigue las andanzas de un policía en las calles de Santiago, enfrentándose a casos que lo llevan a los límites de la moral y la justicia. Además, Quercia ha explorado nuevos horizontes con sus últimas dos novelas «Electrocante» y “Cama 32” que combinan elementos de anticipación y ciencia ficción policial, ampliando así su repertorio narrativo.</p></div>
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				<div class="et_pb_text_inner"><p><strong>Editoriales</strong></p>
<p>Penguin Random House (Chile):</p>
<p> <a href="https://www.penguinlibros.com/cl/?mot_q=boris%20quercia">https://www.penguinlibros.com/cl/?mot_q=boris%20quercia</a></p>
<p> Asphalte (Francia):</p>
<p><a href="https://asphalte-editions.com/?s=Boris+Quercia">https://asphalte-editions.com/?s=Boris+Quercia</a></p>
<p> Alrevés (España):</p>
<p><a href="https://alreveseditorial.com/search?s=Boris+Quercia">https://alreveseditorial.com/search?s=Boris+Quercia</a></p>
<p> Ceibo ediciones (Chile):</p>
<p><a href="https://ceiboediciones.cl/?s=boris+quercia">https://ceiboediciones.cl/?s=boris+quercia</a></p></div>
			</div>
			</div>
				
				
				
				
			</div><div class="et_pb_row et_pb_row_8">
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			</div><div class="et_pb_row et_pb_row_9">
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				<div class="et_pb_text_inner"><h3><strong>Capítulo cero de la novela “Electrocante” de Boris Quercia.</strong></h3>
<h3><strong> </strong></h3>
<p>&nbsp;</p>
<h3><strong>0</strong></h3>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Mi electrocante se desangra.</p>
<p>El líquido refrigerante forma una gran mancha alrededor de su cuerpo y va haciendo minúsculos ríos humeantes que se meten entre las rendijas de las baldosas hasta llegar al borde de la tapa metálica sobre la que estoy parado. Es como si ese líquido viscoso y caliente, que sale borboteando de su cabeza destrozada, tuviera voluntad propia y quisiera meterse al subterráneo para caer encima de los disidentes y vengarse de lo que acaban de hacerle.</p>
<p>Fue todo muy rápido.</p>
<p>A penas mi trocante abrió la escotilla, los disidentes le lanzaron una bomba imán casera que se le pegó a la cabeza. No hay nada que hacer en estos casos, de eso los dos nos dimos cuenta enseguida. Él ni siquiera intento sacársela, me quedó mirando y antes que estallara alcanzó a abrir la boca para decirme algo, no sé si era una despedida o una advertencia para que me alejara. Yo me lancé al suelo instintivamente para protegerme de las esquirlas que le volaron la cabeza y dejaron a la vista sus circuitos chamuscados y sacando chispas. Es una pena, un desperdicio, aunque siempre es mejor que le revienten la cabeza a tu electro que a ti.</p>
<p>Segundos después de la explosión, antes que los disidentes alcanzaran a salir, lancé una granada de gas al subterráneo y me paré sobre la tapa.</p>
<p>Ya hace unos minutos que dejé de escuchar los gritos ahogados y los dedos rasguñando el metal por debajo. Ahora hay silencio. Pero no me muevo. Parezco una escultura en un mínimo pedestal, hasta me siento algo importante ¿pero quién haría una estatua de un miserable clase 5?</p>
<p>Podría ser peor, yo podría ser uno de los disidentes. Esta tapa bajo mis pies es la frontera. O se está aquí arriba, o se está ahí abajo intoxicado. Estoy en la primera línea de lucha, y aún no hay nada ganado. Este silencio también puede ser una trampa. A veces los disidentes guardan máscaras de gases en estos escondites. Más de algún colega fue atravesado por una lanza hechiza cuando abrió la tapa creyendo que los de abajo estaban liquidados. Ni siquiera tengo mi Aleka para protegerme. En el ministerio me la retuvieron a cambio de las granadas de gas. No quieren reconocerlo, lo niegan y no figura en ningún protocolo, pero saben que las granadas son la forma más rápida de terminar con los disidentes que han puesto en jaque a la City.</p>
<p>Las muertes por inhalación de monóxido de carbono en estas covachas subterráneas son comunes, quemar basura es la única manera que tienen de calentarse.</p>
<p>Si hubiera entrado disparando, esto se transformaría en un caso policial y a nadie le interesa judicializar estas persecuciones.</p>
