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Cuentos Urgentes para Nueva Extremadura

Eduardo Contreras Villablanca, Espora Ediciones 2016

Por Josefina Muñoz Valenzuela

Veintisiete cuentos conforman este libro, con una temática variada que recorre el golpe militar, la resistencia (Un paseo por la Alameda de las Delicias) la tortura y sus efectos (Sírvase otro amigazo), la violencia asesina (Los cuatro parques), la justicia esquiva que despierta el deseo de tomarla por las propias manos (El sapo), el mundo rural y la sabiduría campesina (La temporada de las quilas), así como ambientes cercanos a la magia y la ciencia ficción (Libre para volar, Los visitantes, La novela premiada, El octavo quinquenio). También, la vida cotidiana de las parejas que siguen juntas pero que no se conocen en profundidad ni sienten realizadas sus expectativas de cómo quisieran ser amadas (Cataclismos y Cumpleaños de la ministra). El humor no está ausente, pero tiene un componente fuertemente crítico y un desencanto amargo de las situaciones que muchos viven hoy en sus trabajos donde temas extralaborales afectan el quehacer y las relaciones grupales (La importancia de lo embotellado).

La mayoría de los relatos están muy permeados por nuestra historia, desde el siglo 19 hasta hoy, con el propósito claro de entender de manera más global esa historia oculta, determinados acontecimientos -reales, vividos, recordados, soñados- que, desde distintos ángulos, se entroncan con intereses e interrogantes de los narradores. Varios de estos cuentos han sido premiados en diferentes concursos y su autor señala que el título del libro recoge el que le parece el mejor nombre para un país “a punto de desbarrancar desde la cordillera al mar”: Nueva Extremadura.

Se funden aquí la imaginación y la realidad, como sucede en toda literatura, pero a menudo no podemos discriminar si los hechos narrados, los acontecimientos, están sucediendo “efectivamente” -como pareciera- o solo son los deseos y delirios de la mente del narrador. El cuento Doña Filomena es muy representativo de esto, ya que quien narra es un abuelo que conversa largamente con su nieto Ernesto y le va contando la historia de sus antepasados; la mente del abuelo va y viene, se pierde, retoma el hilo, confunde los vivos y los muertos. Nunca escuchamos la voz del niño, solo al anciano preguntándole con insistencia si está ahí, sin obtener respuesta.

El cuento inicial, El buque cigarro, recrea un episodio real que ha ido cobrando ribetes de leyenda; en el marco de la guerra de 1866 de Perú contra España, se sumó Chile y los españoles bombardearon Valparaíso. Un ingeniero alemán de apellido Flach fabricó un submarino, con la seguridad de que con él podrían derrotar a los españoles. Luego de una prueba exitosa, se embarcan Flach con un hijo y otros tripulantes; el resultado es que el submarino se hunde y todos mueren.

El baile de las enanas, cuadro del pintor Pedro Luna y también llamado “Cabaret de Magallanes”, es el tema de la tesis de Licenciatura en Arte del narrador, obsesionado con la pintura y lo que representa, pero más aún con lo que no aparece en ella, y que presiente que oculta una gran historia que debe indagar. En sus viajes a Punta Arenas conoce a don Sofanor, dueño de un boliche de mala muerte. Le muestra una impresión del cuadro en colores y ahí va encontrando algunas respuestas a sus inquietudes, gracias a unos billetes que lo hacen desenterrar lo que sabe. Sus recuerdos van reconstruyendo la historia de los personajes representados en el cuadro y la de aquellos que no están, que tuvieron un rol decisivo en la escena pintada y desaparecieron.

En La temporada de las quilas encontramos un tono costumbrista, con la diferencia que no está situado en la zona central, sino en la Patagonia, con un protagonista que es un gaucho chileno. Por su experiencia -casi centenario- sabe que cada cierto número de años florecen las quilas y viene una gran plaga de ratas que devoran estos vegetales, pero terminan comiéndose entre ellas porque el alimento ya no alcanza para todas. Según el gaucho, tienen un ciclo de varias semanas y luego desaparecen; es el único que sabe lo que pasará, pero nadie le cree.

