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Terminal

Por Enrique Marchant Díaz

Poema ganador del primer lugar del Concurso de Cuento y Poesía del Colegio de Cirujano Dentistas de Chile, versión 2016, Género Poesía.

Me he sentido peor

en estas dos últimas semanas.

Voy al médico

me extiende una orden

para hacerme innumerables

exámenes de sangre

y yo detesto

los exámenes de sangre

los evito

pero me los hago

por miedo a no saber

si tengo bichos

carcomiéndome por dentro.

Los paso a buscar

y se los llevo al doc.

Frunce el ceño

pasa hoja por hoja

sin hacer ningún gesto.

Se saca los anteojos

me mira y me dice

que no tengo nada.

Yo ya lo sospechaba:

estoy enfermo de ti.

 

Te pregunto qué cocinarás hoy

 

me dices que hamburguesas

porque tienes huevos

y carne molida.

Hace dos semanas

moliste mi carne

quebraste mis huevos

me hiciste amasijo

y me llevaste al fuego.

Pero fue mucho…

tuviste que botar esa hamburguesa

entre humo y olor a quemado.

 

Bajamos al metro

 

tú a un andén

yo al opuesto

voy al poniente

tú al oriente.

Es definitivo

inevitablemente nos alejamos

y no es como en las películas

no necesitas de mi pañuelo

tienes el propio

y mientras yo te veo caminar por el frente

no levantas la cabeza

ni la giras a un costado para verme

pero guardo la esperanza

de que voltees antes de abordar el tren

y tú sigues sin mirarme

espero otro poco, y nada.

Llega mi tren

y te vas perdiendo

entre los vagones

que van llegando

y dejo de verte

aunque te busco.

No abordo

y trato de encontrarte

entre las ventanas

que se superponen

pero tampoco te veo.

No es como en las películas

simplemente desapareces

mientras yo pierdo el norte

y salgo por la vereda sur.

 

Es inevitable

 

tienes que armar tu vida

desarmando la mía.

 

Son las 00 horas de un martes

 

estoy en la oficina embruteciéndome

tengo infinito trabajo pendiente y durísimo.

No, no me estás entendiendo!!!

Me refiero al trabajo de matar tu ausencia.

 

Profesores, estudiantes

 

trabajadores, gays

lesbianas, travestis

se rebelan contra el gobierno.

Yo no tengo gobierno

y me rebelo contra ti.

 

Me ha bajado el pánico

 

al ver mi propia película de terror.

Alguien me explica qué son

los vampiros

y los zombies.

Los vampiros, chupasangre

como tú

y los zombies, muertos vivientes

como yo.

 

Tus años y los míos

 

hoy suman

más de cien años

de soledad.

Voy en el metro

 

a la hora punta.

Los sudados

me hunden

huesos

hígado

diafragma

pulmones

riñones

corazón

pero nada comparado

con el viaje

a esa estación infierna

a la que me has tirado.

 

En la radio suena un tema

 

romanticoide

cursi

kitcht

freak

y yo NO me río como ayer

de sus burdas obviedades;

con vergüenza

y con un nudo en la garganta

cambio el dial.

 

Lloro tu casa

 

que ya no existe más

la cama donde nos encamábamos

y la mesa del comedor

donde nos comíamos.

 

A ver, ¿quién se atreve

 

a lanzar la primera piedra?

Y tú levantas la mano

entre el público,

arrojas la piedra

y muestras

tu palma desafiante

de par en par.

 

Se me ha quitado el hambre.

 

Como un cabro chico

mañoso

gritón

reniego de la cuchara

y boto la comida al suelo

pataleo

escupo

vomito.

¡Cabro de mierda!

Ni siquiera me puedo meter

una cucharada

ni por el avioncito

que se me cayó con todos sus pasajeros

ni por la mamá desmitificada

ni por los huesos de mi abuela

y menos aún

por tus besos que no tengo

ni por tu sexo fantasma

ni por tu orgasmo en otras piernas.

 

Lo siento

pero ya no te trago…

 

Golpeo fuerte el teclado

 

cada letra

la barra espaciadora

el bloqueo de mayúsculas

el teclado numérico

el enter

golpeo y golpeo con rabia.

 

No puedo digitar tu nombre

sin golpear el teclado.

Estamos a fines del octavo mes

 

y todo es tan obvio.

Los gatos luchan salvajes

y copulan

los chincoles y chercanes

comienzan sus nidos

los niños elevan

sus volantines

los circos erectan

sus carpas

los ilegales empiezan a vender

escarapelas y banderas en las esquinas

la gente prepara sus asados y sus viajes…

 

Ahora tú tendrás

todos los septiembres por delante

y yo no sé si pasaré agosto.

 

Ayer

 

una adicta

tiró a su guagua recién nacida

a un techo vecino.

Hoy

también adicta

me tiraste guagua

a un abismo sin techo.

Enrique Marchant Díaz (1960, Santiago). Profesor de lenguaje, editor y corrector. Ha trabajado en diversas editoriales, entre ellas Zig-Zag, Santillana, SM. Concursos y publicaciones: Cuento «El álbum de Alicia», en antología de cuentos Del sofá al SOFA, taller literario, prólogo de Camilo Marks, 2016. Décimas “Vino y se fue” para concurso de poesía El vino y su poesía, segundo lugar, 2015. Poemario Trans, mención honrosa concurso poesía convocado por Letras de Chile y Colegio de Dentistas, 2015. Microcuento “Puntos de vista”, en: Antología, cuarto Concurso de relatos breves tema libre, Letras con Arte, Madrid, 2015. Poema “Pétrea I”, en: Revista Literatosis, Uruguay, 2014. Cuento “El aviso”, en: Antología primer concurso de relato breve policíaco, Letras con Arte, Madrid, 2014. Finalista con microcuento para Valparaíso en 100 palabras, 2014. Poema “Misericordia”, en: Antología primer concurso de poesía Alma de poeta, Letras con Arte, Madrid, 2014. Microcuento “Aguamalas”, en: Antología, tercer Concurso de microrrelatos Vacaciones de verano inolvidables, Letras con Arte, Madrid, 2014.

 

Bitácoras

  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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