<p>Solo necesitan quitárselos de encima, ya no hay tiempo, ni recursos, ni un orden administrativo. Solo caos y una necesidad urgente de frenar la ola de atentados que asfixia a la City y ponen en peligro las aduanas fronterizas, que ya hace tiempo no dan abasto para frenar la ola migratoria desde la ciudad vieja.</p>
<p>El líquido refrigerante de mi electro termina de juntarse alrededor de la tapa dejándome aislado en mi pequeña isla metálica.</p>
<p>Qué pena mi trocante desangrado, andaba bien, me había acostumbrado y no creo que me alcance los créditos para comprar el mismo modelo. Voy a tener que ir a “Electros Y Pensantes” para ver que queda en la sección de usados. Lo único que me faltaría es pasearme solo por la calle sin un electro a mi lado, no puedo caer tan bajo, hasta un clase 5 merece andar con su electro, no somos aún el último eslabón en la cadena alimenticia de la City.</p>
<p>Ya es hora de terminar el turno y llamar a los judiciales. Al mal trago darle apuro. Una vez que se disipen los gases tengo que bajar a buscar los casquetes de la granada, ordenar los cuerpos en sus literas, dejar encendido un anafre, limpiar los rastros, que parezca un accidente. No es necesario ser muy minucioso, no te lo exigen, pero el inspector judicial de turno agradece que se le facilite el trabajo, no dan abasto y es fácil que se equivoque en el procedimiento. Un casquete que aparezca en la foto y la revisión automática de casos da la alarma. Los procedimientos que siguen son engorrosos y como siempre el hilo se corta por lo más delgado. Se expulsa al clase 5 culpable y se lo ofrece como cordero degollado a los diputados sindicalistas que denuncian estás matanzas ilegales. Ya varios colegas debieron irse a la ciudad vieja y malvivir anónimos entre las sobras por no limpiar bien un subterráneo.</p>
<p>Me ajusto las correas de la máscara. Abro la tapa, una nube incolora pero caliente me golpea la frente. Prendo la linterna. Hay una ruma de cuerpos amontonados abajo, serán cinco, no me da para contarlos, uno de ellos no debe tener ni 18 años. Que mierda de trabajo.</p>
<p>Bajo.</p></div>
			</div>
			</div>
				
				
				
				
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			</div>
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			</item>
		<item>
		<title>Moisés Hasson Camhi</title>
		<link>https://letrasdechile.cl/2024/09/03/moises-hasson-camhi/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Letras de Chile]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 03 Sep 2024 17:44:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Linfa2024]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Moisés Hasson, chileno nacido en 1959 en Temuco, es ingeniero informático y magister en ciencias de profesión, investigador independiente, especialmente en el área de la ciencia-ficción y la Gráfica en Chile.<br />
Es presidente de la Cooperativa Gráfica Chilena, que agrupa a editoriales e investigadores interesados en la historia de la ilustración en Chile.  Ha desarrollado proyectos de investigación para el Fondo de Apoyo a la Investigación Patrimonial del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural con la Biblioteca Nacional en el proyecto ““La ilustración en las partituras de la Casa Amarilla de Valparaíso (1900-1950). El caso de ATO” (2019) y con el Archivo Judío de Chile el proyecto “Aporte Judío a la Ilustración y el libro en Chile”.<br />
Desde el año 2014, ha publicado siete libros con la historia de las revistas y la gráfica chilena, algunos de ellos con el apoyo de los fondos concursables para la edición de libros. También ha formado parte de numerosas delegaciones oficiales representando a Chile en festivales y eventos en países de Europa y América, dictando charlas en la mayoría de ellos.</p>
<p>La entrada <a href="https://letrasdechile.cl/2024/09/03/moises-hasson-camhi/">Moisés Hasson Camhi</a> se publicó primero en <a href="https://letrasdechile.cl">Letras de Chile</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><div class="et_pb_section et_pb_section_7 et_section_regular" >
				
				
				
				
				
				
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				<div class="et_pb_text_inner"><p><strong><em>Moisés Hasson</em></strong>, chileno nacido en 1959 en Temuco, es ingeniero informático y magister en ciencias de profesión, investigador independiente, especialmente en el área de la ciencia-ficción y la Gráfica en Chile. </p>
