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Literatura e Historia. Ciudad y Literatura, 14 de junio

Por Miguel Vera Superbi

Una reunión sencillamente de lujo, como todas las que se han llevado a cabo en este ciclo: los currículos de los panelistas son extensos. No basta con decir que Luciano Ojeda es sociólogo, Nona Fernández una brillante escritora o Cristián Cisternas, un profesor de la Universidad de Chile. Es más, son mucho más. La entrega de cada uno de estos potentes exponentes de la cultura acerca del tema en cuestión, llevándonos a meditar cosas impensables para nuestra cotidianeidad, es muy notable. Moderó muy bien como siempre, el periodista Vólker Gutiérrez. 

Lo medular de las exposiciones fue el cómo la Ciudad nos determina en lo individual, en gran medida; Nona, una obsesiva con el tema –como afirma y demuestra- plantea esto de la identidad, la identificación con el barrio, las calles, el ‘clima’ que se respira en el lugar donde uno vive, que te marca y encauza de alguna forma. Reconocer la impronta de la ciudad en cada uno es casi un camino de auto conocimiento personal. Nos lee un interesante trozo de su novela “Chilean electric”, editado por Alquimia, donde relata –entre otras cosas- cómo fue la impresión que tuvo la gente cuando se encendieron las primeras ampolletas en la Plaza de Armas, de como ella extrae la idea que ‘el tiempo se detuvo’, porque las sombras de las lámparas de gas en los postes ya no marcaban las horas, casi no había sombras, los colores eran otros colores en las noches; es un tema inspirador sin dudas. “La ciudad te pautea en lo cotidiano”, profundiza.

Luciano comenta el concepto de “lugarizar la historia”, la importancia de precisar el lugar donde acontecieron los hechos para tener referencias precisas. La literatura es historia concluye, luego de jugar con el orden de esas palabras. Ella fija los acontecimientos, los describe por mucho que se defina la literatura como fantasía, no lo es desde esta mirada; siempre hay una relación encastrada en una ciudad, sea un lugar propio o ajeno, imaginario o real.

Coincide en un eje con Nona, por cuanto nos entendemos a nosotros mismos por vía de la literatura, y que apunta a la referencia que da la ciudad como factor.

Nos dice como la ciudad se divide por calle, tales como ’10 de julio Huamachuco’, ‘San Diego’, por el río Mapocho, con ‘La Chimba’; “la Chimba para allá y la Chimba para acá”, de la gente que vive a las espaldas de la Virgen de Cerro San Cristóbal. Qué tremendo tema: la mirada de la Virgen no abarca a cientos de miles de santiaguinos, están a su espalda, no los ve, ¿no le importan?, ¿cómo les afecta eso? Luciano, junto con Vólker participa de “Cultura Mapocho”, donde fomentan el conocimiento de la ciudad con recorridos por la historia y la cultura santiaguina. En su página web (http://www.culturamapocho.cl/) tienen numerosos y muy interesantes artículos que invitan a conocer más profundamente este espacio en el cual habitamos y convivimos con todos.

Cristian Cisternas nos habló de la gran cantidad de referencias que existen en la literatura, tanto nacional como internacional acerca de ‘la ciudad’, como eje y perspectiva.

Otro tópico tratado por los tres, fue lo de la mala memoria chilensis. Hay poco pasado en nuestra historia debiendo tenerlo, por lógica. Están borrados siglos de Colonia, no ha quedado nada de ella quizás porque los conquistadores solo estaban interesados en llevarse lo que podían, sin dejar algo a cambio: caminos, universidades, cultura. No, solo religión y explotación, ambas mimetizadas al extremo.

Cristian apunta que la ciudad de Santiago en particular, crece desproporcionada, va matando la historia, se derrumba el pasado. Lo nuevo nos lo vende el sistema capitalista como lo “bueno” y eso es para estimular el consumo de ‘novedades’. El pasado “es malo” en esta lectura. Luciano dice que la literatura nos da identidad, nos ayuda a ubicarnos en nuestros espacios externos e internos. Nona explica como la desmemoria es una política y todos están de acuerdo en esto. “En el pasado hay herramientas y símbolos para construir el futuro, no se puede desdeñar”.

Cristian vive en “la república independiente de San Miguel”. Yo también y nunca había captado la idea detrás de esa frase, pensaba que solo ‘sonaba bien’. Él señala como el Barrio llega hasta la calle Franklin, el ambiente cambia radicalmente allí, no lo había pensado, pero si lo había percibido. Señaló la Viña Concha y Toro en Gran Avenida, como la derrumban para construir torres. En homenaje, me fui temprano hoy para allá y le tomé fotos. Es triste porque era muy bonito edificio; quedará el pórtico quizás.

Unos metros más allá, esta vetusta mansión espera su turno: 

 

Con la ronda de preguntas aparece la idea, ya soslayada por los panelistas, que todos los espacios tienen un relato propio y hay que salir a buscarlo.

 

Esté atento a la próxima reunión. Este ciclo durará hasta octubre. Está invitado cordialmente por Letras de Chile.

Bitácoras

  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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