“La microficción nos obliga a pensar en las formas tradicionales de representación literaria. Implica una nueva puesta en escena de los géneros”, señala Javier Perucho, el prestigiado escritor, destacado protagonista de la literatura breve de México, quien será uno de los protagonistas principales del Segundo Encuentro Latinoamericano de Minificción, que se realizará en Chile

El evento se realizará en la sede central en el Campus Beauchef de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, en la primera semana de septiembre próximo. El encuentro es organizado por la Corporación Letras de Chile y es un proyecto financiado por el Fondo Nacional de Fomento del Libro y la Lectura, Convocatoria 2026.

Javier Perucho (Ciudad de México), según la Antología Virtual de la Minificción Mexicana, lo describe como un editor, antólogo, ensayista e historiador literario de dos géneros menores, una causa perdida y los escritores extravagantes. Sobre los géneros menores, escribió Dinosaurios de papel. El cuento brevísimo en México, del que se desgajaron “Yo no canto, Ulises”, cuento, “La sirena en el microrrelato mexicano”, “El cuento jíbaro” y la “Antología del microrrelato mexicano”, entre otros.

Es Doctor en Letras de la UNAM (egresado con mención honorífica en cada uno de sus grados académicos) y se gana la vida como profesor investigador en esta misma institución.

La microficción – señala en El arte del microrrelatonos obliga a pensar en las formas tradicionales de representación literaria. Implica una nueva puesta en escena de los géneros.

“Como ya es costumbre, los autores de microrrelatos han variado tanto los recursos que ya es imposible dar cuenta de ellos. Uno de esos procedimientos, como muestra de su ingenio, es el metacuento, el cuento de otro cuento, estrategia sherezadeana que no le ha sido ajena. Otro es la metaficción, que ha servido a los escritores para reflexionar sobre la literatura en sí misma”.

Los recursos narrativos del microrrelato –añade- van de la prosa poética, el narrador omnisciente, a la denuncia social, y los componedores de cuentos se valen de la zoología fantástica para recrear conflictos humanos, pero también de la viejísima treta del palimpsesto, el relato montado sobre otro camello narrativo para dar origen a uno más, impensado en el texto madre”.

Dentro de las mesas redondas, actividades de lectura de obras del Encuentro, Perucho entrevistará al escritor argentino Raúl Brasca en una jornada especial que se realizará en la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, el día viernes 4 de septiembre.

De sus obras

En el marco de la Antología de Narrativa Mexicana Contemporánea 

LA TAREA

Para Federico Patán

Cómo se le ocurre al maestro dejarnos esa tarea. Escribir una narración en cuyo final injertemos otro cuento, que además sea congruente con nuestra historia, salida de su ronco pecho, así dijo en el salón.

Al terminar la clase, tomó su libro, el borrador y los plumones de su escritorio sin escuchar nuestras demandas, nuestras súplicas de que ejercicios de escritura ya no queríamos, que nos mandara al cine, al museo o planeara un trabajo en equipo, qué no sabe que para escribir ya está internet. Como él no tiene nada que hacer, cuando vas a su cubículo se la pasa escribiendo o pegado a sus libros, o lo encuentras en la cafetería con sus amigos, siempre discutiendo, acalorados por la charla.

Y ahora de dónde saco esa historia, a la que voy a pegar lo que anotó en el pizarrón, que copio tal y como la apunté en mi cuaderno: “Y cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba ahí.” Según él, un cuento extraordinario, el más breve jamás escrito, ¡Ups! Si ésos son sus gustos, qué leerá o de qué hablará con esos fachosos y greñudos que se sientan a su mesa.

Cuando me devuelve las tareas, dice que ponga atención en las palabras, que Jesús lleva acento, que me faltaron tantas comas, ¡cuánto me fastidia señalando en rojo mis errores!

¿Y si le escribo cuando me asaltaron en el trolebús, o sobre el primer beso que me regaló la Margarita detrás del zaguán, o el día que conocí el mar?, ¿pero esos retazos de mi vida serán una narración? Si esos aconteceres fueron verdad, ¿podré vaciarlos en un cuento, en una historia?

A LA MAR SIRENA

Para Paula Ruggeri, a veces sirénida

Salimos de casa tomados de la mano. En susurros, me dijo: Del mar profundo vengo; al ancho mar regreso. ¿Vienes conmigo? No sé nadar, grité aterrado. No importa, me consoló, basta con que te anude a mi cauda para remontarte. Desde entonces, conozco los secretos del viejo mar pirograbados en las dunas que forman las apacibles olas en el lecho marino.