<p>Es presidente de la <strong><em>Cooperativa Gráfica Chilena</em></strong>, que agrupa a editoriales e investigadores interesados en la historia de la ilustración en Chile.  Ha desarrollado proyectos de investigación para el Fondo de Apoyo a la Investigación Patrimonial del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural con la Biblioteca Nacional en el proyecto ““<em>La ilustración en las partituras de la Casa Amarilla de Valparaíso (1900-1950). El caso de ATO” </em>(2019) y con el Archivo Judío de Chile el proyecto “<em>Aporte Judío a la Ilustración y el libro en Chile</em>”.</p>
<p>Desde el año 2014, ha publicado <strong>siete libros</strong> con la historia de las revistas y la gráfica chilena, algunos de ellos con el apoyo de los fondos concursables para la edición de libros. También ha formado parte de numerosas delegaciones oficiales representando a Chile en festivales y eventos en países de Europa y América, dictando charlas en la mayoría de ellos.</p>
<p>Anteriormente, y casi al terminar sus estudios de postgrado, publicó un fanzine de ciencia-ficción titulado <strong><em>Nadir</em></strong> que puso el nombre de Chile nuevamente en bocas de los aficionados del mundo. Durante casi diez años realizó innumerables artículos y notas sobre la literatura de CF chilena, las publicaciones Pulp y las revistas en español.  Varios de estos artículos se publicaron en traducciones al inglés y al francés. El año 1987 el Club de Ciencia-Ficción de Chile premió al fanzine Nadir como el mejor fanzine chileno.</p>
<p>Como <strong>corresponsal </strong>en Chile de la revista francesa especializada <strong><em>Papiers et </em></strong>Nickeles desde el año 2017, ha publicado dos artículos con capítulos de la historia y vida de la gráfica chilena.</p>
<p>Desde el año 2012 al año 2018 publicó en un blog <strong><em>bibliotecajuntoalmar.blogspot.com</em></strong> artículos sobre varios temas de ciencia-ficción, fantasía, comics, ilustración, literatura y cultura popular, con más de 180 entradas.</p>
<p>También es autor de un <strong>libro</strong> con la historia de su familia “<em>MORADA DE MIS ANTEPASADOS – De Monastir a Temuco</em>” (editorial Tirocinio, Barcelona).</p>
<p>Posee numerosas ponencias en congresos y encuentros han sido incluidos en libros y revistas. También ha sido curador de una exposición con la historia de la historieta en Chile en un Festival en la ciudad de Lyon, en LyonBD en junio de 2019.</p>
<p>En el año 2023 se publicó en Francia su libro <strong><em>HISTOIRE DE LA BD AU CHILI</em></strong>, misma obra que en Español será editada por Marmotilla ediciones para España este 2024 como <strong><em>HISTORIA DEL CÓMIC EN CHILE</em></strong>.</p>
<p><strong><u> </u></strong></p>
<p><strong><u> </u></strong></p>
<p><strong><u>OBRA PUBLICADA</u></strong></p>
<p><strong><u>LIBROS</u></strong></p>
<p>1) «<strong><em>Comics en Chile &#8211; Catálogo de revistas 1908 200</em></strong><strong>0</strong>«, Nautacolecciones Editores, (dos ediciones a la fecha, 2014 y 2016). (Seleccionado Fondo Edición del Libro, Ministerio de Cultura de Chile).</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>2) «<strong><em>Pin-Up Comics Picarescos en Chile</em></strong>«, Nautacolecciones Editores, 2015, Santiago</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>3) “<strong><em>Sátira Política en Chile (1858-2016)”</em></strong>, Nautacolecciones Editores, 2017, Santiago</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>4) «<strong><em>Morada de mis antepasados</em></strong>«, Tirocinio ediciones, 2009, Barcelona.<em><strong> Una historia sefardí: De Monastir a Temuco</strong></em><strong>, Barcelona, 2009.</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>5) “<strong><em>D</em></strong><strong><em>ibujante Héctor Arroyo. Una aventura en Hollywood”</em></strong>. Nautacolecciones Editores, 2019 (co-autor). (Seleccionado Fondo Edición del Libro, Ministerio de Cultura de Chile).</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>6) “<strong><em>Precursores del Comics Chileno de Ciencia-Ficción”</em></strong>, Nautacolecciones Editores, 2019. (Seleccionado Fondo Edición del Libro, Ministerio de Cultura de Chile).</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>7) “<strong><em>Revista Mampato. Un viaje espacio temporal”</em></strong>, Nautacolecciones Editores, 2022 (co-autor) (Seleccionado Fondo Edición del Libro, Ministerio de Cultura de Chile).</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>8) <strong>“</strong><strong><em>L</em></strong><strong><em>a Novela Popular en España 2</em></strong>”, editorial Robel, Madrid, 2001, ISBN  84-931827-1-0.</p>