La importancia de lo embotellado muestra un mundo reciente y reconocible, en que la lucha por los trabajos está ligada a aspectos que deberían ser tangenciales, pero que aquí son los más relevantes, como la pertenencia a un partido político. El jefe (narrador) ha llegado a su cargo por criterios políticos y comienza a asegurar puestos a otros amigos. Para el tercer cargo necesita desplazar a un funcionario de planta que trabaja muy bien, “el pánfilo” Crisálido González; es casi imposible, pero no escatima esfuerzos hasta lograr su objetivo, destinándolo a un puesto miserable. Llega el gran día de la visita del Presidente, para la que este jefe se ha preparado prolijamente. Lo que no espera es que su superior le diga que el Presidente está preguntando por Crisálido; debe correr a las mazmorras a las que lo destinó para decirle que fue un error, que le pagarán más, pero que no le cuente al presidente lo que pasó. Llega Crisálido sin entender mucho qué pasa, el Presidente lo abraza y lo invita a almorzar a su casa. ¿Cómo se explica esta amistad sorprendente? ¿Qué contactos tendrá Crisálido y cómo ninguno de sus asesores se lo informó? Y el misterio se descubre: este funcionario ejemplar, con mil habilidades, le ha enseñado al Presidente y también al Ministro de Defensa a hacer barcos dentro de botellas.

El cuento Libre para volar recuerda otros relatos en que los protagonistas vuelan, con características humanas o angélicas, y que despiertan temores y desconfianzas en la población. Suponemos que ha sido encerrado (¿por loco?) y ahora pide a quienes lo han cuidado tan bien, que lo dejen ir, porque necesita estar solo para volar. Es un bello y conmovedor cuento.

En La cosa, Valeria despierta por un ruido en su jardín; se asoma y ve un bulto que se mueve, imposible de identificar. Piensa en películas de ciencia ficción, en Cortázar, Lovecraft, Derleth… Se sienta en un sillón con un cuchillo como arma de defensa; la despiertan fuertes golpes, ya es de mañana y el bulto en su jardín es un hombre apuñalado y muerto, que se arrastró hasta allí buscando auxilio. Debe ir a tribunales; regresa a casa y ve que dos jóvenes, uno de ellos con un puñal, le cierran el paso. Trata de despertar, pero cuando abre los ojos ve el puñal a un paso de distancia, claro guiño al cuento de Cortázar, Continuidad de los parques. Específicamente en este relato, y también en Cataclismos, hay un exceso de referencias explícitas a escritores o filósofos, lo que no siempre se justifica, ya que un lector ingenuo ni siquiera las entenderá y un lector avezado establece sus propias relaciones desde las leves señales que le entrega la lectura.

Estamos frente a un narrador talentoso, pero como en muchos de los libros publicados en el país, echamos de menos un trabajo de edición de mayor profundidad. Por ejemplo, en el cuento Libre para volar se describen los inicios de los vuelos del protagonista; ha visto un nido de peucos colgando de un poste y quiere verlo de cerca. Llega a la altura de los cables eléctricos y, por fin, tiene a su alcance el nido de ‘perdices’. Si bien la literatura no es ciencia, no se enriquece cuando se entregan datos que no corresponden a la realidad (ni a un efecto buscado): los peucos hacen sus nidos en altos árboles espinosos o cavidades en cerros; pocas líneas más abajo se los llama perdices, sin duda, una errata.

La elección de nombres “raros” para los personajes (Crisálido, Alamira, Dania), es más propia, en general, de una literatura de épocas pasadas, en que a veces se justificaba por razones lingüísticas o socio históricas, pero aquí no parece ser la mejor. En el título del libro, la palabra “urgentes” podría perfectamente no estar, porque si hay algo de lo que la literatura y la lectura están más bien a gran distancia es de la urgencia.  Están también los errores ortográficos, menores para los temas de comprensión, pero evitables con mejores revisiones, y algunas frases que siempre parecerán ‘hechas’ o demasiado cercanas a los lugares comunes. 

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Equipo editorial

Diego Muñoz V.
Alejandra Basualto
Lilian Elphick
Miguel de Loyola
Gonzalo Robles

Colaboradores:

Edmundo Moure
Juan Mihovilovich
Ramiro Rivas R.
Gabriel Canihuante
Sonia Cienfuegos

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