<p>               Colaboración con los dos siguientes capítulos</p>
<ol>
<li><strong><em> a) Los múltiples rostros de Narraciones Terroríficas</em></strong> [Artículo] páginas 251−283</li>
<li><strong><em> b) José Mallorquí: Más allá del escritor. Narraciones Terroríficas y Futuro</em></strong>. Dos tempranas muestras de edición en las publicaciones fantásticas en castellano [Artículo] páginas 285-291</li>
</ol>
<p>&nbsp;</p>
<p>9) “<strong><em>Historia del Cómic en Chile</em></strong>”, coedición ediciones Marmotilla (Madrid) y NautaColecciones (Santiago), 2024</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><u>Artículos y ponencias publicadas</u></strong></p>
<p>1) “<strong>Monos chilenos al espacio. Historietistas chilenos dejando estelas”</strong>”, Charla inaugural, Octubre 2016, Encuentro Monos que Hablan II, Universidad de Santiago. “<em>Dibujos que Hablan. Textos 2015-2016</em>”, Santiago de Chile, 2017.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>2) “<strong>Los Juveniles de Santana”</strong>”, Octubre 2017, Encuentro Monos que Hablan III, Universidad de Santiago. En el volumen Dibujos que Hablan. Textos 2017-2018, Santiago de Chile, 2019.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>3) “<strong>Las Revistas Picarescas en dos décadas</strong>”, Octubre 2015, Encuentro Monos que hablan I, Universidad de Santiago. En el volumen “<em>Dibujos que Hablan. Textos 2015-2016</em>”, Santiago de Chile, 2017.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>4) “<strong><em>Personajes Populares: El Enfoque Latino”.</em></strong> En Revista Magazín Cultural Latinoamericano <strong><em>XICóATL</em></strong> <strong><em># 45 y 46</em></strong>, 1999, 2000, Salzburgo, Austria.   Ed: Yage. Moosstr. 7/18    A-5020  Salzburg – Europe. En castellano y alemán. Trabajo premiado.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>5) «<strong><em>The Ancestral Home of Chile&#8217;s Blest Family in Sligo, Ireland</em></strong>» en revista Irish Migration Studies in Latin America . Volumen 7, Number 3. March 2010.  Disponible en Internet:        http://www.irlandeses.org/1003hasson.htm</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>6) «<strong><em>El Hogar de los Blest en Sligo, Irlanda</em></strong>«. En el Portal de la <strong><em>Fundación Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes</em></strong>,  http://www.cervantesvirtual.com/.</p>
<p>               http://www.cervantesvirtual.com/nd/ark:/59851/bmcwd4g9</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>7) «<strong><em>Viaje y migración de los Blest en los albores de la Independencia</em></strong>«. En el Portal de la <strong><em>Fundación Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes</em></strong>,  http://www.cervantesvirtual.com/.</p>
<p>               <span> </span>http://www.cervantesvirtual.com/nd/ark:/59851/bmc15538</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>8)  “<strong><em>Prelude to the Golden Age: Chilean Science Fiction, 1900-1959”.  </em></strong>En revista académica<em>     <strong>Science-Fiction Studies</strong></em>, 1998, Volumen 25, Part 2, July 1998 (pp.285-299),   DePauw University, Canada   &#8211;  ISSN No 0091-7729. [Trabajo conjunto con Andrea Bell].</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>9) <strong> “<em>Apuntes para una historia del Comics Chileno de Ciencia Ficción”</em></strong>. En Revista <strong><em>Oxígeno</em></strong> # 1, Agosto 1993, Santiago, Chile.  Editor: Ficcionautas Asociados</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>10) “<strong><em>El Cónsul y el Rabino”</em></strong>. En Revista <strong><em>Toldot</em></strong> # 18 (Septiembre 2002, Buenos Aires, Argentina) pp 10-11</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>11) “<strong><em>Notas sociales como fuente de investigación genealógica &#8211; El caso de Alma Hebrea”. </em></strong>En Revista <strong><em>Toldot</em></strong> # 13 (Noviembre 2000, Buenos Aires, Argentina) pp 24-25</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>12) “<strong><em>Temuco: Génesis de una comunidad”.</em></strong> En la revista <strong><em>Toldot </em></strong># 12 (Agosto 2000, Buenos Aires) pp 18-19</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>13)<em> “</em><strong><em>Monasterlis en Temuco &#8211; Del Imperio Otomano al corazón de la Araucania”. </em></strong><em> Revista «<strong>Los Muestros</strong>» # 47 Marzo de 2001 (Bruselas, Bélgica) pp 9-11</em></p>
<p><em> </em></p>
<p>14) “<strong><em>El rabino Sabetai J. Djaen y la Comunidad Israelita de Temuco”.</em></strong> En la revista <strong><em>El Vocero</em></strong> # 232 (Noviembre 2000, Santiago de Chile) pp 16-17</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>15)  “<strong><em>Street &amp; Smith&#8217;s Pulps Characters in Hombres Audaces”.</em></strong>  En la revista <em>Echoes Magazine</em> # 75, September 1994, Seymour Texas, USA. Editor: Tom Johnson. Translator: Moisés Hassón</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>16)  “<strong><em>Introducción a la literatura de Ciencia Ficción en Chile”. </em></strong> En el libro «<strong><em>Cinco Conferencias de Literatura de Fantasía y Ciencia Ficción</em></strong>«, Santiago 1989.  Editado por el Departamento de Cultura de la Secretaría Ministerial de Eduación.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>17)  “<strong><em>La Ciencia-Ficción y la publicaciones “Pulp” en Castellano”. </em></strong>En el libro «<strong><em>Cinco Conferencias de Literatura de Fantasía y Ciencia Ficción»</em></strong>, Santiago 1989.  Editado por el Departamento de Cultura de la Secretaría Ministerial de Educación.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>18)  “<strong><em>Los míos que se llevaron los nazis”. </em></strong>En la revista «<strong><em>Los Muestros</em></strong>» # 49  Diciembre 2002 (Belgica) pp 32-33</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>19) Notas en el sitio <strong><em>Ergocomics</em></strong> sobre diversos aspectos de la historieta chilena:</p>
<ul>
<li>Kao El primer Superhéroe Chileno (11/Octubre/2011)</li>
</ul>
<p><a href="http://ergocomics.cl/wp/2011/10/el-primer-superheroe-chileno-kao/">http://ergocomics.cl/wp/2011/10/el-primer-superheroe-chileno-kao/</a> </p>
<p>&nbsp;</p>
<ul>
<li>Ciencia Ficción en El Cabrito (19/Noviembre/2011)</li>
</ul>
<p><a href="http://ergocomics.cl/wp/2011/11/cf-en-el-cabrito/">http://ergocomics.cl/wp/2011/11/cf-en-el-cabrito/</a> </p>
<p>&nbsp;</p>
<ul>
<li>Oscar Camino y la Ciencia Ficción en Okey (17/Enero/2012)</li>
</ul>
<p><a href="http://ergocomics.cl/wp/2012/01/oscar-camino-y-la-cf-en-okey/">http://ergocomics.cl/wp/2012/01/oscar-camino-y-la-cf-en-okey/</a> </p>
<p>&nbsp;</p>
<ul>
<li>Ciencia Ficción en Aladino y Condorito (9/Marzo/2012)</li>
</ul>
<p><a href="http://ergocomics.cl/wp/2012/03/ciencia-ficcion-en-aladino-y-condorito/">http://ergocomics.cl/wp/2012/03/ciencia-ficcion-en-aladino-y-condorito/</a> </p>
<p>&nbsp;</p>
<ul>
<li>Themo Lobos, Pionero de la Ciencia Ficción en Chile (21/Abril/2012)</li>
</ul>
<p><a href="http://ergocomics.cl/wp/2012/04/themo-lobos-pionero-de-la-historieta-de-cf%E2%80%8F/">http://ergocomics.cl/wp/2012/04/themo-lobos-pionero-de-la-historieta-de-cf%E2%80%8F/</a> </p>
<p>&nbsp;</p>
<ul>
<li>Oscar Camino y una saga mítica: Hacia Otros Mundos (21/Junio/2012)</li>
</ul>
<p> <a href="http://ergocomics.cl/wp/2012/06/oscar-camino-y-una-saga-mitica-hacia-otros-mundos/">http://ergocomics.cl/wp/2012/06/oscar-camino-y-una-saga-mitica-hacia-otros-mundos/</a></p>
<p>&nbsp;</p>
<ul>
<li>La Ciencia Ficción en las revistas Sueños Maravillosos y Mundos Fabulosos (31/Agosto/2012)</li>
</ul>
<p><a href="http://ergocomics.cl/wp/2012/08/la-cf-en-suenos-maravillosos-y-mundos-fabulosos/">http://ergocomics.cl/wp/2012/08/la-cf-en-suenos-maravillosos-y-mundos-fabulosos/</a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<h2> </h2>
<p><strong><u>Premios</u></strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<ul>
<li><u>Mejor trabajo académico chileno sobre Historietas </u>para el libro Comics en Chile: Catálogo (1908-2000) (edición corregida y aumentada). Premios Multiverso 2016.</li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<ul>
<li>Premio <strong><em>Nova</em></strong>, al trabajo de aficionado con la producción de <strong><em>Nadir</em></strong> el año 1987 por el Club de Ciencia-Ficción de Chile.</li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<ul>
<li><strong>Mención Honrosa</strong> en el categoría «Ensayo»</li>
</ul>
<p>III Concurso Literario XICóATL organizado por la revista austríaca homónima.</p>
<p>Julio &#8211; 1996.  Trabajo: «Personajes Populares: El Enfoque Latino»</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><u>Conferencias</u></strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<ul>
<li>Retórica en Portadas de las Obras de Ciencia-Ficción. 1er Encuentro Internacional de Literatura Fantástica y de Ciencia-Ficción &#8211; Facultad de Letras PUC. 2017</li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<ul>
<li>El último Papel de los Monos: para una historia de EL FIGARO (1898-1902). Círculo de Investigadores y Estudiosos del Libro Antiguo (CInELA). Jornadas sobre el libro antiguo. 2018</li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<ul>
<li>Los Humoristas del 27 en Chile. (Re)Conocimiento e influencia. XVIII Congreso ISLHHS + RIEH (Red Investigación y Estudios Humor). 2017</li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<ul>
<li>Política y Cómics en la Edición de Revistas en Chile, Jornada de narrativa Grafica, Noviembre 2016, Universidad Católica de Chile</li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<ul>
<li>Los Andes como frontera mental. El caso de los dibujantes atravesando una y otra vez la cordillera, 2019. Encuentro Dibujos Que Hablan.</li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<p>      La literatura popular y las publicaciones pulp de CF. Primer encuentro de Ciencia Ficción y Fantasía. 1989 &#8211;    Santiago, Chile</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>      Ciencia-Ficción en Chile. Tercer encuentro de Ciencia Ficción y Fantasía. Octubre 1994 Santiago, Chile</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>      Desafíos de la CF latinoamericana. Panel desarrollado en el Tercer encuentro de Ciencia Ficción y Fantasía. Octubre 1994. &#8211; Santiago, Chile.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>      Los “Pulp” en Castellano: Origen, auge y caída. Cuarto encuentro de Ciencia Ficción y Fantasía. Diciembre 1995. Santiago, Chile.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Santiago de Chile, Agosto 2024</p>
<p>&nbsp;</p></div>
			</div>
			</div>
				
				
				
				
			</div>
				
				
			</div></p>
<p>La entrada <a href="https://letrasdechile.cl/2024/09/03/moises-hasson-camhi/">Moisés Hasson Camhi</a> se publicó primero en <a href="https://letrasdechile.cl">Letras de Chile</a>.</p>
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		<title>MAIVO SUÁREZ</title>
		<link>https://letrasdechile.cl/2024/07/16/maivo-suarez/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Letras de Chile]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 16 Jul 2024 20:52:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Linfa2024]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>MAIVO SUÁREZ (Talcahuano, 1964) Escritora chilena-argentina, Licenciada en<br />
Trabajo Social (UBA, 1987) y Diplomada en Edición y Publicaciones (2013), Universidad Católica de Chile.<br />
Ha publicado el libro infantil Entre dos casas (2018; Editorial Libresa, Ecuador); las colecciones de relatos Lo que no bailamos (2016, autoeditado; 2022, Provincianos Editores) y Ambiente Familiar (Ediciones de La Lumbre 2022), este último traducido y publicado al inglés en 2023 como Familiar setting, por Austin Macauley Publishers.<br />
Sara, su primera novela, recibió el Premio Municipal Juegos Literarios Gabriela Mistral en 2017, en categoría novela inédita. Fue publicada en 2019 por Editorial<br />
Kindberg, y en 2023 por la editorial argentina Caballo Negro.<br />
En 2024 publica su segunda novela A esta misma hora, por Editorial Kindberg.</p>
<p>La entrada <a href="https://letrasdechile.cl/2024/07/16/maivo-suarez/">MAIVO SUÁREZ</a> se publicó primero en <a href="https://letrasdechile.cl">Letras de Chile</a>.</p>
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				<div class="et_pb_text_inner"><p>MAIVO SUÁREZ (Talcahuano, 1964) Escritora chilena-argentina, Licenciada en Trabajo Social<span> </span>(<span>UBA, </span>1987) y Diplomada en Edición y<span> </span>Publicaciones (2013), Universidad Católica de Chile.<br />Ha publicado el libro infantil Entre dos casas (2018; Editorial Libresa, Ecuador); las<span> </span>colecciones de relatos Lo que no bailamos (2016, autoeditado; 2022, Provincianos<span> </span>Editores) y Ambiente Familiar (Ediciones de La Lumbre 2022), este último<span> </span>traducido y publicado al inglés en 2023 como Familiar setting, por Austin Macauley<span> P</span>ublishers.<br /><em>Sara</em>, su primera novela, recibió el Premio Municipal Juegos Literarios<span> </span>Gabriela Mistral<span> en 2017</span>, en categoría novela inédita. Fue publicada en 2019 por Editorial<br />Kindberg, y en 2023 por la editorial argentina Caballo Negro.<br />En 202<span>4 publica su segunda novela A esta misma hora, por Editorial Kindberg.</span></p></div>
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				<div class="et_pb_text_inner"><h3>Link a editoriales</h3>
<p> <a href="https://provincianoseditores.cl/producto/lo-que-no-bailamos/">https://provincianoseditores.cl/producto/lo-que-no-bailamos/</a></p>
<p> <a href="https://lom.cl/products/crimenes-con-m-de-mujer">https://lom.cl/products/crimenes-con-m-de-mujer</a></p>
<p> <a href="http://www.kindberg.cl/">www.kindberg.cl</a></p>
<p>&nbsp;</p></div>
			</div><div class="et_pb_module et_pb_divider et_pb_divider_5 et_pb_space"><div class="et_pb_divider_internal"></div></div><div class="et_pb_module et_pb_text et_pb_text_17  et_pb_text_align_justified et_pb_bg_layout_light">
				
				
				
				
				<div class="et_pb_text_inner"><p>«Se sentó en una de las sillas, apoyó la mochila en el piso. Esperaría a que amaneciera para tomar la micro de recorrido local y continuar la última parte del trayecto. Se imaginó a su madre en Santiago, durmiendo boca abajo. Se preguntó qué estaría pasando a esa misma hora en otros lugares del planeta. Poco a poco hizo una lista mental y acomodó las escenas variopintas en una gran pantalla. Vio mujeres amamantando, muertas de sueño; marineros limpiando la cubierta de un barco; una carrera de bicicletas en medio de un paisaje desértico; alguien zambulléndose en una piscina; alguien que ahora era ella misma, en traje de baño, la melena corta pegada a la cabeza, bajo el chorro de una inmensa cascada. Estaba sudando. El calor era infernal.</p>
<p>La mocosa la asustó. Se acercó a pedirle unas monedas. Parecía gitana. Ella había escuchado que darle dinero a un niño era como pagarle el arriendo: lo mantenía en la calle. No le daría ni un peso. Además, temió sacar la billetera y que un tropel de gitanillos saliera de la nada y la asaltaran.</p>
<p>—¿Tenés papel? —dijo la niña, alargando las sílabas, con esa tonada que había escuchado durante el viaje—. Mirá lo que tengo.</p>
<p>Abrió una vieja bandolera de cuero que llevaba cruzada al pecho. Ella miró en el interior y vio unos muñones de lápices de colores, lápices criptos sin tapa y pedazos de tizas. Se acordó de la novela, la sacó de la mochila y arrancó con cuidado esa primera hoja en blanco después de la portada. La niña la miró hacer con la boca abierta. Al pasarle el papel, se fijó en los dedos sucios, la polera con manchas de aceite, la falda hasta los tobillos: una deshollinadora de cuento. Si fuera mi hija, la metería en una tina, la refregaría con una esponja, le lavaría los dientes, le cepillaría el pelo.</p>
<p>—Te haré un dibujo —dijo la mocosa y salió a los tropezones.</p>
<p>La esperó durante un rato, dando manotazos al aire para atrapar los zancudos. La gitanilla no regresó. Comenzó a amanecer.»</p>
<p>&nbsp;</p></div>
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		<title>Roberto Pliscoff</title>
		<link>https://letrasdechile.cl/2024/09/03/roberto-pliscoff/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Letras de Chile]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 03 Sep 2024 18:20:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Linfa2024]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>ROBERTO PLISCOFF VÁSQUEZ.</p>
<p>Ing. Ejecución de la Universidad Técnica del Estado, con Magister en gestión Universitaria.</p>
<p>ACTIVIDADES AFINES CON LA CIENCIA FICCIÓN Y FANTASÍA,</p>
<p>En enero de 1957, con solo 13 años de edad y en la estación de Ferrocarriles de la ciudad de Chillán, en el sur de Chile, compra su primera novela de CF: EL CAMINO SIN FIN, el N° 30 de la colección española ESPACIO, obra del famoso escritor de “Novelas de ha duro” Clark Carrados. Luego y hasta el día de hoy, sigue comprando obras de CF y Fantasía hasta tener una biblioteca de alrededor de 4.000 textos entre novela, textos temáticos, fanzines y obras de autor.</p>
<p>Sin embargo, el coleccionismo y la investigación de las ediciones de libros, artículos y revistas chilenos de la temática de ciencia ficción y fantasía y en especial la vida y obra de sus autores, fue mi máximo compromiso que al final le permitió identificar y atesorar mas de 150 textos, desde la decimonónicas obra de Juan Egaña: Ocios filosóficos y poéticos en la Quinta de las Delicias (1829); de José Victorino Lastarria: Don Guillermo (1885):de Francisco Miralles DESDESDE JÚPITER CURIOSO VIAJE de un Santiaguino Magnetizado (1872.y de Luis Orrego Luco: Historia Inverosímil (1892); otros escritores.</p>
<p>Además, de la actividad del Palieo cienciaficcionismo, en los mediados de los de los años 60, forma, junto con el actor Andrés Rojas-Murfhy, y los escritores Hugo Correa, Elena Aldunate, Antonio Montero e Ilda Cádiz, el primer Club Chileno de Ciencia Ficción chilena.</p>
<p>La entrada <a href="https://letrasdechile.cl/2024/09/03/roberto-pliscoff/">Roberto Pliscoff</a> se publicó primero en <a href="https://letrasdechile.cl">Letras de Chile</a>.</p>
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				<div class="et_pb_text_inner"><p>ROBERTO PLISCOFF VÁSQUEZ.</p>
<p> Ing. Ejecución de la Universidad Técnica del Estado, con Magister en gestión Universitaria.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong><u>ACTIVIDADES AFINES CON LA CIENCIA FICCIÓN Y FANTASÍA,</u></strong></p>
<p> En enero de 1957, con solo 13 años de edad y en la estación de Ferrocarriles de la ciudad de Chillán, en el sur de Chile, compra su primera novela de CF: <em>EL CAMINO SIN FIN</em>, el N° 30 de la colección española ESPACIO, obra del famoso escritor de <strong><em>“Novelas de ha duro</em></strong>” Clark Carrados. Luego y hasta el día de hoy, sigue comprando obras de CF y Fantasía hasta tener una biblioteca de alrededor de 4.000 textos entre novela, textos temáticos, fanzines y obras de autor.</p>
<p>Sin embargo, el coleccionismo y la investigación de las ediciones de libros, artículos y revistas chilenos de la temática de ciencia ficción y fantasía y en especial la vida y obra de sus autores, fue mi máximo compromiso que al final le permitió identificar y atesorar mas de 150 textos, desde la decimonónicas obra de Juan Egaña: <strong><em>Ocios filosóficos y poéticos en la Quinta de las Delicias (1829);</em></strong> de José Victorino Lastarria: <strong>Don<em> Guillermo</em> (1885</strong>):de Francisco Miralles <strong><em>DESDESDE JÚPITER</em></strong> <strong><em>CURIOSO VIAJE de un Santiaguino Magnetizado </em></strong>(1872.y de Luis Orrego Luco: <strong>Historia Inverosímil (1892); otros escritores.</strong></p>
<p> Además, de la actividad del Palieo cienciaficcionismo, en los mediados de los de los años 60, forma, junto con el actor Andrés Rojas-Murfhy, y los escritores Hugo Correa, Elena Aldunate, Antonio Montero e Ilda Cádiz, el primer Club Chileno de Ciencia Ficción chilena.</p>
<p> Ya en los años 70 y posteriores, dedica mucho tiempo a relacionarme como “corresponsal en Chile” de los Fanzines Españoles como Transito, BEM, ZIKKURATH, FAN De Fantasía, Black- Hole y en especial el francés  IDES ET AUTRES que dirigía Bernard Goorden.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><u>EL PLAN DE CIERRE. </u></strong></p>
<p>Ya en los años 2.000 y posteriores he retomado el estudio, lectura y colección de mi autor decimonónico favorito Julio Verne, su obra y relación con Chile.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><u>Santiago, septiembre 2024. </u></strong></p></div>
			</div>
			</div>
				
				
				
				
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			</div></p>
<p>La entrada <a href="https://letrasdechile.cl/2024/09/03/roberto-pliscoff/">Roberto Pliscoff</a> se publicó primero en <a href="https://letrasdechile.cl">Letras de Chile</a>.</p>
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